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viernes, 10 de junio de 2016

Shavuot - Entrega de la Torá

¿Por qué es Shavuot (Pentecostés) llamado Matan Torá  (la entrega de la Torá )?, ¿fue la Torá  entregada sólo una vez?, ¿qué es la Torá y quién quiere recibirla?

La sabiduría de la Cabalá nos enseña que todo aquí viene solamente de una fuente. Esa fuente es revelada a través de un simple atributo: benevolencia. Cualquiera que lo descubra a Él, es recompensado con una unión con lo eterno, perfección sin fin que contiene tranquilidad, seguridad y deleite seguro. Si tu pudieras verlo a Él ahora, olvidarías tus problemas en un momento, y te anularías a ti mismo ante el poder de su sobrecogedora bondad.

Surge la pregunta: ¿Por qué  no se muestra ahora mismo? Si Él quiere otorgar, Dejémosle que otorgue!

La verdad es que Él ya se ha revelado, sólo que nosotros no podemos verlo. Nuestra propia naturaleza nos impide verle. Ésta es opuesta a la Suya. Todo lo que Él quiere es dar y todo lo que nosotros queremos es recibir. En tal caso no podemos unirnos a Él. Para conectarnos con Él necesitamos adquirir Sus atributos. Si podemos hacer cualquier acto, aún el más pequeño, por el bien de alguien más, sin una ganancia personal, sentiremos un poco de lo que Él siente y seremos capaces de entender el motivo detrás de Su conducta hacia nosotros.

Él esta oculto porque solo si nosotros lo descubrimos por nosotros mismos, en libre voluntad, seremos capaces de recibir la recompensa que Él nos ofrece. Si Él se revelara a nosotros sin una previa preparación, nos anularíamos a nosotros mismos ante  Él, incapaces de cualquier respuesta.

Pero en orden de descubrirlo necesitamos una naturaleza diferente a la nuestra. Debemos adquirir Su naturaleza, ser tan benevolentes como Él lo es. Tenemos que amarlo como Él nos ama, sin ganancia personal.

¿Qué puede hacernos cambiar nuestra naturaleza? Hemos visto muchos filósofos y líderes que han tratado de alterar la naturaleza del hombre con educación, censura, represión, etc. Apenas unos cuantos de ellos ha tenido éxito reprimiendo a la gente para que dejaran de buscar el cambio. Pero al minuto que la amenaza fue levantada, ellos retornaron a su naturaleza rebelde.

En repuesta a esa pregunta nuestros sabios han dicho: “He creado la mala voluntad, he creado la Torá como una especie.” La mala voluntad es la sustancia que probamos y que sentimos como intolerable. Es nuestro egoísmo. Queremos usarla, pero no sabemos cómo. La especie que lo suaviza y nos permite alcanzar el propósito de la creación, para unirnos con el Creador, es llamada Torá.

La inclinación maligna no es más que el pensamiento de nuestro propio bien. Ese es el motivo detrás del mal que existe. El pensamiento egoísta causa que nosotros veamos en cada uno que nos rodea un medio de recibir placer. Eso es por lo cual nos importa mucho la naturaleza, la vida salvaje y la gente a nuestro alrededor. Aún si esto es inconsciente, siempre buscamos cómo podemos disfrutarlo, sin una consideración de sus necesidades. El que entienda esto y busque una forma de cambiar, puede usar la Torá justo para ese propósito.

La Torá es la fuerza  única que puede alterar nuestra naturaleza y permitirnos sentir la voluntad del Creador, es su poder el que se debe descubrir, si realmente queremos cambiar alguna vez; sin  ésta, no tenemos ninguna oportunidad de alcanzar nunca algún contacto con la fuerza que nos guía.

La Torá es la conexión que nos permite escapar de la autoridad, escapar del gobierno de nuestro egoísmo.

El que reúna esta fuerza, descubre que es dada de arriba sin limitaciones. Pero, ¿quién puede aceptarla? Sólo el que quiera cambiar y adquirir una nueva visión de la realidad es quién entiende que sin la Torá estará por siempre insatisfecho, ansioso y preocupado, solamente  Él la buscara y la utilizará  para su corrección.

La Torá  nos dice que Israel salió de Egipto y caminó en el desierto por cincuenta días antes de recibir la Torá. El éxodo es una revelación dada al hombre desde arriba, es un regalo que recibe, que le muestra el reinado del Creador sobre la realidad. Una vez que él ha visto cómo su faraón interno, sus inclinaciones malignas crecen dentro de  él y cómo Moisés lo vence con la ayuda del Creador, un hombre busca una forma de alcanzar la voluntad del Creador por sí  mismo. El busca una guía, instrucción clara que lo llevar  a un completo reconocimiento de su Creador, busca la Torá (lo que en hebreo significa Instrucción).

A fin de alcanzar la Torá de forma independiente, hay necesidad de preparación gradual. Moisés es el representante de la gente ante el Creador. Es el poder interno, lo más puro que puede entrar en contacto con el Creador, pero esto no es suficiente. Tenemos que alcanzar un estado donde el pueblo entero, refiriéndonos a todos los deseos que aspiran a alcanzar al Creador (Israel), llegarán a tener contacto con  Él y adquirir  Sus atributos.

Ese hombre tendrá que pasar a través de cuarenta y nueve correcciones especiales, una cada día, por siete semanas (Shavuot en hebreo). Sólo después de esas siete semanas es posible recibir la Torá . Eso es por lo que la celebración de recibir la Torá es llamada Shavuot.

Los atributos del alma que es corregida pueden ser marcados con los nombres de las Sefirot. Cada alma tiene diez Sefirot. Las primeras tres no necesitan ser corregidas, y por lo tanto, sólo hay siete que necesitan corregirse. Cada una de las siete contienen dentro de ellas otras siete, de tal forma que en total un hombre debe corregir cuarenta y nueve Sefirot, las cuales son atributos de su alma, cada corrección, contra cada una de las Sefirot internas.

El orden de las Sefirot que deben ser corregidas es: Chesed, Gvurah, Tiffret, Netzah, Hod, Yesod, Maljut. En el primer día de después de la noche de Pascua (Pesaj), Chesed dentro de Chesed es corregida. En el segundo día Gvurah dentro de Chesed, en el tercero Tiffret dentro de Chesed, y así sucesivamente.

Durante la segunda semana, las Sefirot dentro de Gvurah son corregidas y así sucesivamente, hasta que en el día 49, Maljut dentro de Maljut es corregida. El significado de la corrección es el darse cuenta de que nosotros sólo necesitamos la Torá, el poder curador, que nos liberar  del egoísmo.

En el día cincuenta, después de que uno ha comprobado todos y cada uno de los rasgos, que todo lo que uno necesita es esta fuerza llamada Torá, sus atributos se unen por encima de sus pensamientos malignos (Hirhurim, de la palabra hebrea har: montaña) arriba de todos sus odios (Sinah, por consiguiente, la palabra “Sinai”) y pide una corrección completa para ellos. La corrección es llamada Torá.

Los cabalistas tienen la costumbre de estudiar a través de la noche en Shavuot, para recibir la corrección completa.

La preparación del pueblo de Israel, los deseos que son dirigidos hacia el Creador, ocurre a través de los 49 días desde el tiempo de Pascua (Pesaj); es decir, las correcciones que un hombre cumple en sí  mismo durante la cuenta del Omer y el estudio por la noche, han preparado para  él el vaso correcto para la recepción de la Torá, el poder de la corrección.

No obstante, no debemos olvidar que la Torá, la fuerza que libera al hombre de todas sus desgracias puede ser recibida solamente si ésta es solicitada para cambiar para bien, “como un hombre con un corazón”. La Torá  ya ha sido dada, pero nosotros podemos recibirla solamente si nos unimos con un objetivo común: descubrir al Creador.

(kabbalah.info/es)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Los siete días de la Creación (Cuarta parte)


El Cuarto Día

Y dijo Dios: Haya luceros en la expansión de los cielos para apartar el día de la noche, y sean por señales, y por plazos, y por días y años; y sean por luceros en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra; y fue así. 

E hizo Dios los dos luceros grandes: al lucero grande, para que señorease en el día y al lucero pequeño para que señorease en la noche; e (hizo también) las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos, para alumbrar sobre la tierra, y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que era bueno. Y fue tarde y fue mañana: día cuarto.

En el cuarto día, la Luz en el firmamento del cielo, surgió para significar el cambio de día y noche, meses y años. La corrección ocurre incluso en la parte más pequeña del universo, así como en todo el universo en general. La creación, en su totalidad, se llama Adán o el Alma, sus componentes se denominan almas individuales, o "Bnei Adam" (hijos de Adán). Cada alma individual está sujeta a las mismas fases de corrección que el alma común.

El Quinto Día

Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptiles de ánima viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y crió Dios las grandes cetáceos, y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie; y vio Dios que era bueno. Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicad, y henchid las aguas en los mares, y las aves se multipliquen en la tierra. Y fue la tarde y la mañana, el día quinto.

El libro del Zohar describe que cada día es la construcción de Eijalot (moradas celestiales), la construcción del vacío (deseo). En cuanto las propiedades egoístas del alma son corregidas en altruistas, se llenan gradualmente de la Luz Superior. Las personas que han experimentado muerte clínica han percibido en parte la Luz Superior, y después describen una mágica sensación celestial de paz y alegría. Este llenado progresivo de espacios vacíos lleva a todas las almas hacia el estado de corrección final y de perfección. El tiempo no existe en el mundo Superior, desaparece, porque todos estos estados son perfectos. Lo mismo ocurre con la narrativa de la Torá: no hay separación de tiempo y todos los acontecimientos están conectados únicamente mediante relaciones de causa y efecto. Vamos a ver que el hombre fue creado en el sexto día y existió tan sólo unas horas antes de cometer el pecado y caer en el mundo inferior. Con él cayó todo el mundo.

El Sexto Día

Y crió Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crió; ... y les dijo Dios: "... señoread sobre los peces de la mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra".

¿Qué significa "a Su imagen"? En la Torá "a Su propia imagen" está escrito como "Be Tselem Elokim Bará...".Tselem significa una parte de Bina, que desciende de Bina al alma e imparte al alma las propiedades del Creador. En otras palabras, el Partzuf Bina representa el instrumento del Gobierno Superior, que comanda todas las almas, sus características y el orden de corrección. Todo lo que pasa con nosotros se origina en BinaMaljut es el conjunto de todas las almas que necesitan corrección. Para corregir a Maljut, un instrumento especial emana de Bina. Penetra Bina y le permite corregir. Este sistema de auto-ayuda, que elMaljut de cada alma recibe desde lo Alto se llama Tzelem - "la imagen". Con esto queremos decir un conjunto de propiedades, la imagen del Creador.

Sin tener información sobre el programa de la creación y sin sentir los mundos espirituales somos incapaces de saber cómo actuar, qué medidas tomar. Somos incapaces de comprender lo que se nos requiere. Para que tengamos estos medios necesarios para el avance, el grado Superior, Bina, tiene que enseñarnos lo que debemos hacer. Esto es lo que Tselem (el instrumento auxiliar descendente de Bina) hace dentro de nosotros. Se  implanta en nuestra alma y convoca todos los tipos de correcciones necesarias. Por lo tanto, se dice que Tselem ayuda a convertirnos en un Ser Humano.

En el séptimo día el hombre subió más y más alto. Él realizó correcciones dentro de sí seis veces: Jésed,GuevuráTiferetNétzajJodYesod. Estas seis correcciones consecutivas se denominan 'seis días' o 'seis mil años' de la creación. La última Sefira (es decir, Maljut) no es capaz de corregirse por  sí sola. Sin embargo, después de que Maljut absorbe las propiedades de los seis Sefirot anteriores, puede recibir sus propiedades. Es por esto que la esencia del séptimo día es todo lo que se ha creado y acumulado en el curso de los seis días en Maljut. El sábado es considerado como un día especial, porque en este estado el alma se llena de la Luz Superior. La única condición es "no obstaculizar" este proceso, que es simbólicamente expresado en las leyes de Shabbat.


FIN


(kabbalah.info/es)

domingo, 13 de septiembre de 2015

Los siete días de la Creación (Tercera Parte)


El Primer Día

En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Ahora, la tierra estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios cernía sobre la faz de las aguas. Y Dios dijo: "Que se haga la Luz". Y hubo Luz. Y Dios vio la Luz, que era buena, y Dios separó la Luz de las tinieblas. Y Dios llamó a la Luz Día, y llamó a las tinieblas Noche. Y hubo tarde y hubo mañana, día primero.

¿Qué significa: "y Dios separó la Luz de las tinieblas"? Debemos seguir los actos del Creador en nuestras correcciones. Por lo tanto, el primer mandamiento que tenemos que cumplir es el de sortear nuestros pensamientos y deseos en nuestro interior a fin de ver cuáles de ellos son puros - "cielo" - y cuales oscuros - "tierra". Este proceso se denomina Akarat HaRa (la conciencia del mal). Ocurre cuando comenzamos a analizar nuestras propiedades por medio del estudio de libros Cabalísticos y de las interacciones en el grupo Cabalístico. El primer paso hacia la corrección es contrastar las propiedades animalistas y las espirituales entre sí, y dividiéndolas y separándolas unas de otras. Este es el primer día del hombre, crear un humano dentro de sí.

El Segundo Día

Y Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, y divida las aguas de las aguas". E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban debajo del firmamento de las aguas que estaban sobre el firmamento, y fue así. Y Dios llamó al firmamento Cielo. Y hubo tarde y hubo mañana, día segundo.

Después de haber separado dentro de nosotros las propiedades egoístas y altruistas, tenemos que comenzar a corregirlas. Esto se hace utilizando la Luz especial del Creador, Quien emana dos tipos de Luz: la Luz de Jojmá y la Luz de Jasadim. Usando la propiedad de la Luz de Jasadim (misericordia), llamada "agua", dominamos la propiedad del otorgamiento, el altruismo.

"Tierra" es la propiedad egoísta para recibir y absorber todo hacia dentro, es nuestra naturaleza inicial. El agua es la propiedad del otorgamiento, y satura a la tierra y crea la oportunidad para que nazca la vida. La propiedad del otorgamiento corrige al egoísmo y nos permite usarlo correctamente, para beneficio personal y para beneficio de los demás. En el egoísmo, corregido por el otorgamiento, uno percibe al mundo Superior (el Creador) y ve sus vidas anteriores y el camino hacia el propósito de su creación. El alma es eterna y va de cuerpo a cuerpo. Por lo tanto, es precisamente donde se ven todas sus reencarnaciones anteriores. El que no ha corregido su alma no puede contemplar nada por encima de este mundo.

El Tercer Día

Y dijo Dios: "Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco"; y fue así. Y llamó Dios a lo seco, Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno.

Y dijo Dios: "Produzca la tierra hierbas, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto de su especie, cuya simiente esté en él, sobre la tierra"; y fue así. Y produjo la tierra hierbas, hierba que da simiente según su especie, y árbol que da fruto, cuya simiente está en él, según su género; y vio Dios que era bueno. Y hubo noche y hubo mañana, día tercero.

Las aguas se reunieron bajo el cielo y la tierra seca apareció. Parte de la Tierra primordial sale de las aguas. Después de que el agua corrige a la tierra, se vuelve apta para que emerja la vida, porque ahora la tierra contiene tanto las propiedades del agua como de la Tierra. El agua también es tan devastadora para la vida como la tierra seca. Recuerde cómo Noé envió una paloma desde el arca para encontrar suelo seco. Precisamente la combinación adecuada de propiedades altruistas y egoístas de "cielo" y "tierra" dentro del alma del hombre constituye la base para la corrección y la aplicación de las propiedades del Creador dentro de un ser humano.

Esta corrección se denomina "Kav Emtzai" (la línea media). Nuestra naturaleza egoísta es llamada 'tierra' y representa a la línea izquierda. La línea derecha representa las propiedades del Creador, es decir, las propiedades del 'agua', del altruismo u otorgamiento. La línea media es precisamente la que el ser humano debe alcanzar, es decir, "elegir la vida". En otras palabras, uno tiene que tomar tanta "agua" como sea necesaria para combinarla con la "tierra" a fin de que estas dos líneas se complementen entre sí y rindan fruto. De esta combinación de propiedades de la tierra se gesta "El Árbol de la Vida", que representa a la persona espiritual que es capaz de sentir toda la creación y existe en todos los mundos feliz y eternamente.

Existimos eternamente porque nos identificamos con el alma eterna, y no con el cuerpo efímero. Comenzamos a sentirnos a nosotros mismos como el alma y a percibir nuestro cuerpo como una cáscara temporal. Esta transición hacia la auto-identificación con el alma en lugar del cuerpo es puramente psicológica y ocurre conforme el hombre logra la propiedad de Bina.
A CONTINUAR...

viernes, 4 de septiembre de 2015

Los Siete Días de la Creación (Segunda Parte)

Al ascender por los peldaños de la escalera espiritual, la creación se vuelve digna de recibir el placer que es muchas veces mayor al que sintió antes de descender a este mundo. Por otra parte, la creación debe tener la fuerza y la oportunidad para actuar libremente entre dos fuerzas opuestas, su propio egoísmo y el Creador y, después, elegir su camino de manera independiente.

Para situar estas condiciones a disposición de la creación, el Creador tiene que hacer lo siguiente:

- Distanciarse completamente de la creación,

- Proporcionarle la oportunidad de evolucionar y alcanzar esta Existencia,

- Proporcionarle la oportunidad de una libre elección.

El Creador nos da esas condiciones gradualmente. Inicialmente, la creación, sintiendo al Creador (llenada con la Luz) no es independiente. Está totalmente subyugada por la Luz y la Luz le dicta sus propias reglas y le transfiere sus cualidades. Con el fin de hacer que la creación sea independiente del Creador, Él debe distanciarse completamente. En otras palabras, la creación, liberándose de la Luz, gana la libertad de acción. El acto de expulsión de la Luz del Kli (vasija) espiritual se llama la Restricción.

La Torá comienza con las palabras "al principio" (Bereshit), que es el inicio del proceso de distanciamiento del Creador de su creación. La palabra Bereshit proviene de las palabras "Bar" - "fuera". Es decir, que relata la salida del Creador a una condición separada, entre el cielo y la tierra. "En el principio Dios creó el cielo y la tierra". El cielo es el Sefirá Bina con sus propiedades altruistas. La Tierra es el Sefirá Maljut con sus propiedades egoístas, terrenales. Nuestra alma se mantiene entre estas dos propiedades opuestas, que proporcionan la base para todo el sistema de existencia.

La Torá comienza con el nacimiento de la creación, el mundo Superior y la creación del hombre. No inicia con el final de la creación. La función de la Torá es dar a las personas de este mundo la instrucción sobre cómo elevarse a la altura del mejor estado, el más perfecto. En su estado inicial, la creación (el alma oAdán), no está corregida. Se debe corregir a sí misma y alcanzar el estado de "La Corrección Final". Imagine que usted tiene una herramienta rota que necesita para trabajar. Primero tiene que arreglarla, y sólo después usarla. Por lo tanto, la Torá nos enseña cómo reparar este instrumento roto: el alma que hemos recibido de lo Alto.

Durante la corrección, la persona existe entre dos mundos: Superior e inferior. En el proceso de corrección, el alma obtiene las habilidades, conocimientos y experiencia necesarios. Lo que es más importante, la persona adquiere nuevas sensaciones y propiedades espirituales nuevas. Cuando la persona corrige su alma por completo, adquiere propiedades que le permiten existir en el Mundo Superior en toda su totalidad, en la eternidad, paz y perfección.

Ni las fuentes cabalistas, ni la Torá describen este estado especial. Es imposible describirlo, pues no hay analogía alguna a ello en nuestro idioma. Sólo aquellos que pasan por todos los estados de la corrección preliminar y llegan a la Corrección Final alcanzan este estado. Lo que sea que esté más allá de la Corrección Final no está descrito en ninguna parte. Aquí es exactamente donde residen "Los secretos de la Torá".

Sólo hay algunas pistas en libros tales como El Zohar y el Talmud. Estos estados especiales, secretos, son llamados Maase Merkava y Maase Bereshit. Pero son sólo pistas. En realidad, estos estados ­- reinos espirituales­ - no pueden ser descritos en palabras, porque nuestras palabras, letras, y términos se han tomado de nuestro sistema de corrección y sólo son eficaces aquí. Somos totalmente ignorantes de lo que existe más allá de nuestro sistema de corrección, y eso no puede ser incorporado a un lenguaje humano y forzado en nuestro sistema de definiciones y creencias.

"En el principio, Dios creó el cielo y la tierra" se refiere a la realización de dos propiedades: el egoísmo y altruismo. La propiedad egoísta de "la tierra" se corrige con la ayuda de la propiedad altruista de "el cielo." El proceso de corrección consiste en siete estados, llamados "siete días de la creación". Naturalmente, este nombre es un nombre condicional. No tiene nada que ver con los siete días en la tierra, ni se refiere al día y la noche o la luz y las tinieblas en la Tierra. Más bien, se refiere a los estados y sensaciones espirituales de la persona que atraviesa estas etapas de corrección. Habla sobre el sistema en el que el alma se corrige mientras está en el nivel llamado "tierra".

Es necesario elevar al alma desde el nivel del Sefirá Maljut al nivel del Sefirá Bina. Esto significa que la propiedad egoísta de Maljut tiene que ser transformada en la propiedad altruista de Bina. Esto puede lograrse por medio de siete correcciones consecutivas llamadas "los siete días de la semana". La Torá explica lo que el hombre debe hacer con su alma "cada día".

A CONTINUAR...

PRIMERA PARTE - Las Siete Días de la Creación

sábado, 29 de agosto de 2015

Los Siete Días De La Creación (Primera Parte)


En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Ahora, la tierra estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la faz del abismo, y el espíritu de Dios cernía sobre la faz de las aguas. Y Dios dijo: "Que se haga la Luz". Y hubo Luz. Y Dios vio la Luz, que era buena, y Dios separó la Luz de las tinieblas. Y Dios llamó a la Luz Día, y llamó a las tinieblas Noche. Y hubo tarde y hubo mañana, día primero.

Bereshit (Génesis), el primer capítulo de la Torá, comienza con estas palabras que evocan una cierta imagen. Hemos escuchado varias interpretaciones de estas palabras en el nivel de Peshat (sentido literal). Sin embargo, estas sencillas interpretaciones dejan una enorme cantidad de preguntas, que carecen de lógica y de un enfoque científico. Los cabalistas lo explican de la siguiente manera:

Todos los libros sagrados hablan solamente del mundo espiritual, de la manera en la que fue creado y de cómo nuestro mundo fue creado de aquel. Además, estos libros no sólo se refieren a lo que existe, sino también enseñan a la persona a ver ese mundo.

La revelación gradual del Mundo Superior es llamada "ascenso espiritual de la persona" o "peldaños de la elevación espiritual". Varias técnicas son utilizadas en los libros para describir el mundo espiritual. La Cábala es la ciencia de la estructura del mundo Superior. Utiliza el lenguaje de los SefirotPartzufim, gráficos y dibujos para describirlo. La Torá describe el mundo Superior mediante el lenguaje cotidiano. Existe también el lenguaje alegórico y el lenguaje de las leyes. Ahora, vamos a tratar de traducir el lenguaje de la Torá en idioma cabalista.

La Torá describe la aparición del Mundo Superior, su estructura y evolución y, después, describe el proceso de nuestra creación. Pero no se trata de una persona de nuestro mundo. 

La Torá habla de la creación del deseo de recibir (llamado Alma o Adán), que tiene la meta de llenar esta creación-deseo-alma con eterno y absoluto placer. Este deseo de deleite es la única creación. Además, sólo existe el Creador. Así pues todo, a parte del Creador, no es más que diversas medidas del deseo de placer.

Lo mismo ocurre en nuestro mundo. Lo único que separa a todos los objetos entre sí es la cantidad del deseo de placer, el cual determina todas las propiedades de cada objeto. El deseo de placer se compone de cinco niveles, y estas cinco partes del deseo o creación son llamados los SefirotKéterJojmáBina,Tifferet, y Maljut. El Creador desea llenar completamente de placer a la creación hasta que la creación sienta perfección y eternidad. Esto se debe a que el Creador mismo existe en este estado, y desea otorgárnoslo.

El Creador es perfecto y el único. Al ser perfecto, Él desea otorgar la perfección, Su propia condición, a Sus criaturas. Por esta razón, la meta de la creación es alcanzar la perfección del Creador, y poder recibir lo que el Creador quiere otorgarnos.

La Cabalá no se ocupa de los acontecimientos en nuestro mundo. Investiga los sucesos en el mundo Superior, de donde descendieron todos los poderes a nuestro mundo y generaron e instigaron todo lo que sucede aquí. Al aprender Cabalá, la persona comienza a ver el mundo Superior. Es capaz de alcanzar al Creador y la manera en que Él creó el mundo espiritual. En la Cabalá, este acto se llama "El Primer día de la Creación".  En sus acciones posteriores (llamados días subsecuentes), el Creador hizo las fuerzas gobernantes del Mundo Superior. En el último acto, el sexto, del Creador (el sexto día de la creación) creó a Adán.

Ya que Adán fue el acto final del Creador, él es el propósito de toda la creación. Todo lo creado con anterioridad a él fue creado para él. Entonces, ¿cuál es el destino de AdánAdán debe alcanzar semejanza con el Creador, volverse completamente igual a Él, y regir toda la existencia y su propio destino. Es más, estamos obligados a llegar a este perfecto estado superior por nosotros mismos. Para alcanzarlo por nuestros propios medios, primero tenemos que llegar al peor estado (opuesto al estado del Creador), y después ascender por nuestra propia voluntad.

Con la ayuda de la Cabalá, la persona ve ambos mundos - nuestro mundo y el Mundo Superior - así como la interacción entre ellos. La información emana del Mundo Superior y lo convierte en materia ante nuestros ojos. Nuestra reacción a esto (que desciende desde lo Alto en forma de información), se eleva de nuevo al Mundo Superior y determina de qué manera, nuestro futuro descenderá y se materializará. Por lo tanto, el Creador (que existe en el máximo nivel), creó la creación a partir de la propiedad opuesta a Él. La llenó de Luz y, posteriormente, al vaciarla de la Luz, se redujo a la condición de "nuestro mundo".

A CONTINUAR... 

sábado, 8 de agosto de 2015

El séptimo día será un día de descanso para ti


La Torá, “Éxodo” 35: 1 – 35: 3: Moisés llamó a toda la comunidad de los hijos de Israel a reunirse, y él les dijo a ellos: “Estas son las cosas que el Señor mandó a hacer. Seis días se trabajará, pero el séptimo día tendrá carácter sagrado, un día de descanso completo al Señor; el que realiza los trabajos [en este día] será castigado con la muerte. Usted no deberá encender el fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo”.
Inicialmente nos ocupamos de los deseos egoístas de una persona o la sociedad. La Torá nos dice que todo lo que necesitamos hacer es superar nuestro ego y  reunirnos juntos por encima del ego en una sola totalidad. Así que esta Parasha (porción de la Torá), se llama “VaYikahel” (reunirse).
Se habla de la reunión de todas las partes separadas, distantes y hostiles del alma colectiva, que se encuentran en todos nosotros y que necesitamos reunir, como un rompecabezas, en una sola alma.
A través de la conexión de estas partes, comenzamos a organizarnos en ellos bajo la influencia de la Or Makif (Luz Circundante), la característica de otorgamiento y amor del Creador. Si tratamos de ser como Él, a continuación, en la medida de nuestros esfuerzos, Él nos influencia y ayuda a nuestra reunión en una conexión integral y mutua.
Luego veremos cómo nuestras características mutuas crean algo conjunto, una especie de imagen completa, que en la sabiduría de la Cabalá se llama un Partzuf, es decir, un bloque o estructura.
Este Partzuf se compone de Sefirot: Hesed, Gevura, Tiferet, Netzach, Hod, Yesod, Malchut. En los primeros seis Sefirot, que simbolizan los seis días de la semana, tenemos que trabajar en la recolección de las piezas separadas del alma. Si tenemos éxito en esto, entonces la Luz va a terminar la reunión completa, trabajando en nuestros esfuerzos a lo largo de los seis días de trabajo. Y entonces no necesitamos hacer nada más, ya que en el séptimo día de nuestro trabajo está terminado.
Ahora es posible para la luz para terminar esta soldadura entre nosotros en que entonces la unidad completa del alma emerge de las partes separadas y nos reunimos.
Terminamos una semana, y comenzamos una nueva semana. Una parte y luego otra parte se reúnen, y de esta manera, reunimos toda nuestra alma común. Dentro de un determinado número de acciones con estas, alcanzamos la reunión espiritual de todas las partes convirtiéndose en una unidad completa, la semejanza de Adán (el hombre), lo que significa Domeh (similar al Creador). Con esto, logramos la corrección completa de la humanidad, que es a lo que tenemos que llegar.
Así Shabat es el día más sagrado, porque en este día actúa la Luz, influye en nuestros esfuerzos, y los finaliza. Es como si a lo largo de los seis días el trabajo se realiza, y en el séptimo día la Luz lo lleva a cabo.
Si en el séptimo día continuamos este trabajo, entonces es como si estuviéramos felices con esta destrucción del alma de Adán, porque estamos tratando de hacer el trabajo en lugar de la luz. Esta es la mayor violación de todo el sistema de corrección.
En general, si hacemos nosotros  parte del trabajo y la luz también hace su parte del trabajo. Si hacemos todo el trabajo nosotros mismos, estamos agregando aún mayor destrucción en el sistema e incluso rechazamos con más fuerza la reciprocidad de todas las partes que reunimos durante la semana. En general, es preferible no hacer nada en absoluto durante toda la semana y continuar esto incluso en el séptimo día. De esta manera, se nos niega todo el método de corrección del sistema y todo su avance.

Por lo tanto antes del séptimo día, es necesario terminar nuestros esfuerzos, lo que significa que nos detenemos en el sexto día y hacemos lo posible para que la Luz solde  todas las partes, pegarlos juntos. Se dice, “Va a ser un día de descanso para usted.” Básicamente, la persona que está haciendo el trabajo y no simplemente descansa. En este momento, por fin siente la unidad gradual de las seis partes en un todo general y terminamos la corrección del actual nivel espiritual. Y después de eso, corregimos al siguiente nivel y el siguiente, y así sucesivamente, semana tras semana.

(Desde Kab TV’s “Secretos del Libro Eterno”, laitman.es)

miércoles, 8 de julio de 2015

La poción de vida y de muerte


El Talmud Babilónico, Tratado Taanit 7: El que se ocupa de la Torá por el bien de esta, la Torá comienza a ser la poción de vida para él, y el que se ocupa de la Torá no por el bien de la Torá, esta comienza a ser la poción de muerte para él.

¿Si hay un peligro tan grande oculto en la Torá, quizás sería mejor no ocuparse en ella? Después de todo, si tú estudias correctamente, “tú te elevas a los cielos” y si no lo haces “te hundes en el piso”, en el abismo.

El problema es que si tú no estudias correctamente, la Luz oculta en la Torá te pone en estados que son lo contrario a la verdad, pero ni siquiera te das cuenta de eso. La Torá no te trae tu muerte, sino “la poción de muerte” cuando tú no sientes que estás muerto. Tú puedes estudiar la Torá día y noche, memorizar página tras página de memoria y al mismo tiempo estar "muerto", es decir no entender que esto es totalmente opuesto a la meta por la cual fue entregada la Torá.

La Torá nos fue dada de modo que nosotros alcancemos el amor de los demás. Dice: “Yo creé la inclinación al mal y yo creé la Torá como condimento porque la Luz en ella reforma” ¿Qué significa que reforma? Esa es la “gran ley de la Torá” -”Ama a tu prójimo como a ti mismo”- o en otras palabras, la meta general de todo lo que nosotros hacemos de acuerdo a la Torá.

En cada precepto que nosotros cumplimos, en cada detalle, nosotros debemos avanzar hacia el amor a los demás. Sólo a través del amor a los demás nosotros llegaremos a la meta final, el amor del Creador y la adhesión con Él, de acuerdo a la equivalencia de forma entre una persona y el Creador.

Por lo tanto, antes del estudio nosotros tenemos que prepararnos y mantener todas las condiciones necesarias de modo que el estudio de la Torá nos lleve a la meta deseada: adhesión, es decir, la corrección de nuestras intenciones de egoístas a altruistas. Este trabajo sólo se clarifica en el grupo, donde nosotros podemos inspeccionarnos a nosotros mismos en la práctica.

Cada vez descubriremos el odio entre nosotros y obtendremos una oportunidad de elevarnos por encima de este hacia el amor. Para hacer eso, nosotros necesitamos organizarnos correctamente: Nosotros queremos conectarnos con el fin de alcanzar la adhesión y para descubrir al Creador en esto, llevándole alegría a Él de este modo. Es posible descubrir al Creador sólo en nuestra vasija colectiva de otorgamiento. Es necesario que nos preparemos para la lección de esta manera de modo que nosotros abordemos el estudio en forma correcta.

PREGUNTA: ¿Si la poción de muerte no me deja sentir que estoy muerto, la poción de vida me permite sentir la muerte?

RESPUESTA: Yo siento que estoy viviendo de la “poción”. Esta ya no es una existencia ordinaria. En la intención con el fin de otorgar, por encima de mi naturaleza yo alcanzo la vida. La poción tiene el efecto de hacerme mentir a mi deseo egoísta y no a mí mismo. Por otro lado, la poción de muerte me ahoga en la mentira, de la cual yo no me doy cuenta y luego me veo a mi mismo como un “justo”, aunque aún yo no he entrado siquiera en la categoría de “malvado”.

PREGUNTA: ¿Cómo puede la sabiduría de la Cabalá salvar a una persona de la poción de muerte?

RESPUESTA: Lo puede hacer mediante la Luz que Reforma. Si tú organizas todas las condiciones para ti mismo en forma correcta, si tú entras al grupo y diseminas, lo cual es una parte inseparable de la preparación en estos días y si tú participas en todo lo que el grupo experimenta para revelar la conexión, entonces tú te estás preparando correctamente para el estudio y tu intención durante el estudio ya no es para leer otro párrafo sino para recibir la Luz que Reforma. No es por casualidad que Baal HaSulam escribió en “La Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, Artículo 18: “…que mientras estaban practicando la Torá, ellos no fijaron sus mentes y corazones para atraer la Luz en la Torá...”.

Todo se resuelve mediante la preparación. El estudio correcto es el estudio para el que tú te has preparado correctamente. Por lo tanto tú lees el texto en forma correcta con la correcta intención, en el grupo correcto, con todas las condiciones necesarias. ¿Y qué obtienes tú del estudio? Tú obtienes la oportunidad de trabajar y de sobreponerte: al sentimiento de odio y rechazo de los amigos.

(De la cuarta parte de la Lección diaria de Cabalá, “Introducción al TES”, laitman.es )

Material relacionado:
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¿Por qué trabajo?

Cabalá y el significado de la Vida

miércoles, 13 de mayo de 2015

Dos caminos - Beito y Ahishena


El sufrimiento y el vacío llevan a una persona a preguntarse sobre el significado, causa y propósito. Gradualmente, una persona empieza a sentir que necesita comprender la causa de todo lo que ocurre y este sentimiento es el deseo subconsciente de revelar al Creador.

Cuando se despierta en el hombre el punto en el corazón, como la consecuencia se siente atraído hacia un lugar donde puede estudiar la sabiduría de la Cabalá. El punto en el corazón es el deseo de revelar al Creador y la Cabalá es el método o el medio para revelarlo a Él. El punto en el corazón es el deseo inicial del alma y el alma entonces empieza a desarrollarse desde este punto.

Existen dos caminos para alcanzar el nivel de “Adam”, dos formas de desarrollo de la Criatura: el camino del sufrimiento y el camino de la Torá.

"El camino del sufrimiento", como indica su nombre, lo pasamos prolongamente y con grandes sufrimientos. Es el camino de desarrollo inconsciente, a través de la progresión natural del tiempo (בעיתה Beito). Si avanzamos por el camino de “Beito” (desarrollo natural, en el debido tiempo), las fuerzas de la naturaleza nos empujan hacia adelante en contra de nuestro egoísmo ya que deseamos avanzar guiados por nuestro ego. Por ello, las fuerzas opuestas al egoísmo nos impactan, intentando mantenernos en otorgamiento.

En “el camino de la Torá” aceleremos el tiempo (progresemos por אחישנה Ahishena). Es el camino del desarrollo consciente mediante el estudio de la Cabalá, acelera el proceso de desarrollo y transforma los sufrimientos en dulces “tormentos de amor”, que aumentan el anhelo por el bien prometido al final del camino. Este es el beneficio primodial del estudio de la Cabalá – la transición del camino del sufrimientos al camino de la Torá.

Sobre la diferencia que existe entre el camino de la Torá y el camino de los sufrimientos, escribe Baal HaSulam en el artículo “La paz en el mundo”:

“Hay dos gobiernos que actúan durante dicho desarrollo: Uno es el ‘Gobierno de los cielos’, que se compromete a tornar todo lo malo y dañino – en bueno y productivo. Solo que esto ocurrirá ‘a su debido tiempo’, en forma lenta y dolorosa. Y cuando el ‘objeto en desarrollo’ es un ser vivo y sensible, sufre terribles dolores y tormentos mientras se encuentra bajo la prensa del desarrollo, una prensa que lo presiona con gran crueldad. En cambio, el ‘Gobierno de la tierra’, representa a las personas que tomaron dichas leyes de desarrollo bajo su control, y tienen el poder de liberarse completamente de las ataduras del tiempo, y están muy apresurados por conseguir el final, es decir, terminar la maduración y corrección del objeto, que sería el final de su propio desarrollo.”

El desarrollo consciente (el camino de la Torá) tiene dos ventajas importantes: es más rápido y está libre de sufrimientos. Si deseamos acelerar nuestro propio proceso de desarrollo, debemos apresurar el reconocimiento del mal en cada uno de los estados evolutivos. En lugar de esperar que se revele el mal, nosotros lo detectamos de antemano y aceleramos nuestro desarrollo. Además, si esclarecemos el mal con el pensamiento, antes de su aparición en la práctica, no solo estaremos acelerando el proceso, sino que nos ahorraremos el sentimiento de dolor como lo sentimos en este mundo.

(Por Rav Dr. Michael Laitman, Extractos del libro "Introducción a la sabiduría de la Cabalá)

INTRODUCCIÓN A LA SABIDURÍA DE LA CABALÁ

Disponible en nuestra TIENDA DE LIBROS

miércoles, 29 de abril de 2015

Una regla con 612 comentarios

La palabra “Klal” (colectivo/regla) indica una suma de detalles que, cuando se juntan, forman el colectivo arriba. Por lo tanto, cuando él habla sobre la Mitzvá, “ama a tu prójimo como a ti mismo”, esta es una gran Klal en la Torá, debemos entender que el resto de las 612 Mitzvot (preceptos) en la Torá, con todas sus interpretaciones, no son ni más ni menos que la suma de los detalles introducidos y contenidos en esa única Mitzvá (singular de Mitzvot), “ama a tu prójimo como a ti mismo”. (Baal HaSulam, “Matán Torá”, “La entrega de la Torá”).
Esto significa que toda la Torá es dada con el fin de alcanzar la regla general de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. El resto que está escrito en la Torá excepto este único concepto “ama a tu prójimo como a ti mismo” es simplemente una aclaración de esta regla.
Todo está incluido en esta regla. Es por esto que cuando olvidamos esta regla, ningún camino espiritual es posible para nosotros, ni estamos conectados con el proceso espiritual, ni continuamos persiguiendo las metas espirituales. Si intentamos abarcar este principio, incluso no podemos dejar de revisar el nivel en el que estamos o tratar de descubrir dónde estamos en realidad.
Se nos dio la Torá completa y tiene el propósito de ayudarnos a alcanzar la conexión que es llamada amor en nuestras vidas. Existen dos caminos para hacerlo: Uno es seguir un largo camino lleno de aflicciones que representan el camino de desarrollo natural, y el otro es un atajo placentero que está asegurado por la Torá. Por un camino o por el otro, toda la humanidad, desde el principio hasta el final, está vinculada con el progreso que nos conduce a amar a nuestro prójimo.
Si entendemos y reconocemos que ahora estamos simplemente practicando y jugando, seguimos un camino relativamente fácil y cómodo para alcanzar la meta. Sin embargo, tendremos que atravesar ciertos problemas y dificultades, resolverlos y explorarlos para que consigamos una mejor sensación de su esencia y origen. Tendremos que resolver varias situaciones en nuestras mentes y sensaciones porque este proceso nos permite entender y sentir las cosas de mejor manera.
Con el fin de hacer más fácil y más placentero para nosotros este camino, existe la Torá con la ayuda de la cual alcanzamos el estado de amar a nuestro prójimo. Desde esta fase en adelante, eventualmente llegaremos a amar al Creador. Sin embargo, no hay nada que podamos alcanzar siguiendo simplemente el camino del sufrimiento. Todo depende del despertar por nuestra parte. 
(Escritos de Baal HaSulam, laitman.es)

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