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viernes, 22 de mayo de 2015

¿Es posible imaginarse la realidad espiritual?


¿Qué son el mundo de la imaginación y el mundo de la realidad de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá y cuál es la relación entre ellos?

Nosotros estudiamos en la sabiduría de la Cabalá, que nuestro mundo es un mundo imaginario y que el mundo real, el mundo espiritual, no lo sentimos. Pero cuando nosotros estamos sólo en la percepción de una única realidad, percibimos únicamente este mundo, no podemos definirlo como imaginario, sino que lo vivimos y para nosotros es toda nuestra realidad. Y sólo cuando empezamos a alcanzar el mundo verdadero, cuando logramos entender que es ahí donde están todas las fuerzas, los hechos y las decisiones, y que estamos aquí solamente para llegar a conocer la verdadera forma superior, entonces llamamos a nuestro mundo "imaginario".

Es decir, sólo si la persona siente los dos grados de la realidad, está a la vez en los dos y los controla con percepción clara, sólo entonces puede definir que uno de ellos es "imaginario". Esto no significa que no existe, sino que es una copia de lo real. Es decir, hay una realidad real y una realidad "imaginaria", como una especie de espejo, una copia. El "espejo" también existe y precisamente desde ese "espejo" es que podemos llegar a percibir la forma real. Sin embargo, la forma espiritual en sí sin el "espejo", no se puede percibir en absoluto.

Por lo tanto, debemos desarrollar la percepción espiritual por medio de la percepción "imaginaria" de este mundo y no podemos desconectarnos hasta que lleguemos a la corrección final, Gmar Ha Tikún. Mientras tanto, durante la corrección, durante las etapas de evolución del alcance, la percepción espiritual siempre consta de dos mundos: imaginario y real.

¿Es posible imaginar la realidad espiritual? Es imposible imaginar cualquier forma espiritual desde lo material. Pero si el individuo, por medio de su pequeño deseo de otorgar, se esfuerza por desarrollar, de acuerdo a los escritos de los cabalistas, el acceso a un deseo de otorgar más grande, (al amor a los amigos, otorgar a otros, elevarse por encima del ego), de esa manera puede progresar. No imaginándose una forma espiritual, sino sólo activándose a sí mismo de forma material, en dirección al otorgamiento. Si invierte tiempo para estudiar, para la diseminación, para estar en contacto con los amigos, para que la forma espiritual se invista en él, y actúa en lo que puede, entonces es posible. Pero ¿cual es esa forma? Es imposible imaginar de antemano.

(kabbalah.info/es)

Material relacionado:
Extendiendo nuestra percepción
¿Para qué necesito este mundo?

viernes, 1 de mayo de 2015

Controlar el tiempo

PREGUNTA: ¿De dónde sacamos la sensación de tiempo? ¿Por qué es tan precisa esta sensación, hasta devorar realmente el último minuto o segundo en una persona, y en otra persona no existir en absoluto la sensación de tiempo?
Depende del desarrollo del deseo de disfrutar. Si quiero disfrutar, entonces yo divido mi deseo en una fracción de segundo para llenar cada fracción de segundo con el llenado, con el placer. Entonces la sensación de tiempo es importante para mí.
La vida nunca se siente larga porque puedo llenarla de muchos placeres, llenarla con una amplia gama de variables: comida, sexo, familia, dinero, respeto y conocimiento. Entonces 80 años de vida son muy poco tiempo para mí, incluso mil años no serían suficientes para hacerlo todo.
PREGUNTA: A veces percibimos el tiempo como un fenómeno negativo: Con el tiempo las cosas van mal, se desmoronan, y nuestros cuerpos envejecen. Pero, por otro lado, el tiempo puede ser beneficioso, porque cura, aplaca, y completa. ¿Cómo percibe usted el tiempo: como un fenómeno bueno o malo?
El tiempo depende de aquello con lo que yo lo llene. Y en primer lugar, es necesario entender cómo puedo manejar el tiempo, y no dejar que el tiempo me controle. No estoy de acuerdo con tales frases como “el tiempo cura todas las heridas” y tienen que aceptar las cosas con más serenidad, como si este tiempo fuera algo que está por fuera de mí. Este es el tipo de actitud de las personas débiles que no saben cómo manejar su tiempo. Con esta actitud hacia el tiempo nosotros invitamos sobre nosotros mismos gran cantidad de cosas desagradables.
El tiempo debe estar bajo nuestro control y debemos elevarnos por encima de él. Y esto no significa prolongar la vida a 100 años gracias a los éxitos en la biología o la genética. Para entonces 200 años ni siquiera serán suficientes para nosotros y la vida nos parecerá como si fuera demasiado corta.
Hace 500 años la persona no se sentía que los 30 años de su vida fueran cortos, más bien, eran aún más largo que los de la persona que vive 80 años en la actualidad. Así que no creo que valga la pena que nos permitan avanzar en esta dirección. Simplemente tenemos que superar el concepto de tiempo, y este es su manejo.
El tiempo depende de si obtengo más o menos placer. Los cambios en mi deseo por placer crean para mí una sensación del paso del tiempo. Pero si yo sintiera con frecuencia algo de placer con un deseo que no cambia, entonces yo no me sentiría vivo en absoluto. No solo perdería la sensación de tiempo, sino la sensación de la vida en general.
Esto se debe a que en mí no ocurrirían cambios, y sin cambios no hay sensación de estar vivo. La vida no es sólo una especie de sensación, sino más bien una diferencia entre un estado y otro. Si los estados no cambian, entonces ese estado continúa todo el tiempo y yo mismo no siento como si existiera.
De ello se deduce que la sensación de tiempo es un concepto interno, emocional y completamente subjetivo. Todo lo que tengo que hacer es cambiar mis sentidos (las herramientas de percepción), todo el programa interno que opera hoy en mí como en cada cuerpo vivo. Si me elevo por encima de este programa y empiezo a funcionar de otra manera, no por la necesidad de llenar mi deseo de placer, no para vivir de lo que viene a mí, sino para llenarme yo mismo por mí mismo y manejar mis llenados, entonces me convierto en el amo de tiempo. Para ello sólo tenemos que elevarnos por encima de nuestro deseo egoísta, dejar de depender de él.

(Del Kab.TV “Una nueva vida”)

domingo, 8 de febrero de 2015

Nuevo Curso Fundamentos de la Cabalá

Tenemos el agrado de Invitarlos al Nuevo Curso "FUNDAMENTOS DE CABALÁ". Este curso es presencial y GRATUITO, no necesitas ningún conocimiento previo. Se impartirá en Estado de México. 
Plática Introductoria el día Martes 17 a las 19:30 Hrs. 
Impartida por: Miguel Bartsokas.
 Informes y Registro llamar a los Tels:
 044-55 21292714- 53442324 



Curso #1 Cada Miércoles a las 19:30 Hrs.
Registro
Curso #2 Cada Sábado a las 11:00 Hrs.
Registro
CUPO LIMITADO
¡No olvides registrarte para apartar tu lugar!
¡TE ESPERAMOS!

¿Qué es la auténtica Cabalá?
La Cabalá es la ciencia que explora los orígenes del hombre, su propósito en al vida y el método para alcanzar una percepción de la realidad.
Mucho se ha escrito acerca de la Cabalá por miles de años, y la gente la ha mezclado con otras enseñanzas. Esto ha producido muchos mitos, malos entendidos, y equívocos. En la autentica Cabalá, solamente se utilizan los materiales fuentes de las enseñanzas de los más grandes reconocidos Cabalistas. Esto asegura que los estudiantes reciban la sabiduría autentica pasada de maestro a alumno a través de los tiempos.

lunes, 25 de marzo de 2013

Ver el mundo a través del punto en el corazón




Los libros cabalísticos no contienen ni una sola palabra que aluda a los objetos corporales, los lugares o los atributos que observamos en este mundo. Cuando leemos expresiones como “el muro del Templo” o “el hombre”, no debemos imaginar el muro de Jerusalén o una persona de nuestro mundo, pues el mundo es una realidad imaginaria y el libro cabalístico no habla para nada sobre el mundo corporal.

En el mundo espiritual no hay denominaciones y por esta razón se le describe utilizando el lenguaje de las ramas. Por ejemplo, este extracto: “Y estarán de pié sobre el Monte de los Olivos”, se refiere al Mundo del Infinito que se revelará y tocará nuestro mundo en la totalidad de nuestro deseo.

La noción de “nuestro mundo” también alude a lo que no sentimos en el presente. El mundo que percibimos no está definido para nada en la espiritualidad, por lo cual se le llama imaginario (Olám HaMedumé). “Nuestro mundo” o “este mundo” que está descrito, en los libros cabalísticos es el último grado de los mundos espirituales. Sólo a nuestro “punto en el corazón” podemos llamarlo “el punto de este mundo”, porque es el último punto de nuestro descenso desde arriba hacia abajo. Si nos preocupamos por desarrollarlo entonces, a través de este punto, podremos “ascender”, desde abajo hacia arriba.

Tendremos entonces la habilidad de percibir el mundo a través de este punto en el corazón y no a través de nuestros órganos sensoriales corporales. Entenderemos que esta vida corporal (ilusoria) se nos ha dado como una existencia temporal dentro de un mundo imaginario. Sin embargo, ninguno de los libros cabalísticos (Torá, Tanáj y otros) menciona ni una sola palabra de este mundo.

La Tora ni siquiera habla de moralidad, a pesar de que gran número de personas lo piensen así. No habla sobre lo que tienes que hacer con tu cuerpo animal, sino sólo sobre cómo corregir tu alma. Por ejemplo, las leyes del ritual de la inmersión en el agua (Míkve) representan la corrección del “cuerpo”(los deseos) mediante los atributos de Bina (el agua).

Las leyes del Kashrút (la preparación de la comida) nos indican cómo preparar nuestro deseo “animal” para hacerlo apropiado para el consumo del “hombre” dentro de nosotros, es decir, cómo elevar nuestros deseos de los niveles vegetativo y animado al nivel “humano” dentro de nosotros.

Los sacrificios en el Templo (Kurbanót) describen el proceso para acercarse al Creador, (Kurbán significa sacrificio y viene de la palabra Karov - uno que está cerca), es decir, nos muestran cómo utilizar los deseos en todos los niveles para que se asemejen al Grado Superior y cómo cambiar nuestra intención hacia el Creador de “para mi propio beneficio” a “para el otorgamiento”.
En nuestro lenguaje, lo que está escrito parece describir el pan y la carne ardiendo sobre el altar, o el agua derramándose, pero en el lenguaje de las ramas el tema es la corrección de la intención de uno. No se molesten en construir estructuras de piedra, sino que en lugar de esto enfóquense en corregir el alma. A través de estas imágenes corporales imaginarias debemos aprender a ver las fuerzas espirituales que hay detrás de ellas.

(Extracto de la lección sobre El prefacio a la sabiduría de la Cabalá, kabbalah.info/es)

viernes, 8 de marzo de 2013

Todo lo que sucede es para nuestro beneficio



Todo lo que sucede es para nuestro beneficio. Todos los ocultamientos, juicios y problemas que surgen nos muestran aquellos lugares en los que tenemos que poner los esfuerzos en este momento, en esta etapa, con el fin de avanzar. Por lo tanto, en primer lugar, nosotros debemos tratar de obtener una visión correcta de toda la realidad.

Todo lo que vemos frente a nosotros son nuestros propios defectos, nuestro mundo interior, lo cual da lugar a esta imagen del mundo. Es por eso que vemos a nuestro alrededor sólo lo negativo. Si ustedes desean utilizar todas las revelaciones correctamente, deben elevarse por encima de cada estado por medio de la fe por encima de la razón para tratar de ver una imagen perfecta, el mundo del Infinito, a través de esta realidad terrenal que es visible para nuestros ojos.

Si ustedes cancelan su actitud negativa hacia la realidad y se aproximan a ella de manera positiva, entonces en vez de la imagen que ven ahora, verán la Luz investida en los deseos.

Lo más importante es justificar los estados por los que ustedes pasan, entendiendo que se les dan para que los superen y decidan que son enviados por el Creador con la mejor intención, para que a través de ellos, ustedes puedan cambiar su actitud. No es necesario cambiar nada, solo la actitud. Un cambio en la actitud, es decir en la intención, cambia toda la realidad.

(Consejo diario, de la Lección diaria de Cabalá, laitman.es)

jueves, 7 de febrero de 2013

La realidad, ¿Es realmente como la percibimos?


“He visto un mundo invertido”
Talmud Babilónico - Tratado Pesajim

¿Qué es la realidad? ¿Existe algo externo? ¿O es una imagen creada dentro de nosotros dependiendo de nuestros atributos internos?

Parecería obvio que la realidad es todo aquello que vemos a nuestro alrededor: casas, personas, el universo entero… Lo que podemos ver, tocar, oír, degustar y oler.
Pero ¿Es realmente esto?

Es de mañana. Abres los ojos y te estiras. Es un nuevo día, el sol brilla y los pájaros cantan. Pero dentro de ti, sientes que algo no está bien. Despertaste del lado equivocado de la cama y lo menos que quieres hacer es levantarte. No obstante, recuerdas que ayer fue un día perfecto; sabías que sería formidable desde el momento mismo que despertaste, y te fue de maravilla el día entero. Y hoy, ni siquiera deseas salir de la cama.

¿Qué fue lo que cambió? ¿Cambió la realidad? ¿O, cambiaste tú?

Según la Cabalá, la imagen del mundo que conocemos es, de hecho, inexistente. Es decir, el mundo es un “fenómeno” que percibimos los seres humanos. Es la reflexión de los grados de equivalencia entre los atributos del individuo y los de la fuerza que se encuentra fuera de él, la fuerza de la Naturaleza, el atributo de amor y otorgamiento absolutos. En otras palabras, los grados de equivalencia entre los atributos del ser humano y los de la Naturaleza es lo que el hombre percibe como “el mundo”.

¿Qué nos quieren decir con esto? Echemos mano de un radiorreceptor para hacer una demostración. Las radiodifusoras constantemente están transmitiendo, pero sólo las escuchamos cuando nos sintonizamos con la estación en una cierta frecuencia. ¿Cómo capta el receptor la señal? Genera una frecuencia interna idéntica a las ondas sonoras en el aire. Así pues, el radiorreceptor capta la transmisión sólo después de haber cambiado la frecuencia en su interior, a pesar de que las ondas sonoras siempre estaban allí.

Los cabalistas dicen que percibimos la realidad de nuestro entorno exactamente de la misma forma, conforme a la “frecuencia” que generamos en nuestro interior. En otras palabras, la realidad que nos rodea depende totalmente de nuestras condiciones internas. Por consiguiente, únicamente nosotros podemos cambiarla.

¿Desconcertados?

NUESTRA VIDA ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS

Con el fin de comprender la manera en que percibimos la realidad, imaginemos al ser humano como una caja cerrada con cinco “aperturas”. Los ojos, las orejas, nariz, boca y manos. Estos órganos representan nuestros cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Percibimos la realidad a través de ellos. El rango de tonos que podemos oír, lo que podemos ver y demás, dependen de la percepción de nuestros sentidos.

Para ejemplificar lo anterior, demos un vistazo al funcionamiento de nuestro sistema auditivo. Primero, las ondas de sonido llegan hasta el tímpano y lo hacen vibrar. Las vibraciones mueven los huesos del oído medio que envían la señal al cerebro, y ahí la información recién llegada se compara con la que ya existe en nuestra memoria. Basándose en esta comparación, el cerebro forma una imagen del mundo que parece existir “frente” a nosotros. Este proceso crea el sentimiento que vivimos en un “lugar” específico, pero este sitio se encuentra realmente dentro de nosotros. En otras palabras, todo el proceso se desarrolla internamente. Y los demás sentidos funcionan igual.

¿Entonces, qué es lo que verdaderamente percibimos? Sólo nuestra reacción interna a un estímulo externo, y no lo que realmente se encuentra afuera. Estamos “encerrados dentro de nuestra caja” por lo que no podemos decir con certeza lo que hay en el exterior. Nuestras imágenes de la realidad son las que han estructurado nuestros sentidos junto con la información acumulada en el cerebro. Hace algunos años, la ciencia descubrió que el estimular eléctricamente al cerebro nos podía hacer sentir como si estuviéramos en cierto lugar y situación. De hecho, los científicos que estudian la naturaleza saben que cada una de las criaturas percibe el mundo de una manera diferente. En relación al ser humano, el gato puede ver en la oscuridad seis veces más; el sentido del oído del perro es mucho más agudo y sensible por lo que puede escuchar los sonidos antes que nosotros. El ojo del hombre está adaptado a una longitud de onda que va desde el púrpura hasta el rojo. Es por eso que no vemos el violeta que tiene una longitud de onda menor al púrpura. Sin embargo, las abejas pueden percibir la radiación ultravioleta y localizar diversos tipos de flores.

Estos ejemplos nos muestran que si los humanos tuviéramos otros sentidos, su percepción de la realidad sería totalmente diferente. Todo depende exclusivamente del cambio de nuestras cualidades internas. Por esta razón, el propósito de la ciencia de la Cabalá es mostrarnos que al transformarnos (y hacerlo rápidamente en el transcurso de una vida) empezamos a trascender nuestra existencia terrenal. El cuerpo permanece aquí y seguimos viviendo nuestra vida usual con nuestra familia, hijos, el mundo y la sociedad; pero además de todo esto, percibimos la Realidad Superior.

LA VIDA ES UN SUEÑO

Nuestro mundo existe dentro de nosotros. Nuestros cinco sentidos reciben estímulos externos y los transmiten al cerebro, donde se procesan, formando una imagen del mundo, pero no percibimos nada fuera de eso.

El universo en sí nos es desconocido. Por ejemplo, si el tímpano en mi oído está dañado, no oigo nada y el sonido no existe para mí. Percibo sólo lo que se encuentra dentro del rango en el que estoy sintonizado.

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” - Pedro Calderón de la Barca, “La vida es sueño”

Nuestra percepción del entorno es completamente subjetiva. Captamos nuestras propias reacciones a algo que supuestamente está ocurriendo fuera de nosotros, pero ¿en realidad está sucediendo algo afuera?

Muchas teorías discuten el tema. La teoría de Newton establece que existe una realidad objetiva, que el mundo es como lo vemos y que existe a pesar de nuestra propia existencia. Más tarde, Einstein dijo que la percepción de la realidad depende de la relación entre la velocidad del observador y lo observado. Que al cambiar nuestra velocidad relativa a la de un objeto, lo observamos de una manera totalmente diferente: el espacio se deforma, se comprime o se expande, y el tiempo cambia.

Otras teorías, como el principio de incertidumbre de Heisenberg, proponen reciprocidad entre el individuo y el mundo. En pocas palabras, la percepción de la realidad es el resultado de mi influencia en el mundo y la influencia de éste en mí.

TODO FUE UN SUEÑO

Los cabalistas explican que el hombre puede percibir la realidad en dos niveles que están bajo la influencia de sus atributos internos.

En el primer nivel, el atributo propio del ser humano es “el egoísmo”. Éste nos da la sensación de estar separados de los demás y hasta nos alienta a tomar ventaja de ellos. El egoísmo es también la razón por la cual nuestra imagen de la realidad es un mundo de guerra, peleas, pobreza y corrupción.

Sin embargo, gradualmente las experiencias que tenemos en la vida, nos hacen tomar consciencia que nuestra percepción egoísta no nos da una satisfacción verdadera, pues el placer siempre es pasajero.

En el segundo nivel, el más elevado, nuestro atributo interno es el amor absoluto y otorgamiento, igual que el de la fuerza de la Naturaleza. Quienes perciben el mundo de esta manera observan que los seres humanos funcionamos como piezas de un sistema único, trabajando en correspondencia mutua, creando un círculo de placer infinito.

Según la Cabalá, el primer nivel es tan sólo una etapa que tenemos que atravesar, y su única finalidad es permitirnos cambiar, de manera independiente, nuestra percepción de la realidad. Los cabalistas que aprendieron a transformar su percepción, definen nuestra existencia actual como “la vida imaginaria” o “la realidad imaginaria”.

En contraste, a la existencia corregida, plena y perfecta, le llaman “la vida real” o “la verdadera realidad”.

Cuando reflexionaban sobre sus percepciones egoístas pasadas, decían, “éramos como aquellos que sueñan” (Salmos 126:1). Es decir, la verdadera realidad está oculta a nosotros, por ahora. No nos percatamos de ello porque percibimos al mundo y a nosotros mismos conforme a nuestros atributos internos que son todavía egoístas. No advertimos que todas las personas están enlazadas entre sí como una sola porque rechazamos tal relación.

Si reemplazamos nuestro egoísmo por los atributos de amor y otorgamiento de la Naturaleza, vamos a percibir y experimentar cosas completamente diferentes a nuestro alrededor, que nunca habíamos notado. Es más, todo lo que veíamos antes estará ahora lleno de plenitud, eternidad y tendrá un propósito determinado. Esto es a lo que los cabalistas se referían en el versículo: “He visto un mundo invertido” (Talmud Babilónico, Tratado Pesajim).

PRUEBA PARA QUE VEAS…

La sabiduría de la Cabalá enseña que el propósito de nuestra vida es, de manera independiente, elevarnos de esta existencia limitada a la verdadera y eterna.

Para conseguirlo, necesitamos los auténticos libros cabalísticos, ya que fueron escritos por quienes descubrieron la imagen verdadera de la realidad. En ellos, los cabalistas nos hablan de la realidad perfecta que se encuentra de hecho a nuestro alrededor. Sólo necesitamos cambiar nuestra frecuencia interna para sintonizarnos a la emisión.

Al ir leyendo sobre la verdadera realidad, la neblina gradualmente se va disipando de nuestros sentidos y se empieza a percibirla. De hecho, los cabalistas explican que no es la comprensión de los textos que cambia nuestros atributos. Aunque no se entienda, el deseo de asimilarlo armoniza nuestra percepción.

Así lo expresa Baal HaSulam en su libro Introducción al Estudio de las Diez Sefirot: “Aún cuado no comprendan la lectura, el anhelo y gran deseo de entender la enseñanza despiertan en ellos las luces que rodean sus almas… Por tanto, aún cuando no tengan las vasijas, al iniciarse en esta sabiduría, mencionando los nombres de las luces y vasijas relacionadas con su alma, empiezan a iluminarles en cierta medida…”

La diferencia entre nuestra percepción actual de la vida y la que podríamos alcanzar es enorme. Para describirla de alguna manera, El Libro del Zohar la compara con la diferencia entre una delgada vela de luz y una luz infinita, o con un grano de arena comparado con todo el planeta. Sin embargo, a quien realmente desea conocer lo que significa, los cabalistas le sugieren que lo vea por sí mismo: “Prueba para que veas que el Señor es bueno” (Salmos, 34:8).

(La Voz de la Cabalá)

jueves, 17 de enero de 2013

¿Quién es el Creador?



¿Quién es el Creador? El Creador es mi sensación interna de un peldaño superior, de un estado elevado, tal como puedo imaginarlo.

Cada vez que yo cambio, dibujo de nuevo en mí mismo al Creador. Por eso Él se denomina Bo-re (ven y ve).

Debemos entender que aquí no hay nada absoluto y definitivo. Todo depende del discernimiento, revelación, y percepción del hombre. En la realidad no hay verdad eterna e invariable. Ella cambia constantemente y debemos estar preparados para esto.

¡Lo que era negro será blanco y al contrario! Toda la actitud cambiará, cambiarán el valor y el juicio de las cosas. Nos parece que se trata de un sistema inestable que no tiene ninguna base. Por otro lado, esto justamente nos da una nueva y única base que se llama fe por encima del conocimiento.

Esto significa que, en los deseos egoístas, es imposible recibir ningún conocimiento sólido, como una ley rígida que nunca cambiará. ¡Y esto empuja al hombre adelante, obligándole a buscarse para sí mismo una base sólida!

Pero ésta sólo empieza a revelarse en lo espiritual, precisamente en la fe, es decir, en la fuerza del otorgamiento y no en la fuerza de la recepción. La base sólida se revela en aquellos hechos que están por encima de mi razón y sensación: en el nivel del otorgamiento, Bina.

Allí de repente se aclara que no hay cosas que se nieguen unas a otras y que entren en contradicción. Todo se convierte en partes de un todo único y perfecto, uniéndose y complementando una con otra: el Faraón, el Creador, el hombre, la serpiente.

Esta perfección se revela al hombre como una base sólida y firme para todas sus acciones.
(kabbalah.info/es)



sábado, 5 de enero de 2013

Horizontes de percepción

En el estudio de la sabiduría de la Cabalá, nosotros llevamos a cabo la investigación científica práctica de acuerdo con el principio: “Un juez sólo tiene lo que sus ojos ven”. En otras palabras, según la medida en que cambiemos nuestra naturaleza, podemos ver el resultado en la sabiduría de Cabalá. Sin embargo, estos resultados aparecen dentro de nosotros. La persona es un laboratorio. Ella cambia sus atributos, y entonces descubre una nueva realidad.
Ahora, yo descubro una cierta dimensión dentro de mis atributos actuales, y cuando los cambio, descubro otra dimensión paralela, y luego otra y otra más. Estos atributos, estas capas de realidad, son llamadas “niveles”, y la sabiduría de la Cabalá nos dice exactamente cómo tengo que cambiarme cada vez, por medio de la sociedad y por medio de la fuerza que me desarrolla, la cual recibo para elevarme a una dimensión superior en mis nuevas sensaciones y mente, que son más amplias y sublimes.
Al mismo tiempo, mi nueva percepción no borra la “imagen” anterior. Yo simplemente me elevo cada vez más alto, al percibir una realidad superior sobre la que habla la ciencia. No hay ninguna contradicción o conflicto entre mis descubrimientos y los de la ciencia. Por el contrario, la ciencia parece ser parte de mi percepción.
De hecho, la ciencia del futuro es en realidad la percepción de ustedes del espacio espiritual. Es “espiritual” en el sentido de que aparece a través de los cambios en la persona.
De esta manera nosotros descubrimos los “mundos”, las nuevas percepciones, aunque no sepamos qué es la naturaleza en su totalidad. Los cabalistas nos dicen que en la actualidad hay 125 niveles de desarrollo de la percepción ante nosotros. Yo descubro cada uno de acuerdo con las Reshimot (genes informativos), los Masajim (pantallas), y los grados de Aviut (la profundidad del deseo). Todo está calculado y medido; todo funciona como un reloj, todo se me revela de acuerdo a los cambios que yo haga internamente. Yo cambio significa que yo alcanzo. Cambio de nuevo y alcanzo de nuevo, una y otra vez.
Así continúa el proceso hasta la etapa llamada “el final de nuestra corrección”. Los cabalistas no nos dicen qué pasa después, aunque hablan acerca de los niveles del séptimo, octavo, noveno y décimo milenio y más allá. Ellos terminan sus explicaciones en la corrección final, puesto que es imposible hablar acerca del resto del proceso.
Ustedes tendrán que pasar a través de todos los 125 niveles hasta el final, y entonces pasarán por otro cambio, un cambio que atravesarán puesto que se elevarán desde nuestro mundo hacia el mundo espiritual. Se trata de un verdadero cambio de percepción, de una revolución interna que ocurrirá de nuevo al final de la corrección cuando se vuelvan totalmente integrales, completos, como el Creador. Entonces, después de haber sido corregidos, serán dignos y estarán listos para algo más sublime, para algo para lo cual hoy no hay palabras. Esto se debe a que en los niveles espirituales, ustedes ya trascienden el tiempo. Trascenderán la vida y la muerte, espacio y movimiento, y todas las limitaciones de este mundo. Es más, nosotros no podemos hablar acerca de las etapas posteriores. Nuestra mente y sensaciones actuales simplemente no son capaces de contactarlas.
Así que ahora, nosotros discutimos otra pregunta, una pregunta acerca de la humanidad que, por el momento, percibe el mundo a través de los cinco sentidos corporales, animales. ¿Cómo puede ésta adquirir los cinco sentidos adicionales llamados Keter, JojmaBinaZeir Anpin Maljut?
Nosotros los adquirimos de acuerdo con el nivel de corrección de los cinco niveles de espesor de nuestro deseo, que son la fase de raíz, la fase uno, dos, tres, y cuatro. Yo desarrollo los cinco sentidos en la cima del espesor que está en constante crecimiento, tanto cuantitativa como cualitativamente. Mi cuerpo “animal” permanece como es, mientras que, al mismo tiempo, yo percibo e identifico nuevas partes de la naturaleza, capa por capa.
Lo interesante es que incluso la parte más pequeña, que aparece en una escala general, difusa, aun así me ayuda a entender y a sentir toda la realidad hasta el final de todos los 125 niveles.
(De la lección diaria de Cabalá, “La Sabiduría de la Cabalá y la filosofía”, laitman.es)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Si te cambias, cambias la realidad




Toda la realidad se encuentra dividida entre el mundo exterior y yo. Y si sé cómo usar la realidad exterior correctamente,  puedo transformarme, concretando así mi libre albedrío. La libertad reposa únicamente en la habilidad de transformar, no al mundo, sino a sí mismo. El mundo es tan sólo la huella de mis atributos.

Sólo necesito saber cómo corregir estos atributos, cómo cambiar la combinación de estas cualidades naturales iniciales que se hallan en mí. Para hacerlo, se me entrega un “Kli”, (un instrumento) una palanca, una grúa que pueda usar para voltearme de arriba hacia abajo y lograr ascender. Entonces, toda la realidad cambiará. Veré que todo es distinto y que he nacido en un nuevo mundo.

Entonces, ¿reemplazo mi visión de la realidad o la realidad misma? ¡Transformo la realidad! Después de todo, la realidad es lo que habita dentro de mis percepciones.

(De la lección diaria de Cabalá, La Libertad, laitman.es)

sábado, 22 de diciembre de 2012

¿Cómo puedo corregir mi percepción del mundo que me rodea?


PREGUNTA: ¿Cómo puedo corregir mi percepción si solo veo el mal en el mundo que me rodea?

RESPUESTA: Sólo la Luz que Reforma lo corrige todo. Nosotros, por el contrario, estamos obligados a continuar persistentemente, puesto que a pesar de todas las explicaciones y los esfuerzos que hacemos en nuestro corazón y mente, no entenderemos nada hasta que alcancemos la primera revelación. Entonces, se abren para nosotros una nueva mente y sensaciones.

Hoy en día, sin importar cuanto queramos percibir las explicaciones, estamos desperdiciando grandes esfuerzos al tratar de percibir nuevos discernimientos espirituales en nuestras vasijas actuales. Anhelamos esto constantemente, pero de hecho, nuestro trabajo debería ser totalmente diferente.

Es como si estuviéramos atrapados en un lugar sólo quemando nuestro combustible, nuestra atención y tiempo. Esto se debe a que tales esfuerzos no nos ayudan a alcanzar el mundo espiritual. Es como si estuviéramos tratando de empujar un balón a través de una abertura cuadrada, pero no funciona; este es un sistema de medición completamente diferente. Cuanto más esfuerzo hacemos en otorgamiento y conexión, y menos información espiritual tratamos obtener en nuestra percepción corporal actual, más éxito tenemos.

Sin importar que, al usar nuestra mente y sensaciones actuales, nunca entenderemos lo que dicen los libros o los estados que estamos atravesando ahora. Nosotros somos como un niño que, a la edad de tres años, está tratando a entender su propia psicología. Por supuesto que ni siquiera puede entenderse a sí mismo, y, sin duda, tampoco puede entender el pensamiento más maduro ni el más avanzado. Esto es simplemente imposible.

Así que nosotros simplemente debemos hacer lo que nos dicen los cabalistas; esto no quiere decir que tengamos que actuar con los ojos cerrados y sin sensaciones ni aclaraciones, pero no debemos estancarnos tratando de entender estas experiencias, a excepción de lo necesario para nuestro avance práctico hacia la unidad, conexión y amor. Es sólo hacia esta meta que debemos enfocar nuestro estudio y todos los eventos y acciones. De lo contrario, es llamado que “la sabiduría de ellos es más grande que sus acciones”.

Estoy hablándoles de esto puesto que yo también solía cometer el mismo error en el pasado. Durante mucho tiempo no pude convencerme de que el mundo espiritual se alcanza sólo por medio de la auto anulación, de la auto sumisión, por medio de la devoción y no por medio de la mente racional, la comprensión y sensaciones sensibles.

Es importante recordar que “no es el sabio quien aprende” y mantener la correcta actitud hacia el estudio, la correcta actitud entre lo que es esencial para nuestro avance y lo que puede interferir con él.

(De la Lección diaria de Cabalá, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, laitman.es

viernes, 14 de diciembre de 2012

Percepción de la realidad. VIDEO

Anthony Kosinec explica cómo nuestros cinco sentidos nos bloquean de percibir la realidad verdadera y eterna, y cómo podemos usar lo que los cabalistas han descubierto para romper nuestras limitaciones. 








sábado, 8 de diciembre de 2012

El mundo está dentro de mí


Cuando accedo a la lectura en el Libro del Zohar, tengo que hacerlo desde mi unión con todos – con todo el mundo, con toda la realidad. Todo está dentro de mí, y no hay nada más que yo y el Creador.
¿Cómo puedo incluir a todos dentro de mí? Sintiéndolos como míos. ¿Qué significa “como míos”? Por medio del amor hacia ellos. Pero aun sin usar la palabra “Amor”, tengo que acceder al texto desde mi “punto”, desde la comprensión que el individuo es un mundo pequeño y que todo el mundo está dentro de mí.
Yo estoy frente a la Luz Superior, frente al Creador, con todas las cualidades y discernimientos, con todo lo que hay en mí, y no me imagino nada fuera de mí. No hay historia, ni geografía, ni universo. No hay nada. Sólo yo, el Creador y el “Masaj” (la “pantalla”) que se encuentra entre nosotros; es decir, un sistema de relaciones que yo debo construir con Él.
(Reflexión diaria, kabbalah.info/es)

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Nombres con un contenido interno

Baal HaSulam, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”: Las cosas reales se encuentran incluso en la realidad corporal establecida ante nuestros ojos, aunque no tengamos percepción ni imagen de su esencia. Tales cosas son la electricidad y el magnetismo.
Sin embargo, ¿quién puede decir que estos nombres no son reales cuando conocemos clara y satisfactoriamente sus acciones? Nosotros no podemos ser más indiferentes al hecho que no tenemos ninguna percepción de la esencia en sí misma de la materia, es decir de la electricidad en sí misma.
En la “Introducción al Libro del Zóhar” Baal HaSulam nos da el ejemplo del agua, la cual puede enfriarse hasta que se vuelva sólida o llevarse al estado de vapor y no verse. En otras palabras, no podemos juzgar de acuerdo a nuestra percepción si algo existe o no, no importa lo que sea. Esto es especialmente cierto en nuestros tiempos cuando hemos descubierto diferentes frecuencias, fenómenos cuánticos, bacterias y otros fenómenos que no pueden palparse.
De hecho vemos que esto es mucho más complicado que la imagen que vemos representada ante nuestros cinco sentidos ordinarios. Yo ya no puedo limitar al mundo a estos limitados sentidos. De hecho, el mundo entero en realidad no es materia, sino ondas y energía, y también yo soy lo mismo.
Al estudiar acerca de los diferentes fenómenos, nosotros los denominamos de acuerdo a nuestras sensaciones. En el pasado, por ejemplo, la persona miraba una montaña y decía: “Es una buena idea que crezcan los olivos en las laderas de esta montaña”. Desde entonces esa montaña se llama el “Monte de los Olivos”. ¿Hay un alcance espiritual en eso? No, pero por otro lado, la idea tampoco vino por casualidad sino de acuerdo a la orden de las Luces de las vasijas. No hay posibilidad en absoluto, los nombres siempre se derivan de algún alcance, en este caso de un alcance corporal. Los cabalistas descubren el fenómeno de la realidad espiritual en sus sensaciones y en consecuencia los llaman por nombres. Es más, estos nombres son llenados con un rico contenido interno que se estabiliza en diferentes aspectos, procesamientos y componentes.


(De la 4º parte de la Lección diaria de Cabalá del 19 de Noviembre del2012, “La Esencia de la Sabiduría de la Cabalá”, laitman.es)

viernes, 23 de noviembre de 2012

Bien está lo que bien acaba


Un optimista, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa alguien “que propende a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable”. De acuerdo a esta definición, los cabalistas no pueden ser considerados optimistas, ya que saben, de hecho, que todo terminará bien, y que nos espera el mejor final posible, a toda la Creación, en todos sus niveles, espirituales y corpóreos, en todos los tiempos, desde la concepción de la Creación, hasta la eternidad.

Si leemos con atención los textos cabalísticos auténticos, descubriremos que según la Cábala, no hay ni hubo mal alguno en toda la realidad desde su Creación. Grandes cabalistas, como Rabí Shimon Bar-Yojai (El Rashbí), el Sagrado ARÍ, y Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), que alcanzaron la cima de la escalera espiritual, percibieron el Pensamiento mismo que inició toda la Creación, y de aquel ápice declararon que no hay, no hubo, y nunca habrá ningún “mal” en toda la realidad.

Para ayudarnos a entender cómo llegaron a tales conclusiones –que a juzgar por el mundo de hoy no coinciden con la realidad–, ellos escribieron libros que explican el proceso de la Creación y el Pensamiento detrás de ésta.

En el ensayo “La Esencia de la Religión y Su Propósito”, escribió Rabí Yehuda Ashlag que para percibir la realidad correctamente, no tenemos que examinarla con nuestra perspectiva presente, sino, comenzar por alcanzar el propósito de la realidad. Luego, con este conocimiento, él aseguró que veremos nuestro mundo con nuevos ojos.
A continuación, se encuentran las palabras de Baal Hasulam del ensayo mencionado, “La Esencia de la Religión y su Propósito”, que provocan reflexión.

“Observando los sistemas de la Naturaleza, entendemos que cualquier criatura, ya sea del nivel inanimado, vegetativo, animal o hablante... se encuentra bajo una Supervisión determinada; es decir, un crecimiento lento y gradual por un desarrollo de ‘causa y efecto’, como la fruta sobre el árbol que está guiada por la dirección favorable para su objetivo final, el de ser una fruta dulce y exquisita.

“Ve y pregúntale a un botánico, cuántas son las fases que sufre esta fruta desde que se hace visible hasta que llega a su madurez. No sólo que sus fases anteriores no muestran ninguna prueba de su dulzura y delicadeza final, sino, como para enfadar, éstas muestran la forma opuesta al resultado final. Es decir, cuanto más dulce la fruta es a su final, más amarga se encuentra en las fases más tempranas de su desarrollo.

”Lo mismo ocurre con la especie del animal y el hablante. Porque la bestia que tiene una capacidad mental limitada en su madurez, no se encuentra tan incapacitada mientras se va desarrollando. De lo contrario, el ser humano alcanza una gran capacidad mental en su madurez, pero sufre de una incapacidad mental mientras se va desarrollando. Y ‘al becerro se le llama un toro’, porque tiene la fuerza de pararse sobre sus patas y caminar, cuidándose de cualquier daño con el que se encuentre en el camino. De no ser así, el ser humano recién nacido se encuentra postrado como si estuviera desprovisto de sentidos.

“Y si alguien que no conoce las costumbres de este mundo observara estas dos criaturas recién nacidas [el becerro y el humano], seguramente diría sobre el humano recién nacido que no valdrá para nada. Y sobre el becerro recién nacido diría, ‘he aquí, nació un gran campeón’.

“Así, se resalta a la vista que Su Dirección sobre la realidad que Él ha creado se manifiesta como una ‘Dirección guiada’, independientemente del orden de las fases de desarrollo, ya que éstas tienden a engañarnos, impidiéndonos entender su objetivo, estando siempre en un estado opuesto a su forma final.

“Es sobre tales asuntos que decimos, ‘La experiencia hace al sabio’ porque sólo el que posee experiencia, o sea, el que tiene la oportunidad de examinar a la criatura en todas sus fases evolutivas hasta su término, puede aquietarnos ante aquellas imágenes defectuosas en las que se encuentra la criatura durante su desarrollo, manteniendo la fe en su madurez digna.

 “Así, se ha mostrado a fondo la conducta de Su Providencia en nuestro mundo, como un cuidado puramente útil, en el que el atributo de calidad no se evidencia antes de la llegada de la criatura a su culminación, su madurez final. Al contrario, esto más bien acostumbra tomar una forma corrupta ante los ojos de los espectadores. De ahí que Dios siempre otorga el bien a Sus criaturas, sólo que este bien llega por vía de una Providencia Guiada“.

Por Rav Dr. Michael Laitman
(La Voz de la Cabalá)

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