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lunes, 4 de mayo de 2015

Amor incondicional


¿Cómo podemos convertir el odio en el amor? Para lograr eso nosotros gradualmente pasamos de la intención egoísta a la altruista. Toda persona quiere ser amada tal como es. En otras palabras, el amor está por encima de todos los cálculos. Alguien me parece hermoso y otra persona me parece fea. Alguien aparece bueno ante mis ojos y alguien malo. Sin embargo, si amo a alguien, entonces yo lo amo como amo a mi propio hijo, sin importar cómo es.

Es sólo que amamos a nuestros hijos de forma natural, mientras que aquí necesitamos el amor que se eleva por encima de nuestra naturaleza. Está escrito: “Cada persona niega a los demás según su propio defecto”. Si ves un defecto en alguien, significa que el defecto está dentro de ti.

Sin embargo, somos inicialmente incapaces de alcanzar el amor incondicional, porque por nuestra naturaleza nos odiamos unos a otros. Siempre busco los defectos en los demás porque esto me hace sentir mejor y más alto que ellos, lo cual es ya agradable por sí mismo. Durante la búsqueda de la auto gratificación, tengo que ver los defectos en los demás y ponerlos por debajo de mí, al menos en algún aspecto. Si alguien parece ser mayor que yo y no lo puedo justificar, entonces caigo en la depresión.

Entonces, ¿cómo podemos alcanzar el amor? En primer lugar, “amor” significa estar imbuido en los deseos del prójimo y estar dispuesto a llenarlos. En este momento estoy listo para usar y explotar a mi prójimo, pero me he dicho, “úsate a ti mismo para llenarlo a él”. Pero esto es totalmente contrario a mi naturaleza. No puedo subir esta pared.

Por eso el sabio Hillel hizo más fácil el reto, poniéndolo de esta manera, “No hagas al otro lo que no te gusta que te hagan a ti”. Debemos ser neutrales, dejar el odio y amar al prójimo. Mediante la realización de esta condición, superaremos la primera mitad del camino.

Tendremos que separarnos de nuestro egoísmo, de los deseos anteriores. Abandonaremos los planes e intensiones malintencionados. A partir de ahora ya no querremos hacer daño al prójimo, ya sea por error o deliberadamente. No querremos utilizarlo, ya que esto siempre lo daña. Y aunque todavía pensamos que podemos aprovecharnos de nuestro prójimo, comenzaremos a entender que el resultado final será una perdida para nosotros mismos. Lo que es bueno para él es bueno para nosotros, y lo que es malo para él es malo para nosotros. Estamos conectados entre sí por una red global que está revelándose en el mundo de hoy. Es por eso que no tenemos otra opción sino la de por lo menos no hacer daño a otros.

Esta es la primera fase: Apagas tu Maljut y la elevas a Bina, al pequeño estado, a Katnut, a Jafetz Jesed. Y entonces tendremos que continuar en el camino hacia el amor.

Todas estas fases se realizan con la condición de que avancemos “de Lo Lishma a Lishma”, si a pesar de nuestro egoísmo aspiramos a la meta altruista. “Vale la pena que yo trate bien a mi vecino”, razonamos. “Después de todo, estamos interconectados y no hay otra opción…”. Y, finalmente, a medida que caminemos por este camino, evocaremos la Luz que Reforma, que corregirá nuestro mente y sentimiento.

Y entonces nosotros entendemos, “tenemos que amar a los demás, pero no porque nos haga sentir bien y no porque estemos en un mismo sistema, no importa cuán global e integral este pueda ser." Eso no es lo que importa. Simplemente estamos cautivado con el atributo de otorgamiento en sí mismo. Nosotros no sabemos qué hace que esto sea tan bueno, pero sentimos que aparte del otorgamiento, no deseamos otra cosa. No nos llenamos a nosotros mismos y no anticipamos el placer. Otorgamos no por miedo, admiración, reverencia, grandeza, sino que otorgamos de una forma pura. Ahora este es todo para nosotros.


(laitman.es)

viernes, 1 de mayo de 2015

Controlar el tiempo

PREGUNTA: ¿De dónde sacamos la sensación de tiempo? ¿Por qué es tan precisa esta sensación, hasta devorar realmente el último minuto o segundo en una persona, y en otra persona no existir en absoluto la sensación de tiempo?
Depende del desarrollo del deseo de disfrutar. Si quiero disfrutar, entonces yo divido mi deseo en una fracción de segundo para llenar cada fracción de segundo con el llenado, con el placer. Entonces la sensación de tiempo es importante para mí.
La vida nunca se siente larga porque puedo llenarla de muchos placeres, llenarla con una amplia gama de variables: comida, sexo, familia, dinero, respeto y conocimiento. Entonces 80 años de vida son muy poco tiempo para mí, incluso mil años no serían suficientes para hacerlo todo.
PREGUNTA: A veces percibimos el tiempo como un fenómeno negativo: Con el tiempo las cosas van mal, se desmoronan, y nuestros cuerpos envejecen. Pero, por otro lado, el tiempo puede ser beneficioso, porque cura, aplaca, y completa. ¿Cómo percibe usted el tiempo: como un fenómeno bueno o malo?
El tiempo depende de aquello con lo que yo lo llene. Y en primer lugar, es necesario entender cómo puedo manejar el tiempo, y no dejar que el tiempo me controle. No estoy de acuerdo con tales frases como “el tiempo cura todas las heridas” y tienen que aceptar las cosas con más serenidad, como si este tiempo fuera algo que está por fuera de mí. Este es el tipo de actitud de las personas débiles que no saben cómo manejar su tiempo. Con esta actitud hacia el tiempo nosotros invitamos sobre nosotros mismos gran cantidad de cosas desagradables.
El tiempo debe estar bajo nuestro control y debemos elevarnos por encima de él. Y esto no significa prolongar la vida a 100 años gracias a los éxitos en la biología o la genética. Para entonces 200 años ni siquiera serán suficientes para nosotros y la vida nos parecerá como si fuera demasiado corta.
Hace 500 años la persona no se sentía que los 30 años de su vida fueran cortos, más bien, eran aún más largo que los de la persona que vive 80 años en la actualidad. Así que no creo que valga la pena que nos permitan avanzar en esta dirección. Simplemente tenemos que superar el concepto de tiempo, y este es su manejo.
El tiempo depende de si obtengo más o menos placer. Los cambios en mi deseo por placer crean para mí una sensación del paso del tiempo. Pero si yo sintiera con frecuencia algo de placer con un deseo que no cambia, entonces yo no me sentiría vivo en absoluto. No solo perdería la sensación de tiempo, sino la sensación de la vida en general.
Esto se debe a que en mí no ocurrirían cambios, y sin cambios no hay sensación de estar vivo. La vida no es sólo una especie de sensación, sino más bien una diferencia entre un estado y otro. Si los estados no cambian, entonces ese estado continúa todo el tiempo y yo mismo no siento como si existiera.
De ello se deduce que la sensación de tiempo es un concepto interno, emocional y completamente subjetivo. Todo lo que tengo que hacer es cambiar mis sentidos (las herramientas de percepción), todo el programa interno que opera hoy en mí como en cada cuerpo vivo. Si me elevo por encima de este programa y empiezo a funcionar de otra manera, no por la necesidad de llenar mi deseo de placer, no para vivir de lo que viene a mí, sino para llenarme yo mismo por mí mismo y manejar mis llenados, entonces me convierto en el amo de tiempo. Para ello sólo tenemos que elevarnos por encima de nuestro deseo egoísta, dejar de depender de él.

(Del Kab.TV “Una nueva vida”)

domingo, 26 de abril de 2015

La reencarnación y Cabalá

Ninguno de nosotros es un alma nueva; todos hemos acumulado experiencias de vidas previas en otras encarnaciones. En cada generación, a lo largo de los últimos seis mil años, descendieron almas que ya habían estado aquí en ocasiones anteriores. No son almas nuevas, sino con alguna forma diferente de desarrollo espiritual.

Las almas descienden a la tierra según un orden determinado: ingresan al mundo cíclicamente. Su número no es infinito: vuelven una y otra vez, progresando en su corrección. Los nuevos cuerpos físicos que ocupan son más o menos parecidos, pero los tipos de almas que descienden son diferentes. Esto es lo que se conoce popularmente como reencarnación. Los cabalistas usan la expresión "desarrollo de las generaciones".

Esta interrelación o conexión entre el alma y el cuerpo colabora con la corrección del alma. Nos referimos al ser humano como "alma" y no como "cuerpo". El cuerpo en sí puede ser reemplazado, como se reemplazan hoy en día los órganos. El cuerpo es útil sólo como recipiente desde dónde el alma puede actuar. Cada generación se parece físicamente a la anterior, pero difieren una de otra porque en cada oportunidad las almas bajan con la experiencia acumulada de sus vidas previas aquí. Llegan con sus fuerzas renovadas por su estadía en el cielo.

Por lo tanto, los objetivos y deseos de cada generación difieren de los de la generación anterior. Esto explica el desarrollo específico de cada una de ellas. Inclusive aquella generación que no alcance el deseo de conocer la verdadera realidad o el reconocimiento divino, cumplirá su tarea a través del sufrimiento. Esa será su forma de progresar hacia la auténtica realidad.

Todas las almas se originan en una, llamada "el alma del primer hombre". Esto no se refiere al Adán que conocemos, sino a una realidad espiritual interna. Partes del alma del primer hombre descienden al mundo para encarnar, tomando forma de cuerpos y provocando la conexión entre el cuerpo y el alma. La realidad está diseñada para que las almas desciendan y se autocorrijan. Al encarnar aumentan su nivel 620 veces respecto al nivel inicial. El orden en que descienden a encarnar en esta realidad va de sutiles a densas.

El alma del primer hombre consta de muchas partes y muchos deseos, algunos sutiles, otros densos, según su cantidad de egoísmo y crueldad. Llegan a nuestro mundo primero las sutiles y luego las densas, con sus correspondientes requerimientos de corrección. Al corregir los deseos más sutiles, pueden luego ayudar a corregir los más densos, los más problemáticos.

En su descenso al mundo, las almas han adquirido experiencia a través de su sufrimiento. Esto se conoce como "el camino del sufrimiento", ya que esta experiencia desarrolla el alma. Cada vez que reencarna, aumenta su impulso inconsciente de buscar respuestas a las preguntas acerca de su existencia, de sus raíces y de la importancia de la vida humana.

Existen, según esto, almas más y menos desarrolladas. Las más desarrolladas tienen tal enorme urgencia de reconocer la verdad, que no soportan limitarse a los confinamientos de este mundo. Si se las provee de herramientas correctas, libros adecuados e instrucción acorde, llegarán a reconocer el mundo espiritual. La Cabalá también distingue entre almas descendentes más o menos puras o refinadas, según la medida de la corrección requerida. Las que requieren una corrección mayor son llamadas "menos refinadas".

Las distintas almas descendentes requieren diferentes guías y correcciones, específicas para cada generación, así como líderes adecuados para conducir su progreso espiritual. En sus libros y grupos de estudio transmiten el método de descubrimiento de la verdadera realidad más adecuado para su generación. En esta era mediática, pueden aparecer por televisión, por radio o más comúnmente por Internet.

Al principio, (antes de que apareciera el alma del Ari), reinaba una era de acumulación de experiencia y de persistencia en el mundo. Progresaban hacia la corrección con su mera existencia. El sufrimiento acumulado agregó urgencia en la búsqueda del alivio. El deseo de dejar atrás el sufrimiento fue la fuerza motivadora del desarrollo de las generaciones.

Cuando, en el siglo XVI, apareció el Ari, declaró que, a partir de su generación, los hombres, las mujeres y los niños de todas las naciones podían y debían introducirse en la Cabalá. Había llegado el momento del desarrollo generacional en que las almas descendentes podían reconocer la verdadera realidad, completando su corrección con el propio método del Ari. Podían cumplir lo que se esperaba de ellas.

Aún en su cuerpo físico, el alma tiene un solo deseo -retornar a sus raíces. Los cuerpos físicos, en su deseo de recibir, las arrastran de vuelta a este mundo. Pero el Ser Humano desea conscientemente elevarse espiritualmente. El esfuerzo resultante de la gran fricción creada por esta dicotomía le ayuda a elevarse 620 veces por encima de su nivel anterior.

Si un alma no completa su tarea, reencarnará en el mundo con más necesidad de corrección. A veces creemos que debemos negar nuestros deseos y anhelos para ser más exitosos en la próxima reencarnación. Pensamos que no deberíamos desear nada sino un poco de alimento y estar tirados al sol como un gato. Sin embargo, lo contrario es verdad, pues la próxima vez seremos aún más crueles, demandantes, exigentes y agresivos.

El Creador quiere que nos colmemos de placeres espirituales, que seamos plenos. Ello sólo es posible a través de un deseo enorme. Sólo mediante un deseo corregido podremos alcanzar realmente el mundo espiritual, tornándonos fuertes y activos. Un deseo pequeño no nos hará mucho daño, pero tampoco mucho bien. El deseo "corregido" sólo funciona a partir del estímulo correcto. No se lo posee automáticamente, sino que se lo adquiere mediante el estudio correcto de la Cabalá.

Existe una pirámide de almas, basada en el deseo de recibir. En su base se encuentran muchas almas con pequeños deseos terrenales, buscando una vida confortable, de tipo animal -comida, sueño, sexo. El nivel siguiente, con menor número de almas, contiene aquéllas que desean adquirir riqueza. Se trata de personas deseosas de dedicar su vida entera a hacer dinero, y aún a sacrificarse en aras de la riqueza. A continuación se encuentran las que harían cualquier cosa con tal de controlar a los demás, gobernar y alcanzar posiciones de poder. Otras aún menos numerosas poseen un deseo todavía mayor por conocer: son los científicos y académicos que pasan su vida empeñados en un descubrimiento específico, sin interesarse por ninguna otra cosa. El deseo más intenso, compartido sólo por unos pocos, es el de alcanzar el mundo espiritual. Todos están incluidos en la pirámide.

El hombre a su vez posee la misma pirámide de deseos en su interior, la cual debe invertir, de modo que el peso vaya al deseo más puro, el deseo infinito de verdad. Debe rechazar y descartar sus deseos terrenales, poniendo todos sus esfuerzos y energía en aumentar el deseo de espiritualidad. Lo logrará estudiando de la manera correcta. Cuando uno de verdad desea aumentar su anhelo de espiritualidad, la Luz Circundante, el mundo espiritual oculto, comienza a reflejarse en él, haciéndoselo desear aún más. En esta etapa, resulta crucial estudiar en grupo bajo la guía de un Cabalista.

El mayor cambio que observamos en las almas que descienden hoy, radica en su deseo definido de lograr un sistema espiritual. Hasta la gente común busca algo más allí de este mundo, algo espiritual.

Aunque esta "espiritualidad" todavía incluye todo tipo de atajos, trucos mágicos y grupos esotéricos que prometen respuestas a sus acólitos, indica una búsqueda de la auténtica realidad. Si las almas de esta generación aumentan más su deseo, probablemente hagan surgir un método nuevo adecuado para ellas. En los últimos quince años se ha activado y acelerado el descenso de las nuevas almas. Su deseo es mucho mayor y más genuino. Quieren lograr la auténtica verdad, y nada más.

Cuando comprendamos realmente cómo se nos aplica y nos afecta la realidad, dejaremos de hacer lo prohibido e insistiremos en hacer lo correcto. Entonces percibiremos la armonía existente entre nosotros y el verdadero mundo.

Mientras tanto, meramente abusamos y luego nos damos cuenta de que hemos abusado. No podemos escapar a dicha situación. Es por ello que la humanidad se encuentra en un callejón sin salida, inmersa en dificultades cada vez mayores. Descubriremos que no nos queda otra alternativa sino reconocer el mundo espiritual del cual formamos parte. Este reconocimiento nos conducirá a una nueva situación, en la que comenzaremos a actuar conscientemente al unísono, y no como individuos aislados.

Todos estamos conectados en un alma, de una generación a otra. Compartimos una responsabilidad colectiva. Es por ello que el Cabalista es considerado "fundador del mundo". Afecta al mundo entero, y el mundo todo lo afecta a él.

martes, 21 de abril de 2015

El Árbol de la Vida


El Árbol de la Vida

Mirad, antes que las emanaciones fueran emanadas y las criaturas creadas

La sencilla luz superior llenaba toda la existencia.

Y no había un vacío, como algo desprovisto de atmósfera, un hueco o un foso.

Sino que todo estaba lleno de una luz sencilla,  infinita

Y no había ni una parte, como un principio o un fin
Sino que todo era una luz suave, fluida

Y se llamaba la Luz Sin Fin.

Y cuando por su mera Voluntad tuvo el deseo de crear el mundo y emanar las emanaciones
Para dar a luz la perfección de Sus Obras, Sus Nombres, Sus apelaciones

Que fue la razón de la creación de los mundos

Se restringió en el medio

Precisamente en el centro

Él restringió la luz

Y la luz se retiró hacia los lados alrededor de un círculo medio.

Y ahí quedó un espacio vacante,  un vacío
Circundando el punto medio
Y la restricción había sido uniforme
Alrededor del punto vacante
Para que el espacio

Estuviera circundado parejo

Ahí, después de la restricción
Toda vez que formó un vacío y un espacio

Precisamente en medio de la luz sin fin
Se formó lugar

En donde el emanado y el creado pudieran residir

Entonces de la Luz sin fin se desprendió un único hilo 
Descendió hasta el espacio

Y a través de esa línea, Él emanó, formó
Creó todos los mundos

Antes que estos cuatro mundos alcanzaran el ser

Había un infinito, un nombre, en una unidad oculta y prodigiosa

Que aún  en los ángulos más cercanos

No se puede intuir lo que no tiene fin
Ya que no hay una mente que pueda percibirlo

Pues Él no tiene un lugar, un confín, un nombre.


El Árbol de la Vida, El Ari, un gran cabalista del sigo XVI

viernes, 17 de abril de 2015

Cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir

Existen cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir en la espiritualidad: inanimado, vegetativo, animado y hablante.
El deseo actúa de acuerdo a la fuerza que está en este.
Si es una fuerza en el nivel inanimado de la naturaleza, el deseo mantiene su estructura y resiste las fuerzas externas tanto como puede, de manera que no lo penetren ni lo rompan. Existen materiales que son más o menos fuertes, más o menos estables dependiendo de la intensidad del deseo de la forma inanimada específica. Algunos materiales son muy difíciles de romper, mientras que otros son maleables. Otra pregunta es cuáles materiales son eventualmente más resistentes a las influencias externas, una rueda de caucho, por ejemplo absorbe los golpes a pesar del movimiento y las penetraciones externas, mientras que una roca o el acero se quiebran mucho más rápido.
Así es como revisamos nuestros deseos de acuerdo a su dureza interna y no a su dureza física: cómo resiste a los cambios externos. Incluso en nuestro mundo vemos la diferencia entre el caucho y el acero que puede resistir cambios externos pero se quiebra cuando algo lo penetra.
Después del nivel inanimado de la naturaleza está el nivel vegetativo. Su deseo es más fuerte y más grande, y puede resistir influencias externas, clasificarlas y usar los elementos benéficos. Revisa y clasifica los factores externos, absorbe lo que es benéfico y emite lo que es dañino.
Así tiene lugar un acto de clarificación muy complejo para el cual el deseo del vegetativo tiene que conocer su propia estructura, cómo y para qué existe, qué es benéfico para este, y qué es dañino. El vegetativo hace esta clarificación instintivamente, y mediante eso podemos entender cómo uno debe operar en el nivel espiritual del vegetativo.
El deseo del nivel animado puede elegir su entorno, y entonces puede moverse de un lugar a otro. Necesita una pareja para reproducirse. El nacimiento aquí es una creación real, como si el Creador creara una nueva creación. En la espiritualidad es en realidad así, y a menos que uno adquiera la fuerza de Bina no puede dar a luz.
El deseo en el nivel animado puede tomar muchas formas. En adición a conocerse a sí mismo, también conoce diferentes fenómenos que revelan deseos más pequeños y más grandes. Así el nivel animado ve su vida de un extremo a otro. Los animales tienen descendencia y la crían. En general, en este nivel, existe un programa instintivo de conocimiento de mi propia vida, incluso si es limitada e inevitable.
Los animales se mueven y sienten dónde es bueno para ellos y dónde es malo. Pueden elegir el entorno. El vegetativo apenas influye en el entorno, sólo se protege de las plagas y hasta cierto punto se abre a las condiciones benéficas externas como la luz solar, el aire, la humedad, etc. Por otra parte, los animales eligen y cambian el entorno; se mueven de un lugar a otro, se construyen un lugar para vivir, y reproducirse. Hasta cierto punto se sienten entre sí, incluyendo a su presa, a la cual también tienen que entender y sentir. Sienten al otro especialmente cuando se reúnen en rebaños, que tienen un claro orden y jerarquía.
Esas son cosas profundas pero aun así se cumplen de forma instintiva.
Y con respecto a nosotros en el nivel del hablante, todo tiene que estar por encima del deseo de recibir, por encima de la restricción. Debemos sólo entender que la persona tiene que llegar a conocer el nuevo mundo.
En el mundo espiritual hay 620 deseos que operan en cada nivel:
  •      El nivel inanimado está listo para resistirse a cualquier cambio de su ego, al mantenerse bajo el Masaj (pantalla), bajo la protección de la restricción, es decir, por encima de todos los deseos egoístas. 
  •         El nivel vegetativo usa su deseo de recibir de la cáscara egoísta de las Klipot con la ayuda de la Luz que Reforma, y comienza a vaciarlo y a clarificar qué es bueno para este y qué es dañino, abriéndose y cerrándose, mientras que todas sus acciones están dirigidas hacia el otorgamiento, pero aun operando dentro de lo general, sin ninguna clarificación personal, sin dar a luz a algo de manera independiente. Las criaturas en el nivel vegetativo permanecen dentro del marco del deseo general y cambian juntas. En otras palabras, la persona puede estar por encima de su deseo egoísta personal, pero aún no puede “doblar” o cambiar a la sociedad, no puede abarcarla y corregirla internamente.
  •            El nivel animado con su deseo de recibir puede existir en el mundo del Creador casi de forma ilimitada.
  •          Un ser humano incluye todo el entorno dentro de él, el mundo entero, y se vuelve un “justo que es la base del mundo”.

Baal HaSulam habla de ello en el artículo 115 en Shamati, el cual también se llama, “Inanimado, vegetativo, animado y hablante”.
(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Noviembre del 2012, Shamati # 115, laitman.es)


lunes, 6 de abril de 2015

El pensamiento es el servidor de los deseos


El Creador creó el deseo de recibir y de gozar, y nada más que eso. Un deseo mayor de gozar domina un deseo menor de disfrutar.

Si es así, ¿qué es el pensamiento, el intelecto? El pensamiento nos ayuda a pasar de un deseo a otro, de una situación a otra, de una determinada forma de deseo a una forma de deseo distinta.

El deseo es la materia de la creación. Y el pensamiento es el medio que nos ayuda a utilizar estos deseos  e incluirlos en nuestro interior, movernos en el campo de fuerzas de estos deseos - de una fuerza de deseo mayor a una fuerza de deseo menor, o viceversa, al igual que el acercamiento o alejamiento de un imán.

Pero no importa cuál es mi deseo en este momento: éste siempre me dominará.
Por eso debo utilizar la fuerza del pensamiento, para que me ayude a convencerme a mí mismo de que mi deseo, mi situación, las circunstancias en las que me encuentro, son malas y existen circunstancias mejores.

En la sabiduría de de la Cabalá, el análisis mediante el pensamiento del deseo en el que me encuentro se domina "reconocimiento del mal". El desarrollo del pensamiento en mí es provocado por la Luz Superior.

El intelecto y el sentimiento funcionan en nosotros alternativamente. Pero siempre nos movemos dentro de un solo esquema: deseo - pensamiento - deseo.

Dr. Michael Laitman "El Punto en el Corazón"

lunes, 2 de marzo de 2015

Hacer tu deseo como el deseo de él

Estudiante: No tengo una caracterización de la sociedad. Siento que la sociedad quiere muchas cosas, todo es necesario, y todo es importante, y yo no encuentro...
Eso no importa, lo encontrarás. El hecho que no lo encuentres es porque no eres adecuado para eso, y no necesitas eso, y eso te confunde. Según tus esfuerzos encontrarás, cada vez encontrarás lo que se necesita. Haz tu deseo como el deseo de ellos. Y listo, eso se llama “Ibur”. 


Pregunta: “Hacer tu deseo como el deseo de él” - ¿Tengo que intentar incluirme en todo lo que sienta que viene de la sociedad?
No en cada deseo. Pero en general tú quieres ser amado por ellos. Como la madre ama a su embrión, entonces tú quieres que ellos te amen a ti.
Si estoy incluido dentro de la sociedad, me acerco al objetivo. Mi objetivo es estar involucrado allí hasta el final, hasta que salga de allí no permanecerá nada de mí de lo que tengo ahora. 

Todo depende del esfuerzo de ustedes. La conexión entre ustedes, es lo que nos avanzará. Entonces podremos hablar sobre los estados avanzados e implementarlos. De otra forma olvídense de lo que hablamos hoy y así regresaremos a los estados terrenales, que todo es medido materialmente.



domingo, 8 de febrero de 2015

7 Mil Millones, así es Nuestra Alma

Fui incluido en todos. Pero incluido en todos, es decir que hay en mí digamos siete mil millones de partes que están adjuntas en mi única parte. Pero son siete mil millones, y así es mi alma, junto con eso que hay sobre ella ,conexión, son todos esas siete mil millones de partes, “como un solo hombre con un solo corazón”, pero es como un solo hombre. Como si fuera, pero es como si fuera, porque nosotros, precisamente mediante esa multitud, en la que permanece, alcanzamos todas las distinciones, porque cada logro es precisamente un número de distinciones, mediante eso es grande y especial. (Primera parte, minuto 35)



*** Quieres recibir de ellos las carencias y corregir todo y que sea todo junto. Quieres llegar con ellos a un solo deseo. Esos esfuerzos, ese trabajo, no abandonarlos, de otro modo no hay beneficio. (Zóhar, minuto 17)
*** Debo recopilar todos mis deseos, tragarlos con todos ustedes, con toda esta existencia tragarlos. Es, lo que veo ahora fuera de mí, es mío. Sólo por fuerza de la ruptura siento que eso existe fuera de mí, e incluso de manera opuesta, contraria. Que odio, no quiero, no amo, hago críticas sobre todos, en síntesis los rechazo. Pero todo eso es mío. Es la fuerza de la ruptura que viene, y así miente. Me miento a mí mismo que ocurre fuera de mí. Debes ser un tubo para ellos. A través de eso los adhieres a ti. (Primera parte, minuto 52)


Extractos de la lección del 06.02.15

viernes, 30 de enero de 2015

Influir sobre la Iluminación

La Iluminación aparece todo el tiempo conforme a los esfuerzos. Entonces, ¿cómo puedo acelerarla? Mediante la conexión entre los amigos, que cada uno ayuda al otro, que sea nuestra gran carencia, que esa Iluminación venga y nos cambie. La Iluminación influye sobre nosotros en cantidad y calidad. Si sobre la cantidad está el esfuerzo, de acuerdo a la cantidad de mi esfuerzo puedo, de alguna manera influir sobre la Iluminación, pero sobre su calidad puedo únicamente en la medida que esté conectado con los amigos. Porque la Luz superior nos llega de una estructura integral. Y nos exige también ser integrales.


De hecho Rabash nos escribió sobre eso en el artículo sobre el Minián (decena que se exige para el rezo de una plegaria), que no hay una comunidad menor a la decena, etc. Que atraer a la Luz podemos únicamente dentro de nuestra conexión. En la medida que nuestra conexión sea más intensa si estuviéramos unidos entre sí. En la medida que sea más objetivo y dirigido a la Meta que la aclaramos más y más correctamente, exactamente. A tal grado que cada uno, y todos nosotros juntos en un vínculo entre nosotros, clarificamos la urgencia de eso. Carencia que alcanzamos, es en definitiva la que atrae la Luz superior del peldaño superior a nosotros. (Primera parte, minuto 23)

*** Hay deseo y hay carencia. Deseo es vano digamos, “quiero simplemente comer, siento que una parte de mí quiere” es el deseo. Carencia es cuando tengo un agudo deseo dirigido, como que dice “zapallito”. Es decir que quiero exactamente eso, una cosa específica y por la fuerza, en un vector específico, entonces eso es llamado carencia. Por lo tanto de nuestro deseo general, que queremos y no sabemos qué exactamente debemos llegar a la carencia. (Primera parte, minuto 25)

Consejos de Rav Laitman

*** La Luz influye conforme a mi urgencia. Es decir en suma debemos abastecernos de la carencia correcta, el cambio de nuestra forma. Y de acuerdo a la carencia recibo ayuda desde Arriba. (Primera parte, minuto 22)


sábado, 27 de abril de 2013

¿Qué significa "santo"?



El Libro del Zóhar“Kdoshim”: ítem 1: Y el Señor habló a Moisés y le dijo: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Sean santos porque Yo, el Señor, Soy santo”
El Creador es llamado Santo porque Él tiene el atributo de otorgamiento. El mandamiento de “sean santos” indica que también nosotros tenemos que alcanzar esto por medio de la Luz que Reforma, la misma fuerza que influye en nosotros.
Aunque estemos sumergidos en el atributo de recibir, esta fuerza nos cambia, y podemos usar nuestro atributo de recibir con el fin de otorgar. Es algo muy especial el hecho de convertir la recepción en otorgamiento puesto que no hay una etapa intermedia entre ellos. Si hubiera algo neutral, una especie de materia sin forma como las células madre, entonces tú podrías hacer lo que quisieras con esto: recibir, otorgar, GuevurotJassadimDinim, etc. El deseo de recibir, sin embargo, no es neutral, sino que opera con el fin de recibir, aunque sea para recibir cosas pequeñas, triviales, falsas y entre ellas existimos nosotros.
Pero cuando la Luz llega, ésta nos cambia. El deseo de recibir permanece, pero entonces nosotros podemos diferenciar entre el deseo de recibir y la intención de disfrutar. Antes, no éramos capaces de hacerlo porque nuestro deseo y nuestra intención eran inseparables y en cada deseo, en cada grano de deseo existe la intención de disfrutar. Aunque el deseo mismo puede carecer totalmente cualquier intención, es posible “pelarlo” y extraer la intención incluso a pesar de que esto sea un gran problema. Todo depende de la evolución del deseo.
Al estudiar la sabiduría de la Cabalá nosotros aprendemos que el único ser creado, el deseo de recibir, se desarrolló de acuerdo a las cuatro fases de la Luz Directa y sólo en la cuarta fase comenzó a sentir la forma especial del Creador, no como un perro por ejemplo, que siente a su dueño, porque el perro se conecta a su dueño y quiere disfrutar de él. Éste incluso está dispuesto a dedicarle su vida a él y todo por amor propio. Vemos pues, que es posible un amor tal dentro del deseo de recibir.
En la cuarta fase, sin embargo, el ser creado comienza a sentir que el Creador, quien le otorga a él, está separado de este otorgamiento, que no recibe nada a cambio. Él disfruta del hecho de otorgarle al ser creado, un otorgamiento que se desprende de Él, pero que no retorna a Él. Cuando el ser creado empieza a sentir la acción del Creador sobre él, siente vergüenza. Y de allí, desde la raíz de la vergüenza causada por el otorgamiento que el ser creado descubre, recibimos el “punto en el corazón”, la raíz de nuestra alma. A partir de este punto nos desarrollamos. Si el punto en el corazón se revela en alguien, esta persona ciertamente puede realizarlo.
Así que “Santo” significa que estamos separados de nosotros mismos y adheridos al otorgamiento.
(De la lección diaria de Cabalá, El Zóhar, laitman.es)


miércoles, 24 de abril de 2013

¿Cuál es la fuente de la energía?

En la sabiduría de la Cabalá, cuando hablamos de “materia”, nos referimos al deseo. En un nivel fundamental, el deseo es sólo un impulso inanimado de auto preservación, el más “perezoso” de los deseos. Este se satisface solo con la preservación de su estructura, con que nada lo lastime o ayude a ello. Lo principal es permanecer para siempre así. Este es el más simple deseo, un rechazo eterno de desarrollo alguno. Como el flujo del agua, el deseo inanimado es aspirar a una vida más estable, y la más estable está abajo.

Los problemas comienzan cuando el desarrollo del deseo se vuelve más “pesado” como los elementos que se encuentran al final de la Tabla Periódica de Mendel. Estos ya no son estables y por lo tanto están listos para “iluminar”, para que emitir radiación. Hay momentos en los cuales ellos se rompen.

En general, todo lo técnico, toda nuestra tecnología, está basada en el nivel inanimado. Solo recientemente hemos comenzado a entrar en las células vivas con la ayuda de la biotecnología. Hasta ahora, nos hemos sentido satisfechos con el nivel más bajo de la materia, lo cual resulta al ser muy ricos y grandes. No se trata de rechazar algo solamente; sino que es posible utilizarlo de varias maneras.

Por ejemplo, al conectar los metales, nosotros obtenemos resultados asombrosos. Incluso los semiconductores y componentes de los sistemas electrónicos son el resultado de aleaciones de metales, debido a la adición o sustracción de electrones, debido a las diferencias entre las sustancias. En resumen, sólo en el nivel inanimado usamos una variedad de formas más rica, y algunas todavía no las conocemos, y con respecto al nivel vegetativo, somos unos completos aficionados.

Pregunta: ¿Por qué hay específicamente un potencial de energía intensa en la materia inanimada? Las explosiones nucleares, los procesos estelares, ¿parece que ésta anhelara el reposo?

Respuesta: El nivel vegetativo absorbe sustancias del medio ambiente y las usa para desarrollarse, pero el nivel inanimado sólo quiere preservarse a sí mismo. El estado ideal para este es un medio ambiente estable en el que él también sea estable, y, por el contrario, la influencia el medio ambiente, no lo desarrolla. En vez de ello, se rompe, se destruye y lo “mata”. Las plantas absorben lo que es útil para ellas y emiten lo que es dañino, y así se desarrollan. Incluso si el nivel inanimado emite o expulsa algo, es sólo para seguir siendo más aún inanimado. Las sustancias radiactivas, finalmente dejan de irradiar, aunque esto puede tomar cientos y miles de años, puesto que en los niveles inferiores, los procesos progresan al más lento ritmo. En cualquier caso, todo este tiende hacia el reposo, emitiendo sólo lo que no lo ayuda a mantener un estado estático.

Por lo tanto la energía, la cual se origina en la naturaleza, se deriva de la comunicación entre la Luz y la vasija o en otras palabras, de un conflicto entre opuestos. Si nosotros podemos crear resistencia entre el más (+) y el menos (-), obtenemos energía y la utilizamos. Esto es relevante para la energía nuclear. Nosotros creamos esto con la ayuda de la resistencia, y si esta resistencia no existe, en contraste, empujamos un opuesto contra el otro dando como resultado una explosión.

Incidentalmente, en una explosión atómica, primero se produce una activación de una explosión regular que junta dos partes opuestas hasta tal punto que comienzan a emitir la energía de una explosión nuclear. Claramente, yo estoy dando una descripción primitiva de estos procesos solo a modo de ilustración y no en detalle.

Por lo tanto, cuando hay una falta de resistencia cuando se juntan los opuestos, esto conduce a un “corto circuito” y a la destrucción. En la Cabalá, esta resistencia es llamada una pantalla (Masaj). Cuando nosotros tenemos una pantalla, obtenemos energía positiva para el trabajo espiritual, y cuando no la tenemos, la Luz entra a la esencia del deseo y lo rompe.

Pregunta: Aun así, ¿por qué se libera una energía tan intensa en una explosión nuclear en el nivel inanimado de la naturaleza?

Respuesta: En efecto, esta energía destruye al vegetativo y al animado regresándolos al nivel inanimado. Esto ocurre debido a que el nivel inanimado es el nivel fundamental del desarrollo. Todo comienza de allá, y éste está listo para destruir, regresándolo todo a su fuente.

Sin embargo, en cualquier caso, la fuente principal de energía son la Luz, el Kli (el deseo), y la resistencia entre ellos.

En cada nivel, podemos utilizar esta energía sólo si controlamos el estado. En la actualidad, nosotros podemos controlar bien los procesos sólo en el nivel inanimado. En cuanto a los otros niveles, todavía no hemos aprendido a usarlos porque aún no los conocemos ni estamos conectados con la fuente de la vida. Tenemos en nuestras manos sólo el más y el menos del nivel inanimado, y en los demás niveles todavía debemos asemejarnos en la forma a la vida real, es decir, necesitamos una pantalla con la Luz Reflejada.

Por lo tanto, hasta el día de hoy, nosotros no entendemos los mecanismos más profundos que son característicos del mundo vegetativo y animado. Es cierto que investigamos diversos fenómenos, pero aún no tocamos la esencia, la fuerza interior, vital. Se nos escapa, debido a que ésta se desarrolla en concordancia con la espiritualidad.

Por lo tanto, la vida es un fenómeno único. Todas las condiciones están formadas de manera que sólo haya un lugar en la creación, como el punto en el corazón, donde el nivel se desarrolla en nivel inanimado dentro del vegetativo. Todos los componentes y factores de aquí al Infinito están conectados entre sí para despertar el desarrollo de la naturaleza vegetativa, animada, y hablante en la Tierra. En este sentido, la Tierra puede decirse que se encuentra en el centro de todo el universo.


(De la Lección diaria de Cabalá, “Introducción al Libro del Zóhar”, laitman.es)

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