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viernes, 15 de marzo de 2013

El propósito de nuestra dependencia y enajenación


Debido a que nuestros deseos egoístas constantemente se desarrollan, también percibimos al mundo como desarrollándose, ya que éste es nuestra percepción interior, subjetiva. Conforme nuestro deseo crece, sentimos que nos volvemos más desarrollados, sin embargo, también nos sentimos más vacíos.
A medida que cada deseo egoísta individual  (cada persona) se desarrolla,  empieza a sentir su dependencia en otros deseos egoístas (otras personas). Al mismo tiempo, los percibe como ajenos y extraños a sí mismo. Este tipo de percepción fue creada dentro de nosotros a propósito, para que pudiéramos recolectar  todos los otros deseos y hacerlos propios.
Es con el propósito de obligarnos a ello que las circunstancias nos fuerzan a sentir nuestra dependencia en el ambiente, ya sea en nuestro país o pueblo, nuestros parientes, el mundo, o toda la humanidad. Descubriremos más adelante que nuestra conexión con el mundo no es simplemente necesaria para nuestra existencia en esta vida, sino  para crear el Mundo Superior y nuestra existencia futura.
Esta es la razón por lo que una nueva ley se nos revela en este mundo: la ley de la participación mutua, el altruismo y la unidad.

(Reflexión diaria, laitman.es)

domingo, 10 de marzo de 2013

La igualdad



Igualdad es cuando cada uno de nosotros tiene oportunidades iguales, lo cual significa la oportunidad convencional, individual para expresarnos correctamente en el sistema colectivo, integrado, la oportunidad de recibir y de dar, y estar en equilibrio con los demás.
De la misma forma el corazón es igual al hígado, a los riñones, a las piernas, a los brazos, y a todos los demás órganos. Pero ¿de qué manera son iguales? Ellos son iguales puesto que interactúan entre sí correctamente. Cada uno de ellos hace su trabajo individual para el bien común, lo cual le permite al cuerpo vivir.
Como una analogía, no es mi culpa que yo naciera para tener el papel de los riñones, por ejemplo, y que hubiera nacido para ser el corazón, mientras que otra persona lo hiciera para ser los pulmones. En este sentido, cada uno de nosotros es inalterable. Pero si trabajamos juntos en armonía, cada uno de nosotros es igual a todos los demás y ninguno es más grande que otro. Vivimos nuestro potencial innato, que no elegimos.
Todos nacimos en familias diferentes y con distintas inclinaciones. Tenemos diferentes orígenes y niveles de educación. Percibimos el mundo de manera diferente y nos relacionamos con las cosas de manera diferente. Cada uno de nosotros experimenta las cosas según su propia manera. Pero si cada uno de nosotros se realiza en armonía con los demás, entonces esto será la igualdad.
(Reflexión diaria, laitman.es)

jueves, 7 de marzo de 2013

Siempre comenzamos desde la derecha


Cuando comenzamos a leer El Libro del Zóhar debemos notar dos líneas por todas partes. Pero, ¿dónde? Y, ¿debo yo evocar la línea izquierda?
Ya hemos dicho que nosotros sólo evocamos la línea derecha, como se nos dice en las fuentes cabalísticas: “Siempre comenzamos por la derecha”, es decir de la Luz de Jassadim, en otorgamiento, en amor, en conexión, como si ya nos encontráramos en un estado completamente corregido y la línea izquierda no controlara nada, esta se va y nosotros no la vemos; todo está controlado por la derecha.
Nosotros debemos tratar de trabajar sólo con la línea derecha deseando revelar el amor infinito y otorgar por medio de la Luz que Reforma, pidiendo que ésta ilumine nuestra conexión con El Libro del Zóhar. Podemos leer como si leyéramos simplemente lo que está escrito, “contando las letras”. Y hay conexión con el texto cuando yo quiero conectarme con la fuerza que se esconde allí, con la Luz que Reforma, para que ésta me ilumine y me cambie. Esta Luz evoca la línea izquierda en mí, iluminando sobre mí e impresionándome, evocando así las diversas interrupciones, confusiones y pensamientos que son diferentes al amor y la conexión.
Entonces, a pesar de estas interrupciones, yo tengo que tratar de sentir amor y otorgamiento y pedir la corrección para que las dos líneas se conecten. No estoy pidiendo que el “mal muera”, sino que “se reforme”. Así es como avanzamos.
Esto significa que yo no tengo que preocuparse por la línea izquierda. Si yo avanzo correctamente en la línea derecha, la línea izquierda aparecerá con toda seguridad. Pero cuando aparezca, yo tengo que asegurarme de que yo controlaré la derecha y ésta controlará la izquierda. Esto significa que la línea izquierda no desaparece, la inclinación al mal permanece, pero yo la convierto en la buena inclinación al crear desde la línea derecha la cubierta correcta para ella, la intención con el fin de otorgar.
Esto es en realidad lo que queremos que suceda. Por lo tanto, en la lectura del Zóhar, tenemos que pensar constantemente sólo acerca del amor y la conexión entre nosotros. Y trabajar con lo que se nos revele.
(Reflexión diaria, De la lección diaria de Cabalá, El Zóhar, laitman.es)

sábado, 9 de febrero de 2013

¿Somos realmente tan diferentes?



¿Cómo es posible unir a todas las naciones, países y religiones del mundo si son tan diferentes entre sí en todos los sentidos?

Esas son diferencias egoístas. Cuando nos unimos espiritualmente las diferencias desaparecen y todos nos volvemos un solo hombre con un solo corazón.

Las diferencias terrenales realmente no nos separan del todo. A algunas personas les gusta condimentar su comida con pimienta y a otras personas no les gusta. Una persona celebra ceremonias de una manera y otra lo hace de otra manera. Esto no nos hace del todo diferentes. Por el contrario, a partir de esas diferencias es exactamente cuando empezamos a respetarnos los unos a los otros.

Ser diferentes no nos impide unirnos en espiritualidad. Por el contrario, al unirnos por encima de nuestras diferencias egoístas, hacemos esta unión aun más poderosa y todo el poder está encaminado hacia la unidad espiritual.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

viernes, 8 de febrero de 2013

El tiempo de preparación


El período de preparación es el más importante y especial porque es particularmente durante este tiempo de ocultamiento y oscuridad que intentamos discernir todas nuestras cualidades, metas, medios y definiciones interiores. Más adelante, cuando nos elevamos por encima del Majsóm, sólo corregimos el mal en nosotros, que revelamos y preparamos para la corrección durante el período de preparación.
Baal HaSulam explica que durante el período de preparación “cometemos” (revelamos en nosotros mismos) Zdonot (transgresiones intencionales) y Shgagot (errores no intencionales o negligencias). Corregimos estos errores y negligencias después del período de preparación, durante la etapa que se llama “otorgamiento por el otorgamiento”, y hasta después, corregimos las transgresiones intencionales, durante la etapa de “recepción por el otorgamiento”.
El período de preparación es un momento de la revelación de todos los “pecadores” dentro de nosotros. Los revelamos gradualmente, en la medida que somos capaces. Pero lo más importante: los exponemos en la medida que podemos tolerarlos en nosotros, ¡tanto como somos capaces de revelarlos sin salir huyendo del camino espiritual! Y hasta que los hayamos despertado a todos ellos, no podremos cruzar el Majsóm.
Cruzamos el Majsóm bajo la condición de que nos elevemos por encima de las transgresiones y la negligencia. No debemos dedicarnos a corregirlas, sino más bien, a elevarnos por encima de ellas. Después, arriba del Majsóm, las corregimos y adquirimos la intención de “otorgamiento por el otorgamiento”. Las utilizamos como son, y estamos dispuestos a permanecer en ellas, por el bien del otorgamiento. Esto significa que cruzamos el Desierto del Sinaí.
Entonces las corregimos con la intención de “recepción por el otorgamiento”, que significa que entramos a la Tierra de Israel (la revelación del Creador). Resulta que dentro de las cualidades mismas que revelamos dentro de nosotros antes del Majsóm, más adelante revelamos el Mundo Superior, el Creador.
(Reflexión diaria, Extracto de la lección sobre el artículo, La característica de la Cabalá)


miércoles, 30 de enero de 2013

Sentir angustias por amor



El sentir angustias por amor es el momento más feliz en la vida…

Nunca pienso en lo malo. Yo quiero descubrir el amor y no tener ni siquiera un solo momento de mal. Si se descubre la maldad, esto será como el descubrimiento de una enfermedad cuando a mi lado tengo la medicina pronta de antemano, y entonces será un mal del que nos alegraremos.

Se ha escrito que no existe momento más feliz en el mundo del hombre fuera de aquel en el que él necesita de la ayuda de Dios, porque ya agotó sus fuerzas y no tiene remedio para sí, es decir, que no puede conducirse a sí mismo hacia la corrección. En este caso es que el hombre se encuentra en el descubrimiento del mal. Por otro lado, se encuentra en un momento feliz, porque debe recurrir al Creador y de esta forma seguramente recibirá corrección.

Por lo tanto, nunca pensamos en el mal, sino que el mal que se revelará por sí mismo, en el trayecto, será en forma de angustias de amor. En este caso sentiré cuanto me falta el amor, y cuando sienta la carencia de amor trataré de conseguirlo. Todo depende de los Kelim, ya que la Luz se encuentra en reposo absoluto.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es) 

miércoles, 23 de enero de 2013

Establecer la Paz en el Mundo Superior trae la paz a todos



Es imposible entrar en una nueva realidad con el antiguo planteamiento egoísta. Toda clase de iniciativas “verdes” nos llaman a amar la naturaleza y cuidar de ella porque el planeta entero es nuestra casa. Sin embargo, somos incapaces de aceptarlo solamente así. El hombre no puede concebir que el mundo entero le pertenezca y que toda la humanidad se encuentre dentro de él.
El hombre necesita revelar al Creador y recibir fortaleza de Él en la construcción de un nuevo sistema para relacionarse con el mundo que lo rodea por encima de su egoísmo. En otras palabras, el odio de hoy nos divide, pero al trascender por encima de este odio, revelaremos este nuevo sistema de relaciones, un sistema de amor.
Esto lo puede lograr únicamente el Creador a quien atraemos para que Él establezca esta conexión entre nosotros. Él es quien establece la paz en el Mundo Superior y establecerá la paz dentro de nosotros.
(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

martes, 22 de enero de 2013

Revelar al Creador



El Creador ha creado la ocultación que aleja, separa, rechaza y confunde. En lugar de revelarse abiertamente y al instante, Él  se esconde para despertar en nosotros una aspiración, una pasión, un deseo de Alcanzarlo.
En esto radica todo el objetivo de la ocultación, en  la necesidad de crear las “fuerzas  impuras” (Klipót), que nos sostengan hasta que alcancemos el deseo correcto por el Creador. Ellas nos sujetan como los perros que tiran de la correa para saltar sobre alguien.
Él se oculta, hasta que nosotros podamos adquirir el deseo de otorgamiento único y correcto, que no se podrá extinguir después de un encuentro con Él. Al revelar al Creador, en este deseo corregido, no se desvanecerá como los deseos de nuestro mundo,  que una vez que hemos recibido lo que deseamos, de inmediato cesamos de apreciarlo. Por el contrario, debemos valorar y amar cada vez más este placer, porque guarda en sí mismo la actitud del Otorgante hacia nosotros.
Por lo tanto, en todos estos rechazos  y ocultaciones creados por el Creador debemos ver un flirteo, un juego que nos lleva al deseo correcto que no es sólo un deseo muy fuerte sino un deseo con la forma correcta. Esto sucede para que busquemos el placer en el encuentro con el Otorgante en lugar de en el encuentro con el llenado.
Como una mujer que exige del hombre una conexión interna a partir de una acción externa. Tenemos que aprender acerca de lo espiritual basándonos en la psicología de nuestra vida. Debemos entender la esencia de la ocultación, el coqueteo y  todo este juego, mediante el cual el Creador nos acerca, o nos aleja.
No alcanzaremos la revelación en tanto que no empecemos a Valorarlo y con Su ayuda, construir una actitud correcta para el encuentro con Él, en tanto que no tengamos la capacidad de interpretar la conexión con él como un medio de placer. Él está esperando que nosotros lo queramos más a Él que al placer que nos da. Sólo entonces estaremos preparados para aceptar este placer y, dentro de él, revelar al Creador.
(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

sábado, 12 de enero de 2013

Y por ello te llamaras hombre…




Se ha dicho: “Creé la inclinación al mal, creé la Torá como condimento… porque la Luz en ella la reforma”.  De parte del creado, uno toma su egoísmo, su maldad, y por otro lado, toma la fuerza de otorgamiento del Creador, la Luz. Y de estos dos complementos forma su nueva construcción llamada “Adam” (hombre), de la raíz hebrea – semejante al Creador.

Allí dentro está mi egoísmo, pero por fuera me asemejo al otorgamiento, o sea – por dentro recibimiento y por fuera otorgamiento. Por eso, esta acción se llama “recibir con la intención con el fin de otorgar”, y este trabajo se lo conoce como trabajo en 3 líneas: derecha, izquierda y media.

Las líneas derecha e izquierda bajan de Arriba, del Creador; y la Línea Media sube de abajo hacia Arriba, del hombre. Sobre la línea izquierda se dice: “creé la inclinación al mal”; sobre la línea derecha se dice: “creé la Torá como condimento” y a la Línea Media le corresponde la parte que dice: “porque la Luz en ella lo reforma”; porque entonces pasas a ser como Yo. Yo soy bueno y benefactor y tú también, por ello te llamarás – el que se asemeja al Creador.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

viernes, 11 de enero de 2013

La Torá es el instructivo en nuestro camino hacia la Luz



Necesitamos entender que la Torá no habla ni una sola palabra sobre este mundo. Versa solamente sobre el alma y su corrección. No se refiere a ningún otro tema.

Nuestra alma, nuestro egoísmo o nuestra “inclinación mala” es lo que está corrupto.  Todavía debemos realizar la importante tarea de aclarar lo que es el deseo egoísta - y esto no sencillo – para después corregirlo. Revelaremos al Creador en nuestro deseo corregido y alcanzaremos la equivalencia con Él, en nuestros deseos y pensamientos, en el corazón y en la mente.

La persona debe aspirar a ver el mundo espiritual a través de este mundo, y comprender que el mundo espiritual es eterno y que nos encontramos en él, incluso ahora. Únicamente tenemos que revelarlo nosotros mismos.

Todos los libros de la Torá están escritos especialmente para la revelación del Mundo Superior y del Creador. La Torá en hebreo proviene de las palabras Oraá (instrucción) y Or (luz). Ella nos habla sobre cómo revelar nuestro estado eterno, en el cual existimos, pero que no sentimos. Nos dice cómo desarrollar en nosotros el sentido interior que nos permitirá percibir la parte oculta del mundo.

Todos los libros de la Torá hablan exclusivamente de esto, puesto que nuestro propósito es revelar toda la perfecta Naturaleza en la que existimos.

(Reflexión diaria, laitman.es)

martes, 8 de enero de 2013

Espiritualidad es la conexión con los demás


La persona tiene la ilusión que el Mundo Superior se encuentra arriba y separado de este mundo, y como resultado de eso estudia la sabiduría de la Cabalá de forma personal y no tiene impulso en conectarse con los demás. Desde esa imagen nosotros comenzamos porque somos egoístas. Y después de años, como efecto de la Luz que reforma, despiertan en la persona la comprensión y la necesidad de conectarse con el grupo, y que allí dentro del grupo encuentre al mundo espiritual.

Es una conmoción muy grande en la esencia del hombre – este comienza a comprender que el mundo espiritual no se halla en algún lugar allá al lado de la luna sino en el contacto entre los seres humanos – en una posición totalmente anti-egoísta, y entonces él debe aumentar y agudizar ese punto. Y en la próxima etapa el individuo comprende que él, el grupo y toda la humanidad tienen que conectarse para asemejarse al Creador.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

viernes, 4 de enero de 2013

La salida de Egipto



La huida de Egipto es la huida de mi valoración, de mi evaluación, de la manera en que mido al mundo, y mido todo. De eso huyo. Si considero a todo en relación a mi beneficio, ahora esto se llama en mí “Faraón”.

El Faraón es el programa que se halla en cada detalle de la realidad. Es algo abstracto que se halla en todo el deseo, y este programa no abandona por un momento gramo alguno, ninguna partícula de la Creación – en nuestro mundo, en las galaxias – este programa es general. Y yo tengo que preocuparme en traer otro programa en lugar de este, que "renuevo" por encima del Faraón. Es decir que utilizo todos estos datos y sólo les agrego una nueva posibilidad técnica. Tomo al Faraón, saco de él sólo la intención de recibir, y la transmuto a la intención de otorgar, y el Faraón mismo permanece.

Y ahora, cuando llego a considerar a todo el mundo, como al otorgamiento y al amor al prójimo – esto se llama en mí “Creador”. Esa es la salida de Egipto.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

domingo, 30 de diciembre de 2012

Otorgar a los demás



Otorgar es antes que nada que me desarrollo hasta un nivel tal que puedo sentir tu carencia como mía. Así me conecto con todas las almas que una vez fueron yo, y ahora comienzo a relacionarme con ellas como partes mías, comienzo a otorgarles y a disfrutar.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

sábado, 8 de diciembre de 2012

El mundo está dentro de mí


Cuando accedo a la lectura en el Libro del Zohar, tengo que hacerlo desde mi unión con todos – con todo el mundo, con toda la realidad. Todo está dentro de mí, y no hay nada más que yo y el Creador.
¿Cómo puedo incluir a todos dentro de mí? Sintiéndolos como míos. ¿Qué significa “como míos”? Por medio del amor hacia ellos. Pero aun sin usar la palabra “Amor”, tengo que acceder al texto desde mi “punto”, desde la comprensión que el individuo es un mundo pequeño y que todo el mundo está dentro de mí.
Yo estoy frente a la Luz Superior, frente al Creador, con todas las cualidades y discernimientos, con todo lo que hay en mí, y no me imagino nada fuera de mí. No hay historia, ni geografía, ni universo. No hay nada. Sólo yo, el Creador y el “Masaj” (la “pantalla”) que se encuentra entre nosotros; es decir, un sistema de relaciones que yo debo construir con Él.
(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

martes, 4 de diciembre de 2012

Nuestro objetivo es sentir la conexión



Nuestro objetivo es sentir la conexión. No existe nada más. Y dentro de estos esfuerzos tenemos que empezar a descubrir una red de conexión entre nosotros – estos son las Sefirot, los Partzufim, los mundos. De repente sentiremos cuan viva es la conexión entre nosotros, y lo empezaremos a describir en el lenguaje con el cual lo describen los cabalistas en sus escritos, porque así ellos lo revelan y así se revela – en las relaciones entre las personas, entre las almas, entre estos deseos que desean al Creador, se descubren tales relaciones llamadas " Mundos Superiores".

Todo se alcanza con la unión, no existe más que esto; lo que vemos ahora es una imagen del mundo infinito, uno, dividido, roto en mil pedazos - y este es nuestro mundo. Cuando empezamos a unir estas partes, recibiremos en vez de la imagen actual, el Mundo Superior. No existe en la realidad algo más que la separación, el rompimiento y una conexión entera, y el grupo le ayuda a la persona a recoger las partes en este mismo entero.

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

sábado, 1 de diciembre de 2012

Todo en la realidad se divide en dos partes


Todo en la realidad se divide en dos partes:

La parte interna: el mundo espiritual, el mundo de las raíces, las decisiones y las intenciones.

La parte externa: nuestro mundo, el mundo de las ramas, las consecuencias, acciones y su ejecución.

Nuestro trabajo consiste en revelar la parte interna por medio de las cosas que nos ocurren y las influencias que recibimos. En otras palabras, tenemos que elevarnos del nivel de la acción al nivel de la intención para comprender lo que la Fuerza única y común llamada Naturaleza pide de nosotros y por qué nos desarrolla específicamente de esa manera. Al examinar lo que nos pasa, llegaremos el conocimiento completo de nosotros mismos y de la Naturaleza (o el Creador) incluyendo Su deseo, razón, plan y pensamiento.

Con el fin de adquirir este conocimiento, se tienen que alcanzar los mismos atributos que son inherentes a la Naturaleza: los atributos de otorgamiento, amor y el estado común entre todas sus partes. De otra forma, no lo entenderemos. Si se realizan las mismas acciones de la Naturaleza, las estudiamos y estamos de acuerdo con ellas, entonces alcanzaremos el nivel de la Naturaleza (el Creador). Así es como se alcanza el nivel de Adam (de la palabra Edameh, similar a la Naturaleza, al Creador).

(Reflexión diaria, laitman.es)

lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Por qué me siento mal?


Como en los bordados, las puntadas y los hilos atraviesan todo el entramado y el diseño sólo podemos verlo en el reverso. De igual forma, no vemos la relación entre los acontecimientos en nuestra realidad, únicamente sabemos que "algo pasó de pronto por alguna razón".
¿Cómo puedo saber las consecuencias de mis actos? De repente, sufro un revés y no comprendo por qué ocurrió o de dónde provino. "¿En dónde me equivoqué?" "¿Qué hice para merecer esto?" Y hasta "¿Qué caso tiene todo?"
Cualquiera puede interpretar la razón de su propio dolor o el de los demás según su criterio. Pero todos estamos de acuerdo en que el dolor nos hace pensar sobre su causa y propósito, que desde el punto de vista de la Cabalá es uno y el mismo.
La ciencia de la Cabalá nos dice que sólo hay una razón de todo el dolor, para que nos preguntemos cuál es su significado. Podemos utilizar estas interrogantes para elevarnos de nuestro nivel de existencia terrenal, donde se encuentran escondidas las causas, hasta un nivel de existencia superior, donde la razón del sufrimiento es revelada.
La ciencia de la Cabalá nos otorga la oportunidad de descubrir que existe una fuente de vida: la Luz Superior, el Creador, y lograr la adhesión con esta fuente. Tales preguntas acerca del origen del dolor, el propósito del sufrimiento y el sentido de la vida conducen a una persona a la Cabalá.
(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

viernes, 23 de noviembre de 2012

La Mente Creadora


La razón por la cual el hombre fue creado en el estado con el cual está destinado a alcanzar el final de su desarrollo, es su semejanza con el Creador, al fusionarse con Él. Todas las leyes de la Naturaleza tienen como único propósito realizar este propósito. La fusión del hombre con el Creador se consigue cuando éste llega a la equivalencia de forma con Él, logrando que sus atributos sean similares a los del Creador. 
Cada persona tiene la obligación de alcanzar el propósito de su creación, es decir, fusionarse al Creador, en una de sus encarnaciones en este mundo.

¿Pero, por qué la semejanza con el Creador conduce a fusionarse con Él? Lo podremos entender mediante el siguiente ejemplo: cada acción se origina en la mente de la persona que actúa. La mente del ebanista y su destreza están presentes en la mesa que fabrica, porque utiliza la mente al hacer su trabajo. Por lo tanto, al mirar la mesa se alcanza la mente del artesano, pues durante su trabajo la acción fue una con la mente.  

Cuando la persona contempla la acción del Creador, comprende Su Mente. Quien logra aprehender las acciones con las cuales el Creador creó el mundo y su orden, se fusiona con la mente del Creador. Esto es lo que quiere decir que se fusiona con el Creador. Por lo tanto, se dice que el hombre revela los apelativos del Creador - Sus manifestaciones en la creación, y por lo tanto se fusiona con Él.  

Por Rav Dr. Michael Laitman

(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

domingo, 18 de noviembre de 2012

Revelar al Creador como Bueno y Benefactor


El Creador no es una fuente de placeres, sino que yo deseo descubrir Su relación hacia mí, porque Él desea ser revelado como Bueno y Benefactor, y entonces, ya no estoy hablando de lo que pueda recibir de Él, sino de la forma de comportarse hacia mí.

Le es muy importante que yo descubra Su bondad, que piense bien sobre Él, que me entusiasme con ello, y que también esto me emocione de manera tal, que mediante eso Él me compra. Y al descubrir esa buena actitud, descubro también que Él ya era así anteriormente, sólo que yo, el malvado, no lo había descubierto. Y también ahora, descubriendo que me trata bien, en cierta medida, debo pensar que tal vez en otras situaciones  también me trata bien, sólo que yo todavía no lo descubro.

Debemos elevarnos por encima de todas las acciones, las sensaciones de cálculos ficticios, y amarrarnos mediante el grupo a "No hay nada fuera de Él". Sólo así lograrás la solución verdadera – todo lo demás es un juego, el juego de la vida.

(Reflexión diaria, laitman.es)

jueves, 15 de noviembre de 2012

El alma es una sensación compartida entre todos


El alma no es sensación personal, individual, interior de la persona, sino solamente una sensación compartida entre todos. Y lo que nos parece en lo material – que el Kli (vasija) es cada uno de nosotros, en la espiritualidad es lo contrario, el Kli es lo que se halla entre nosotros.

El Creador trae a la persona al entorno y le dice "toma", y de ahí en adelante todo depende de la persona – si y cómo lo toma.

La espiritualidad se halla únicamente en los Kelim (vasijas) que se encuentran entre las personas, y estos deseos no pueden ser de ninguna de las personas mismas, sino que puede despertarse solamente a partir de la actividad compartida llamada Arvut (garantía mutua). Y tampoco los deseos mismos sino el deseo de tener el deseo de la espiritualidad – el despertar de la súplica, de Tfilat Rabim (oración que se realiza en bien de los demás), y esto trae la Luz que pone en orden el Kli.

El Kli espiritual se mide de acuerdo a la carencia, al anhelo del estado siguiente, y no de acuerdo a lo que tengo ahora. El estado espiritual existe sólo en la atracción hacia adelante, y cuando existe una detención, la espiritualidad desaparece.

La Luz llena la realidad, y nuestra relación con ella determina dónde nos hallamos; si sólo quiero corregir mi relación con el prójimo, entonces se dice que utilizo de esa Luz como Jafetz Jesed (deleite en misericordia), otorgar, y luego ya puedo utilizar esa misma Luz en disfrutar por el hecho de otorgar.

Para alcanzar en definitiva la adhesión mínima con el Creador, necesito de todos los detalles y procesos que existen en la realidad. Porque a partir de ese punto mínimo de adhesión todo se desarrolló hasta nuestro nivel inferior, y del hecho que acumulo, verifico y aclaro todos los componentes, armo los fragmentos de mi alma, y en ella descubro quién se halla en ella – el Creador.

No se puede descubrir algo sin necesidad de ello. No puedes descubrir el atributo de otorgamiento entonces no puedes descubrir nada espiritual.
No puede ser que haya algo en el ser creado sin carencia. El Creador no puede darnos lo que no deseamos, porque si se descubre la Luz sin carencia de nuestra parte, entonces se descubre una terrible oscuridad hacia nosotros.

No tenemos nada que nos haga confiar en el Creador, en lo que a nosotros concierte Él no existe – no tenemos paso, contacto, no tenemos a quién dirigirnos. Sólo puedes dirigirte al grupo. Y cuando deseas descubrir el amor, la conexión entre vosotros, entonces se dice que descubres al Creador.

"Ohel Moed" (Carpa de la Congregación), "Mishkan" (Tabernáculo), "Mikdash" (Templo) – es el Kli general de todo el mundo; no hay Creador sin el creado.

El Creador es nuestra fuerza compartida – colectiva, la cual descubres dentro de la conexión en el grupo, si la conexión es en beneficio de la fuerza compartida, del descubrimiento del Creador, del otorgamiento general. Allí descubres fuerzas enormes – existe la cuenta general y una adicional – la adicional tiene un poder un millardo más grande que la cuenta misma, y esto es lo que tomas del grupo.

(Refléxion diaria, kabbalah.info/es)

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