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jueves, 15 de noviembre de 2012

El alma es una sensación compartida entre todos


El alma no es sensación personal, individual, interior de la persona, sino solamente una sensación compartida entre todos. Y lo que nos parece en lo material – que el Kli (vasija) es cada uno de nosotros, en la espiritualidad es lo contrario, el Kli es lo que se halla entre nosotros.

El Creador trae a la persona al entorno y le dice "toma", y de ahí en adelante todo depende de la persona – si y cómo lo toma.

La espiritualidad se halla únicamente en los Kelim (vasijas) que se encuentran entre las personas, y estos deseos no pueden ser de ninguna de las personas mismas, sino que puede despertarse solamente a partir de la actividad compartida llamada Arvut (garantía mutua). Y tampoco los deseos mismos sino el deseo de tener el deseo de la espiritualidad – el despertar de la súplica, de Tfilat Rabim (oración que se realiza en bien de los demás), y esto trae la Luz que pone en orden el Kli.

El Kli espiritual se mide de acuerdo a la carencia, al anhelo del estado siguiente, y no de acuerdo a lo que tengo ahora. El estado espiritual existe sólo en la atracción hacia adelante, y cuando existe una detención, la espiritualidad desaparece.

La Luz llena la realidad, y nuestra relación con ella determina dónde nos hallamos; si sólo quiero corregir mi relación con el prójimo, entonces se dice que utilizo de esa Luz como Jafetz Jesed (deleite en misericordia), otorgar, y luego ya puedo utilizar esa misma Luz en disfrutar por el hecho de otorgar.

Para alcanzar en definitiva la adhesión mínima con el Creador, necesito de todos los detalles y procesos que existen en la realidad. Porque a partir de ese punto mínimo de adhesión todo se desarrolló hasta nuestro nivel inferior, y del hecho que acumulo, verifico y aclaro todos los componentes, armo los fragmentos de mi alma, y en ella descubro quién se halla en ella – el Creador.

No se puede descubrir algo sin necesidad de ello. No puedes descubrir el atributo de otorgamiento entonces no puedes descubrir nada espiritual.
No puede ser que haya algo en el ser creado sin carencia. El Creador no puede darnos lo que no deseamos, porque si se descubre la Luz sin carencia de nuestra parte, entonces se descubre una terrible oscuridad hacia nosotros.

No tenemos nada que nos haga confiar en el Creador, en lo que a nosotros concierte Él no existe – no tenemos paso, contacto, no tenemos a quién dirigirnos. Sólo puedes dirigirte al grupo. Y cuando deseas descubrir el amor, la conexión entre vosotros, entonces se dice que descubres al Creador.

"Ohel Moed" (Carpa de la Congregación), "Mishkan" (Tabernáculo), "Mikdash" (Templo) – es el Kli general de todo el mundo; no hay Creador sin el creado.

El Creador es nuestra fuerza compartida – colectiva, la cual descubres dentro de la conexión en el grupo, si la conexión es en beneficio de la fuerza compartida, del descubrimiento del Creador, del otorgamiento general. Allí descubres fuerzas enormes – existe la cuenta general y una adicional – la adicional tiene un poder un millardo más grande que la cuenta misma, y esto es lo que tomas del grupo.

(Refléxion diaria, kabbalah.info/es)

sábado, 10 de noviembre de 2012

Fraccionando el alma



Cada uno de nosotros es una pieza del rompecabezas que una vez fue la única alma existente, el alma de Adam haRishón  (el Primer Hombre). Ha llegado el momento para reagrupar todas estas piezas: el tiempo de corrección es ahora.

A nadie le gusta encontrarse atascado en medio tráfico, deambular entre un gentío de compradores en un centro comercial o esperar por siempre en la fila hacia la caja en el supermercado. ¿Por qué existen estas muchedumbres?

Quizá estemos dispuestos a compartir el mundo con amigos o parientes, con docenas o centenas de personas; la necesidad de compartir con los otros siete mil millones, sin embargo, está menos clara. ¿Por qué entonces, hay tanta gente en el mundo?

CAFÉ DE BRASIL Y RELOJES SUIZOS

El sentido común nos demuestra que tener relaciones reciprocas con la gente nos conviene.  Si estuviéramos solos en el mundo, comer incluso una rebanada de pan requeriría un gran esfuerzo y afán. O sea, sembrar el trigo, hacerlo crecer, cosecharlo, molerlo, amasarlo, y hornear el pan. Incluso tendríamos que construir el horno.

En lugar de esto, podemos ir a la panadería más cercana, comprarla con un poco dinero, y seguir disfrutando de la vida sin perder más que unos minutos en la compra. Es decir, trabajamos varias horas al día y gozamos de los productos del resto del mundo. Gozamos del gran chocolate belga, del fast food americano, los relojes suizos, y el café brasileño. Los chinos hacen los autos de juguete para nuestros niños, u los japoneses fabrican los autos verdaderos que nosotros conducimos.

¿Pero es está una buena razón para que tanta gente exista? ¿Si hubiera mil millones personas menos en el mundo, sentiríamos su ausencia?

EN EL REINO DEL DESEO

Los cabalistas dicen que todos provienen de una sola alma, llamada “el alma de Adam haRishón” (el primer hombre), que fue creada por el Creador con el deseo general de recibir placer y deleite, una naturaleza completamente opuesta a la de Él, que es de total entrega y amor. La tarea del alma de Adam haRishón es la de  asemejarse a la naturaleza del Creador, y ser tan afectiva y dadora como Él, alcanzando así la cima de todos los placeres, el goce infinito.

PLACER ANTES DEL CONTACTO

Según la Cabalá, cuando el alma de Adam haRishón fue creada, tenía una relación con el Creador que le causaba un placer limitado porque nos e había esforzado independientemente en alcanzarlo.

El Creador quiso que el alma de Adam haRishón se desarrolla por su propio medio. Exponiéndola entonces, es un acto premeditado, a mayores placeres, ésta recibió los placeres, y empapándose de regocijo, perdió toda noción del Creador – quien le  había proporcionado el deleite - , y todo contacto con Él.

Es como una persona que reza para ganar la lotería, prometiendo donar la mitad del triunfo a la caridad. Pero una vez que realmente gana, el placer al que se expone la supera y sus prioridades cambian. Se “olvida” de su promesa, y encuentra repentinamente mejores alternativas de inversión, que donar el dinero.

FRAGMENTOS DEL PLACER

Como resultado del “olvido” de la relación con el Creador a causa del gran placer, el alma de Adam haRishón fue apartada del mundo espiritual, fragmentándose en múltiples partes llamadas, “almas particulares”, que luego fueron bajando a este mundo “arropándose” en cuerpos humanos individuales, para poder aprender gradualmente cómo recibir el placer predeterminado, en porciones manejables, sin perder el contacto con el Otorgante del `placer, el Creador.

De igual forma, si deseamos mover un peso de una tonelada, no podemos pedir que una sola persona lo haga. Pero si dividimos la tonelada en mil pequeños pedazos de un kilogramo, y damos una sola pieza a cada una de las mil personas, podríamos fácilmente mover este peso.

Este proceso se expresa concisamente en una parábola de Baal HaSulam: “había un rey que quería enviar una gran suma de monedas de oro a su hijo, que vivía muy lejos. Lamentablemente, todas las personas en su país eran ladrones y embaucadoras, y el rey no tenía ningún mensajero leal. ¿Qué hizo? Dividió las monedas en peniques y las envió con muchos mensajeros, así, no valdría la pena manchar su honor por el placer de robar”. (Árbol de la vida, Baal HaSulam).

DEJAR DE REENCARNAR

Hoy, nos encontramos en el estado de post-rotura, en donde cada uno de nosotros es un mensajero del rey que lleva consigo un penique del gran tesoro del Creador. Nuestra misión es hacer lo que pidió el rey y volver a restablecer la conexión con Él, mientras estamos vivos. Hasta que no llevemos la moneda a su lugar, continuaremos volviendo a este mundo.

Los cabalistas que ya han atravesado este proceso, se refieren a él como Tikkún (corrección). Ellos nos enseñan cómo corregir nuestro “penique-placer” individual, para llegar a la cima de la Escalera Espiritual, y no tener que rencarnarnos más en este mundo.

EL CONJUNTO ES (MUCHO) MÁS QUE LA SUMA DE SUS PIEZAS

El propósito del estudio de la Cabalá es ayudar a cada uno de nosotros -  partes individuales del alma de Adam haRishón - , a restaurar nuestra unidad de la manera más rápida y útil posible. Cuando cada uno corrija su parte, estaremos realizando la meta para la cual vinimos a este mundo, y finalmente podremos disfrutar en conjunto de los enormes placeres que le Creador diseño para nosotros en el Pensamiento de la Creación.

Por Rav Dr. Michael Laitman

(La Vóz d ela Cabalá)

lunes, 29 de octubre de 2012

Pensamiento de la Creación



¿Qué  significa pensamiento de la Creación en espiritualidad?

Pensamiento de la Creación es el pensamiento del Creador mediante el cual  se ha creado todo, los creados se encuentran en él y todas sus acciones y sentimientos. Los creados se elevan, se equilibran con el Creador y llegan a la corrección final y de esta manera consiguen y aplican todo Su pensamiento.

Los creados sienten todo esto como si fuera un proceso que ellos atraviesan, que hace algo en ellos, que algo pasa con ellos, pero en realidad, tanto los creados como las acciones que les acontecen, sus sentimientos, los estados por los cuales atraviesan, todos los Mundos, Sefirot y Partzufim y en definitiva todo este enorme proceso, todo se encuentra en su interior y todo esto es  el  pensamiento de la Creación, que es lo único que realmente existe.

Aparte de esto no hay nada y nosotros existimos en Su pensamiento, en el cual atravesamos todo ese proceso y nada más. Por lo tanto con un solo pensamiento se creó y se hizo todo y llegó a la corrección final. Todo está en el pensamiento del Creador, en relación a la Luz en ese creado sobre al cual desea otorgar y traerlo a un estado llamado "Bueno y Benefactor".

Nos da la sensación que nosotros existimos, nos parece que hacemos algo aquí, actuamos, hacemos algunos esfuerzos, elevamos MaN (plegaria), recibimos MaD (respuesta de Arriba) y hay aquí Mundos enteros, Partzufim, distancias infinitas, pero todo esto existe solamente en nuestra imaginación y solamente en el pensamiento de la Creación.

(Definición diaria, kabbalah.info/es)

martes, 23 de octubre de 2012

El jardinero espiritual (parte 2)



Escarbar

En la espiritualidad, cavar con el azadón significa examinar el interior de las profundidades de nuestra alma. Según la Cabalá, sólo ahí, dentro de nosotros mismos, descubriremos por qué venimos a este mundo.

Las respuestas a todas las interrogantes en nuestra vida se encuentran en lo profundo de nuestro ser. Si queremos por tanto hallarlas debemos escarbar dentro de nuestras almas para que afloren.

Extirpar las callosidades

Una callosidad es un defecto superficial. Puesto que la espiritualidad concierne a la relación de la persona con la Naturaleza, se trata de un proceso muy íntimo, por lo que es conveniente guardar nuestras reflexiones espirituales para nosotros mismos. Cuando te encuentres trabajando en tu jardín, nadie necesita saber lo que pasa por tu mente.

Está bien si piensas en fertilizar si es lo que estás haciendo físicamente en ese mismo momento. Pero, si al mismo tiempo fertilizas tu alma, obtienes una ganancia doble: en el jardín espiritual de tu alma y en tu jardín físico. Y si deseas que los frutos espirituales sean de larga duración, guárdalos bien en tu interior.

Quitar el exceso de hojas

Mientras estudiamos la Cabalá con el fin de redescubrir la Naturaleza, nuestros esfuerzos, deseos e intenciones se llaman “hojas”. Una vez establecida esta relación con la Naturaleza, estos esfuerzos, deseos e intenciones se convierten en “frutos”. No cambiamos lo que somos, sino en lo que enfocamos nuestra atención: la espiritualidad significa enfocarse en la Naturaleza mientras que la corporalidad significa enfocarnos en nosotros mismos.
Las hojas son muy importantes. Son hermosas, nos dan sombra y protegen al fruto mientras está creciendo. Las hojas en exceso agotan el agua y la energía del árbol, pero necesitamos una cantidad suficiente para ayudar al fruto a crecer grande y jugoso. De igual forma, cuando estás aprendiendo a ser espiritual no te asombres si no estableces una conexión con la Naturaleza rápidamente, tus “hojas internas” la están ocultando de ti. Aún cuando no estés consciente de esto, protegen los frutos que ya están creciendo en tu interior, escondidos entre el follaje.

Pulverizar

Pulverizar en hebreo (el lenguaje original de la Cabalá) quiere decir cubrir con polvo o arena. También significa batallar. Para relacionarse con la Naturaleza es indispensable tender un puente sobre la barrera que separa nuestro mundo del mundo espiritual. Venimos aquí totalmente centrados en nosotros mismos y para poder relacionarnos con la Naturaleza, necesitamos centrarnos en ella.

Y tendremos que batallar, porque nuestra naturaleza inherente se opone a enfocarse en la Naturaleza y nos envía pensamientos contrarios. Nuestro trabajo es “cubrir con polvo” estos pensamientos y enterrarlos bajo la convicción de la importancia y el mérito de nuestra meta.

Agua

El agua existe arriba – en el cielo - y abajo – en la Tierra. Es el ingrediente principal de todo lo que tiene vida. Por tanto, no es sorprendente que el agua represente también a la Naturaleza o más precisamente, la misericordia. Así como la Naturaleza es omnisciente, el agua también contiene toda la información en el universo.

Las plantas saben cómo usar esta cualidad del agua y ésta les dice cuándo es tiempo de florecer. Para crecer, una planta necesita sólo agua y minerales que la mayor parte de las veces extrae del agua misma. No existe otra sustancia que tenga la capacidad de ser la única causa de vida y crecimiento como el agua.

El ciclo hidrológico permite al agua conectar a los mundos de “arriba” con los de “abajo”, tal como lo hace el Creador en la espiritualidad. Así, saber cuánto y cómo regar una planta es la única y más importante información que necesita el jardinero.
Ser un jardinero espiritual

De todo lo comentado, es claro que la jardinería física no es como cualquier otro pasatiempo. Es un compromiso serio de raíces profundamente espirituales. La jardinería espiritual, sin embargo, tiene el propósito más noble y puede elevar a las personas que la practican a los reinos ocultos de la existencia, donde nuestras almas se encuentran conectadas entre sí y con la Naturaleza que las creó, en amor eterno e infinito.

(La Voz de la Cabalá, Edición # 1)

¿Cómo nació el ser humano a partir de la materia inanimada?



¿Para qué fueron creados los cinco mundos, los Partzufim, y las Sefirot con sus innumerables detalles?
La Luz del Mundo del Infinito debe vestirse en todo este sistema, que la debilita y la divide en multitud de escalones con diferentes combinaciones y uniones, para influir sobre el deseo de recibir, que por sí mismo es simplemente la materia del deseo y nada más.
La materia por sí misma no tiene ninguna forma. Todas sus formas son las impresiones de la Luz.
La Luz determina todo el programa del desarrollo de la materia, dividiéndola en partes y dándole diferentes formas: masculino y femenino, alto y bajo, diferentes colores y millones de cualidades. En principio, el material del deseo es completamente homogéneo, pero llega la Luz Superior y le realiza diferentes cambios, como los genes que determinan todo el desarrollo de los organismos. Así, gracias a la Luz, de la materia homogénea se forman varias partes con cualidades completamente opuestas, que se complementan las unas a las otras.
La división principal que hace la Luz en la materia, es la división en las partes masculina y femenina (positivo y negativo). Luego, estas partes de la materia ya pueden unirse entre sí, y dentro de la materia nace la vida. ¿Por qué es posible esto? Porque después de esa división dentro de la materia se realiza la semejanza con el Creador y la creación.
Con la unión de estas dos partes, masculina y femenina, ya es posible comprender qué significa el Creador y qué significa la creación. Se crea un modelo, dentro del cual el ser humano comienza a pensar sobre esto.
En su interior, el ser humano comienza a consistir de todas las partes que se encuentran en el Creador y todas las partes que tiene la creación respecto al Creador, ya que la creación es opuesta al Creador. Y entonces, a partir de estos dos sistemas que se encuentran dentro del ser humano, él comienza el trabajo sobre la tercera línea, para asemejarse al Creador por su propia y libre elección.
Todo esto crea la Luz que llega a través de los cinco mundos y que trabaja sobre la materia. En la materia inanimada no hay nada, ella no es capaz de hacer ni un movimiento en forma independiente. Desde el principio se requiere construir en ella la capacidad de reaccionar y sentir todas aquellas cualidades que se encuentran en la luz.
No comprendemos el trabajo que el Creador realiza sobre nuestra materia primaria.
La Luz – la influencia del Creador – justamente debe pasar a través de todo el sistema de los mundos, para crear la semejanza completa al Creador a partir de esta materia inútil e informe.
(Extracto de la lección sobre el Prefacio a El Libro del Zóhar, laitman.es)

domingo, 21 de octubre de 2012

El jardinero espiritual (parte 1)




El símbolo más asociado con la sabiduría de la Cabalá es el Árbol de la Vida. Todas las antiguas escrituras están repletas con ejemplos del reino de las plantas. Las antiguas escrituras hebreas usan las raíces espirituales de la vegetación para explicar los procesos del crecimiento espiritual humano. Las usan como herramientas, y podemos aprovecharnos de ellas utilizándolas para contactar con nuestras almas. Las palabras que se detallan más abajo, están basadas en una carta escrita por el cabalista Rabí Baruch Ashlag, el primogénito y sucesor de Rabí Yehuda Ashlag, también conocido como Baal HaSulam. En su carta, Rabí Ashlag explica a sus estudiantes que el trabajo en el campo refleja procesos espirituales, y cómo experimentarlos.

Adam y el Árbol de la Vida

En Cabalá, los términos “naturaleza” y “Creador” se consideran sinónimos. El término “vida” se define como estar en contacto con la naturaleza y su Creador, y la palabra “árbol” puede simbolizar o bien “vida”, simbolizando contacto con el Creador, o “conocimiento”, entendiendo el por qué el Creador trabaja como lo hace. En realidad, el grado llamado El Árbol del Conocimiento es el más elevado que una persona puede alcanzar. La primera persona en descubrir el Árbol de la Vida fue Adam. Fue una persona común que se sintió inclinada a descubrir qué subyacía más allá de nuestro mundo. Cuando Moisés describe lo que le ocurrió a Adam, utiliza la imagen de un árbol para describir la relación de Adam con el Creador. El Creador le dijo que podía comer de cualquier árbol en el jardín excepto el Árbol del Conocimiento, con referencia al último y único grado que Adam no podía alcanzar. El Creador sabía que si Adam descubría el conocimiento contenido en ese árbol, podría querer abandonar el Jardín, ya que sabría tanto como Él. Esto, en cambio, le separaría del Creador —la Vida— por lo que el Creador le prohibió comer de ese árbol. Todos sabemos lo que sucedió: Adam comió, y como resultado, se nos negó la vida eterna prometida a Adam. Pero no todo estaba perdido.

El Creador nos dio antiguas escrituras que nos enseñaban cómo podemos volver al Jardín del Edén. Nos dio también ejemplos, que la Cabalá llama “ramas”. Esas ramas pueden indicar cómo funcionan realmente las cosas. Si estudiamos las escrituras junto a las debidas explicaciones, entenderemos los procesos espirituales que se manifiestan en cada planta y aprenderemos a emularlos en nuestras almas.

Lo que Moisés quiso decir

"Comerás pan con el sudor de tu frente."
-Génesis 3:19

En tiempos de Moisés, la espiritualidad era una realidad tangible. Todo el mundo experimentaba el mundo espiritual, de la misma forma que nosotros experimentamos el mundo físico hoy en día. En ese tiempo, no existía el abismo que existe actualmente entre nosotros y la espiritualidad. La humanidad no tenía que aprender espiritualidad, ya que la vivían. En la época en la que Moisés escribió su Torá (Pentateuco), utilizó un lenguaje propio de la época, por lo que las personas podían entenderlo. La diferencia entre los contemporáneos de Moisés y la gente que lee esto mismo ahora es que ellos sabían que estaban usando palabras mundanas para explicar conceptos espirituales, mientras que nosotros pensamos que se refería a nuestro mundo físico y acciones. Además, ¿cómo podemos pensar de otro modo? Ya no sentimos la espiritualidad como lo hacían nuestros antecesores.

Por esto al lenguaje de la Biblia se le denomina “el lenguaje de raíces y ramas.” Nuestro mundo es solamente la capa más externa de los mundos espirituales; es solamente un caparazón, la rama más alejada de un gran árbol.

Para entender totalmente la vida debes explorarla donde realmente ocurre, en sus raíces. Por este motivo Moisés declaraba: “Comerás pan con el sudor de tu frente”. En otras palabras, si queremos comer (ser espiritualmente alimentados) necesitamos trabajar (sudor) para ello. Desde el pecado de Adam, no nos es otorgado el contacto con el Creador; en su lugar, debemos cultivarlo, usando cualquier medio a nuestra disposición. Y la recompensa que nos aguarda es nuestro acceso al Árbol del Conocimiento... 

¿Por qué es importante querer la espiritualidad en nuestra vida?

La Cabalá tiene como propósito incrementar el aspecto espiritual (interno) de nuestras vidas, dentro de nuestro trabajo y en nuestros momentos libres. Sabemos que el jardín no florece sin los fertilizantes adecuados, pero si éstos no han sido debidamente elaborados pueden convertirse en una amenaza dentro del jardín. Igualmente, la Cabalá nos enseña cómo elaborar nuestros pensamientos para convertirlos en “fertilizantes adecuados” de nuestras almas. Este benéfico camino nos enseña todo lo que hay que saber sobre nosotros mismos, nuestras relaciones con seres queridos, amigos y, sobre todo, cómo mejorar nuestros lazos con la Naturaleza.

Al igual que el árbol, para dar frutos (espirituales), y alcanzar lo antes mencionado, tú y yo debemos hacer el mismo trabajo requerido para árboles y plantas. Si fertilizamos, desherbamos y cultivamos todas las partes de nuestras almas que necesitan cultivarse, nuestra espiritualidad se intensificará y llenará nuestras vidas de gozo. Si nos esmeramos en realizar este cultivo seremos “como el árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su fruto en la estación y cuyas hojas no se marchitan;
y serán prósperos en todo lo que emprendan.” (Salmos 1:3)

Por lo tanto, ¿Qué es lo que tenemos que hacer con nuestras “plantas” internas para hacerlas crecer de manera frondosa?

(Continuará)


sábado, 20 de octubre de 2012

El propósito de la creación


Para alcanzar la felicidad incondicional los deseos tienen que ser incrementados, no disminuidos.

Debemos entender que todo lo que nos rodea ha sido creado exclusivamente por la mera necesidad de nuestra adhesión espiritual con el Creador. Nada se creó en vano ni para otro propósito. Por lo tanto, el único desafío consiste en utilizar todo lo que existe a nuestro alrededor y dentro de nosotros para sacar provecho de la genuina, eterna, verdadera meta. El objetivo en sí también tiene que aclararse: ¿Es efectivamente verdadera y eterna? ¿Qué es esta meta exactamente? Todos los deseos interiores y placeres circundantes no fueron creados sin razón. Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia el hombre debe simplemente rechazar algo.

Los principiantes suelen preguntar: "¿Hay que recluirnos, apartarnos de todo, apagar el televisor, dejar de leer periódicos, o escuchar la radio?". Por supuesto que no - tales limitaciones coercitivas no traerán resultados. El mejor remedio es simplemente tomar los libros y empezar a "bañarse" con esta agua pura, la Luz de Jasadim. Como resultado del correcto estudio, la Luz purificante desciende, vertiendo sobre el hombre desde afuera, llenando sus adentros. De todos nuestros deseos, esta Luz elucidará lo que se denomina "Noé", aspirando específicamente hacia la meta verdadera. En consecuencia, los deseos y las fuerzas que deben ahogarse primero en el agua, se mantendrán allí por un tiempo, se purificarán y sólo se usarán después de esto.

Noé era como todos los demás, no se recluyó sino hasta el Diluvio. ¿Qué significa "Diluvio"? Es el poder que necesitamos evocar mediante el intenso estudio de Cabalá. Cuando esta fuerza actúa en nosotros con todo su poderío, nos obliga a entrar en el estado llamado "arca". Por este motivo, hay un período cuando el hombre renuncia a todos sus deseos y se recluye, necesitando estar solo (como en este capítulo de la Torá). Más tarde, atrae el resto de los deseos y los utiliza, ya que sin ellos no puede seguir progresando. El egoísmo, la voluntad de recibir placer es la única fuerza motriz, ya que es lo único establecido por el Creador. De hecho, los grandes cabalistas escaparon a las masas al entrar en reclusión o clandestinidad. Sin embargo, sólo lo hicieron con un propósito específico, mientras estaban en un muy alto nivel espiritual. Sólo después de que uno completa su corrección, el camino de su vida, su misión en esta tierra, es cuando uno se aísla a fin de absorber totalmente el mundo exterior en ese estado aislado. Más tarde, regresa y le ofrece el nuevo método de alcanzar la espiritualidad a la nueva generación o a las futuras generaciones venideras.

Así, cualquier renuncia o restricciones coercitivas están fuera de lugar. Al estudiar Cabalá correctamente (es decir, las leyes de la existencia, el Creador) y "bañarnos" con una amplia cantidad de Luz Superior evocada por el estudio en el curso de muchas semanas y meses, vamos a separar nuestros deseos. Tomaremos conciencia de cómo podemos dominar estos deseos y fuerzas, cómo trabajar con ellos, entendiendo el equilibrio adecuado entre estos deseos y poderes y cual es el deseo denominado "Noé". El hombre tiene que alcanzar el nivel que le permita vivir simultáneamente tanto en este mundo como en el resto de los mundos. Tiene que sentir toda la existencia que le rodea de la misma manera que siente nuestro mundo. Pues el mundo es indivisible, y nuestra tarea es la eclosión de nuestra cáscara interior, la que nos impide ver nuestro presente o futuro, la comprensión de quiénes somos, la razón por la que hemos nacido y a donde vamos después de la muerte.

El propósito de la creación es que el hombre salga de esta pequeña cáscara y de debajo de toda la esfera de la Existencia. Sin embargo, el problema es que uno puede estudiar con su mente, lógicamente, o sensualmente alcanzar la percepción de nuestro mundo. Sucede que podríamos no saber nada sobre el mundo espiritual, pero vivir en él porque lo sentimos. Siento calor, frío, luz, objetos a mi alrededor, personas, fuerzas; me siento a mí mismo, después de todo. Sin embargo, no me siento a mí mismo en relación con los mundos espirituales y lo que está en ellos, o la forma en que estos mundos me influencian.

(kabbalah.info/es)

miércoles, 17 de octubre de 2012

Existir en la espiritualidad


¿Qué quiere decir "existir" en nuestro mundo y en el mundo Superior?
En nuestro mundo la fuerza Superior no se revela ante nosotros, por lo tanto definimos la realidad solamente por medio de  la  existencia de la materia. Es decir "Creación" en nuestro mundo es todo lo que tiene algún tipo de materia: Inanimado, Vegetal, Animado.
A esto es lo que llamamos entre nosotros "existe". Y en espiritualidad no consideramos la materia, sino la independencia.
Para que exista el creado, este debe ser independiente. La medida de independencia que hay en el ser es la que determina la medida de creado que hay en él, la medida de su existencia. Es decir, en espiritualidad "existencia" significa que tiene una realidad por sí  mismo, por fuera de la Fuerza Superior.
(Definición diaria, kabbalah.info/es)

jueves, 11 de octubre de 2012

¿Que nos enseña el libro del Zóhar?


Por Rav Dr. Michael Laitman

ES CIERTO QUE ES UNO DE LOS MÁS FAMOSOS Y MISTERIOSOS LIBROS QUE JAMÁS FUERON ESCRITOS PERO ¿QUIÉN SABE DE VERDAD PARA QUÉ EXISTE, CÓMO “SE USA” Y QUÉ ES LO QUE NOS ENSEÑA?

La sabiduría de la Cabalá nos enseña que el Creador creó un deseo general dentro del cual se va desarrollando toda la futura Creación. Este único deseo abarca una inmensa cantidad de deseos particulares que están interconectados entre sí en un solo sistema llamado “Adam HaRishón” (El Primer Hombre), o en términos cabalísticos, El Alma Colectiva.

Luego y conforme el Plan de la Creación, el Creador comienza a arruinar las relaciones entre las diferentes partes de ese único deseo y éstas empiezan a perder la conexión que había entre ellas en su estado inicial. Como un cuerpo enfermo cuyos órganos pierden su funcionamiento recíproco, también las piezas del Alma Colectiva pierden su interconexión hasta que se encuentran en un desequilibrio total. Al igual que una enfermedad en nuestro mundo se reconoce por señales de desequilibrio como, por ejemplo, cuando sube la fiebre o cuando cambia la composición química de la sangre, así se ven las indicaciones de enfermedad en nuestro “cuerpo general”.

¿Por qué el gran plan del Creador tenía que afectarnos de esta manera? ¿Por qué hubo necesidad de crear una “enfermedad” en nuestro “cuerpo colectivo”? Pues, no había otra manera de hacerlo, teníamos que reconocer que nuestro cuerpo estaba enfermo; llegar a sentir el daño antes que pudiéramos traerle salud.

Así sucedió que dicha enfermedad o, el deterioro de nuestras relaciones, se desarrolla en nuestro estado inicial, y nosotros nos empezamos a sentir menos y menos conectados entre todos. Este proceso ocurre en 125 grados de desintegración, desde el estado Infinito donde todos nosotros estábamos unidos como un hombre con un solo corazón, hasta que la conexión entre las almas se desvanece enteramente.

ESTE MUNDO – REALIDAD IMAGINARIA

Es más, en el transcurso de esta caída por los 125 escalones, ocurre un daño aún más grande en un “lugar” llamado “Parsá” y consecuentemente se forma una conexión negativa en el lugar donde solíamos estar conectados en forma positiva. Ahora, ya cada uno quiere aprovecharse de los demás para su propio bien. El cuerpo no muere así nomás, sino que se “devora” a sí mismo enteramente.

El descenso continúa hasta que perdemos toda conexión entre nosotros, no sólo la buena -la intención de hacer el bien a los demás- sino también las malas relaciones - la intención de recibir para nuestra propia satisfacción. Este desprendimiento y distanciamiento entre todos resulta en un estado de incongruencia total con el mundo espiritual.

Así es como llegamos a sentir lo que se llama “este mundo” o la “realidad imaginaria”. Pero si es imaginaria, ¿para qué la necesitamos?, y ¿dónde está la verdadera realidad? Nuestra realidad fue creada por el Creador para dar espacio a un “lugar” donde podamos sentirnos libres e independientes de la existencia del Creador, una ilusión de que Él no existe y de que nosotros estamos en el “asiento del conductor”.

Esta maniobra nos permite llegar a entender que debemos restaurar la conexión entre nosotros. En otras palabras, el alma se eleva del estado en que percibe sólo nuestro mundo al último grado en el que ya se encuentra capacitada para sentir el estado Infinito conforme la medida de corrección de la conexión entre nosotros. Es decir, ¡la recuperación y restauración de la unión entre nosotros resulta en ascenso!

LIBRO DEL ESPLENDOR - REMEDIO PARA EL ALMA

Y aquí es donde se estrena El Libro del Zóhar para ayudarnos. Esta obra fue compuesta desde el estado Infinito, a partir de la máxima unión entre las diez almas gigantes de Rabí Shimon Bar-Yojai y sus alumnos, desde el grado 125. Por lo tanto, en la medida de nuestro esfuerzo de imaginarnos a nosotros mismos en nuestro estado (real) de unión, conectados con todas las almas, todas las partes de la Creación en conjunto, más gozamos del estudio de El Libro del Zóhar, ya que nos encontramos en un estado de congruencia con el de los autores cuando escribieron el libro.

De ahí que para tener el mejor efecto posible del estudio de El Libro del Zóhar, tenemos que sentir internamente el deseo de conectarnos entre todos. No necesitamos ser sabios. Sólo tenemos que tener presente el hecho que la conexión entre nosotros es lo que nos ayuda a alcanzar lo que anhelamos.

El Libro del Zohar habla únicamente de la conexión entre las almas. Me explica sobre mi relación con el sistema general llamado “Adam”, con el resto de las almas. Me enseña cómo relacionarme con ellas para reconectarlas al sistema reparado, y cómo las transformo, por consiguiente, en una Creación buena y sana.

Esto es lo único de lo que habla el Zohar. Y yo (cada uno de nosotros) me encuentro aquí sobre la Tierra para realizar ese acto de restauración y recuperación para todos.

(Cabalá Hoy, Edición #10)

lunes, 1 de octubre de 2012

Pregúntale al Cabalista #9 - La mujer en la espiritualidad


PREGUNTA: ¿Cuál es el propósito de la mujer en la Creación, y de que manera ella ayuda en la corrección?

RESPUESTA: Es imposible vivir sin una mujer en este mundo, esto viene por raíz y rama; nosotros somos las ramas de las raíces espirituales.

En la espiritualidad también es imposible sin la mujer. La mujer es el Kli (vocablo hebreo, significa vasija), la vasija del hombre donde él recibe el resultado de todo su trabajo. La parte masculina, el hombre, se llama el otorgante, y la parte femenina, la mujer, se llama receptor, pero son partes de una sola alma. Tanto el hombre de este mundo como la mujer tienen una parte masculina y femenina. Esto también lo podemos ver en el hombre, en los genes del ser humano, en sus hormonas.

Todo eso viene de la espiritualidad, donde en cada alma hay dos partes: las 9 Sefirot del alma, es la parte masculina que atrae la Luz y se llena de ella. Y Maljut, la parte femenina, que se adhiere para recibir la Luz. La mujer tiene que estar apegada al hombre y así llegar a la corrección, sin ella no hay corrección y no hay lo que corregir, y precisamente al apegarse al hombre tenemos procreación en este mundo, y así logramos desarrollarnos de generación en generación. Como nos dicen nuestros sabios: “hombre y mujer, la divinidad entre ellos”. La sabiduría de la Cabalá nos ayuda a entender cómo construir la relación correcta entre ambos y entonces, llegar a la paz y tranquilidad, amor y fraternidad.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La raíz espiritual del matrimonio

PREGUNTA: ¿Qué es el matrimonio?

RESPUESTA: El matrimonio es la interacción de dos partes absolutamente diferentes y opuestas de la creación.

En general, el matrimonio es la conexión de El Creador y la creación, donde El Creador es la parte masculina y la creación es la parte femenina. Aunque al principio la creación es absolutamente opuesta a El Creador, deberá entrar en plena unión con El Creador para gradualmente ir estando más cerca de Él. Esta unión final, absolutamente completa, o estado en que la creación se une plenamente con la Fuerza Superior, es llamada “matrimonio”.

En correspondencia con lo que debemos hacer espiritualmente con nuestras almas, lo mismo ocurre con nosotros en la Tierra, entre un hombre y una mujer como resultado de nuestro desarrollo histórico. Se lleva a cabo como una impresión o copia de acontecimientos o acciones espirituales.

Si conociéramos las raíces espirituales y las normas de comportamiento entre estas raíces, es decir los atributos de estas raíces, entonces seríamos realmente capaces de encontrar placer en el matrimonio terrenal en nuestro mundo, o de crear una conexión perfecta y una felicidad sin límites.

Como la gente desconoce la raíz superior, nos estamos ahogando en un sufrimiento constante. En general, el matrimonio está perdiendo su razón de ser, porque la gente está descubriendo que en él es imposible cualquier conexión.

Sin embargo, si la gente supiera cómo hacer para que sus relaciones estén en equivalencia con las raíces espirituales, entonces cualquier hombre y cualquier mujer tendrían una conexión perfecta, de la misma forma que existe esto en el Mundo Superior. Serían felices, sinceros y se complementarían unos a otros, en base al conocimiento de la raíz espiritual de su cónyuge y de la suya propia. En este caso el matrimonio sería ideal. A lo largo del curso de sus vidas, los esposos alcanzarían sus raíces espirituales y cumplirían con su destino.

("Cabalá y Relaciónes Personales", por Rav Dr. Michael Laitman)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Creación


¿Qué significa Creación en espiritualidad?
Creación es lo externo, por fuera del Creador, contrario a Él, realmente en contraposición a Él, es necesario entender quién es el Creador y qué es lo que creó en oposición a Sí, llamado externo. La persona que no descubre en su interior el instinto del mal, no siente que hay Creación. Y el resto de las cosas, atributos, pensamientos, inclinaciones, acciones, lo que sea, si éstas no pertenecen al instinto del mal, entonces no son denominadas Creación.
Los cabalistas nos explican que el instinto del mal se encuentra en este mundo solamente en la especie humana y no en todas las personas. Los que desarrollan en ellos el deseo de recibir con el fin de recibir, lo que llamamos odio y que él alcanza el nivel llamado odio al prójimo, realmente como en el monte Sinaí , monte del odio, entonces a este deseo lo llamamos Creación. El odio que yo siento en el nivel mundano no es  instinto del mal. El deseo de usar al prójimo con el fin de conseguir alimentos, sexo, familia, honor ó conocimientos, no es instinto del mal.
El instinto del mal espiritual que se debe revelar, se encuentra entre las almas, este entró allí a la fuerza y produjo la ruptura de la relación que había entre ellas. Éste instinto se encuentra por encima de nuestra naturaleza y en el momento que lo descubrimos, entonces llegamos a la otra parte  que es "creé la inclinación al mal, creé la Torá como condimento" Si descubrimos en nuestro interior la fuerza de ruptura que es llamada inclinación al mal entonces también descubriremos el camino para corregirla.
(kabbalah.info/es)

jueves, 6 de septiembre de 2012

Todo empieza con la gratitud


Sabemos por la ciencia de la Cabalá que estamos en un estado constante. Sólo nuestra sensibilidad, nuestra percepción de este estado, cambia.
¿Cómo podemos mejorar esta sensibilidad? Si yo fuera a añadir la sensibilidad de mis amigos a la sensibilidad que recibo hoy en día, es decir, al punto en el corazón, si conectara mi corazón con sus corazones, esto sería suficiente para empezar a sentir el verdadero estado en el que estoy.
¿Cómo conectamos nuestros corazones? Nuestros intentos por desgracia no llevan a ninguna parte. Nosotros dirigimos esta petición hacia el Creador, hacia la Luz. Yo lo intento varias veces, pero trabaja muy poco.
¿Por qué? Porque nuestra actitud hacia esto es egoísta. Nosotros todo el tiempo queremos recibir, incrementar nuestra sensibilidad de este mundo en el que estamos, pero de este podemos ver sólo un pequeño y débil fragmento. Queremos expandir nuestras propiedades egoístas y absorber el mundo superior.
Deberíamos salir con una actitud diferente. La actitud correcta debe dirigirse hacia la conexión entre nosotros, hacia la sensación del mundo superior, basada en la propiedad de gratitud.
¡Gratitud! Cualquier acción humana, sin importar cuál sea, debería empezar con esto. Se nos dice que, incluso si una espada afilada fuera puesta sobre tu cabeza, debes dar gracias y esperar firmemente que esto sólo lleve hacia algo mejor, y por consiguiente la Luz trabaja en ti para que tal condición crítica precisamente te ponga en la actitud correcta hacia el gobierno superior.
(De la Convención en Kharkov “Unidos Para Ascender” del 19 de Agosto del 2012, Taller 7, laitman.es)

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