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jueves, 26 de noviembre de 2015

Cabalá para cada generación

La sabiduría de la Cabalá hace frente a la educación y a la construcción de la sociedad como los medios para alcanzar la Fuerza Superior. En sus escritos, los cabalistas revelan la evolución a la que cada persona debe someterse en una sociedad  basada espiritualmente. Al igual que un alma recibe lo que necesita de su medio en los reinos espirituales, una persona debe recibir la educación adecuada en cada etapa de su vida.

En una sociedad basada en los principios de la sabiduría de la Cabalá, podemos aprender de la niñez a apreciar la vida en un nivel más profundo. Entenderemos que este mundo es mucho más rico de lo que nuestros cinco sentidos pueden percibir. Desde una edad temprana, aprenderemos por medio de juegos y ejemplos a identificar las causas y las fuerzas latentes que controlan la realidad.  En consecuencia, conoceremos las leyes espirituales de amar y dar, aprenderemos a usarlas correctamente, y seremos capaces de vivir en armonía y equilibrio con la naturaleza.

La Cabalá explica que la humanidad está progresando de tal manera que cada generación es más desarrollada que la anterior. Para ponerlo de diferente manera, la nueva generación tiene nuevos deseos, aspiraciones más altas, y nuevos sueños. De acuerdo a la Cabalá, el nivel de egoísmo en los jóvenes es siempre mayor al de sus padres. Es por esto que los valores que predominan en la generación de los padres son desechados en la siguiente. Los viejos valores parecen vacios e insignificanticos ya que estos no llenan las nuevas y grandes necesidades de los jóvenes. Este también es el por qué ellos rechazan la educación que les proveemos y no encuentran interés en la vida.

El problema es que todavía tenemos que reconocer este proceso y aprender cómo hacerle frente. Solo somos capaces de cambiar el pobre estado de la juventud de hoy en día por medio de la adaptación de nuestro sistema educativo al nivel de evolución (egoísmo) de nuestros niños.

El mensaje de la sabiduría de la Cabalá debe adaptarse a cada generación. El mensaje se lo puede transmitir por medio de películas, juegos o historias. Si empezamos a explicar a los niños como funcionan la cosas bajo la superficie, entonces sentirán que se les está enseñando como tener éxito y como entender mejor su propio mundo. Sentirán que están siendo expuestos a nuevos canales y nuevas rutas en la vida.

No necesitas hablarles sobre aspectos espirituales o sobre cuestiones abstractas, sino simplemente entregarles el enfoque correcto de la vida, enseñarles como mirar la vida en un nivel ligeramente más profundo. Ellos captarán el mensaje sencilla y naturalmente. En verdad, no es del todo difícil explicar que detrás de las escenas de esta vida se encuentra algo oculto a nuestros sentidos, que hay fuerzas más sutiles en el trabajo en nuestro mundo de lo que podemos percibir, y que debemos considerarlas. Como ellos viven su vida normal, los niños empiezan a sentir la existencia de un empate inherente a la naturaleza, en la cual nosotros, los adultos, nos hemos acostumbrado a pasar por alto.

Los niños todavía viven sus vidas normales, excepto ahora ellos sabrán que existe un orden sistemático más elevado, y este les proveerá de una consciencia más llena, una perspectiva más amplia de la vida. No estarán por más tiempo frustrados y desorientados, y no necesitaran estrellas de pop como modelos de conducta, ellos crecerán encontrando su propio camino a su auto- realización.

(kabbalah.info/es)

Material relacionado:
Enseñando a los niños la percepción espiritual
Educar según las leyes de la Naturaleza
Superar las diferencias de las generaciones

martes, 25 de agosto de 2015

¿Qué corregir primero: a nosotros mismos o el entorno?

PREGUNTA: ¿Qué tenemos que corregir primero: a nosotros mismos o el entorno?

RAV LAITMAN: Esta es una pregunta muy compleja. No puedo corregirme a mí mismo sin el entorno y no puedo corregir el entorno hasta que me corrija a mí mismo. Y en la medida que me corrijo, veo que el entorno ya está corregido y yo sólo necesito corregirme a mí mismo  y  esto es lo que cada uno de nosotros siente.

En esencia, estamos en una realidad perfecta que no tiene defectos. Sólo dentro de nosotros hay una sensación de que nos sentimos mal, que estamos imperfectos y divididos. Pero cuando  revelamos la realidad, el entorno y el mundo verdadero entonces, descubrimos un mundo superior en lugar de éste. Y vemos entonces que aparte de nuestra percepción de la realidad, nada más tenía que ser corregido.

Resulta que yo existía en una realidad perfecta todo el tiempo, y fue sólo en mi percepción no corregida que parecía que estuviera roto porque yo mismo estaba roto. Mis propiedades fueron dañadas, y por lo tanto yo juzgo todo de acuerdo a mis propios defectos.

Por lo tanto una persona solamente debe entender que sólo ella está corrupta y que todos los demás están corregidos. Pero, la persona puede corregirse a sí misma sólo si se conecta a todo los demás de la forma correcta al enseñar a los demás cómo unirse correctamente.

Todas las otras personas fuera de ella son piezas rotas de su propia alma. Por lo tanto, el trabajo de nuestra corrección va en dos direcciones: de uno mismo hacia afuera y viceversa.

Y, de hecho, no hay vicio en cualquier persona o en la humanidad en su conjunto. Sólo las conexiones entre nosotros están dañadas y sólo allí deberíamos centrar nuestros esfuerzos: en la corrección no del propio ser humano sino, de su relación con los demás. Si logramos una buena conexión en un grupo, entonces revelamos el mundo superior en él y vemos todo de la forma correcta.

Una persona debe corregir su actitud hacia los amigos y  a través de esto mostrarles un ejemplo de cómo los ama. No hay necesidad de otra cosa que no sea este ejemplo. Si tienes éxito en esto, entonces verás cuánto avanzas hacia adelante.

(De la Convención en Guadalajara, “Latiendo América, un corazón para todos”,día uno, preparación para la lección, 17/07/15)


Material relacionado:
La influencia del entorno sobre persona
¿Qué me inspira?

sábado, 4 de julio de 2015

La corrección de la creación está en la intención


La corrección de la creación está en la intención

La corrección de la auténtica naturaleza humana, sus deseos egoístas, debe ser realizada sólo con el propósito de convergencia con la Fuerza Superior y similitud con ella, adquiriendo la calidad de otorgamiento, es decir, con el propósito de recibir placer de ella como ella desea de otorgarnos placer. El deseo humano de recibir placer está creado por la Fuerza Superior y no es contrario a ella.

El contrario de ella es la intención de recibir placer "para sí mismo". Es la intención "para sí mismo" que es llamada el egoísmo, no el deseo mismo de recibir placer. El mismo deseo de recibir placer o, como dicen los cabalistas, deseo de llenarse, es inmutable, sólo éste ha sido creado, sólo éste existe, además del Creador mismo. El Creador creó sólo el deseo de recibir placer de Él, de su luz, de la sensación de Él.

De nosotros depende sólo cómo aplicar nuestro único natural deseo de recibir placer: para sí mismo o para el Creador.

El recibir placer "para sí mismo" está restringido por los límites de nuestro mundo. Es imposible llenar un deseo egoísta porque, al llenar el deseo, el placer lo anula y el deseo no permanece en nuestros sentidos.

Para que el hombre pueda existir hasta que comience a mantener la intención correcta y que pueda llenarse con ilimitado e infinito placer, él posee sólo un micro-deseo que es capaz de recibir una pequeña chispa del placer, "ner dakik". Todos otros ilimitados e infinitos placeres pueden sentirse sólo en la intención para el Creador.

De esto vemos que el Creador creó el deseo de recibir con el propósito de utilizarlo no de una manera directa de "recibir placer para sí mismo", sino de manera inversa de "recibir placer para Él". En este caso, llegamos a ser semejantes a Él. Cambiando la intención egoísta de "recibir placer para sí mismo" a una intención altruista de "recibir placer para la Fuerza Superior", el hombre llega a ser enteramente semejante a la Fuerza Superior porque es la intención que determina la acción.

Es imposible hacer una transición inmediata de la intención egoísta para sí mismo a la altruista para la Fuerza Superior. Tal cambio en los pensamientos, los hábitos y el estilo de vida de la persona requiere una transformación gradual. Las maneras de recibir placer están dictadas al hombre por la sociedad; por lo tanto, se requiere tal entorno que cambie los valores de recibir por los de otorgar.

De este modo, el hombre hará la transición de la intención para sí mismo a la intención para otros.

Entonces, ¿qué método entrega al hombre la posibilidad de alcanzar rápida e inequívocamente los atributos de la fuerza superior? La única manera de adquirir la intención para otorgar está en pensar y preocuparse de sí mismo sólo en la medida requerida para la existencia y, en el resto, preocuparse por el bienestar de la sociedad. De este modo, el hombre llega a ser semejante a la Fuerza Superior por su atributo. Tal cambio es sólo posible en una sociedad particular, creada especialmente para cambiar al hombre.

Dos ventajas del cumplimento de la ley de otorgamiento en la sociedad

·         El hombre cumple con la ley de otorgamiento porque eso está incentivado por la sociedad e incluso por toda la humanidad.
·         El cumplimiento de la ley de otorgamiento para la humanidad prepara al hombre para cumplir esta ley con el propósito de convergencia con la Fuerza Superior.

Sólo en este caso el humano tiene la energía para cumplir el acto de otorgamiento. La sociedad, alabando sus actos, le proporciona con eso la energía para otorgar, al principio sólo para recompensa. El hombre apunta a la admiración por parte de la sociedad. No obstante, el hábito de otorgar se hace gradualmente su segunda naturaleza y el hombre ya lo desea por sí mismo.

Estos actos de otorgamiento evocarán el descenso de la Luz Superior Correctora que lleva al hombre a la semejanza con el Creador según el principio: desde la intención "para sí mismo" a la intención "para el  Creador".

Esta preparación es uno de los medios para llegar a la meta porque, acostumbrándose a trabajar para otros y para sus bienes, y no para sí mismo, el hombre llega al cumplimiento de la ley de otorgamiento para el Creador, y no para sí. Según el plan de la creación, su intención tiene que hacerse de esta forma.

(Extracto del libro "Alcanzando los mundos superiores", Por Rav Dr. Michael Laitman)

Material relacionado:
Percatarse del dominio del Creador
Deseo formado correctamente

"ALCANZANDO LOS MUNDOS SUPERIORES"
Disponible en nuestra TIENDA DE LIBROS

martes, 15 de enero de 2013

Creando la sociedad altruista


Sólo el 10% de la humanidad es altruista por naturaleza. El resto es  egoísta. Sobre la doctrina social de Baal ha Sulam.         
"¿Buscas  el motivo de la maldad?  Este está solo en ti". 
-   Jean Jacques Rousseau         
Entre los maravillosos artículos que aparecen en el libro “La última generación”, se han publicado por primera vez unos manuscritos únicos de  Baal ha Sulam (Rabí Yehudá Ashlag, compositor de la interpretación “Escalera” del libro del Zohar) que revelan sus avanzadas enseñanzas sociales, anticipando su tiempo. 50 años después de su muerte, es escalofriante ver en qué medida, este deslumbrante cabalista, fue tan exacto en sus diagnósticos, y cómo las recomendaciones que destinó a la humanidad se convierten hoy en la orden del día. Este artículo se basa en ideas tomadas de estas escrituras.     
El mundo sólo puede existir si el hombre cambia su actitud hacia él, de recibimiento para sí mismo a otorgamiento. Nuestro egoísmo es la única fuerza destructiva en el mundo. Todas las fuerzas en el mundo, excepto el ego de los seres humanos, están en equilibrio entre sí. Se activan y coexisten bajo una sola ley de la naturaleza y se encuentran en los niveles de la existencia material – inanimado, vegetativo y animal - en perfecta armonía.
Antes se creía que tal armonía no existía y resueltamente, destruimos partes de la naturaleza que nos parecían "dañinas". La amarga experiencia que resulto de nuestra intervención en la perfección de la naturaleza, nos enseña que en ella, todos los factores están relacionados entre sí y todos aspiran a un estado dehomeostasis - el equilibrio en todos los niveles y la cooperación entre los niveles materiales.             
El proceso de homeostasis es el equilibrio interno y externo de todo objeto vivo. Cada objeto tiene el derecho a existir, solamente si compara sus parámetros internos con los externos. Cuando se viola esa semejanza se destruye el equilibrio. Cuando el objeto cruza las fronteras de la comparación, lleva al organismo al exterminio. La capacidad para recuperar la homeostasis (equilibrio) en todos los niveles de la naturaleza, es lo que asegura la continuación de la vida. 
Pero al mismo tiempo que las fuerzas de la naturaleza están opuestas unas a otras, positivas y negativas, también están en equilibrio completo y salen de él sólo en caso  necesario, como parte del desarrollo. El único ente desarrollado en la naturaleza, que viola este equilibrio, causándole daño a la naturaleza y a sí mismo, es el ser humano.
El factor perjudicial en nosotros es nuestro egoísmo. Ninguna otra criatura en la naturaleza es egoísta. Un animal que come a otro lo hace en conformidad con la ley de la naturaleza que actúa en el. Él come al otro por el deseo natural, instintivo,  y no cometiendo un daño intencional. Excepto el hombre, no hay otra criatura en la naturaleza que tenga esa actitud de cometer daño, abusar o explotar a los que la rodean.
El hombre es el único en sentir placer al disfrutar más que los que lo rodean. Más aún, sólo él puede disfrutar del dolor del otro. Ninguna otra criatura en la naturaleza tiene esa actitud hacia  los demás. Si la persona no violara el perpetuo equilibrio de la naturaleza, todas las partes en ella existirían en armonía. Aunque pareciera que un animal salvaje devora a otro por completo, en realidad, ningún animal salvaje come más de lo necesario para sobrevivir. Todos los objetos de la naturaleza actúan según las reglas naturales.
El consumo humano excesivo, mucho más allá de lo necesario para su existencia, se llama egoísmo. El egoísmo es la fuerza del deseo que tiene el ser humano, por encima de los deseos físicos, por encima de lo que necesita físicamente. Debemos reconocer que esta es la única fuerza perjudicial en el mundo. Todos nuestros sufrimientos se deben al uso inapropiado de este deseo,  porque es usado en forma egoísta. Este exceso de nuestro deseo, más allá de lo que es necesario para nuestra existencia natural, debe convertirse en otorgamiento. Sólo así lograremos un equilibrio con la naturaleza.
Esta maravillosa posibilidad de poseer un comportamiento independiente de este tipo no existe en ninguna otra entidad en la naturaleza. El ser humano es el único a quien le está permitido elegir la intención de sus acciones. Por medio del uso correcto de este deseo excesivo,  una persona puede elevarse al nivel del Creador, y convertirse en una parte independiente de la naturaleza. Sin embargo, hasta nuestros días, el ser humano se auto-destruye, se va acercando a su auto-extinción.
Altruismo a nivel celular
Un objeto es definido como vivo cuando da y recibe del entorno. La ley de existencia de cada objeto vivo es el altruismo. Todo organismo vivo debe sustentar cada célula y cada órgano, que existe por sí mismo o en común, combinando células y órganos que funcionan en conjunto y en complementación mutua. En este proceso ellos deben "ceder", y "ayudarse" el uno al otro. Podemos ver, que la conexión entre las células, por el principio de "uno para todos" o "altruismo", funciona dentro del cuerpo de cada ser vivo.
Sin la existencia de este principio, el cuerpo vivo no puede subsistir, se convierte en una célula de "cáncer" y finalmente se auto-destruye. Esta ley funciona en toda la naturaleza según el "programa escrito por anticipación" implantado en cada criatura, sin libre albedrio, excepto el humano. El hombre, al fin de su desarrollo, debe alcanzar un estado de desesperación y anhelar que esa ley se ejecute y lo controle. Por lo tanto, sólo el ser humano, a diferencia de los otros entes en la naturaleza – inánime, vegetativo y animal - es el elemento desarrollado de la naturaleza.
Las células pueden sobrevivir, existir, crecer, reproducirse y aplicar el programa interno en forma mutua, en esfuerzo conjunto en un solo cuerpo. Ellas subsistirán sólo si "ceden" una a la otra y reconocen las necesidades de la  otra. Esto sucede en todo organismo vivo. Los biólogos escriben sobre esto en forma sorprendente. Lo llaman: "sabiduría de la naturaleza."
Los investigadores descubren tal comportamiento "altruista" en cada pequeña partícula de material. Ellos distinguen señales de anulación propia, comprensión mutua, y acercamiento entre las células, donde cada parte podría "destruirse" a sí misma por el bien del  plan general. Ellos encuentran este tipo de acciones en cada parte de la naturaleza.      
La fuerza de rescate de la humanidad
El mundo no sintió la fuerza de su egoísmo hasta que no llegó a su máximo desarrollo. El descubrimiento del egoísmo "en toda su magnitud", es decir, en oposición total con la ley general de la naturaleza, ocasiona al ser humano sufrimientos, enfermedades, desastres naturales y casos lamentables. Debido a que toda la naturaleza es un solo organismo, la corrupción se revela en todos los niveles de la naturaleza – inánime, vegetativo y animal.
El desafío de la humanidad contra la naturaleza condujo a una crisis general de la cual somos testigos hoy en día. Esta crisis no es "un castigo del cielo ", sino un resultado directo de nuestra cruel intervención en los sistemas ecológicos, de nuestra negligencia de las leyes de la naturaleza y del consumición excesiva de cada uno de nosotros. Si cada uno de los órganos del cuerpo general de la humanidad corrigiera sus intenciones y actuara por el bien de la humanidad - podríamos mantener el equilibrio con la naturaleza, y como resultado  conseguiríamos solo bienestar y abundancia.
Pero, por desgracia, parece que la humanidad llegará a este entendimiento sólo por el "reconocimiento del mal". Este proceso puede ser el resultado de un camino largo y lleno de sufrimiento, o también el resultado de una manera corta de corrección.  
Los estudios científicos demuestran que el diez por ciento de la humanidad es altruista por naturaleza, el resto son egoístas. Por lo tanto, según lo indicado por Baal haSulám en su artículo - "La última generación", deben corregirse, en primer lugar, ese diez por ciento de la población altruista del mundo. Ellos están comprometidos a aportar al resto de la humanidad el conocimiento sobre la causa de la crisis y sobre la posibilidad de liberación.
Debido a que la sociedad es la que determina los valores propios de la persona, debemos cambiar los valores existentes en la sociedad humana. Sólo la sociedad misma puede influenciar a cada uno de nosotros, para cambiar nuestro comportamiento de recibimiento a otorgamiento.
Como el hombre es absolutamente dependiente de la sociedad, y dado que todas sus acciones son para ganar el respeto a su personalidad en la sociedad (ya sea la familia, los hijos u otras personas), entonces si todos los que lo rodean alabaran sus acciones altruistas y deshonraran sus acciones egoístas, la persona no podría continuar en su comportamiento egoísta. Este proceso obligaría a la persona a trabajar por el bien público para ganar los elogios de quienes le rodean.
Poco a poco, debemos crear en la sociedad, una nueva agenda, que elogie de cualquier manera posible la dignidad y la importancia de las acciones altruistas. El cambio en la opinión pública debe definir como meta el implante del valor absoluto del otorgamiento a la sociedad, en toda la humanidad y en cada individuo en especial. El individuo será evaluado por medio de sus acciones de otorgamiento – de esta manera él será importante, respetado y famoso en el mundo. Gradualmente, la persona cederá a la influencia de la opinión pública, y sin otra alternativa, aceptará al altruismo como el valor más supremo.
(La Voz de la Cabalá)



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