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viernes, 20 de marzo de 2015

El libro del ZOHAR (parte 2)

UN TORRENTE DE LUZ
Zóhar, en hebreo quiere decir Esplendor, Resplandor o Luz. Para el poeta que vive en cada uno de nosotros, el texto de El Libro del Zóhar se puede comparar a un río que fluye desde el Jardín del Edén hacia el corazón de la persona. Cualquiera que lo abra sentirá su corazón bañado por sus aguas, purificado y empezará a ver.


A menudo escuchamos que la Cabalá es El Zóhar. ¿Por qué? El asunto es que este libro fue escrito en un estilo muy particular, que nos ubica en un espacio multidimensional y nos lleva a través de él. Si bien en su exterior nos cuenta sobre fábulas e historias, al mismo tiempo nos sumerge
lentamente en una realidad oculta que se llama el Mundo Superior. Nos atrae con sus historias intrincadas y poco comunes y nos lleva a su interior. A medida que el libro nos v a inspirando, ingresamos al Mundo Superior.

Ciertamente, para aprehender el espíritu de este libro que fue escrito hace dos mil años, tenemos que aspirar a él y sentirnos intrigados. Tenemos que desarrollar una cierta sensibilidad y comprensión que nos permita sintonizarnos con las personas que escribieron El Zóhar.

Estos hombres que escribieron El Zóhar integraron un grupo de diez grandes cabalistas guiados por el notable Rabí Shimon Bar Yojái (Rashbi). Se reunían en un lugar especial, en un momento determinado y por sus cualidades espirituales internas representan a las diez Sefirot: los diez fundamentos de la creación. Pudieron descender desde su inconmensurable alcance espiritual a nuestro simple nivel humano para poder explicar tales conceptos que teóricamente somos incapaces de comprender.

Ellos nos atraen con sus fábulas, y al igual que niños que maduran al escuchar cuentos, así nosotros nos desarrollamos al leer este texto. Con el tiempo, empezamos gradualmente a sentir el Mundo
Superior gracias a la cualidad denominada la Luz Superior, que ilumina sobre nosotros
a medida que vamos leyendo.

Esta cualidad de la Luz es simplemente milagrosa. Las personas que empiezan a estudiar este libro, de inmediato perciben su resplandor magnético que los impulsa a regresar al libro y a releerlo durante toda la v ida. El Zóhar va renovando las impresiones y nunca se torna aburrido; se convierte en una bocanada de aire fresco que es imprescindible respirar. El lector termina ansiando esos cambios 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Es hora de empezar a cuidar del mundo


Cuando una persona comienza a practicar en el grupo, tratando de salir de sí mismo y de unificarse con los deseos de los demás en el amor y otorgamiento, trabajando por encima de su egoísmo, descubre una distancia que le separa de ellos: la plena medida de su odio y resistencia egoísta. Gradualmente, empieza a ver cómo esta distancia es infinita: Así de distante es él de los demás.
Sin embargo, cuando una persona trabaja sobre sí mismo y adquiere una cierta cercanía, descubre que la distancia, la Luz superior, la fuerza superior, está oculta. Resulta que la distancia entre él y los demás se divide en 125 estados o pasos. Con todo, este camino se divide en cinco mundos, cada uno de los cuales consta de cinco Partzufim, mientras que cada Partzuf está compuesto por cinco Sefirot, que también se cuentan como diez.
Con cada nuevo paso, la persona se ajusta con mayor precisión a la forma considerada como un Partzuf espiritual que incluye diez Sefirot. Avanzamos al vestirnos en ellas y al estructurarnos de manera interna para coincidir con ellas. Gradualmente, crecemos acercándonos a su forma ideal, hasta que toda la estructura del Árbol de la Vida se viste en la persona. Por eso que se dice que el hombre es el Árbol de la Vida.
Hoy en día, en la etapa final de la evolución de la humanidad, nuestro egoísmo está saciado. No tiene mayor desarrollo. Por lo tanto, nos sentimos deprimidos, cansados, y recurrimos a las drogas y al terror, insatisfechos con la forma en la que vivimos.
En esencia, nuestra saciedad egoísta es el impulso para salir a una realidad más elevada, para ser enriquecidos por el amor. De hecho, no tenemos otra opción. Creemos que estamos limitados por el mundo integral que nos bloquea, pero esto está más allá de este punto. Es que ha llegado el momento para que la humanidad se eleve a otro nivel de existencia, a una dimensión superior. Es por esto qué el mundo está cambiando tan rápidamente ante nuestros ojos.
Esperemos que podamos educar al público con respecto a cómo alcanzar el amor y la unidad para que ellos puedan entrar en la nueva dimensión al tomar un atajo agradable, sin dramáticas sacudidas. Es la única razón por la cual estamos trabajando en todo el mundo y hablando a todos acerca de nuestra experiencia.
Nuestra percepción del mundo dicta que expliquemos a la gente tan pronto como nos sea posible, que el mundo está entrando en un nuevo estado, que la naturaleza es totalmente global. Debemos explicar que la naturaleza nos pone en una especie de “burbuja” en la que trabaja sólo una fuerza, y si no nos armonizamos con esa fuerza, enfrentaremos enormes problemas.
Pero ¿cómo podemos armonizarnos con la fuerza unificada? Para ello, debemos estar conectados de la misma forma en la que los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza están unidos de manera instintiva. Toda la ecología no es más que una red integral de relaciones, donde sólo el hombre en su egoísmo destruye este balance. Si no nos armonizamos con la naturaleza, no sobreviviremos.
Por lo tanto, estamos circulando la Cabalá y explicando a la humanidad la necesidad de unirnos, para elevarnos por encima del egoísmo y alinearnos lo mejor que podamos para coincidir con la naturaleza. De lo contrario, somos un tumor canceroso en el cuerpo, que consume su entorno y muere.
Es evidente que hay una diferencia entre el progreso interno, personal, individual y nuestro trabajo a escala mundial que ofrece una menor calidad. Sin embargo, llevamos a cabo esta tarea, simplemente porque es el momento de empezar a cuidar de todo el mundo. Para esto está destinada la sabiduría de la Cabalá.
(kabbalah.info/es)



sábado, 9 de marzo de 2013

Bina: Entrando En La Vida Adulta



Baal HaSulam“Introducción al Libro del Zóhar”, ítem 52: Antes de que él purifique la parte animada de su deseo de recibir, y la transforme en deseo de otorgar, “hasta que Aquel que conoce todos los misterios testifique que no regresará a la locura…”

¿Qué sostiene al hombre sino la Luz que le da vida? Sin Luz, la forma opuesta, tampoco existiría “existencia de la ausencia”.

Bina, que está presente entre todas las Sefirot, es el punto de inflexión, el punto de transformación. En el grado de Bina la persona se purifica del deseo de recibir y entonces, una vez más, empieza a usar este deseo, pero ahora con la intención de otorgar. Si hasta ahora la persona que luchó constantemente contra el deseo de recibir, ahora lo transforma en ayuda.

Por consiguiente, en el grado de Bina, la persona adquiere apoyo de la Luz Superior, que le permite transformar su deseo en un compañero.

El grado de Bina es la transición de niñez a adultez. Hasta ahora la persona se corrigió en relación a lo que es más importante para ella. Se elevó por encima del egoísmo una y otra vez, prefiriendo al Creador por encima de esto. Pero ahora que ha adquirido el grado de Bina, la Luz la mantiene firmemente en ese grado y la persona ya no volverá a su locura, no caerá en la esclavitud del deseo de recibir. Esta “promesa” se le da desde Arriba, siendo el “testimonio de Aquel que conoce todos los misterios”.

Allí es cuando la persona recibe el permiso y la capacidad de trabajar con su deseo de una nueva manera, al recibir con el fin de otorgar. Previamente ni siquiera podía mirar esta “carnada”. Yo sólo le daba la vuela, tratando de permanecer lo más alejado posible, hasta que me elevé al nivel de Bina. Aquí recibo el apoyo y garantía del Creador, Él atestigua que no me pasará nada malo. Entonces vuelvo cuidadosamente a mirar hacia Maljut, buscando una oportunidad de transformarla en otorgamiento, con la ayuda del Creador, quien constantemente me guarda de caer.

Este punto de transición del otorgamiento altruista a la recepción altruista es muy importante. Aquí la persona necesita un pacto con el Creador, un firme apoyo de Él. Después de todo, ella tendrá que trabajar con el egoísmo con el fin de otorgar…
(De la Lección Diaria de Cabalá, “Introducción al Libro del Zóhar”, laitman.es)

martes, 19 de febrero de 2013

Matemáticas Espirituales



Algunas veces, cuando nos referimos a las Sefirot, contamos diez de ellas, en otras ocasiones, cuando nos referimos a las fases de la expansión de la Luz de Arriba hacia abajo, decimos que hay cinco de ellas, y cuando hablamos de Zeir Anpin, contamos seis Sefirot. En realidad, no existen sino cinco fases. Si estamos añadiendo algo más, es porque deseamos enfatizar que en Zeir Anpin no hay más de seis Sefirot y, en ese caso, en lugar de cinco Sefirot generales, contamos 10.
Algunas veces, deseamos recalcar que esas 10 Sefirot están alineadas con las tres líneas. En ese caso, decimos que cada propiedad, fase, o Sefira también tiene su propia relación individual con otras Sefirot de acuerdo a las líneas izquierda, derecha, y línea media. Entonces, en lugar de 10 Sefirot, hablamos de 12: el nombre de cuatro letras del Creador HaVaYaH (Jojmá, Biná, Zeir Anpin, y Maljut) es multiplicado por tres líneas en cada una de ellas, dando un total de 12. Este es simplemente un método para enfatizar una característica específica.
En ocasiones, hablamos de 13, en otras ocasiones de siete (Zeir Anpin y Maljut), otras veces de ocho Sefirot (Zeir Anpin con su Maljut y una Maljut separada) y así en adelante. Uno nunca debe pensar que al hacerlo podemos cortar algunas Sefirot, alguna parte delPartzuf. Usamos varios cálculos solamente para expresar el estado actual que está siendo experimentado por nuestras almas: la línea derecha, la línea izquierda, las tres líneas, el estado pequeño (Katnut), o el estado grande (Gadlut).
Por ejemplo, decimos que en el estado pequeño hay sólo Galgalta ve Eynaim (GE) y noAJaP (Ózen, Jotem, Pe), pero simplemente no está siendo usado ya que no existe la fuerza de la pantalla sobre este. Todos los títulos o nombres nos indican sólo la fuerza mediante la cual un deseo de 10 Sefirot está siendo tratado.
(kabbalah.info/es)


miércoles, 23 de enero de 2013

¿Dónde está localizado el “Cerebro” del Creador?



No podemos alcanzar GAR, las primeras tres Sefirot de cada grado. Estas no son parte del ser creado. Las “letras”, seres creados,  deseos en los cuales el anhelo de llegar a ser similar al Creador comienzan despertamiento sólo con ZAT, las siete Sefirot inferiores.

Por lo tanto, cada Partzuf está divido en dos partes. Su parte superior consiste de Keter, Jojma, Bina, y la parte superior de Bina (GAR de Bina), la cual es parte del Creador, el Superior, el Hacedor. La parte inferior de Bina (ZAT de Bina), Zeir Anpin y Maljut de cada grado, pertenecen al ser creado.

Hasta la corrección final (Gmar Tikkun), trabajamos sólo en ZAT, la parte inferior de cada grado; esa es nuestra área. Es decir, actuamos donde Maljut ascendió a Bina y podemos descender otra vez. Sólo en esta región donde Maljut y Bina, misericordia y juicio, se mezclaron, es posible para nosotros existir, aprender, y lograr sentir algo, pero no por encima de ella. Maljut no se elevó por encima de ZAT de Bina.

Sin embargo, lo que sucederá cuando el gobierno de Tzimtzum Bet (Segunda Restricción) se cancele y comencemos a trabajar bajo el gobierno de Tzimtzum Alef (Primera Restricción) nos es desconocido en el presente. Aprendemos todo a través de nuestros deseos (Kelim, vasijas).

De esta manera, no es claro cómo podemos alcanzar algo que no tiene voluntad de recibir: en Keter, Jojma y GAR de Bina no hay Kelim, no es criatura. Es, de cierta manera, el cerebro del Creador, Su plan de cómo hacerte humano. Por eso son parte de Él, y no tuya.

Cuando develo al Creador, es suficiente para mí elevarme a la mitad de Bina. Mediante esto, llego a conocerlo a Él, y con todo el poder adquirirdo de Bina, desciendo otra vez a Maljut, alcanzando así el nivel de Jojma y Keter.

Primero, elevo todo mi ser hasta Bina y alcanzo el grado de “otorgar con el fin de otorgar.” Más adelante, desde Bina, desciendo otra vez y alcanzo “recibir con el fin de otorgar.” Incluso llego a Keter, pero llego a conocerlo sólo “por Sus acciones.” Este está situado en GAR, no en mi “yo.”

Justo como aprendemos algo en este mundo, llegamos a conocer no la esencia del fenómeno en sí, sino la impresión de este, nuestra reacción a “algo” ya que todo ocurre sólo dentro de nuestros Kelim o sensaciones.

(De la lección diaria de Cabalá , Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

jueves, 10 de enero de 2013

El cuerpo espiritual en forma de Sefirot


El nivel en el que una persona está en su totalidad, determina sus pensamientos y sentimientos. No podemos pensar, entender, sentir, y planear algo, o anhelar algo por fuera de este nivel. Todo está determinado por nuestro estado, por la altura que hemos alcanzado.
El deseo de recibir opera de acuerdo a la cantidad de Luz que se revela en su interior: Esta va desde la máxima cantidad en el mundo del Infinito a uno de los 125 grados que descienden de él, en el que la Luz disminuye y por lo tanto afecta cada vez menos el deseo de recibir. A medida que la Luz disminuye, el deseo se vuelve gradualmente más oscuro, corrupto y alejado de la Luz en cuanto a sus atributos.
A medida que la Luz brilla menos en el deseo, el deseo de descubre su propio atributo: el egoísmo. Todo depende de la fuerza de la Luz que otorga sobre el deseo.
Así que no debemos centrarnos en nuestro cuerpo fisiológico o en nuestros pensamientos, sino sólo preocuparnos por los deseos que tienen que ser corregidos por la Luz. Dado que el estado del deseo es totalmente dependiente de la Luz que brilla en él y lo mantiene a una cierta altura, tenemos que pensar sólo en la influencia de la Luz tiene sobre nosotros: Cómo podemos tratar constantemente de ponernos bajo la influencia de la Luz de manera óptima y máxima.
No sé cómo me afectan la Luz y de dónde viene. Sólo tengo que hacer lo que los cabalistas nos aconsejan y realizar acciones que descubran el camino hacia la Luz y le permitan a esta influir en mí, y entonces yo cambiaré. Si yo no hago eso, no cambiaré.
El consejo principal es conectarme con mi entorno y los libros, de acuerdo con las instrucciones del maestro. Por lo tanto, me abro a la influencia de la Luz, y todo el resto depende de ella. La Luz influyen en el deseo y el deseo de nuevo traerá nuevos pensamientos, comprensión y sensaciones y me revelará el mundo renovado. Tenemos que sentir todo eso en nuestro deseo.
Los deseos de una persona, su corazón, dependen totalmente de la influencia de la Luz. La conexión de la persona con las Sefirot se determina por el grado en el que la Luz lo alcanza y corrige su deseo. Esto determina la altura de su escalera espiritual. Las Sefirot son los atributos de la Luz en los cuales esta se viste cuando pasa a través de los mundos para otorgar sobre el deseo general de la persona.
La Luz pasa a través de filtros que tienen ciertos atributos, y bajo la influencia de la Luz, el deseo comienza a cambiar. En vez del deseo común de recibir, el cual carece de carácter y dirección, hay un deseo concreto que pertenece a una cierta altura y se asemeja a la Luz.
Estos deseos ya pueden ser llamados por los nombres de las Sefirot, puesto que “brillan” cuando ellos quieren repetir con exactitud las acciones de la Luz. Esto significa que las Sefirot están vestidas en el deseo y la persona empieza a adquirir la forma de las Sefirot, la forma del cuerpo espiritual, y por lo tanto se vuelve similar a la Luz.
(kabbalah.info/es)

viernes, 4 de enero de 2013

El nacimiento de un Partzuf



PREGUNTA: ¿Cómo puede crearse un Partzuf entero de diez Sefirot a partir de una Sefirá? ¿Dónde está el poder necesario para eso?
RESPUESTA: ¿Cómo ocurren los ascensos y descensos, el nacimiento de un Partzuf y de otro Partzuf? ¿Cómo se añaden a este las nuevas Sefirot, y cómo tiene lugar el “acercamiento” o el “alejamiento”? ¿Cómo puede desarrollarse un cuerpo por entero a partir de un punto, a partir de una célula de esperma?
El cuerpo ya está en ella. Sólo necesitamos añadir la materia, es decir descubrir el deseo que está oculto en la fase uno. En la fase dos, ya debemos descubrirla mediante nuestros esfuerzos. Resulta que toda la realidad que se revelada es un reflejo de nuestros esfuerzos.
Entonces, todo el mundo de Atzilut está construido sólo por las diez Sefirot que estaban en el mundo de Nekudim.
El mundo de Nekudim sólo es llamado un “mundo”, pero en realidad, era un Partzuf. Ahora, surge un nuevo mundo de este, y qué mundo; ¡es muy complejo! Esto es gracias al hecho de que la participación mutua del superior y el inferior se añaden aquí.
Esto no puede explicarse mecánicamente. El Creador nos describe algún atributo concreto, un evento, un fenómeno, pero con el fin de alcanzar este fenómeno, nosotros debemos construir “diez Sefirot completas” con respecto a este.
El Creador me muestra este fenómeno como un punto de Keter que viene de Él. Yo debo establecer un deseo hacia Él y descubrir diferentes acciones con respecto a este deseo, mi reacción a este fenómeno, saber cómo lo alcanzaré por mi cuenta de manera que lo conozca a Él. Así, alcanzaré al Creador y entenderé lo que Él quiere lograr en Su actitud hacia mí, cuando Él atrae este fenómeno hacia mí. Debo responder en todas las “diez Sefirot“.
El mundo de Atzilut establece el primer ejemplo de cómo debe lucir el ser creado. El ser creado no puede alcanzar nada si no ha pasado a través de las cuatro fases, si no ha construido todas las “diez Sefirot“, si no ha alcanzado la raíz del fenómeno, conociendo al Creador que ha organizado todo esto. Entonces, debemos construir diez Sefirot, un Partzuf completo, a partir de cada punto que el Creador nos describe.
Esta es la razón por la cual nosotros necesitemos trabajar tanto y durante tanto tiempo. Después de todo, debemos alcanzarnos a nosotros mismos a través de la raíz de todo el fenómeno, conectar a Maljut con Keter.


(De  la Lección diaria de Cabalá, “El Estudio de las Diez Sefirot”, laitman.es)

sábado, 22 de diciembre de 2012

Todo el universo es tan sólo diez Sefirot



El Zohar, Capítulo Vaietze (Y Iaacov salió), punto 59) “Y he aquí que el Creador estaba de pié sobre él”. Aquí, en la escalera, Jacob vio la conexión de la fe, la Nukva, atando todas las Sefirot como una. “De pié sobre él”, es tal como está escrito, “Una columna de sal”, un montículo, ya que todos los grados son como uno en la misma escalera, la Nukva, conectando a todos en un nudo debido a que la escalera se ubicaba entre los dos lados.
Está escrito, “Yo soy el Señor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Itzjak (Isaac)”. Estos son los dos lados, el izquierdo y el derecho, Abraham es el derecho e Isaac es el izquierdo.
Maljut es una imagen, una pintura del Creador. Nos encontramos dentro de Maljut. En realidad somos Maljut y sentimos todo dentro de nosotros como una imagen de este mundo. De hecho, siempre sentimos al Creador y nada más que a Él. El problema es que lo sentimos conforme a nuestras propiedades y en el nivel de nuestra semejanza con Él.

Las sensaciones siempre provienen de la Luz, pero el deseo (la vasija de su percepción) se siente a sí misma como un determinado objeto, dependiendo de su semejanza u oposición a la Luz. Es por esta razón que las Sefirot Superiores constituyen propiedades que están presentes en Maljut e incluyen la actitud del Creador hacia los intentos de Maljut por convertirse en semejante a ellas. Se llaman Sefirot porque iluminan dentro de Maljut, que las enciende debido a su deseo corregido de recibir placer con el fin de otorgar. Por eso es luminiscente.

La Luz Superior en sí misma no ilumina; está oculta. Sólo en la medida que el inferior avanza e intenta transformarse en semejante al Superior, se encienden las propiedades del inferior que en este momento se llaman Sefirot.

Todo lo que sentimos comienza y termina dentro de Maljut. Cualquier cosa que podamos imaginar que pudo haber existido antes de Maljut es una ilusión de nuestra percepción. De igual manera, visualizamos una determinada realidad que nos rodea, pero de hecho no hay nada en absoluto; todo se halla dentro de nosotros. Sencillamente dividimos toda la realidad en “yo” y “lo que está fuera de mí”.

Lo mismo ocurre en la espiritualidad: dividimos toda la realidad en un alma, que hasta el momento no tiene ninguna sensación de sí misma, y algo que se encuentra fuera de ella. Pero cuando nuestra corrección esté completa, todo se unirá y no habrá diferencia entre “exterior” e “interior”; todo se fusiona en un solo punto.

A medida que una persona avanza, empieza a ver que a pesar de que toda la imagen que lo rodea se ensancha, es más intensa y más complicada, al mismo tiempo, se concentra y se organiza en diez Sefirot. Esto nos permite llegar a la conclusión que todo depende de nuestra percepción, es decir, de nuestra semejanza con la Luz.

(Extraído de la primera parte de la lección diaria de Cabalá, El Zohar, laitman.es)

lunes, 17 de diciembre de 2012

La Luz de Jojma, la base de la vida


Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, Parte 1, “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras”: pregunta 5 ¿Qué es Ohr Jojma? Una Ohr (Luz) que entra al ser emanado en la primera expansión de la Luz Directa y es el sustento general y la esencia del ser emanado.
De parte del Creador, la creación termina en las cuatro fases de expansión de la Luz Directa, Maljut del mundo del Infinito. Es decir, Él creó el punto “a partir de la ausencia”(Yesh mi Ain), que se desarrolla a lo largo de las cuatro fases bajo la influencia de la Luz superior que lo rodea.
La influencia del Creador sobre el punto de creación es llamada la fase cero, Keter, y dentro de este punto, están ocurriendo las fases de desarrollo uno, dos, tres y cuatro. La cuarta y última fase del desarrollo del punto “a partir de la ausencia” bajo la influencia de la Luz es llamada Maljut del mundo de Infinito.
Esto es lo que el Creador quería dar al ser emanado para desarrollar el deseo de disfrutar en este punto de manera que la percepción, la sensación de la Luz, la actitud del Dador hacia este es considerada como “infinito”. Es claro que no estamos hablando aquí de distancias físicas, sino definiendo las cualidades de la esencia interna de este punto. Ahora este percibe y siente al Creador, Lo absorbe dentro de sí sin ninguna restricción lo cual es llamado infinito, sin fin.
Este punto de creación acepta completamente, sin ninguna restricción de su parte, todo lo que el Creador quiere dar gracias a Sus cualidades de ser bueno y hacer el bien. Todo lo que sucede más adelante es ya la reacción del ser emanado al haber llegado, con la ayuda del Creador, a un desarrollo tan alto, completo, y maravilloso.
Ahora, aceptando todo lo que el Creador le da, el ser emanado comienza a cambiarse  internamente y de su propia parte reacciona a la Luz que lo llena. En otras palabras, esta es la reacción del invitado a todo lo bueno que sintió que venía del anfitrión y la satisfacción entregada por Él. Ahora, él tiene que responder a esta satisfacción y amor que le ha sido revelada.
Esto no termina en el estado de Maljut del mundo de Infinito, aun cuando de parte del Creador, el trabajo está finalizado. Ahora, el ser emanado construye todo tipo de pantallas y ocultamientos dentro de sí. Rechaza el obsequio; desea ocultar la relación del Anfitrión hacia él hasta que alcance la reciprocidad.
Más aun, todo esto está sucediendo dentro del invitado, y es como si el Anfitrión ni siquiera lo supiera. El invitado rechaza y acepta, pone varias condiciones, con el fin de aceptar el obsequio del Anfitrión. Todo lo que sucede debajo de Maljut del mundo del Infinito es el desarrollo interno del ser emanado que desea llegar a ser como el Creador.
Es por eso que “La Luz de Jojma es la Luz que entra al ser emanado en la primera expansión de la Luz Directa”, es decir durante la primera influencia directa de la Luz circundante que este siente. En realidad, todo existe en la Luz superior, pero según el grado de su desarrollo, el ser emanado siente como si la Luz alterara su influencia sobre él. Justo la primera influencia de la Luz superior sobre el ser emanado, que es “el sustento general y la esencia del ser emanado”, es llamada la Luz de Jojma (Sabiduría).
En otras palabras, estoy sentado al otro lado del Anfitrión, y con todo ante mí. Veo frente a mí toda la “comida”, la fuente de la vida. Sin ella, no puedo existir; moriré.
Sin embargo, después que recibo este alimento y comienzo a vivir (como está dicho, “Si no hay harina, no hay Torá”), puedo hacer cálculos con respecto a mi recepción. Es por eso que la Luz de Jojma es llamada la base de la vida y está presente, de manera abierta u oculta, en todas las acciones mutuas entre el Creador y la criatura.
Incluso cuando hablamos del estado en el cual sólo hay una Luz, Jassadim (Misericordia) y ninguna recepción, se dice que se está “casi” separado de la Luz de Jojma. No se está completamente separado de la recepción, pero “casi”.
Es lo mismo en nuestra vida hasta cierto nivel necesario, mínimo el cual no es ni condenado ni alabado ya que es necesario para sostener la existencia. Esta es la cantidad de recepción de las necesidades básicas de la vida definidas por el mismo ser emanado.
(De la lección diaria de Cabalá, Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

domingo, 9 de diciembre de 2012

Nacer para complacer a la Luz


La Luz superior tiene una naturaleza eterna y perpetua. El descanso es una consecuencia de la Luz y Su creación. Por lo tanto, todo aquello que no es Luz, representa un ornamento que se pone uno sobre el otro y cubre la Luz que está dentro de ellos.

Cada cubierta, de la primera hasta la última, es llamada el “deseo de recibir”, a excepción de la Luz interna que es un deseo de otorgar, el Creador.

Es por eso que estamos hablando de múltiples etapas, mundos, Partzufim, Sefirot, y así sucesivamente, aunque todos ellos son sólo los ornamentos de la Luz. Cada cubierta es como una pantalla que recibe simplemente un determinado tipo de impresión de la Luz, dentro de la cual es posible diferenciar entre las cosas que vienen directamente de las propiedades de la Luz y las cosas que se originan debido a las cubiertas. Por lo tanto, lo mismo puede explicarse con respecto a los deseos y las vasijas, y desde el punto de vista de la Luz, es decir, desde el punto de vista de la acción o desde el ángulo de la intención.

La Luz es la fase “cero” (Shoresh de Shoresh). Ésta decidió crear algo que es contrario a ella, algo que quisiera recibir de Ella, disfrutarla, y consumirla. Esto es llamado “la creación”, el acto de nacimiento.

Todo lo que evoluciona en este mundo se origina a partir del impulso auténtico que es el deseo de la Luz en correlación con el deseo de recibir, es decir, el deseo de crear algo que pueda aprovechar la Luz y deleitarse con Ella. El Creador ha incrustado tal deseo en la raíz misma de la creación, crear con el fin de otorgar el bien.

Este instinto está en lo más profundo de nuestros deseos, de lo contrario no seríamos capaces de tener hijos y cuidar de ellos. A pesar de que al final, este sea distorsionado por nuestros deseos egoístas y tome una forma egoísta completamente diferente. Las así llamadas cuatro fases de la Luz Directa están sobre los ornamentos del superior, desarrollándolos cada vez más, comenzando desde la etapa cero, en la que todo era permitido, y hasta la cuarta etapa, en la que todo placer egoísta fue prohibido.

(De la 3° parte de la Lección diaria de Cabalá del 26 de Junio del 2012, Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

martes, 4 de diciembre de 2012

Por qué Baal HaSulam escribió El Talmud Esser Sefirot


Hasta la destrucción del Segundo Templo, la sabiduría de la Cabalá fue la Torá, el estudio de la nación de Israel, del grupo que Abraham sacó de Babel y se convirtió en una nación que vive de acuerdo a las leyes de la sabiduría de la Cabalá. La destrucción del templo significa que ellos cayeron desde ama a tu amigo como a ti mismo al odio infundado.
Desde entonces, la sabiduría de la Cabalá dejó de existir entre las personas que aún llamamos el pueblo de Israel, a pesar de que ellas ya no están conectadas a la ley de ama a tu prójimo como a ti mismo, y por lo tanto no tienen derecho a ser llamadas “Israel (Yashar – Kel), que significa “directo al Creador”. Así que se perdió la comprensión del para qué necesitamos la sabiduría de la Cabalá. Baal HaSulam habla de su temor, “y existe el temor que esta sea olvidada, Dios no lo quiera, por el pueblo de Israel”.
Él está temeroso de eso, pero otros ni siquiera piensan en ello, puesto que no saben para qué es necesaria la sabiduría de la Cabalá. Y con esa finalidad, Baal HaSulam escribió la “Introducción al TES“, con el fin de explicar por qué es obligatorio estudiar el libro El Estudio de las Diez Sefirot (TES) y la sabiduría de la Cabalá en general.
Él no veía que las personas estuvieran interesadas en esta sabiduría o que respondieran a su apelación, que tan siquiera escucharan cuán importante y esencial es esta sabiduría. Todos la rechazaron encontrando excusas diferentes. Las personas religiosas que estudiaban la Torá no entendían por qué necesitaban algo más. Y la persona que vivía una vida corporal normal tenía miedo de que la sabiduría de la Cabalá arruinara su vida. Quién sabe qué fuerzas estaban escondidas en ella, qué convocaría sobre sí misma al mencionar los nombres Santos, quizá convocaría problemas al hacerlo…
Otros se justificaron diciendo que había personas que estudiaban la Cabalá, quienes se auto proclamaban cabalistas, pero quién los recomendaba ante los demás. Hay muchas razones por las cuales la sabiduría de la Cabalá fue dejada a un lado, alejada de la atención general, y es una maravilla que haya existido hasta ahora. Después de todo hubo muchas sabidurías que fueron olvidadas y han desaparecido a lo largo de la historia.
La gente rechaza este estudio, pero Baal HaSulam pensaba que esto debe detenerse. Llegó el momento para que como humanidad cambiemos nuestra actitud y le mostremos a la gente por qué es necesaria la sabiduría de la Cabalá y por qué vino al mundo con el fin de elevar a la humanidad a un nivel de unidad con el Creador, lo cual es la meta de nuestra vida, la meta de la creación. Es hora de cumplir con esta meta aquí y ahora.
Por esta razón, Baal HaSulam escribió el TES y “La introducción al TES” en los cuales explica la importancia de su estudio. En su tiempo era muy duro llevarle esta idea a la gente. Hoy en día ésta se acepta de una manera totalmente diferente, y podemos anunciar abiertamente el estudio generalizado de la sabiduría de la Cabalá. Me acuerdo del rumor que se generó en Bnei Barak, una ciudad ortodoxa, cuando la gente se enteró de que yo llevé a un grupo de estudiantes no religiosos de Tel Aviv a mi maestro RabashRabash hizo una verdadera revolución, pero no había otra opción, el mundo está en un estado tal que la sabiduría de la Cabalá tiene que ser revelada.
(De la 1° parte de la lección diaria Cabalá del 11 Noviembre del 2012, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, laitman.es)

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Estás listo para comenzar un nuevo camino hoy?


Cuando la Luz deja el Partzuf, queda en él una mínima chispa de Ésta, que se llama Kista de Hayuta (pequeña bolsa de fuerza de vida). Esto es similar a una persona que está dormida, a la que le han abandonado sus fuerzas; sin embargo, no la consideramos como muerta, ya que todavía permanece en ella un poco de vida, lo cual le va a permitir volver a un estado normal. Este registro de datos, Kista de Hayuta, recibe la Luz Retornante, la cual viene del Superior.
Kista de Hayuta es un punto que separa dos estados diferentes. Es como una persona hambrienta que ha olvidado, por completo, el estado de satisfacción anterior y, está lista para recibir una nueva satisfacción o llenado. Aquí, también, uno se libera por completo de las diez Sefirot anteriores y está listo para recibir otras diez nuevas. Por lo tanto, este punto, que ya no tiene nada del estado anterior y no ha adquirido todavía nada del estado futuro, se llama la mínima chispa de la vida.
Por esta razón, encuentro el antiguo estado deficiente, en relación con el nuevo. Lo rechazo y sigo adelante. Como estoy, ya, pensando en otorgar en el siguiente estado, tengo que empezar de cero. No tengo nada. No deseo cargar con mi antiguo equipaje. Sólo quiero otorgamiento y sé que éste no cuenta con viejas posesiones. Empiezo el viaje con las manos vacías, como el que va hacia el exilio.
Tiempo atrás, los primeros Jasids (que eran cabalistas) tenían una costumbre como ésta. Uno dejaba su casa y no llevaba nada con él. Sólo tomaba consigo la ropa que llevaba puestas, el cayado en su mano y nada más. Ni siquiera se tomaba un pedazo de pan consigo por si acaso. Simplemente uno se va; eso es todo, sin saber qué es lo que pasará y no se vuelve antes de seis meses o un año.
¿Estás listo para comenzar un nuevo camino hoy?
(De la tercera parte de la lección diaria de Cabalá sobre Talmud Eser Sefirot, laitman.es)

miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Nosotros podemos entender el Estudio de las Diez Sefirot?


PREGUNTA: ¿Qué debe suceder para que finalmente yo sea capaz de entender algo en El Estudio de las Diez Sefirot?

RESPUESTA: Con el fin de entender de qué se trata El Estudio de las Diez Sefirot, yo tengo que sentir estos fenómenos dentro de mí. Ellos no ocurren en alguna parte en la luna o en el espacio exterior. No se trata de sistemas externos. Toda la realidad está dentro de nosotros, dentro de mí, y dentro de mí yo tengo que sentir toda la realidad. Si yo mismo me la imagino, pienso cómo percibirla y cómo cambiarla, cómo viene a mí la fuerza superior y me cambia. De esta manera yo divido toda la realidad en: la fuente que me ha creado, que me diseñó, y que influye en mí, es decir el Creador, y yo mismo.

En mí hay un deseo de recibir, y en Él hay un deseo de otorgar. Su deseo le otorga a mi deseo y mi deseo puede evocar Su deseo en respuesta. Así empezamos nosotros a trabajar juntos como socios.

No existe nada además de eso. Así que resulta que los amigos están dentro de mí. Estos son los atributos que son más cercanos a mí, a la parte del deseo que siento como yo mismo. Ellos conforman esa parte del deseo dentro de mí, junto conmigo, desde cual puedo recurrir al Creador y manejar mi destino. Yo también tengo que corregir todos mis otros deseos y añadirlos a esta parte hasta que estén totalmente incorporados en el trabajo mutuo con el Creador.

Esto sucederá cuando yo reciba el deseo correcto para ello y quiera que todos nosotros sintamos esto constantemente. Yo ya no voy a separarme del mundo externo, pensando que el mundo está en algún lugar por fuera de mí, en forma de países, naciones y amigos diferentes, tengo que imaginar constantemente que todo está dentro de mí, de acuerdo con la correcta percepción de la realidad. Entonces, comenzaré a acercarme gradualmente a esa percepción.

Al principio, el mundo permanecerá en dualidad para mí y yo lo veré como si estuviera por fuera de mí, pero produciendo una imagen por dentro. Sin embargo, gradualmente, gracias a la Luz Retornante, comenzaré a conectar estos dos enfoques en una sola imagen. No va a ser el tipo de división como el de la esquizofrenia. Yo comenzaré a sentir la bondad y la unidad indivisible de la imagen. La persona alcanza su percepción gradualmente debido a la obtención de la línea media.

(De la 3° parte de la Lección diaria de Cabalá del 22 de Octubre del 2012, Estudio de las Diez Sefirot, laitman.es)



lunes, 12 de noviembre de 2012

Revelando el lienzo del Universo dentro de nosotros


Baal HaSulam, Prefacio al Libro del Zóhar, ítem 38…..hay tres categorías de hombre (Adam) en las Sefirot: Adam de Beria, Adam de Yetzira y Adam de Assiya.
Hay una “roca” llamada “deseo de estar satisfecho”. La “roca” tiene una forma que es algo similar al Creador. Esto explica el término “Adam” lo que significa similar (Domé) al Creador.
Nosotros estamos hablando aquí acerca de las formas y grados de semejanza con el Creador. En cualquier nivel, un Partzuf siempre es llamado “Adam“. Los niveles inanimado, vegetativo y animado también representan varias formas de Adam. No hay nada en absoluto que no sea una parte del estado llamado Adam, excepto la auténtica materia amorfa del deseo. Los tres niveles anteriores (animado, vegetativo y animado) sirven como un camino de ascenso hacia el nivel hablante (humano). En última instancia, estos niveles son aquellos que le dan “forma” al nivel humano.
La materia del Universo, la flora y la fauna materiales de la Tierra en su conjunto, constituyen una pirámide; en la parte superior de la pirámide está el hombre. De modo que todos ellos están incluidos en el Hombre, por lo tanto ascienden y descienden junto con el hombre.
Cuando nosotros percibimos la realidad correctamente, comienza a ser obvio que toda la materia de la creación es una parte del hombre. No hay nada afuera de nosotros; incluso los objetos cósmicos son solamente otra forma de nuestro deseo de recibir.
A partir de esto vemos que el deseo de recibir no tiene fronteras. Una miríada de estrellas, una gigantesca nebulosa, todo está dentro de nosotros, en nuestra percepción. Según la medida de nuestro crecimiento, nosotros discernimos en las profundidades de nuestro deseo de recibir y encontramos unas partículas elementales y la galaxia entera. No hay nada nuevo bajo el sol; ya todo ha sido creado pero mientras nosotros estemos todavía “en la tierra”, es decir en el deseo de recibir, seguiremos revelando nuevos detalles de esta maravillosa pintura.
(De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 11/2/12, Prefacio al Libro del Zóhar, laitman.es) 

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