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domingo, 14 de junio de 2015

Deleitar al Creador



PREGUNTA: ¿Qué significa "para deleitar al Creador"?

RESPUESTA: Deleitar, dar placer al Creador, amar al Creador, todas estas son palabras muy hermosas. Pero, ¿cómo podemos amar a una fuerza, incluso si es eterna y abarca todo lo que hay? Todas estas palabras se le dicen a la persona para que ella misma pueda ajustarse de alguna manera.

Nosotros llegamos a amar al Creador sólo a través del amor a los demás. En el artículo, “Un mandamiento“, hay una instrucción: llegar al amor del Creador. Pero ¿cómo se nos puede ordenar, obligar a amar? Cuando nosotros trabajamos en el amor por los demás, es posible hacer una masa común con nuestros anhelos hacia los otros, construir una conexión común por encima de nuestro egoísmo, y cubrirla con amor mutuo. Está escrito: “El amor cubrirá todas las transgresiones”. Cuando nosotros construimos una propiedad colectiva de conexión común mutua y anhelamos hacia todos, mientras que cultivamos dentro el amor, entonces en nuestro egoísmo interior surge una estructura completamente nueva: la adhesión mutua la inclusión mutua.

Amar significa que yo asumo todos tus deseos y cuido de ellos, pensando únicamente cómo llenarlos, mientras tanto, tú piensa en los míos, y así sucesivamente. Amor significa llenar los deseos de otro, en vez de los míos, usándolos para este propósito. Si yo preparo dichas condiciones dentro de mí mismo, entonces al hacerlo, expando allí una vasija que trabaja en aras del otorgamiento. Y esta vasija común que todos nosotros juntos estamos creando, contiene nuestro componente colectivo llamado “amor por el Creador”.

Nosotros empezamos a experimentar no sólo la vasija común, nuestra actitud hacia los demás, el amor por ellos, el otorgamiento a ellos, sino que además comenzamos a sentir aquellos que nos llena a lo largo del camino. Esta sensación es llamada el Creador, Bore en hebreo (“Bo”, ven, “Reh”, ve). Cuando nosotros creamos una vasija espiritual colectiva, el Creador se revela allí como resultado.

Por lo tanto, la Mitzvá principal es muy simple: “Ama a tu prójimo”. A través del amor por otro, en la vasija que has creado, tú sentirás amor por el Creador y, respectivamente, Su amor por ti.

PREGUNTA: ¿Cuál es la meta final de este trabajo?

RESPUESTA: Ésta se encuentra en el hecho de que tú llegas a una semejanza y adhesión completa con Él dentro de tu propio egoísmo reformado. Así es como te elevas al nivel del Creador. Ésta es la meta final de la creación. Comienzas a experimentar una sensación de que estás en total adhesión con Él, pero no te disuelves en ello, porque toda tu vasija permanece contigo.

En otras palabras, la sensación de ser opuesto no se aniquila, puesto que la adhesión con el Creador ocurre por encima de esto; de lo contrario, ocurriría la aniquilación mutua. Por lo es la meta final de la creación. Comienzas a experimentar una sensación de que estás en total adhesión con Él, pero no te disuelves en ello, porque toda tu vasija permanece contigo.tanto, nosotros debemos ver nuestro egoísmo como la materia con cuya ayuda nos movemos hacia adelante. Debemos tratarla con respeto, ya que es la imagen invertida del Creador. Contrariamente, nuestro mundo es Su imagen inversa en nuestro nivel.

(laitman.es)

Material relacionado:
Diferentes grados en la equivalencia de forma
"Uno" significa perfección

jueves, 11 de junio de 2015

¿Cómo sentir que "no existe nadie más aparte de Él"?


PREGUNTA: ¿Cómo puede una persona sentir que “no existe nadie más aparte de Él” si todavía no ha alcanzado el otorgamiento?
RESPUESTA: Antes de alcanzar el otorgamiento, yo trato de organizar en mi mente y corazón la opinión de que “no existe nadie más aparte de Él”. Es más fácil hacer esto en la mente; en el corazón es relativamente más difícil.
Depende de mi relación con el grupo y de cómo construya conjuntamente con ellos el nuevo Kli en el que estoy dispuesto a decidir que “no existe nadie más aparte de Él”.
Según el grado de conexión entre nosotros, construimos nuestro nosotros colectivo, la esfera de frambuesa, la suma total de todos nosotros. Sin embargo, yo no me encuentro en este punto de nosotros; más bien, yo me anulo a mí mismo. Esto significa que en el centro de este círculo, me encuentro por encima de mi ego.
Es posible multiplicar una por una todas las anulaciones de nosotros mismos: 10 veces, 100 veces, 1.000 veces; cada vez más a medida que nos unamos. De ello se desprende que yo adquiero nuevas sensaciones y pensamientos espirituales a través de los cuales descubriré al Creador.
Y para ser más precisos, descubriré al Creador no dentro de la decena, sino en la conexión entre las decenas. Se dice que la decena revela el ego dentro de ella y se eleva por encima de él para conectarse con los demás. De hecho, la decena todavía no es el círculo más externo.
Cuando nos conectamos con las demás decenas, creamos entre nosotros todo tipo de formas de conexión que son capaces de revelarnos imágenes particulares del Creador y  hacen posible que nosotros lo veamos a Él.
Esto significa que no hay otro lugar para buscar “no existe nadie más aparte de Él” además del punto general de conexión. Este es un trabajo sencillo en la consolidación de todas las personas, y por ello está escrito: “Y todas las naciones fluirán hacia esto”. (Isaías 2: 2)
La sensación de “no existe nadie más aparte de Él” depende única y exclusivamente del grado de nuestra auto anulación, debido a que nosotros construimos esto por encima del ego, como el techo de la Sucá. Desde mi yo, creo el nosotros, y desde el nosotros creamos al Creador.
La capacidad de anularse a sí mismos está determinada por el entorno y por la medida en que ustedes inclinan sus cabezas ante él. En todo momento, el Creador le da oportunidades personales; la Luz Superior trabaja incesantemente, pero todo depende del consentimiento de ustedes para anularse, y si usarán o no las oportunidades que se les dan.
Si no se han preparado, recibirán la Luz desde el lado opuesto, es decir que en vez de Su cercanía, sentirán distancia. Así es como sucede en la vida común. Se le da una especie de oportunidad única para avanzar, y la aceptan como una molestia y un obstáculo. Ustedes no se han preparado para dar un salto como este, entonces, en vez de un trampolín, ven una barrera alta e infranqueable.
Hay libertad de elección en una sola cosa: anularse ante el entorno, incluirse dentro de él, y ser como los amigos en todo. Traten de realizar este potencial. ¡Ustedes ya están listos para hacer esto! Su libertad de elección está sólo en esto y no necesitan nada más. El Creador los trae a la buena fortuna, y desde este punto, no hay vuelta atrás, sólo hacia adelante.
Comiencen a entrar en el grupo, a incluirse dentro de él, y a construir con los demás un Kli común en el que descubran la fuerza superior. Nuestro mundo es un mundo de acción. Nosotros nos encontramos dentro porque en él es posible llevar a cabo acciones sin la aceptación del corazón. En esto consiste toda la base de nuestro mundo imaginario, pero este juego hace que sea posible que avancemos y construyamos nuestra independencia espiritual, y esto es especialmente gracias a que somos mentirosos.

miércoles, 27 de mayo de 2015

El Creador es la Naturaleza


En la Cábala, las palabras "Dios" y "La naturaleza" son sinónimos, y la naturaleza es altruista. Para descubrir a Dios, tenemos que ser como la naturaleza.


Miles de científicos, a juzgar por los últimos informes del Panel Intergubernamental para el Cambio del Clima, establecen que debemos detener nuestro antagonismo con la Naturaleza, como hemos estado haciéndolo en los últimos siglos, y empezar a trabajar en armonía con ella. Explican que la Naturaleza sabe cómo y cuándo actuar. Si tan solo nos quitáramos de en medio, las cosas se resolverían. De forma similar a como el cuerpo tiene su sistema inmunológico, la Naturaleza tiene mecanismos que mantienen el equilibrio.


Asimismo, los cabalistas establecen que las células en el organismo se encuentran unidas con el fin de sostener al organismo en su totalidad. Cada célula recibe lo que necesita para su mantenimiento, e invierte el resto de su energía en el resto del cuerpo. En cada nivel de la Naturaleza, el individuo trabaja para beneficio del colectivo del que forma parte, y en el que a su vez, encuentra la plenitud. Sin actividades altruistas, el cuerpo no puede subsistir. De hecho, la vida misma no podría mantenerse.

Este balance es un equilibrio dinámico controlado por mecanismos de regulación interrelacionados, los cuales no están pensados para los elementos que lo componen, sino para el sistema en su totalidad. Imaginemos el caos en el que nos encontraríamos si cada uno de los órganos se preocupase únicamente de sí mismo, en lugar de cuidar la salud de todo el cuerpo.

En tal situación, los órganos robarían vasos sanguíneos unos a otros, impidiendo la nutrición de los órganos adyacentes y el suministro de oxígeno. Aquellos que producen anticuerpos los atacarían porque los considerarían órganos ajenos, y de esta forma, los que tuvieran defensas más poderosas acabarían con los más débiles. Pronto, muy pronto, el cuerpo perecería, claramente, al igual que esos órganos egoístas. Cuando tal proceso ocurre es llamado “cáncer”.

La bióloga evolucionista Elizabeth Sahtouris, consultora de la ONU, sostiene que “Cada molécula, cada célula, cada órgano… tiene su propio interés egoísta. Cuando cada nivel del cuerpo muestra esta intención, fuerza la negociación entre todos los otros niveles. Este es el secreto de la Naturaleza. A cada instante en nuestro interior, estas negociaciones conducen a los sistemas a la armonía”.

Tanto la ciencia como la Cabalá reconocen que el mayor, si no el único y verdadero problema en este mundo somos nosotros:

“Pienso que los virus informáticos deben considerarse vida. Creo que dice algo acerca de la naturaleza humana que la única forma de vida que hemos creado hasta ahora es puramente destructiva. Hemos creado la vida a nuestra imagen”
(Stephen Hawking, físico y cosmólogo británico)

“Y en palabras sencillas diremos que la naturaleza de todos y cada uno de los seres humanos es aprovecharse de todas las criaturas del mundo para su propio bien, y aún cuando le da algo a sus semejantes no es sino por necesidad. Y aún entonces, hay en eso algo de explotación hacia su semejante, sólo que el hecho (explotación) se efectúa de manera muy fingida, de modo que su amigo no lo perciba”. (Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “Paz en el Mundo”)

El hecho de que la Naturaleza existe y que no se destruye a sí misma a cada momento es una prueba irrefutable de que no funciona de manera egoísta, de que se coordina como un sistema, anteponiendo el bienestar general al particular. En la Cabalá, cuando las necesidades del conjunto son prioritarias a las individuales, se denomina “altruismo”. En un sistema con estas características, los elementos particulares contribuyen constantemente con el sistema, sea un organismo o una sociedad humana.

Los humanos, en casi todos sus aspectos, son como las especies animales. Sin embargo, hay un aspecto en el que nos diferenciamos de la Naturaleza. Anteponemos nuestro propio interés al del conjunto. Esta es la esencia del egoísmo. No necesitamos enseñar a los animales, las plantas o las rocas cómo comportarse. Siempre lo hacen de acuerdo con la Naturaleza, de forma altruista, colocando el interés general delante del particular. Por ese motivo los animales de presa cazan únicamente para su sustento, manteniendo el delicado equilibrio del hábitat.

Pero los humanos no cazan para comer, sino para tener riqueza y explotar su entorno. El único problema con la raza humana es que, a diferencia de los animales, funciona en un “sistema operativo” egoísta en lugar de uno altruista, lo cual termina afectándonos a todos, a través de las desgracias ecológicas, entre otras. Para enmendar el rumbo y detener el desequilibrio en la homeostasis de la Naturaleza, necesitamos la instalación del mencionado “sistema operativo” altruista en lugar de uno tan fallido como el actual.

Y para encontrar el programa adecuado, necesitamos ir al “distribuidor de programas”, el Creador. En Cabalá, las palabras “Dios” y “La Naturaleza” son sinónimas. De ahí su mismo valor numérico: 86. Los cabalistas han descubierto y actualizado un método que nos enseña cómo sustituir este disco duro egoísta con uno altruista, y hoy en día, cuando muchos reconocen que un drástico cambio desde lo profundo del corazón es necesario, la Cabalá es retomada como la alternativa para que la humanidad alcance la felicidad y la plenitud duraderas, en equilibrio con la Naturaleza.

(Por Rav Dr. Michael Laitman, La Voz de Cabalá)

Material relacionado:
Ve con el flujo de la naturaleza
Equilibro con la naturaleza

viernes, 15 de mayo de 2015

¿Quién es Dios?


Una visión cabalística de quién es Dios, dónde se encuentra y la relación que tiene con nosotros.

Todos hablan sobre Dios estos días. Éste se ha convertido en el tema de enérgicas, cuando no acaloradas discusiones. Sin embargo, al hablar sobre Dios, ¿realmente sabemos de quién o de qué estamos hablando? Y si es así, ¿significa que la persona que sostiene puntos de vista distintos a los míos no sabe lo que dice? ¿Por qué yo deba asumir que tengo una mejor comprensión sobre algo que ni yo ni mis interlocutores podemos percibir claramente?

Una célebre adivinanza Zen dice “¿Si un árbol cae y no hay nadie que lo atestigüe, de todas maneras hace un sonido?” De igual forma, hasta que experimentes personalmente al Creador, no puedes dar testimonio de su existencia, ni que hablar de qué quiere de ti.

La Cabalá explica que nuestra percepción del mundo que nos rodea es un cúmulo de impresiones que reciben nuestros cinco sentidos, las cuales son interpretadas por nuestro cerebro conforme a los recuerdos pasados y paradigmas que se encuentran dentro de él. Es por esta razón que diferentes personas interpretan el mismo suceso de manera distinta. Para alguien, una cena en un buen restaurante con acompañamiento de música suave puede ser el epitome del aburrimiento. ¿Cuál de las dos tiene razón?

La Sabiduría de Cabalá nos ofrece una solución original al incesante debate sobre Dios: “Prueba y veras”, o como los cabalistas lo expresan: “Prueba y veras que el Señor es bueno”. Esta afirmación no quiere decir que debemos aceptar ciegamente que Él es bueno. Por el contrario, significa que debemos “probar” por nosotros mismos y “ver”. Los cabalistas que han “probado” afirman, por experiencia propia: “Es bueno”.

Tal como nuestra percepción del mundo físico es totalmente subjetiva, nuestras percepciones de la espiritualidad en general – y del Creador en particular – son subjetivas e indescriptibles. Por eso es que los cabalistas nos recomiendan que lo veamos nosotros mismos, es decir, prueba y ve. Para alentarnos en esta cuestión nos ofrecen sus impresiones – basadas en su propia experiencia de Dios – de que Él es bueno y hace el bien a sus criaturas. De hecho, nos dicen que Él es tan bueno que desea darnos todo lo que Él posee, a Sí Mismo, o sea que quiere que nosotros seamos como Él.

Los cabalistas se refieren a Dios como el Creador. En hebreo, el lenguaje de la Cabalá, la palabra Dios es ELOHIM. Se compone de dos palabras: MI (que significa “quién”) y ELEH (que significa “estos”); que, a su vez, proviene del verso de Isaías 40:26 “Quién ha creado a estos?” Por lo tanto, aunque el Creador funciona, en cierto sentido, como el verbo y Dios, como el nombre propio, ambos términos se refieren a la misma entidad.

La solución que proporciona la Cabalá a las discusiones que se suscitan con respecto a la esencia de Dios es única, en el sentido que no nos da respuesta alguna, sino que nos entrega un modus operandi para desarrollar una percepción personal. En otras palabras, ésta nos promete, que si uno es constante, podrá descubrir y experimentar al Creador más claramente incluso de lo que percibimos en este mundo.

Está escrito en El Libro del Zóhar, la obra original de la Cabalá, que todos los mundos, el de Arriba y el de abajo, se encuentran dentro del hombre y que toda la realidad se formó sólo para el hombre, creada para sus necesidades. Lo mismo se aplica a nuestra percepción del Creador. Él se encuentra dentro de nosotros. No tenemos ni idea de cómo Él es fuera de nosotros, ni siquiera de que Él exista en nuestro exterior, puesto que “todos los mundos, el de Arriba y el de abajo, se encuentran dentro del hombre”.

Si nos apegamos a esta línea de pensamiento, discutir acerca de Dios ya es un absurdo porque todo lo que podemos conocer de Él es la manera subjetiva en que Lo percibimos. ¿Será  correcto imponer nuestra percepción subjetiva a los demás? Lo más que podemos hacer es sugerir el camino que nosotros pensamos es el correcto, pero la elección de este camino deberá ser la propia decisión y lo que descubren los demás, será suyo.

La Cabalá nos ofrece un camino especifico mediante el cual, al estudiar ciertos libros y escuchar las explicaciones correctas, podremos descubrir al Creador. Sin embargo, aún cuando el camino sea el mismo, las experiencias son totalmente subjetivas: si yo digo que la sangre es roja prácticamente todo el mundo estará de acuerdo. ¿Pero esto quiere decir  que todos perciben la sangre del mismo modo o que la experimentan de la misma manera?

La conclusión más obvia es que podemos hablar el mismo idioma, tener las mismas experiencias y a la vez, llevar vidas muy individuales. Y nuestras relaciones con Dios o la Naturaleza (que tienen el mismo valor numérico en hebreo), no son la excepción a esta regla. Es decir, para alcanzar la Meta de la Creación, la razón por la cual Él nos creó, todos nosotros, tendremos que llegar, a fin de cuentas, a ser semejantes a Él.

(Por Rav Dr. Michael Laitman, La Voz de la Cabalá)

lunes, 11 de mayo de 2015

Percatarse del dominio del Creador


PERCATARSE DEL DOMINIO DEL CREADOR

Uno no puede expulsar los pensamientos y deseos egoístas de su propio corazón y dejarlo vacío. Solamente al llenar el corazón con deseos espirituales altruistas en lugar de los egoístas, podemos sustituir las aspiraciones pasadas por las opuestas, y de esta manera, aniquilar el egoísmo.

¿Cómo podemos elevarnos a un nivel espiritual donde hayamos erradicado por completo el interés propio y la preocupación por sí mismo?, ¿cómo puede nuestro deseo de dedicarnos con devoción al Creador convertirse en nuestra única meta en la vida, tanto que sin alcanzarla, sentimos como si estuviésemos muertos?

Elevarse a este nivel ocurre gradualmente y se procesa en la forma de retroalimentación. Cuanto más esfuerzo hacemos en nuestra búsqueda de una senda espiritual, tanto en estudiar como en emular los objetos espirituales, más convencidos estaremos de nuestra absoluta inhabilidad de alcanzar esta meta por nosotros mismos.

Cuanto más estudiemos los textos que son importantes para nuestro desarrollo espiritual, más confuso y desorganizado nos parecerá el material.

Mientras más nos esforcemos en tratar mejor a nuestros instructores y semejantes, si en realidad estamos avanzando espiritualmente, se hará más claro que todas nuestras acciones son dictadas por el egoísmo.

Tales resultados siguen el principio: Fuércelo hasta que diga, «estoy de acuerdo». Podemos librarnos del egoísmo solamente si captamos que éste causa la muerte al impedir que nos demos cuenta de la verdadera vida eterna, llena de deleite.

El desarrollar odio hacia el egoísmo eventualmente nos conducirá a liberarnos de él.

A pesar de que no podemos deshacernos del egoísmo por nuestros propios esfuerzos, mientras más pronto nos demos cuenta que el egoísmo es nuestro enemigo y nuestro exterminador espiritual, más fuerte será nuestro odio a él. Eventualmente, este odio hará que el Creador nos ayude a superar al enemigo; de esta manera, incluso nuestro egoísmo servirá al propósito de la elevación espiritual.

Lo más importante es nuestro deseo de entregarnos por completo al Creador al percatarnos de Su grandeza. (Entregarse al Creador significa separarse del «Yo»).

A este punto, debemos decidir cuál es la meta que vale más la pena alcanzar: el logro de los valores transitorios o el de los eternos. Nada de lo que hemos creado permanece para siempre; todo es transitorio. Sólo las estructuras espirituales, tales como los pensamientos, los actos y los sentimientos altruistas son eternos.

Por lo tanto, al esforzarnos por imitar al Creador en sus pensamientos, deseos y esfuerzos, de hecho, estamos edificando la estructura de nuestra propia eternidad. Sin embargo, dedicarnos al Creador es sólo posible cuando nos damos cuenta de la grandeza del Creador.

Es lo mismo en nuestro mundo: si consideramos que alguien es grandioso, nos sentimos felices de estar al servicio de dicha persona.

Podemos incluso sentir que quien recibe nuestro regalo nos ha hecho un favor al aceptarlo, y no a la inversa.

Este ejemplo demuestra que la intención de una acción puede cambiar la forma externa de un acto mecánico –dar o recibir– a su sentido contrario.

Por lo tanto, cuanto más digno de alabanza consideremos al Creador, con mayor disposición le entregaremos a Él todos nuestros pensamientos, deseos y esfuerzos. Pero al hacerlo, en realidad sentimos que estamos recibiendo por parte de Él, en vez de darle. Sentimos que se nos ha dado una oportunidad para brindar un servicio, una oportunidad que es sólo conferida a unos cuantos merecedores en cada generación.

Al contemplar la vasta diferencia entre las características del Creador y aquellas de Sus seres creados, es fácil llegar a la conclusión de que ambos pueden llegar a ser compatibles solamente si los seres creados alteran su naturaleza absolutamente egoísta. Esto es posible sólo si la persona se auto-anula, como si no existiera; por lo tanto, no hay nada que los separe del Creador.

Sólo si sentimos que sin recibir una vida espiritual estamos muertos, (como cuando la vida ha dejado el cuerpo), y sólo si sentimos un ferviente deseo de una vida espiritual, podemos recibir la posibilidad de entrar en esta vida espiritual y respirar el aire espiritual.

(Extractos del libro Alcanzando los Mundos Superiores, Por Rav Dr. Michael Laitman)


jueves, 23 de abril de 2015

Una escalera desde la oscuridad hacia la Luz


La criatura debe tener un largo viaje para lograr su propósito y elevarse al nivel del Creador, de la Luz, y volverse igual a Él en su esencia y altura. Inicialmente, el deseo se desarrolla de acuerdo a las cuatro fases de la Luz Directa, revelando cuán opuesto es del Creador. Pasa por la Primera Restricción (Tzimtzum Alef) y adquiere la pantalla (Masaj), comenzando a construir el sistema de ocultamiento en la relación entre ella misma y la Luz.

Ellas están conectadas según el grado de habilidad del deseo de disfrutar, para volverse como la Luz y están ocultas según el grado de su falta de habilidad para ello. Esto es llamado la condición de equilibrio, la correspondencia de forma de la Luz y el deseo. Esto sirve como base para la construcción de la escalera de los grados. Justo en su cima, la vasija, el deseo, es absolutamente un cien por ciento similar a la Luz. Mientras más descendamos en esta escalera, justamente desde el estado más alto, más fuerte se vuelve el ocultamiento.

En la cima, existe un ocultamiento cero y un cien por ciento de deseo. En la parte más baja, existe cero deseo y un cien por ciento de ocultamiento. Si eliges un punto en el camino de arriba hacia abajo, estará parcialmente revelado y parcialmente oculto.  Cierta parte de la Luz es revelada, y el resto permanece oculto. Así son formados los grados espirituales y los mundos, es decir Adam KadmonAtzilutBeria,Yetzira, y Assiya.

Todo es construido con base en la correspondencia, es decir, según el grado de similitud entre el deseo y la Luz. De esta manera, la escalera desciende al nivel de nuestro mundo donde el deseo se separa completamente de la Luz para volverse independiente.

Parece que vivimos una vida que es completamente independiente de la Luz porque no sabemos nada de ella. Exactamente por esto, podemos comenzar a elevarnos desde este punto independiente que está separado de la Luz y llegar al estado de correspondencia con ella: cambiamos y nos volvemos más como esta. Esto es lo que significa elevarse por los peldaños de la escalera todo el camino hasta la total correspondencia. Esto es llamado la corrección final (Gmar Tikkun).

El universo está hecho de tal manera que al principio es construido el sistema de ocultamiento, de Arriba hacia abajo. Al elevarnos de abajo hacia Arriba, necesitamos usar este ocultamiento para descubrirnos como similares a la Luz. La ley de correspondencia de cualidades permanece siempre. Después de todo, la razón para que el Creador creara a la criatura fue para complacerla, es decir, llevar a la criatura a un estado de absoluta correspondencia y adhesión con Él.

Debemos realizar nuestra similitud con el Creador en cada estado, en cada grado. Para hacer esto, uno primero necesita valorarlo: desear llegar a ser como la Luz y hacer que esta le parezca increíblemente importante. La cualidad de la Luz, la cualidad de otorgamiento, debe llegar a ser la cualidad más honrosa y elevada ante nuestros ojos. Debemos esforzarnos por correspondernos con ella según el grado de todas nuestras fuerzas y habilidades, tanto como podamos.

Aceptar esta condición y volverte como la Luz, el otorgamiento tanto como sea posible, es llamado “haz de ti un Rav” (importante, grande). Esto significa que esta cualidad de otorgamiento debe volverse más grande (Rav) que todas mis cualidades egoístas.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá ,Escritos de Rabash, laitman.es)

martes, 21 de abril de 2015

El Árbol de la Vida


El Árbol de la Vida

Mirad, antes que las emanaciones fueran emanadas y las criaturas creadas

La sencilla luz superior llenaba toda la existencia.

Y no había un vacío, como algo desprovisto de atmósfera, un hueco o un foso.

Sino que todo estaba lleno de una luz sencilla,  infinita

Y no había ni una parte, como un principio o un fin
Sino que todo era una luz suave, fluida

Y se llamaba la Luz Sin Fin.

Y cuando por su mera Voluntad tuvo el deseo de crear el mundo y emanar las emanaciones
Para dar a luz la perfección de Sus Obras, Sus Nombres, Sus apelaciones

Que fue la razón de la creación de los mundos

Se restringió en el medio

Precisamente en el centro

Él restringió la luz

Y la luz se retiró hacia los lados alrededor de un círculo medio.

Y ahí quedó un espacio vacante,  un vacío
Circundando el punto medio
Y la restricción había sido uniforme
Alrededor del punto vacante
Para que el espacio

Estuviera circundado parejo

Ahí, después de la restricción
Toda vez que formó un vacío y un espacio

Precisamente en medio de la luz sin fin
Se formó lugar

En donde el emanado y el creado pudieran residir

Entonces de la Luz sin fin se desprendió un único hilo 
Descendió hasta el espacio

Y a través de esa línea, Él emanó, formó
Creó todos los mundos

Antes que estos cuatro mundos alcanzaran el ser

Había un infinito, un nombre, en una unidad oculta y prodigiosa

Que aún  en los ángulos más cercanos

No se puede intuir lo que no tiene fin
Ya que no hay una mente que pueda percibirlo

Pues Él no tiene un lugar, un confín, un nombre.


El Árbol de la Vida, El Ari, un gran cabalista del sigo XVI

domingo, 19 de abril de 2015

El matrimonio y su significado espiritual

El matrimonio es la interacción de dos partes absolutamente diferentes y opuestas de la creación.

En general, el matrimonio es la conexión del Creador y la creación, en la que el Creador es la parte masculina y la creación es la femenina. Aunque inicialmente la creación es absolutamente opuesta al Creador, debe entrar en la plena unión con el Creador al acercarse gradualmente a Él. Esto completa la unión final, o el estado cuando creación se unifica plenamente con la fuerza Superior, es llamado "matrimonio".

En correspondencia con lo que debemos hacer espiritualmente con nuestras almas, lo mismo ocurre con nosotros en la Tierra entre el hombre y la mujer como resultado de nuestro desarrollo histórico. Tiene lugar como una impresión o copia espiritual de los eventos o acciones.

Si conociéramos las raíces espirituales y las reglas de comportamiento entre las raíces, es decir, los atributos de estas raíces, seríamos realmente capaces de sentir placer en el matrimonio terrenal de nuestro mundo o de crear una perfecta conexión y felicidad ilimitada.

Dado que la gente no conoce la raíz Superior, nos ahogamos en sufrimiento constante. Se  está perdiendo la necesidad del matrimonio en general, porque las personas están descubriendo la imposibilidad de conexión en el mismo.

Sin embargo, si la gente supiera cómo crear relaciones en equivalencia con las raíces espirituales, entonces cualquier hombre y mujer tendría una conexión perfecta de la misma manera existe en la parte del mundo Superior. Serían felices, honestos y se complementarían basados en el conocimiento de su propia raíz espiritual y la raíz espiritual de su cónyuge. En este caso el matrimonio sería ideal. En el transcurso de sus vidas, los cónyuges alcanzarían sus raíces espirituales y llevarían a cabo su predestinación.

PREGUNTA: ¿No hay matrimonios meramente físicos?

Bajamos a nuestro mundo con el fin de combinarnos correctamente en matrimonio y regresamos a este mundo porque escogimos una pareja incorrecta. Dado que la humanidad se aproxima a la Meta, los matrimonios se desmoronan rápidamente para poder tener tiempo para decepcionarnos varias veces en una vida y percibir la necesidad de un medio mayor que permita la conexión.

Este medio es llamado el alcance de nuestras almas, porque los cuerpos no desempeñan ningún papel en la unión de dos personas. Si una persona conoce su raíz espiritual, así como la de su cónyuge, entiende cómo se puede crear una pareja perfecta con el fin de complementarse de la plena oposición entre sí. La Cabalá estudia precisamente el alcance de este estado entre una persona y el Creador, y esto es precisamente lo que un Cabalista aspira a lograr.

PREGUNTA: ¿Existe lo contrario - el matrimonio puramente espiritual?

Uno no puede existir sin el otro. La perfección sólo es posible en la equivalencia con el Creador, es decir, simultáneamente en la unión con Él y otros. Sólo los atributos del Creador en usted garantizan su unión eternamente, una renovación constante y la perfección en todos los niveles del ser humano - espiritual, material, psicológica y física.

En perspectiva, el egoísmo de cada persona y la de toda la humanidad, se incrementará y no vamos a ser capaces de encontrar satisfacción en el matrimonio. Enormes problemas surgirán entre las personas con respecto a la conexión entre ellos. La persona encontrará satisfacción en apagar la conexión con los demás.

Sin embargo, la presión por parte de la ley Superior de la naturaleza nos empuja hacia la equivalencia con el Creador y causará tanto sufrimiento que el hombre se dará cuenta de la maldad de su egoísmo.

En la medida en que se de cuenta de esto, querrá corregirse a sí mismo. En la medida de su corrección deseará la conexión con el Creador. En la medida en que desee la conexión con el Creador, también deseará una genuina conexión con su cónyuge en este mundo.

De esta manera, de lo opuesto a una persona se llegará una vez más a la antigua institución del matrimonio. Sin embargo, ya no haremos esto instintivamente, sino por conocimiento de  la equivalencia Superior.

(Rav Dr. Michael Laitman, kabbalah.info/es)

sábado, 18 de abril de 2015

El secreto de las letras



El alfabeto hebreo que acompaña a los escritos cabalísticos desde su origen, fascina, intriga. ¿Cuál es el secreto imbuido en estas letras?

“¡Cambié mi nombre! Desde hoy me llamo Luz en lugar de Lucía. Estoy segura que este cambio me abrirá el camino a cosas buenas en la vida y me hará mucho más feliz”.

Este tipo de declaraciones se ha oído miles de veces. Muchos piensan que al cambiar el nombre con el que nacieron, transformarán su destino para bien. Creen en el poder místico y espiritual de las letras hebreas, utilizándolas como amuletos, en meditaciones y en las Cartas del Tarot. Nos preguntamos, entonces, ¿dónde yace la verdad?

La auténtica sabiduría de la Cabalá afirma que aunque a un individuo le ayude psicológicamente el cambiar su nombre – especialmente si está convencido de que el nombre con el que nació le ha traído mala suerte– esta simple modificación no trae un cambio verdadero en la vida.

EL MUNDO FUE CREADO CON LA LETRA BET

“Cuando Quiso crear el mundo, vinieron a verlo [Al Creador] todas las letras en orden descendiente desde la última hasta la primera, y la final –la letra Tav– entró primero. Le dijo al Señor: ‘Maestro del Universo, es bueno para Ti crear conmigo el mundo…porque soy la letra final de la palabra Verdad (Emet, en hebreo). Y Verdad es Tu nombre. Es muy adecuado para un Rey comenzar con la letra de la Verdad y usarme para crear el mundo’. Le respondió el Señor: Eres bella y honesta, pero no eres adecuada para la creación del mundo…”, (“Artículo de las Letras”, Preámbulo del Zohar).

Así comienza Rabí Shimon Bar-Yojai el “Artículo de las Letras” del Libro del Zohar que revela el secreto de las letras hebreas. En su lenguaje pintoresco nos describe cómo se presentó cada una de las letras ante el Creador, pidiéndole ser usada para crear el mundo. 

Se presentaron en orden descendiente: la letra final del alfabeto –Tav– al principio, y la primera letra –Alef–, al final. El Creador “escucha” el pedido de cada una de 2 Bet –segunda letra del alfabeto hebreo las letras, les permite argüir su petición, y decide finalmente crear el mundo con la letra Bet.

“La letra Bet le dijo: ‘Maestro del Universo, es bueno para Ti crear conmigo el mundo, porque conmigo te bendicen Arriba y abajo (Ésta es la primera letra de la palabra Bendición en hebreo: Brajá). Le respondió el Creador: por cierto crearé el mundo contigo…”, (“Artículo de las Letras”, Preámbulo del Zohar).

¿Por qué se creó el mundo con la letra Bet? Y ¿qué tiene que ver esta historia cabalista, cautivadora, con nosotros?

DE ABAJO HACIA ARRIBA – DE TAV A ALEF

Según la Cabalá, cada una de las 22 letras hebreas representa un proceso espiritual interno, un estado espiritual específico que ocurre internamente. Cuanto más uno avanza en su camino espiritual hacia el Creador, más partes de la realidad espiritual descubre. Cada fase de este progreso es considerada el descubrimiento de una “letra” adicional.

El individuo asciende la escalera espiritual en orden alfabético, atravesando el mismo trayecto que el Creador utilizó creando las letras, sólo que el individuo lo hace de abajo hacia Arriba, desde la letra final hasta la primera. Comienza con la letra Tav, adquiriendo cada una de ellas, hasta llegar a la letra Bet, que representa el trato perfecto del Creador al creado. Este avance comienza desde el estado en el que estamos hoy día, inconscientes de toda percepción espiritual, y culmina con la revelación del pleno estado espiritual.

¿QUÉ ES LO QUE SE ENCUENTRA DETRÁS DE LAS LETRAS?

La letra Bet proviene originalmente de la Sefirá de Biná. Ésta representa la actitud de amor y entrega del Creador hacia el ser humano. Después que el hombre descubre este trato internamente, comienza a reproducirlo, a amar y otorgar como el Creador, adquiriendo la capacidad de percibir el mundo espiritual en el proceso, hasta alcanzar el nivel final del Creador Mismo.

Este completo proceso espiritual está detallado en un lenguaje críptico en la Biblia. El cabalista que ya se ha elevado al nivel espiritual es capaz de descubrir el significado espiritual oculto en las Escrituras detrás de las formas de las letras y palabras.

LA RAÍZ DEL ALMA – EL NOMBRE VERDADERO

Las combinaciones que forman las letras entre sí nos muestran las diversas posibilidades de revelación del trato del Creador a nosotros. El orden en que se escriben y las conexiones entre ellas, crean en el hombre un cambio constante de sentimientos.

Para quien descubre el secreto de las letras, la lectura del texto cabalista se convierte en una experiencia real, mediante la cual percibe el mundo espiritual y siente la combinación única de las letras que componen su nombre. El grado espiritual que alcanzó es lo que le otorga al hombre su nombre.

Cuando uno se eleva al próximo grado espiritual, su relación con la Fuerza Superior cambia y trae consigo un cambio de letras, resultando en un nombre nuevo que concuerda con el nuevo grado obtenido.

Sólo cuando alcanza el último escalón, llegando a la raíz individual de su alma, el ser humano recibe su nombre final, el verdadero. Puesto que cada uno de nosotros tiene una raíz distinta de alma, cada uno tiene un nombre diferente.

Por lo tanto, un cambio artificial de nuestro nombre no nos ayudará a obtener una vida mejor. Sin embargo, si deseamos saber cuál es nuestro nombre verdadero, es decir, cuál es la raíz de nuestra alma, realmente mejorando nuestra vida en el proceso, debemos elevarnos hacia el mundo espiritual y descubrirlo.

(Por Rav Dr. Michael Laitman , "La Voz de la Cabalá")

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