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lunes, 1 de junio de 2015

¿Cómo siente el tiempo un cabalista?


PREGUNTA: ¿Cómo siente el tiempo un cabalista que está en el mundo espiritual?

RESPUESTA: El tiempo no existe para un cabalista. Incluso para la persona ordinaria el tiempo es una percepción condicionada. El tiempo es una sensación en el deseo egoísta que trae el eje del tiempo desde un punto del mundo de Ein Sof (Infinito).

Mientras más distante estés del mundo de Ein Sof, más distante estás del punto cero del tiempo. Cuanto más te sumerges en el deseo de recibir, más bajo desciendes en la escalera de los mundos y extiendes más el tiempo. Esto significa que el número de acciones que tienes que llevar a cabo para llegar al punto de Ein Sof estabiliza el concepto de tiempo para ti.

En tu estado actual, no haces esos cálculos del número de acciones que llevas a cabo. No es claro y está oculto de ti, ya que la vasija y la Luz no operan en ti de acuerdo a tu deseo. Si el proceso no se lleva a cabo de acuerdo a tu deseo, está oculto de ti.

Pero en el momento en que comiences a manejarlo tú mismo, entenderás lo que estás haciendo y entonces manejarás el tiempo. Por eso se nos dice: “Israel está por encima de las estrellas y de las constelaciones”, por encima del concepto del tiempo en su anhelo Yashar El (directo al Creador).

Mientras tanto, sin embargo, tú no estás en este estado, sino bajo el dominio de tu ego, y entonces no determinas el tiempo, sino que el tiempo determina tu destino. Entonces algunas veces parece que el día pasa muy rápido, como un momento y algunas veces el momento “perdura” tanto que es difícil esperar a que se termine.

Esto se siente especialmente en el estudio. Noten que algunas veces durante El estudio de las Diez Sefirot ustedes caen dormidos al principio de una palabra y se despiertan al final y parece una eternidad. Deseaban tanto dormir, lo cual significa que este tiempo les resulta tan querido que es muy importante que puedan desconectarse y dormitar al menos un momento.

La distancia mínima que mantenemos en el camino se vuelve muy larga por causa de nuestro ego y de acuerdo a cuánto lo disfrutemos. Es como Fausto dijo: “¡Detente, un momento! ¡Eres tan encantador!”

De hecho, un ego grande y fuerte detiene el tiempo, justo como lo quería el Faraón, de manera que incluso el cuerpo terrenal sea eterno, y entonces él era embalsamado.

Así, a menos que comencemos a controlar nuestro deseo, el tiempo nos controlará al desacelerar o acelerar. Para elevarnos por encima del tiempo, nosotros tenemos que controlar nuestro deseo de recibir. Tiempo, movimiento, y lugar son los tres parámetros mediante los cuales el deseo de recibir se nos revela y mediante los cuales este nos controla.

(laitman.es)

Material relacionado:

lunes, 18 de mayo de 2015

Acerca de dar y recibir


Baal HaSulam, “Un discurso para la conclusión del Zóhar“: Debemos saber que los asuntos espirituales no son como los corporales, donde dar y recibir vienen como una sola cosa. En la espiritualidad, el tiempo de dar y el de recibir están separados. Esto se debe a que en primer lugar esto se lo dio el Creador al receptor; y en esta entrega Él sólo le da la oportunidad de recibir. Sin embargo, él aún no ha recibido nada, hasta que esté bien santificado y purificado. Y entonces uno es recompensado con la recepción de ello. Por lo tanto, puede transcurrir mucho tiempo entre el momento de la entrega y el de la recepción.
Pregunta: ¿Por qué existe una disparidad entre el tiempo de entrega y el de la recepción?
Respuesta: Dar es otorgar y recibir es otorgar. Pero el dar prepara en nosotros las “vasijas”, los detalles de percepción. Después de todo, no existe el concepto del “tiempo” en la espiritualidad, pero cuando se trata de nuestra “materia”, de nuestro deseo de recibir, el otorgamiento superior no puede estar en contacto con él.
Hay una “cáscara” entre ellos que mantiene el dualismo de su relación, de separación y conexión mutua.
¿Cómo alcanza la Luz la vasija en el primer lugar? ¿Cómo puede existir la conexión entre estos dos atributos opuestos? No hay nada como esto en nuestro mundo. Cuando el fuego y el agua entran en contacto, uno de ellos anula al otro, pero ambos pertenecen a un mundo y la naturaleza interna que tiene como objetivo conquistar, en la anulación mutua, está oculta dentro de ellas.
Por otro lado, cuando una fuerza espiritual alcanza una fuerza corpórea, ellas no pueden entrar en contacto, no pueden “conocerse” una a la otra.
El primer intento de entrar en contacto evocaría anulación mutua en ellas. Nosotros sabemos acerca de tales fenómenos en la física. El contacto entre los opuestos es simplemente imposible.
Esta es la razón para la “cáscara” que debe ser altamente respetada, lo cual es maravilloso, poderoso, completo, y muy complicado.
Es exactamente lo que crea la correcta conexión entre “santidad”, es decir el atributo de otorgamiento, y el deseo egoísta que sólo quiere recibir placer. La “cáscara” trae a la vida la “mentira de la verdad” y las “verdades falsas”, lo que “no ha sido dicho hasta el final”, y “lo que no ha sido aclarado completamente”, como áreas que “coordinan” entre el polos que no pueden ser atadas en una sola. Nosotros utilizamos esos trucos en la política y en otros campos.
Así que el tiempo de dar no es el final de la historia. Toda la creación, su esencia, está en la diferencia entre el tiempo de dar y el de recibir.
La cadena de eventos desde la parte superior hacia abajo en este mundo y el ascenso de vuelta desde abajo hacia arriba, son sólo para que desde el estado 1 alcancemos el estado 3, y son la percepción del mensaje del Creador al ser creado. También ustedes ven cuanto tiempo que se necesita para “digerir” esta idea y para responder a ella.
Pregunta: ¿Según qué fórmula existe la relación entre los opuestos? ¿Cómo atrae realmente el cordel que va del superior al inferior?
Respuesta: Si hablamos de una iniciativa que proviene del superior, es posible sólo si nosotros nos anulamos y recibimos Su deseo como aquel que determina las cosas en vez de nuestro propio deseo; esta es la conexión.
Utilizando la misma técnica, nosotros ponemos las diversas partes en contacto, igualamos sus rangos, y utilizamos un determinado enlace como “coordinador” entre ellas.
Nosotros tenemos que crear un lugar seguro en el que se lleve a cabo esta equivalencia.
En la espiritualidad son las siete Sefirot inferiores de Bina, el “vientre materno”, el tercio inferior de Zeir Anpin a las cuales Maljut se conecta.
Tenemos que diseñar este “adaptador” especial, que en la Cabalá es también llamadoYESHSUT, o el sistema de Tzelem.
De un modo u otro, la tarea de los dos lados que están conectados es que cada lado se anule a sí mismo con el fin de conectarse con el otro. Pero mientras que el superior puede hacer eso, dado que es perfecto, el inferior, al ser totalmente imperfecto, lo alcanza, lo acepta, y se anula a sí mismo ante el superior.
Se trata de cosas simples. En la vida cotidiana nosotros renovamos constantemente nuestro lugar en la escala de la conexión y la comunicación. En los medios de comunicación, la enseñanza, la educación, la cultura y la conexión se construyen incluso instintivamente por sí mismas. Si quiero estar en contacto con otro, tengo que abandonar mi postura intransigente, hasta cierto punto, y aceptar la opinión del otro.
Pregunta: ¿Cómo se adapta el inferior a la entrega del superior?
Respuesta: El superior desciende al inferior y le da lo que él quiere, pero en este “paquete”, en este mensaje, viene incluida toda la fuerza interna que desarrolla al inferior.
Después de todo, el inferior sólo quiere “llenar su barriga”. Él no quiere crecer y no sabe qué significa esto. Pero en la “leche” del superior, es decir en la Luz de Jassadim, está incluida la “sangre” que opera, la Luz de Jojma que eleva al bebé. El inferior no sería capaz de crecer sin la “sangre” que está incluida en la “leche”.
En primer lugar, durante el tiempo de Ibur (gestación), el inferior se anula ante el superior y se compromete a recibirlo todo de Él. Entonces Él recibe la “sangre”, el otorgamiento directo del superior. Entonces el inferior se vuelve más independiente y el superior diseña intencionalmente un sistema en el inferior que coincida con él y que es utilizado como un adaptador entre ellos. Este es exactamente igual al mecanismo de la lactancia, a la alimentación con leche. De hecho, se trata de la misma “sangre”, de la Luz de Jojma, pero recibe la “vestidura de Jassadim“. Ahora, el inferior puede comparar el atributo de otorgamiento que es típico del Creador con el atributo de recepción que es típico del ser creado, y cuando crezca, él los recibe a los dos simultáneamente.
Pero en este punto, el inferior sigue siendo pequeño porque se anula en cuanto a la “leche", y se compromete a recibir del superior…
(laitman.es)

viernes, 17 de abril de 2015

Cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir

Existen cuatro niveles de desarrollo del deseo de recibir en la espiritualidad: inanimado, vegetativo, animado y hablante.
El deseo actúa de acuerdo a la fuerza que está en este.
Si es una fuerza en el nivel inanimado de la naturaleza, el deseo mantiene su estructura y resiste las fuerzas externas tanto como puede, de manera que no lo penetren ni lo rompan. Existen materiales que son más o menos fuertes, más o menos estables dependiendo de la intensidad del deseo de la forma inanimada específica. Algunos materiales son muy difíciles de romper, mientras que otros son maleables. Otra pregunta es cuáles materiales son eventualmente más resistentes a las influencias externas, una rueda de caucho, por ejemplo absorbe los golpes a pesar del movimiento y las penetraciones externas, mientras que una roca o el acero se quiebran mucho más rápido.
Así es como revisamos nuestros deseos de acuerdo a su dureza interna y no a su dureza física: cómo resiste a los cambios externos. Incluso en nuestro mundo vemos la diferencia entre el caucho y el acero que puede resistir cambios externos pero se quiebra cuando algo lo penetra.
Después del nivel inanimado de la naturaleza está el nivel vegetativo. Su deseo es más fuerte y más grande, y puede resistir influencias externas, clasificarlas y usar los elementos benéficos. Revisa y clasifica los factores externos, absorbe lo que es benéfico y emite lo que es dañino.
Así tiene lugar un acto de clarificación muy complejo para el cual el deseo del vegetativo tiene que conocer su propia estructura, cómo y para qué existe, qué es benéfico para este, y qué es dañino. El vegetativo hace esta clarificación instintivamente, y mediante eso podemos entender cómo uno debe operar en el nivel espiritual del vegetativo.
El deseo del nivel animado puede elegir su entorno, y entonces puede moverse de un lugar a otro. Necesita una pareja para reproducirse. El nacimiento aquí es una creación real, como si el Creador creara una nueva creación. En la espiritualidad es en realidad así, y a menos que uno adquiera la fuerza de Bina no puede dar a luz.
El deseo en el nivel animado puede tomar muchas formas. En adición a conocerse a sí mismo, también conoce diferentes fenómenos que revelan deseos más pequeños y más grandes. Así el nivel animado ve su vida de un extremo a otro. Los animales tienen descendencia y la crían. En general, en este nivel, existe un programa instintivo de conocimiento de mi propia vida, incluso si es limitada e inevitable.
Los animales se mueven y sienten dónde es bueno para ellos y dónde es malo. Pueden elegir el entorno. El vegetativo apenas influye en el entorno, sólo se protege de las plagas y hasta cierto punto se abre a las condiciones benéficas externas como la luz solar, el aire, la humedad, etc. Por otra parte, los animales eligen y cambian el entorno; se mueven de un lugar a otro, se construyen un lugar para vivir, y reproducirse. Hasta cierto punto se sienten entre sí, incluyendo a su presa, a la cual también tienen que entender y sentir. Sienten al otro especialmente cuando se reúnen en rebaños, que tienen un claro orden y jerarquía.
Esas son cosas profundas pero aun así se cumplen de forma instintiva.
Y con respecto a nosotros en el nivel del hablante, todo tiene que estar por encima del deseo de recibir, por encima de la restricción. Debemos sólo entender que la persona tiene que llegar a conocer el nuevo mundo.
En el mundo espiritual hay 620 deseos que operan en cada nivel:
  •      El nivel inanimado está listo para resistirse a cualquier cambio de su ego, al mantenerse bajo el Masaj (pantalla), bajo la protección de la restricción, es decir, por encima de todos los deseos egoístas. 
  •         El nivel vegetativo usa su deseo de recibir de la cáscara egoísta de las Klipot con la ayuda de la Luz que Reforma, y comienza a vaciarlo y a clarificar qué es bueno para este y qué es dañino, abriéndose y cerrándose, mientras que todas sus acciones están dirigidas hacia el otorgamiento, pero aun operando dentro de lo general, sin ninguna clarificación personal, sin dar a luz a algo de manera independiente. Las criaturas en el nivel vegetativo permanecen dentro del marco del deseo general y cambian juntas. En otras palabras, la persona puede estar por encima de su deseo egoísta personal, pero aún no puede “doblar” o cambiar a la sociedad, no puede abarcarla y corregirla internamente.
  •            El nivel animado con su deseo de recibir puede existir en el mundo del Creador casi de forma ilimitada.
  •          Un ser humano incluye todo el entorno dentro de él, el mundo entero, y se vuelve un “justo que es la base del mundo”.

Baal HaSulam habla de ello en el artículo 115 en Shamati, el cual también se llama, “Inanimado, vegetativo, animado y hablante”.
(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Noviembre del 2012, Shamati # 115, laitman.es)


sábado, 27 de abril de 2013

¿Qué significa "santo"?



El Libro del Zóhar“Kdoshim”: ítem 1: Y el Señor habló a Moisés y le dijo: “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel y diles: Sean santos porque Yo, el Señor, Soy santo”
El Creador es llamado Santo porque Él tiene el atributo de otorgamiento. El mandamiento de “sean santos” indica que también nosotros tenemos que alcanzar esto por medio de la Luz que Reforma, la misma fuerza que influye en nosotros.
Aunque estemos sumergidos en el atributo de recibir, esta fuerza nos cambia, y podemos usar nuestro atributo de recibir con el fin de otorgar. Es algo muy especial el hecho de convertir la recepción en otorgamiento puesto que no hay una etapa intermedia entre ellos. Si hubiera algo neutral, una especie de materia sin forma como las células madre, entonces tú podrías hacer lo que quisieras con esto: recibir, otorgar, GuevurotJassadimDinim, etc. El deseo de recibir, sin embargo, no es neutral, sino que opera con el fin de recibir, aunque sea para recibir cosas pequeñas, triviales, falsas y entre ellas existimos nosotros.
Pero cuando la Luz llega, ésta nos cambia. El deseo de recibir permanece, pero entonces nosotros podemos diferenciar entre el deseo de recibir y la intención de disfrutar. Antes, no éramos capaces de hacerlo porque nuestro deseo y nuestra intención eran inseparables y en cada deseo, en cada grano de deseo existe la intención de disfrutar. Aunque el deseo mismo puede carecer totalmente cualquier intención, es posible “pelarlo” y extraer la intención incluso a pesar de que esto sea un gran problema. Todo depende de la evolución del deseo.
Al estudiar la sabiduría de la Cabalá nosotros aprendemos que el único ser creado, el deseo de recibir, se desarrolló de acuerdo a las cuatro fases de la Luz Directa y sólo en la cuarta fase comenzó a sentir la forma especial del Creador, no como un perro por ejemplo, que siente a su dueño, porque el perro se conecta a su dueño y quiere disfrutar de él. Éste incluso está dispuesto a dedicarle su vida a él y todo por amor propio. Vemos pues, que es posible un amor tal dentro del deseo de recibir.
En la cuarta fase, sin embargo, el ser creado comienza a sentir que el Creador, quien le otorga a él, está separado de este otorgamiento, que no recibe nada a cambio. Él disfruta del hecho de otorgarle al ser creado, un otorgamiento que se desprende de Él, pero que no retorna a Él. Cuando el ser creado empieza a sentir la acción del Creador sobre él, siente vergüenza. Y de allí, desde la raíz de la vergüenza causada por el otorgamiento que el ser creado descubre, recibimos el “punto en el corazón”, la raíz de nuestra alma. A partir de este punto nos desarrollamos. Si el punto en el corazón se revela en alguien, esta persona ciertamente puede realizarlo.
Así que “Santo” significa que estamos separados de nosotros mismos y adheridos al otorgamiento.
(De la lección diaria de Cabalá, El Zóhar, laitman.es)


viernes, 19 de abril de 2013

¿Quién conduce el volante de la creación?


Si el Creador desea ser el Creador, Él necesita a la criatura. Este ser creado, que existe de forma separada del Creador y se siente independiente de Él, recibe de y responde al Creador, y esto es considerado como si diera en respuesta. En otras palabras, esos dos deben tener cierta relación, sensaciones, pensamientos, e interacción.

¡Tiene que haber dos! Por lo tanto, es necesario crear un ser separado del Creador, es decir que su naturaleza debe ser el deseo de recibir placer, lo único de lo cual carece para ser la criatura. Es decir, debe sentirse vivo, existente, y receptor. Entonces, al usar este deseo de recibir, puede llegar a ser como el dador y responder al amor del Creador de la manera adecuada.

Entonces, aparte del deseo de recibir placer, la criatura debe además poseer un “volante de dirección” con el fin de girar su deseo y cambiar su dirección de 100% de recepción por su propio bien, a 100% de recepción por el bien del Creador. Y en el resto de este intervalo entre ellos, habrá varias combinaciones entre esos dos extremos: una parte para el Creador, y la otra para mí.

Esto es lo que define toda la escalera de peldaños espirituales. Comienzo con 100% para mí mismo y gradualmente giro el “volante” 180 grados hasta 100% de otorgamiento al Creador o a otras personas. No importa a quién porque todo se trata de cómo me uso yo mismo.

“Yo” es mi deseo, mientras que la “dirección” es mi intención, es decir para el bien de quién me esfuerzo. Esto es lo que determina mi estado. Y ahora la única pregunta es en qué punto de este círculo estoy. Comenzamos en el punto cero (0) y finalizamos en la corrección final (Gmar Tikkun), el estado de absoluto amor y otorgamiento.

Entonces, de acuerdo al plan de la creación de “deleitar a las criaturas”, el Creador crea el deseo necesario. Adicionalmente, Él le da a la criatura condiciones que le permiten controlar el deseo y dirigirse hacia la dirección que elija, si deseo “conducir” hacia los peldaños más altos, en la escalera de 125 grados, desde el punto cero de “este mundo” hasta el mundo de Infinito. Así es como funciona el plan de la creación.

Con el fin de seguir “conduciendo,” necesito ver el camino que tengo por delante. Necesito saber qué es necesario para continuar conduciendo y cómo obtener “combustible”. Debo saber cómo dirigir el volante, cambiar de dirección, y evitar problemas en este camino. Tengo que aclarar para mí mismo todos esos criterios y revisar si los estoy siguiendo o no, si puedo cambiarlos y controlarlos.

Entonces, gradualmente comenzaré a ver en todas esas condiciones del “tráfico” que estoy perdiendo la visión de mí mismo incluso más. Puedo seguir conduciendo sólo si estoy dispuesto a que la nueva forma se vista en mí todo el tiempo, la forma que es siempre más cercana y más similar al Creador. Fase tras fase, punto tras punto de este viaje, cuando he cubierto otra distancia y he avanzado un poco más, me transformo internamente, y la imagen del Creador se viste en mí cada vez más. Esto significa que estoy “conduciendo” y acercándome a Él.

En consecuencia, necesitamos hacer que nuestro deseo de disfrutar esté listo para tales transformaciones, para asumir tales formas del superior. Esto implica la restricción de la voluntad de recibir y la anulación de la intención egoísta propia, hasta que esta comienza a obtener las formas de otorgamiento, las formas del Creador, acercándose cada vez más a Él.

(De la lección diaria de Cabalá, Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

martes, 19 de marzo de 2013

El regalo del Creador



PREGUNTA: ¿Qué son los “regalos del Creador“?
RESPUESTA: Nosotros le damos regalos a alguien que amamos, y recibimos regalos cuando no hay duda que vienen del amor. Yo puedo sentir que alguien me está dando un regalo como soborno.
Esto quiere decir que debo distinguir entre un regalo verdadero y altruista, y un regalo que viene de la cercanía que yo ya siento hacia el dador que quiere hacernos felices a ambos por medio del regalo, y un regalo que tiene la intención de comprarme por un precio y conectarme con el fin de usarme más tarde para sus propios intereses. Resulta que el regalo puede deberse a los intereses del dador, debido a mis intereses, o debido a nuestros intereses comunes.
Muchos tipos de otorgamiento nos llegan desde el Creador, y nosotros llamamos a uno de ellos un regalo. Como está escrito, “Aquel que odia los regalos vivirá” pero se refiere a los regalos para nuestro ego, para el deseo de recibir llenado gratis, ya que esto es lo que el ego considera un regalo.
El verdadero regalo es “me esforcé y encontré”. Un descubrimiento es también un tipo de regalo, ya que se me da por amor aunque yo no lo merezca. Quiere decir que este no es un resultado directo de mi trabajo, sino más bien, “me esforcé y hallé”. Esto no es un pago, sino un regalo, un descubrimiento.
Esta es una diferencia muy leve que es entendida sólo por medio de quien purifica más sus vasijas de recepción (sus sentidos) y por quien descubre entonces distintos atributos a los que da nombres diferentes.
Ustedes pueden recibir un regalo sólo si éste les ayuda en el trabajo. Como está escrito, “Ábreme una abertura como el ojo de una aguja” para que yo pueda poner un hilo a través de esta y empezar a “coser”, empezar a trabajar. Es así como estamos listos para recibir un regalo del Creador, puesto que de lo contrario, no seremos capaces de acercarnos a Él.
Por consiguiente, la Torá es llamada un regalo ya que la Luz en ésta reforma. Entonces, yo recibo este presente aunque no lo merezca, pero por medio de este regalo, puedo corregirme y alcanzar adhesión con el Creador. Eventualmente, regreso al Creador con este regalo como si lo hubiera tomado como un préstamo de Su tienda y voy a devolverlo.
Resulta que uno de los tipos de recepción y otorgamiento es llamado un regalo.

(De la Lección diaria de Cabalá, Escritos de Baal HaSulam)

jueves, 7 de marzo de 2013

La oración que alcanza el Cielo


Rabash, “Qué es una escalera que está sobre el suelo y su cabeza alcanza el Cielo”: La persona debe saber que el Creador escucha su oración. Esto significa que tenemos que reconocer claramente el hecho de que cada una de nuestras peticiones o deseos se incorpora en el sistema general, y que todas nuestras sensaciones son el resultado del sistema general. Si nosotros hacemos un esfuerzo, entonces éste influye naturalmente en todo el sistema, puesto que todo está conectado. Pero esta conexión está oculta de nosotros para que tengamos que alcanzar información sobre él y sentir que toda la realidad está conectada con un sistema superior llamado el “Creador” o “No existe nadie además de Él”.
Este sistema recibe todas las señales que provienen de nosotros: tanto nuestra evolución natural instintiva como las influencias adicionales de la sociedad que están por encima de nuestro desarrollo natural. Todo está incluido en el sistema, y ​​él responde a este llamado: “El Creador escucha la oración de la persona”.
Y lo que ella ve es que ahora está en un estado peor que cuando no oró para superar el deseo de recibir, lo cual es una respuesta desde Arriba a su oración.Nosotros no podemos determinar correctamente cuándo estamos pidiendo realmente de Arriba y cuando recibimos una respuesta. Aunque pueda parecernos que estamos orando y pidiendo, no somos nosotros los que estamos orando y pidiendo. Se nos dio simplemente un deseo de lo Alto, y sentimos cómo pasa a través de nosotros. Esta oración no es anotada en nuestra cuenta.
Así que, la persona no debe decir que el Creador no escucha su oración. Más bien debería decir que la respuesta vino desde Arriba, y no es lo que la persona prepara, sino lo que está preparado para ella desde lo Alto, lo cual es para su propio bien, y ella debería saberlo. De Arriba está claro cuándo responderle a la persona y qué darle: qué pensamientos o deseos. En esto ella no tiene libre albedrío.
Es decir que la persona debe saber cuán lejos que está del otorgamiento, y que cada parte de su cuerpo está en contra de él. Y la persona le pide al Creador algo que no hay ninguna parte de su cuerpo que esté de acuerdo con lo que ella le está pidiendo al Creador. Así que, ¿cómo puede ella pedir eso? Y entonces la persona ve algo nuevo que no sabía antes de comenzar a pedirle al Creador, que a ella debe dársele el poder para superar su cuerpo, para que sea capaz de actuar sólo en favor del Creador y no para su propio bien. La persona ve que no hay ningún punto en estas peticiones. … Y el nuevo reconocimiento que alcanza la persona es que ve que el cuerpo no está de acuerdo en orar por la anulación del deseo de recibir para sí mismo.
Entonces la pregunta es por qué la persona a veces quiere anular su deseo de recibir, es decir que la persona a menudo ve que mientras ella está pidiéndole al Creador que le dé vasijas de otorgamiento, todo su cuerpo rechaza esto y que lo que ora es sólo de palabra, es decir palabras vacías. En cualquier caso, ella ve que hay momentos en los que puede orar desde el fondo de su corazón. La respuesta es que ésta es ya la respuesta a su oración, lo cual significa que el Creador le da el poder para orar por eso desde el fondo de su corazón. Por lo tanto, la persona tiene que tener la esperanza de que el Creador la acercará hacia Él.
Mientras tanto no podemos saber cuándo recibimos desde Arriba el deseo de orar y cuando oramos por nuestra propia voluntad, desde abajo. Todo esto se revelará más adelante. Esto se hace a propósito, con el fin de confundir a la persona y permitirle sentirse desorientada en el deseo egoísta, para que comience a pedir las fuerzas de otorgamiento, el deseo de otorgar. Es sólo por medio de la fuerza de otorgamiento, de la fuerza contra ella, que la persona puede ser crítica consigo misma y ver la verdad.
Pero si la persona tiene una sola fuerza, entonces, o bien es un ángel, cuando es sólo la fuerza de otorgamiento, o un animal común que pertenece a los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza y sólo tienen la fuerza de la recepción. Pero es cuando la persona presenta confusión y duda, cuando no puede hallarse a sí misma en esos estados de confusión, cuando está simplemente desgarrada, que puede ella encontrar la conexión entre las dos partes de la creación: entre el Creador y el ser creado quien está por encima de su mente y sensaciones limitadas. La persona debe elevarse por encima de su petición, por encima de la oración actual, y de la respuesta a esta, como Maljut que asciende a Keter, lo cual es llamado la “oración” verdadera. El Creador es la respuesta a la oración, y entonces los dos se conectan en la adhesión total de la persona y el Creador.
Y así, la persona tiene que tener la esperanza de que el Creador la acercará a Él. Dado que nosotros somos alimentados constantemente desde Arriba, sólo tenemos que ser conscientes del otorgamiento que proviene de lo Alto y pasa a través de nosotros y luego retorna hacia Arriba. Tenemos que estar agradecidos por ello, reconocer la grandeza de la meta, que “no existe otro además de Él”, y que Él es bueno y benevolente, y anhelar la conexión en todas las situaciones. Si tratamos de estabilizar esto constantemente en la forma verdadera, y no como nos parece en nuestro ocultamiento y exilio, entonces ésta será una verdadera oración.

(kabbalah.info)

lunes, 18 de febrero de 2013

Revelar una realidad espiritual



Agreguemos el deseo de otorgar, revelaremos una realidad espiritual.

Debemos descubrirnos a nosotros mismos hasta que punto somos solamente deseo, deseo de disfrutar únicamente. No somos capaces de hacer nada- de fijar nada, no ver, no pensar etc., si no está dentro de nuestro deseo de recibir, si no obtenemos beneficios a nuestro favor.

Toda la realidad se encuentra ante nosotros, todo lo que hay, y nosotros no la vemos y no la sentimos, porque solo sentimos lo que es bueno para nuestro deseo de recibir. Si lo convertimos en deseo de otorgar, sentiremos un mundo diferente.

El deseo de recibir no se anula, no desaparece. La realidad tal cual la conocemos ahora, con el cuerpo físico, queda. Pero por encima del deseo de recibir adquirimos el deseo de otorgar, en la medida que mantenemos vivo el deseo de otorgar, cuanto más grande, descubrimos la realidad del mundo espiritual.

(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

jueves, 7 de febrero de 2013

¿Qué significa Fe por encima de la razón?



La experiencia no nos enseña nada en lo relacionado con la fe por encima de la razón, solo el esfuerzo lo hace.

Hay cosas de las que se puede decir que no hay más inteligente que el que posee experiencia, o sea que con la experiencia ya adquiero la relación correcta a los medios y los componentes que están en el camino. Sólo en una cosa no se adquiere experiencia - en la fe por encima de la razón.

“Fe por encima de la razón” significa “otorgamiento por encima de la recepción”. Nuestra naturaleza es el deseo de recibir y este deseo nos hacer ser opuestos al Creador. Sin embargo, podemos lograr que nuestra naturaleza egoísta sea igual al Creador al agregar la intención “para otorgar” a ella, que sería “por encima de la razón”: determinará la esencia de nuestras acciones que son “para recibir”.

De igual forma, “el árbol del conocimiento del bien y el mal” es el conocimiento o alcanzar nuestros 613 deseos y su corrección, con el fin de utilizar los deseos “de recibir” para “otorgar”.

Yo necesito de la Fuerza Superior, y nunca seré capaz de subir un escalón por mis propios medios. Yo, de todas formas, intento y me esfuerzo, estoy obligado a ello, y no puedo decir por anticipado que yo sé que no soy yo. Yo debo esforzarme por intentarlo yo mismo, y desde la carencia verdadera que se desarrolla como resultado del esfuerzo, yo pido que venga la Luz circundante para que haga por mí las acciones de ascenso.

La Cabalá es una ciencia y no trata con la fe, sino sólo con fenómenos claramente discernibles, según el principio, “El juez sólo conoce lo que sus ojos ven.” El Creador o la Luz creó un deseo con la intención para “mi mismo”. Todo lo que sucede es un proceso para corregir la intención de “para mi mismo” a “para los demás”. En la medida de la corrección del deseo, la Luz llena el deseo. El fin de la corrección llega cuando el deseo es completamente similar a la Luz. Así pues, no hay aquí cabida para la fe terrenal.

(Definición diaria, kabbalah.info/es)



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