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domingo, 26 de abril de 2015

La reencarnación y Cabalá

Ninguno de nosotros es un alma nueva; todos hemos acumulado experiencias de vidas previas en otras encarnaciones. En cada generación, a lo largo de los últimos seis mil años, descendieron almas que ya habían estado aquí en ocasiones anteriores. No son almas nuevas, sino con alguna forma diferente de desarrollo espiritual.

Las almas descienden a la tierra según un orden determinado: ingresan al mundo cíclicamente. Su número no es infinito: vuelven una y otra vez, progresando en su corrección. Los nuevos cuerpos físicos que ocupan son más o menos parecidos, pero los tipos de almas que descienden son diferentes. Esto es lo que se conoce popularmente como reencarnación. Los cabalistas usan la expresión "desarrollo de las generaciones".

Esta interrelación o conexión entre el alma y el cuerpo colabora con la corrección del alma. Nos referimos al ser humano como "alma" y no como "cuerpo". El cuerpo en sí puede ser reemplazado, como se reemplazan hoy en día los órganos. El cuerpo es útil sólo como recipiente desde dónde el alma puede actuar. Cada generación se parece físicamente a la anterior, pero difieren una de otra porque en cada oportunidad las almas bajan con la experiencia acumulada de sus vidas previas aquí. Llegan con sus fuerzas renovadas por su estadía en el cielo.

Por lo tanto, los objetivos y deseos de cada generación difieren de los de la generación anterior. Esto explica el desarrollo específico de cada una de ellas. Inclusive aquella generación que no alcance el deseo de conocer la verdadera realidad o el reconocimiento divino, cumplirá su tarea a través del sufrimiento. Esa será su forma de progresar hacia la auténtica realidad.

Todas las almas se originan en una, llamada "el alma del primer hombre". Esto no se refiere al Adán que conocemos, sino a una realidad espiritual interna. Partes del alma del primer hombre descienden al mundo para encarnar, tomando forma de cuerpos y provocando la conexión entre el cuerpo y el alma. La realidad está diseñada para que las almas desciendan y se autocorrijan. Al encarnar aumentan su nivel 620 veces respecto al nivel inicial. El orden en que descienden a encarnar en esta realidad va de sutiles a densas.

El alma del primer hombre consta de muchas partes y muchos deseos, algunos sutiles, otros densos, según su cantidad de egoísmo y crueldad. Llegan a nuestro mundo primero las sutiles y luego las densas, con sus correspondientes requerimientos de corrección. Al corregir los deseos más sutiles, pueden luego ayudar a corregir los más densos, los más problemáticos.

En su descenso al mundo, las almas han adquirido experiencia a través de su sufrimiento. Esto se conoce como "el camino del sufrimiento", ya que esta experiencia desarrolla el alma. Cada vez que reencarna, aumenta su impulso inconsciente de buscar respuestas a las preguntas acerca de su existencia, de sus raíces y de la importancia de la vida humana.

Existen, según esto, almas más y menos desarrolladas. Las más desarrolladas tienen tal enorme urgencia de reconocer la verdad, que no soportan limitarse a los confinamientos de este mundo. Si se las provee de herramientas correctas, libros adecuados e instrucción acorde, llegarán a reconocer el mundo espiritual. La Cabalá también distingue entre almas descendentes más o menos puras o refinadas, según la medida de la corrección requerida. Las que requieren una corrección mayor son llamadas "menos refinadas".

Las distintas almas descendentes requieren diferentes guías y correcciones, específicas para cada generación, así como líderes adecuados para conducir su progreso espiritual. En sus libros y grupos de estudio transmiten el método de descubrimiento de la verdadera realidad más adecuado para su generación. En esta era mediática, pueden aparecer por televisión, por radio o más comúnmente por Internet.

Al principio, (antes de que apareciera el alma del Ari), reinaba una era de acumulación de experiencia y de persistencia en el mundo. Progresaban hacia la corrección con su mera existencia. El sufrimiento acumulado agregó urgencia en la búsqueda del alivio. El deseo de dejar atrás el sufrimiento fue la fuerza motivadora del desarrollo de las generaciones.

Cuando, en el siglo XVI, apareció el Ari, declaró que, a partir de su generación, los hombres, las mujeres y los niños de todas las naciones podían y debían introducirse en la Cabalá. Había llegado el momento del desarrollo generacional en que las almas descendentes podían reconocer la verdadera realidad, completando su corrección con el propio método del Ari. Podían cumplir lo que se esperaba de ellas.

Aún en su cuerpo físico, el alma tiene un solo deseo -retornar a sus raíces. Los cuerpos físicos, en su deseo de recibir, las arrastran de vuelta a este mundo. Pero el Ser Humano desea conscientemente elevarse espiritualmente. El esfuerzo resultante de la gran fricción creada por esta dicotomía le ayuda a elevarse 620 veces por encima de su nivel anterior.

Si un alma no completa su tarea, reencarnará en el mundo con más necesidad de corrección. A veces creemos que debemos negar nuestros deseos y anhelos para ser más exitosos en la próxima reencarnación. Pensamos que no deberíamos desear nada sino un poco de alimento y estar tirados al sol como un gato. Sin embargo, lo contrario es verdad, pues la próxima vez seremos aún más crueles, demandantes, exigentes y agresivos.

El Creador quiere que nos colmemos de placeres espirituales, que seamos plenos. Ello sólo es posible a través de un deseo enorme. Sólo mediante un deseo corregido podremos alcanzar realmente el mundo espiritual, tornándonos fuertes y activos. Un deseo pequeño no nos hará mucho daño, pero tampoco mucho bien. El deseo "corregido" sólo funciona a partir del estímulo correcto. No se lo posee automáticamente, sino que se lo adquiere mediante el estudio correcto de la Cabalá.

Existe una pirámide de almas, basada en el deseo de recibir. En su base se encuentran muchas almas con pequeños deseos terrenales, buscando una vida confortable, de tipo animal -comida, sueño, sexo. El nivel siguiente, con menor número de almas, contiene aquéllas que desean adquirir riqueza. Se trata de personas deseosas de dedicar su vida entera a hacer dinero, y aún a sacrificarse en aras de la riqueza. A continuación se encuentran las que harían cualquier cosa con tal de controlar a los demás, gobernar y alcanzar posiciones de poder. Otras aún menos numerosas poseen un deseo todavía mayor por conocer: son los científicos y académicos que pasan su vida empeñados en un descubrimiento específico, sin interesarse por ninguna otra cosa. El deseo más intenso, compartido sólo por unos pocos, es el de alcanzar el mundo espiritual. Todos están incluidos en la pirámide.

El hombre a su vez posee la misma pirámide de deseos en su interior, la cual debe invertir, de modo que el peso vaya al deseo más puro, el deseo infinito de verdad. Debe rechazar y descartar sus deseos terrenales, poniendo todos sus esfuerzos y energía en aumentar el deseo de espiritualidad. Lo logrará estudiando de la manera correcta. Cuando uno de verdad desea aumentar su anhelo de espiritualidad, la Luz Circundante, el mundo espiritual oculto, comienza a reflejarse en él, haciéndoselo desear aún más. En esta etapa, resulta crucial estudiar en grupo bajo la guía de un Cabalista.

El mayor cambio que observamos en las almas que descienden hoy, radica en su deseo definido de lograr un sistema espiritual. Hasta la gente común busca algo más allí de este mundo, algo espiritual.

Aunque esta "espiritualidad" todavía incluye todo tipo de atajos, trucos mágicos y grupos esotéricos que prometen respuestas a sus acólitos, indica una búsqueda de la auténtica realidad. Si las almas de esta generación aumentan más su deseo, probablemente hagan surgir un método nuevo adecuado para ellas. En los últimos quince años se ha activado y acelerado el descenso de las nuevas almas. Su deseo es mucho mayor y más genuino. Quieren lograr la auténtica verdad, y nada más.

Cuando comprendamos realmente cómo se nos aplica y nos afecta la realidad, dejaremos de hacer lo prohibido e insistiremos en hacer lo correcto. Entonces percibiremos la armonía existente entre nosotros y el verdadero mundo.

Mientras tanto, meramente abusamos y luego nos damos cuenta de que hemos abusado. No podemos escapar a dicha situación. Es por ello que la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, inmersa en dificultades cada vez mayores. Descubriremos que no nos queda otra alternativa sino reconocer el mundo espiritual del cual formamos parte. Este reconocimiento nos conducirá a una nueva situación, en la que comenzaremos a actuar conscientemente al unísono, y no como individuos aislados.

Todos estamos conectados en un alma, de una generación a otra. Compartimos una responsabilidad colectiva. Es por ello que el Cabalista es considerado "fundador del mundo". Afecta al mundo entero, y el mundo todo lo afecta a él.

viernes, 24 de abril de 2015

La Torá habla de mi camino




Necesitamos tratar de imaginar que toda la realidad está dentro de una persona y que la Torá nos habla de él. Así, mientras el avance tiene lugar dentro de un deseo, un hombre, comenzando desde el preciso momento en que comienza a conocerse hasta que se anexa al Creador, al camino que lleva a la revelación de la fuerza superior. En el camino, pasa por todo tipo de estados. Él necesita tratar de categorizar esos estados, definirlos como “Babilonia”, Canaan”, los niveles de “Abraham”, “Isaac”, y “Jacob”, la entrada a Egipto, y la esclavitud en Egipto.

Todo esto sucede dentro del deseo de uno, dentro de un hombre, y sólo cambia la actitud de los estados en los cuales él se encuentra. Él comienza en el nivel de Jacob en el cual comienza a descubrir la inclinación al mal, el trabajo de la “línea izquierda”. En contra de esta, él comienza a trabajar con la “línea derecha”.

Esto significa que la preparación hecha desde Arriba que es llamada “padres” ha terminado, y el periodo de los “hijos” comienza cuando la persona comienza a desarrollarse. Él se familiariza con su ego cada vez más hasta que llega a la sensación y el reconocimiento de que está esclavizado al ego.

Entonces, él comienza a trabajar en contra de este, y pide la Luz de corrección. Una persona pasa por esas dos formas de desarrollo, el trabajo de las dos líneas y la etapa que precede eso incluso antes de entrar al mundo espiritual, antes de comenzar a trabajar en aras del otorgamiento (Lishmá).

(Reflexión diaria, laitman.es)

viernes, 17 de abril de 2015

Cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir

Existen cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir en la espiritualidad: inanimado, vegetativo, animado y hablante.
El deseo actúa de acuerdo a la fuerza que está en este.
Si es una fuerza en el nivel inanimado de la naturaleza, el deseo mantiene su estructura y resiste las fuerzas externas tanto como puede, de manera que no lo penetren ni lo rompan. Existen materiales que son más o menos fuertes, más o menos estables dependiendo de la intensidad del deseo de la forma inanimada específica. Algunos materiales son muy difíciles de romper, mientras que otros son maleables. Otra pregunta es cuáles materiales son eventualmente más resistentes a las influencias externas, una rueda de caucho, por ejemplo absorbe los golpes a pesar del movimiento y las penetraciones externas, mientras que una roca o el acero se quiebran mucho más rápido.
Así es como revisamos nuestros deseos de acuerdo a su dureza interna y no a su dureza física: cómo resiste a los cambios externos. Incluso en nuestro mundo vemos la diferencia entre el caucho y el acero que puede resistir cambios externos pero se quiebra cuando algo lo penetra.
Después del nivel inanimado de la naturaleza está el nivel vegetativo. Su deseo es más fuerte y más grande, y puede resistir influencias externas, clasificarlas y usar los elementos benéficos. Revisa y clasifica los factores externos, absorbe lo que es benéfico y emite lo que es dañino.
Así tiene lugar un acto de clarificación muy complejo para el cual el deseo del vegetativo tiene que conocer su propia estructura, cómo y para qué existe, qué es benéfico para este, y qué es dañino. El vegetativo hace esta clarificación instintivamente, y mediante eso podemos entender cómo uno debe operar en el nivel espiritual del vegetativo.
El deseo del nivel animado puede elegir su entorno, y entonces puede moverse de un lugar a otro. Necesita una pareja para reproducirse. El nacimiento aquí es una creación real, como si el Creador creara una nueva creación. En la espiritualidad es en realidad así, y a menos que uno adquiera la fuerza de Bina no puede dar a luz.
El deseo en el nivel animado puede tomar muchas formas. En adición a conocerse a sí mismo, también conoce diferentes fenómenos que revelan deseos más pequeños y más grandes. Así el nivel animado ve su vida de un extremo a otro. Los animales tienen descendencia y la crían. En general, en este nivel, existe un programa instintivo de conocimiento de mi propia vida, incluso si es limitada e inevitable.
Los animales se mueven y sienten dónde es bueno para ellos y dónde es malo. Pueden elegir el entorno. El vegetativo apenas influye en el entorno, sólo se protege de las plagas y hasta cierto punto se abre a las condiciones benéficas externas como la luz solar, el aire, la humedad, etc. Por otra parte, los animales eligen y cambian el entorno; se mueven de un lugar a otro, se construyen un lugar para vivir, y reproducirse. Hasta cierto punto se sienten entre sí, incluyendo a su presa, a la cual también tienen que entender y sentir. Sienten al otro especialmente cuando se reúnen en rebaños, que tienen un claro orden y jerarquía.
Esas son cosas profundas pero aun así se cumplen de forma instintiva.
Y con respecto a nosotros en el nivel del hablante, todo tiene que estar por encima del deseo de recibir, por encima de la restricción. Debemos sólo entender que la persona tiene que llegar a conocer el nuevo mundo.
En el mundo espiritual hay 620 deseos que operan en cada nivel:
  •      El nivel inanimado está listo para resistirse a cualquier cambio de su ego, al mantenerse bajo el Masaj (pantalla), bajo la protección de la restricción, es decir, por encima de todos los deseos egoístas. 
  •         El nivel vegetativo usa su deseo de recibir de la cáscara egoísta de las Klipot con la ayuda de la Luz que Reforma, y comienza a vaciarlo y a clarificar qué es bueno para este y qué es dañino, abriéndose y cerrándose, mientras que todas sus acciones están dirigidas hacia el otorgamiento, pero aun operando dentro de lo general, sin ninguna clarificación personal, sin dar a luz a algo de manera independiente. Las criaturas en el nivel vegetativo permanecen dentro del marco del deseo general y cambian juntas. En otras palabras, la persona puede estar por encima de su deseo egoísta personal, pero aún no puede “doblar” o cambiar a la sociedad, no puede abarcarla y corregirla internamente.
  •            El nivel animado con su deseo de recibir puede existir en el mundo del Creador casi de forma ilimitada.
  •          Un ser humano incluye todo el entorno dentro de él, el mundo entero, y se vuelve un “justo que es la base del mundo”.

Baal HaSulam habla de ello en el artículo 115 en Shamati, el cual también se llama, “Inanimado, vegetativo, animado y hablante”.
(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Noviembre del 2012, Shamati # 115, laitman.es)


jueves, 25 de abril de 2013

Un ataque al Majsom es nacer a la espiritualidad



En realidad la espiritualidad se alcanza por medio de un ataque, cuando la presión de arriba de inmediato es seguida por una presión de abajo. Cruzar al mundo espiritual es como el nacimiento de un niño. Cuando el feto se desarrolla se voltea con la cabeza hacia abajo y nace.
Voltearse significa que la persona cambia totalmente su concepto sobre sí mismo y el mundo. Lo que es más importante y menos importante cambia de lugar. Voltearse hacia abajo significa cambiar los valores. Tan pronto como está listo para hacerlo, el nacimiento ocurre. En otras palabras, necesita existir una presión de la persona (el feto) y de la madre (el Creador).

A través de nuestros intentos de volvernos semejantes al Superior y de encontrar la unificación correcta entre los amigos, atraemos la presión de arriba o los dolores de parto(Tsirey Lida). “Contracción” (Tsar, Tsirei), de la palabra “angosto” (Tsar) y “sufrimiento”(Tsarot), en donde surge un estado estrecho tal de sufrimiento que nos “empuja” fuera a través del Majsom.

El Majsom es ese lugar angosto, a través del que nace una persona. Para ello no debemos temer el estado “estrecho”, el sufrimiento. Debemos voltearnos hacia abajo y nacer.

(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

viernes, 19 de abril de 2013

¿Quién conduce el volante de la creación?


Si el Creador desea ser el Creador, Él necesita a la criatura. Este ser creado, que existe de forma separada del Creador y se siente independiente de Él, recibe de y responde al Creador, y esto es considerado como si diera en respuesta. En otras palabras, esos dos deben tener cierta relación, sensaciones, pensamientos, e interacción.

¡Tiene que haber dos! Por lo tanto, es necesario crear un ser separado del Creador, es decir que su naturaleza debe ser el deseo de recibir placer, lo único de lo cual carece para ser la criatura. Es decir, debe sentirse vivo, existente, y receptor. Entonces, al usar este deseo de recibir, puede llegar a ser como el dador y responder al amor del Creador de la manera adecuada.

Entonces, aparte del deseo de recibir placer, la criatura debe además poseer un “volante de dirección” con el fin de girar su deseo y cambiar su dirección de 100% de recepción por su propio bien, a 100% de recepción por el bien del Creador. Y en el resto de este intervalo entre ellos, habrá varias combinaciones entre esos dos extremos: una parte para el Creador, y la otra para mí.

Esto es lo que define toda la escalera de peldaños espirituales. Comienzo con 100% para mí mismo y gradualmente giro el “volante” 180 grados hasta 100% de otorgamiento al Creador o a otras personas. No importa a quién porque todo se trata de cómo me uso yo mismo.

“Yo” es mi deseo, mientras que la “dirección” es mi intención, es decir para el bien de quién me esfuerzo. Esto es lo que determina mi estado. Y ahora la única pregunta es en qué punto de este círculo estoy. Comenzamos en el punto cero (0) y finalizamos en la corrección final (Gmar Tikkun), el estado de absoluto amor y otorgamiento.

Entonces, de acuerdo al plan de la creación de “deleitar a las criaturas”, el Creador crea el deseo necesario. Adicionalmente, Él le da a la criatura condiciones que le permiten controlar el deseo y dirigirse hacia la dirección que elija, si deseo “conducir” hacia los peldaños más altos, en la escalera de 125 grados, desde el punto cero de “este mundo” hasta el mundo de Infinito. Así es como funciona el plan de la creación.

Con el fin de seguir “conduciendo,” necesito ver el camino que tengo por delante. Necesito saber qué es necesario para continuar conduciendo y cómo obtener “combustible”. Debo saber cómo dirigir el volante, cambiar de dirección, y evitar problemas en este camino. Tengo que aclarar para mí mismo todos esos criterios y revisar si los estoy siguiendo o no, si puedo cambiarlos y controlarlos.

Entonces, gradualmente comenzaré a ver en todas esas condiciones del “tráfico” que estoy perdiendo la visión de mí mismo incluso más. Puedo seguir conduciendo sólo si estoy dispuesto a que la nueva forma se vista en mí todo el tiempo, la forma que es siempre más cercana y más similar al Creador. Fase tras fase, punto tras punto de este viaje, cuando he cubierto otra distancia y he avanzado un poco más, me transformo internamente, y la imagen del Creador se viste en mí cada vez más. Esto significa que estoy “conduciendo” y acercándome a Él.

En consecuencia, necesitamos hacer que nuestro deseo de disfrutar esté listo para tales transformaciones, para asumir tales formas del superior. Esto implica la restricción de la voluntad de recibir y la anulación de la intención egoísta propia, hasta que esta comienza a obtener las formas de otorgamiento, las formas del Creador, acercándose cada vez más a Él.

(De la lección diaria de Cabalá, Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

jueves, 11 de abril de 2013

Encerrado en la jaula del egoísmo



Estoy encerrado en mi cascara, la cual me aparta del Creador que está afuera. Soy un esclavo, no puedo escaparme por mis propias fuerzas.

En cada momento actúa sobre mí una fuerza que, automáticamente, me devuelve a mí mismo, a mi centro egoísta.

¿Cómo puedo obligarme a prestar atención a lo que pasa afuera para comprender que “eso” también soy yo?

Entender que allí estoy junto al Creador. Allí está mi realidad verdadera. Allí estoy fuera de mi animal. Allí está mi alma, fuera de este “yo” egoísta que ahora imagino como mi “yo” verdadero.

Son dos fuerzas que actúan en la naturaleza. Debo arreglar todo de tal manera que la segunda fuerza (centrifuga) actúe sobre mí del mismo modo natural, instintivo e inevitable que la primera (centrípeta).

¡Que dicha fuerza capte mi mente y mi corazón y sáqueme con vigor hacia afuera! ¡Que me obligue a pensar sobre otras personas y preocuparme por ellas! Necesito esto, porque no podré encontrar mi alma de otro modo…

Que me ayuda la fuerza del grupo cabalístico. Sólo el grupo puede convencerme de salir de mi círculo y poner atención sobre lo que está “fuera de él”.

Cuando cambio mi actitud de lo “interno” a lo “externo”, dejo de preocuparme de mi cuerpo y empiezo a preocuparme de mi alma. ¡Entiendo que esta realidad externa que me parecía ajena e indiferente, esconde en sí misma mi yo verdadero!

Este círculo externo es más valioso para mí que el círculo interno, porque allí está mi alma eterna.

El círculo interno, al contrario, es un animal que sólo vivirá unos 70 años.

Pero la ocultación no me permite verlo. Cuando empiezo a entender esto, me pasmo: ¡qué broma me hace el Creador…!

(Reflexión diaria, Extracto de la preparación a la lección diaria, laitman.es)

miércoles, 27 de marzo de 2013

Cuando la oscuridad domina




Pregunta: ¿Cómo puedo estar alegre si estoy en un descenso?
Respuesta: Todo depende de cuál es tu meta. Recuerdo que cuando era un niño, durante el invierno solíamos subir una colina para luego deslizarnos en un trineo. No nos sentíamos felices en la subida, sino durante el descenso, Por lo tanto, todo depende de la meta. Si sabes que el descenso revela una nueva materia con la cual puede construir el siguiente nivel, ¿no te hace eso sentirte feliz?
Cuando me encuentro en medio de la confusión y en un enredo, que todo se va oscureciendo delante de mis ojos,  me siento feliz. Es porque voy a adquirir un nuevo conocimiento, nuevas sensaciones, una nueva cercanía y una nueva revelación después de la negrura. Dentro de la oscuridad que me cae encima, dentro de la nube de sentimientos, en la neblina de mi consciencia, me veo desde un costado, apartándome de la confusión y la tristeza y utilizándolas para evaluar el ascenso que se aproxima.
Así es como Rabí Shimon comprendió que estaba de pie antes del ascenso a la corrección final, cuando sintió que él era “Shimon, el del mercado”. A pesar de que no hayamos alcanzado esos niveles tan elevados, sin embargo, cuando te sientes muy debilitado, cuando el sol se ha velado, tienes que verlo como que el ascenso se está preparando. Así es como se revela el material del siguiente grado, cuando aún no se ha concretado, cuando aún no ha tomado la forma necesaria.
Cuando esto suceda, no debes sentarte allí y esperar lo que venga; no permanezcas en el mismo lugar, reuniendo tus fuerzas, sino por el contrario, comienza a trabajar. Intenta de inmediato vencer el obstáculo y salir de la oscuridad, aunque sea muy leve. Gracias a esto, todo lo que debe unirse al proceso comenzará a participar con mayor rapidez.
Tienes la oportunidad de llevar a cabo una preparación sistemática diariamente con la ayuda de los estudios y el grupo. Permanece conectado a lo largo del día y no sueltes el hilo espiritual, incluso si llega hasta ti a través de los auriculares de un mp3. Y permite que los demás te recuerden sobre la meta pues uno se desconecta del grupo cuando está en un descenso.
Si constantemente estamos bajo la influencia del entorno correcto, incluso cuando el lado negativo se vuelve más fuerte, podrás ver tu estado desde fuera y analizarlo. Esto te dará la capacidad de relacionarte a lo que sucede en forma distinta. La alegría llega cuando construyes el siguiente estado.
Lo único que puede privarte de tu capacidad de trabajar es un rompimiento total con la conexión espiritual provocada por una preparación insuficiente. Debes prepararte para cada momento de tu existencia de tal forma que nunca te salgas de la influencia correcta. Si realmente valoras al grupo, entonces la alegría nunca te abandonará.
 (De la lección sobre el artículo de Rabash, laitman.es)


viernes, 22 de marzo de 2013

Pesaj: El significado interno



Según la Cabalá, todos los cuentos de la Torá son representaciones de los acontecimientos en la realidad espiritual. Para poder vincularse a la espiritualidad el individuo debe pasar un proceso que le revela el dominio de la materia sobre él y cómo librarse de éste.

En el Libro del Zohar, Parashat “Behaalotchá”, ítem 58, está escrito: “Dijo Rabí Shimon: ¡Ay de aquel individuo que dice que la Torá viene a contar cuentos simples y relatos trillados de Esaú, Laban, etc.! …sino que todas las palabras de la Torá tratan de cosas elevadas y secretos superiores”.

La Torá, así como la historia de Pesaj, describen precisamente lo que acontece en la realidad espiritual y en el interior del ser humano. Uno podrá comprender el verdadero significado de la Leyenda (Hagadá) de Pesaj sólo cuando experimente su propio éxodo personal de Egipto y celebre esta fiesta internamente.

Por naturaleza, el hombre actúa sólo para llenarse de placer. La Cabalá lo llama: “El deseo de recibir para sí mismo” o “Egoísmo”.

Por el contrario, el atributo de la Fuerza Gobernante del mundo es inverso al atributo humano, deseando impartir abundancia, placer y deleite al individuo. En la Cabalá es la “Fuerza Otorgante” o “Altruismo”. Estas son las fuerzas de las que habla la Leyenda de Pesaj, y en realidad, la Torá en total.

La similitud con la Fuerza Otorgante es la entrada a la realidad espiritual. Es un cambio interno en el individuo, transformándolo de una naturaleza egoísta a una altruista.

Pero antes de adquirir el atributo de otorgamiento, debe familiarizarse con su egoísmo en toda su magnitud y poder. En el cuento de Pesaj, el Faraón simboliza la naturaleza egoísta del hombre y Moisés la altruista.

¿QUÉ ES PESAJ?

Pesaj viene de la palabra hebrea “Pesijá” que significa “dar un salto”, es decir, el “salto” por encima del carácter humano.

Antes del éxodo de Egipto el individuo permanece cautivo bajo el dominio de su ego, sin influencia sobre su vida.

Después del éxodo de Egipto, ya en el mundo espiritual, aprende a participar en la Obra de la Creación y manejar su vida y la realidad en la que existe. La vinculación con la Fuerza Superior y el cumplimiento de Pesaj interna y espiritualmente, los siente como un placer eterno y completo.

EL SENDERO ESPIRITUAL DE PESAJ

La Emigración a Egipto, es el lugar en el que el hombre encuentra seguridad y satisfacción materiales. Tiene posesiones, conocimiento, experiencia, estatus, etc., confiado en que esto lo satisfaría para siempre.

Cuando “se levanta en Egipto un nuevo rey”, el hombre ve que todo lo adquirido hasta entonces pertenece ahora al “Rey”, el “egoísmo”, el Faraón.

El hombre, que se sentía libre y feliz descubre repentinamente que se ha convertido en un esclavo del deseo de disfrutar, que jamás ha entregado algo de sí mismo al prójimo, llenándose de una profunda sensación de vergüenza.
Es incapaz de conectarse a la Fuerza Superior y de ser otorgante como ella. Su trabajo es duro, pero no tiene propósito ni frutos.

Todo lo que creyó haber adquirido se desmorona. Y así, las bellas ciudades de Pitom y Ramsés son “tragadas por la tierra”.

Esto lleva al hombre a preguntarse, ¿por qué me pasa todo esto? Y ¿qué debo aprender para salir de esta situación?

Entonces, se revelan dos fuerzas en el hombre: El egipcio, que piensa sólo en sí mismo y su placer, y el israelita, que anhela unirse directamente al Creador (Yashar-directo, Él-Creador, componen en hebreo la palabra, Israel), la Fuerza Superior, la Fuente del Placer.

EN PESAJ, ISRAEL (YASHAR, ÉL) PREVALECE SOBRE EL EGO

Cuando el hombre decide fortalecer su aspecto israelí para vencer al egipcio, pide ayuda, como está escrito en la Torá: “y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos por su servidumbre” (Éxodo 2:23). Es decir, se dirige a la Fuerza Superior y le suplica que lo libere del dominio del Faraón, el ego.

Así, surge en el hombre la fuerza interna llamada Moisés, que “jalará” (Moisés, de la palabra hebrea Limshot, Jalar”) a Israel de Egipto y les ayudará a dar el salto (Lifsoaj, Pesaj) mencionado.

Aunque Moisés se crió en casa del Faraón y lo conoce, sabe que necesita un milagro, la ayuda de la Fuerza Superior.

Los constantes pedidos de Moisés hacen que el Faraón se oponga más y más a la salida del pueblo de Israel de su dominio. Les hace la vida más difícil y recibe un golpe, les hace trabajar más duro y recibe otro, trata de fortalecer su dominio y recibe golpes adicionales, hasta que mediante las Diez Plagas, que son diez discernimientos necesarios, se revelan estas dos fuerzas por completo:

El Faraón debe renunciar al control sobre Israel y reconocer la Fuerza Superior como Gobernante. Y el Pueblo de Israel tiene que aceptar que su pedido de auxilio debe ser bien analizado y preciso, o no podrá librarse de la carga de su egoísmo.

PESAJ – OPORTUNIDAD DE REDENCIÓN

La redención del egoísmo requiere una preparación meticulosa, ya que se trata de un cambio transformativo.

Los cabalistas no esperan el mes de Nisán para festejar Pesaj, nos enseñan cómo librarnos del ego todos los días.

Es decir, Pesaj es un estado interno que experimenta el ser humano. No obstante, la fecha especial en que todo el pueblo festeja es para recordar la Meta principal del hombre: Saltar por encima de la naturaleza y llegar a la conexión directa con la Fuerza Superior.

Las luces que afectan el interior del individuo durante Pesaj le ayudan a cruzar, de manera segura, el Mar Rojo, la última barrera ante el dominio del Faraón, y le permiten a quien desee, disfrutar del placer y abundancia que le ha preparado la Fuerza Superior en el Mundo Espiritual, no sólo en Pesaj, sino durante todo el año, independientemente del tiempo y lugar.

Por Rav. Dr Michael Laitman

(La Voz de la Cabalá)


jueves, 21 de marzo de 2013

Lego para el alma


Todos los grados espirituales están preparados con antelación durante el descenso de la Luz, como la fábrica de “Lego” que preparó todos los detalles para el niño.
La Luz creó en el Mundo del Infinito una imagen completa, y después al descender, la fue dividiendo en distintas partes, hasta que la entregó al niño que se encuentra en el nivel más bajo en este mundo. El niño, que existe en este mundo, empieza a construir esta imagen hasta completarla, ascendiendo por su propio camino, a través de este trabajo de reconstrucción de la imagen, hasta llegar el mundo del Infinito.
¿Qué obtiene de ello? El niño crece durante el proceso de su trabajo, se vuelve más inteligente. Los grados por si mismos no son importantes, lo importante es el resultado que la acción ejerce sobre el hombre. Es importante que las almas, al ir ascendiendo por los grados, se conviertan en semejantes al Creador.
El Creador me hizo bajar a propósito desde el Infinito hasta este mundo, para que al subir de regreso desde abajo me reconstruya a Su imagen. ¡Así es el juego!
(Consejo diario para el que está en el camino, Extracto de la lección sobre el artículo  "La ciencia y su esencia")

sábado, 16 de marzo de 2013

El beneficio de la imitación


PREGUNTA: ¿Tengo que creer que todo lo que los cabalistas dicen es verdad?

RESPUESTA: Esto es exactamente lo que llamamos “la fe en los sabios”. En realidad no tienes elección: tú crees en los cabalistas como un joven cree en un adulto con el fin de crecer.
En nuestro mundo, un niño también se basa en los adultos; de lo contrario, ¿cómo sobreviviría? ¿Alcanzará algo si él no escucha, ni recibe las herramientas necesarias, ni aprende lo que ellos hacen imitándolos como un mono?

No es un accidente que se tome en cuenta a un mono como vínculo intermedio entre el mundo animado y humano. Aprender “como lo hace un mono” es el medio para llegar a ser humano. Un niño mira a los adultos y los copia una y otra vez.

Si es así, entonces ¿Dónde expone un niño su propia inteligencia? Él lo hace específicamente al observar y copiar los movimientos externos. Gracias a esto, él entenderá más tarde su esencia interna.

Esto se describe como: “Por tus actos, te conoceré”. No tenemos ninguna  elección sino aceptar los consejos de los cabalistas por encima de nuestra razón ya que estas recomendaciones descienden de grados muy exaltados. Esto significa que tenemos que actuar como un niño delante de un adulto.

A veces, estos consejos son incluso difíciles de comprender ya que las palabras de un sabio siempre están distorsionadas en ti. No obstante, en la medida en que te dirijas a decodificarlos y llevarlos a cabo, tendrás éxito. Algunos reciben de “boca a boca” y avanzan muy rápido. Otros reciben de “boca a oídos” y crecen más despacio. A pesar de todo, esta es la manera: el más joven aprende del más anciano.

La clave está en aceptar el rol de un “mono” y aprender de un humano. Después de todo, estos son dos niveles (diferentes) de desarrollo.

(Consejo diario para el que está en el camino, De la lección diaria de Cabalá, “Por encima de la razón en el Servicio Divino”)


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