miércoles, 7 de septiembre de 2016

No hay otro fuera de Él


Cada situación puede ser constructiva, todo depende de mi  actitud.

Debemos recibir cada situación que viene de Arriba. No hay otro fuera de Él. Cada situación puede ser una situación constructiva, todo depende de nuestra intención, de mi actitud. Siempre y cuando tratamos cada situación como un estado correcto para investigar, para corregir y para avanzar, sin importar en qué estado nos encontramos.

Me encuentro todo el tiempo elevando MaN, en intención, y desde Arriba recibimos situaciones. Debemos ver y entender que lo que llega de Arriba es una bendición. “Bueno y Benefactor”. Si entramos cada vez más en el estudio, al grupo, a la intención, entonces no importa lo que recibimos de Él.

Puede ser que recibamos cada vez dificultades o una actitud estricta, pero entendemos que esa actitud justamente es la que nos acerca. Así nos dirigimos a una persona seria y le exigimos avanzar, y no lo felicitamos como si nos dirigiéramos a un bebé.

(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

domingo, 4 de septiembre de 2016

¿Cómo alcanzar la felicidad?


¿Por qué todo está tan mal?

El estudio de la naturaleza muestra que cada una de sus partes es manejada de manera determinista y con un propósito, justo como la fruta que crece en un árbol es manejada para que llegue a la sublime meta final, madurar. Pero los estados tempranos de maduración son opuestos a la forma madura. Es más, mientras más dulce es la fruta cuando madura, más amarga y fea es en sus fases intermedias.

Una bestia se desarrolla rápidamente mientras que un bebé nace débil y dependiente y necesita muchos años para desarrollarse. Una persona que no conoce el resultado final de su desarrollo puede decir que la bestia es mejor que el hombre en todos los sentidos.

Por lo tanto, aprendemos que la naturaleza maneja el desarrollo de una manera determinista y con propósito, ignorando las formas intermedias y tomando en cuenta sólo el resultado final. La actitud positiva de la naturaleza hacia el ser creado no es sentida sino hasta la fase final de su desarrollo.

Conclusión: El manejo de cada parte de la naturaleza es bueno y con propósito, pero este hecho es revelado sólo al final del proceso de desarrollo y sólo a aquellos que alcanzan la fase final, los cabalistas, pueden ver el mundo en su forma final buena.

Existen dos caminos de desarrollo: con sufrimiento o con esfuerzos.

El plan de la naturaleza es hacernos semejantes al atributo de absoluta bondad y, con el fin de alcanzarlo, han sido preparados dos caminos de desarrollo.
  •       El camino del sufrimiento: es un proceso lento e inconsciente de desarrollo, bajo la influencia de sufrimiento, hasta reconocer que la bondad es necesaria.
  •       El buen camino: es un desarrollo rápido, consciente y placentero, hasta asemejarse a la naturaleza.

La meta final es esencial y está predeterminada. No hay manera de evitarla. La naturaleza nos guía de forma rígida por el camino del sufrimiento o por el buen camino. La naturaleza revela el egoísmo en nosotros, la fuerza malvada que tenemos que descubrir. Tenemos que descubrir la fuerza buena y aprender cómo generarla de la naturaleza con nuestros deseos y acciones.

El propósito de la sabiduría de la Cabalá es desarrollarnos con la fuerza positiva.

Al estudiar la sabiduría de la Cabalá, la persona descubre que es en realidad su egoísmo natural el que se interpone en su camino para desarrollarse pacíficamente hasta el estado feliz que está destinada a alcanzar naturalmente. La raíz de todo el mal es el amor propio, llamado egoísmo. Este atributo es opuesto a la fuerza general de la naturaleza, a la bondad. Por lo tanto, la razón de todo el sufrimiento es la brecha entre los atributos negativos del egoísmo y los atributos positivos de la naturaleza.

Cuando un cabalista corrige el mal en él, el egoísmo, de manera que se asemeja a la bondad en la naturaleza, en la transición del amor propio hacia el amor a otros, descubre el placer más elevado y la sensación de eternidad. Nuestra corrección se logra en unidad y así, unirse hasta llegar a amar a otros es, en realidad, un mandamiento que tenemos que cumplir como la ley general de la naturaleza. En la unidad descubrimos la fuerza positiva de la naturaleza, al Creador.

La diferencia entre la sabiduría de la Cabalá y otros métodos, es la meta. Nuestra naturaleza es malvada y tenemos que corregirla hacia la bondad. De otra manera, el mal nos destruirá. La sabiduría de la Cabalá asegura éxito y felicidad a aquellos que la usan, porque una persona que logra amar a otros, es cercana a la fuerza superior de la naturaleza, a la fuerza de bondad y por lo tanto, se libera de la sensación de nuestro mundo de sufrimiento y siente el amplio mundo eterno de otorgamiento y la fuerza superior. Por lo tanto, vemos que la sabiduría de la Cabalá sirve a la persona que la usa, de la mejor forma posible; pero no afecta, en absoluto, a aquellos que no la usan.
(Escritos de Baal HaSulam, La esencia de la sabiduría de la Cabalá y su propósito, laitman.es)

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viernes, 2 de septiembre de 2016

Cinco reglas de la lectura en el Zóhar


El Libro del Zóhar es utensilio fantástico para abrir a nuestra vista un  mundo completo de inmensas y sorprendentes revelaciones. El Zóhar es como una entrada a la verdadera realidad, que ahora está oculta para nuestros sentidos. Pero para lograr usar eficazmente la fuerza de revelación que se encuentra en su interior, debemos asimilar la forma correcta de la lectura en el Zóhar. Las próximas cinco reglas resumirán todos los contenidos del libro, y les ayudarán a prepararse para la gran travesía en los caminos del Zóhar.

Primera regla:” El corazón comprende”
No busquen comprensión material

El Libro del Zóhar se estudia con el “corazón”, por medio del deseo y el sentimiento. ¿Qué significa esto? Opuestamente a las formas de estudio comunes usadas en nuestro mundo, basadas en el procesado intelectual de información y datos, aquí debemos desarrollar una actitud completamente diferente. El estudio del Zóhar está designado a despertar en nosotros un cambio interno, y entrenarnos para la absorción de la realidad oculta.

La medida de éxito en el estudio depende únicamente de la medida de nuestro anhelo por descubrir y sentir esta realidad. Por eso, ¡no se necesita ningún conocimiento previo, talento o sabiduría especial! Lo único que se requiere es desarrollar un deseo simple y real, abrir bien los ojos, abrir el corazón y “tragárselo” todo.

Segunda regla: “El hombre – un pequeño mundo”
Interpreten correctamente las palabras

El Libro del Zóhar contiene muchos términos y descripciones que nos son conocidos del mundo terrenal, como: mar, montañas, árboles, flores, animales, personas y viajes. Es importante entender que todos estos detalles, personajes y eventos que son mencionados en el libro, no hablan del mundo externo que está a nuestro alrededor, sino únicamente sobre lo que ocurre en nuestro interior.

Por lo tanto, cuando leemos el Zóhar, debemos intentar interpretar las palabras escritas en él como una expresión de esas acciones internas que ocurren dentro del alma; ver el texto como un puente que conduce hacia nuestros deseos y atributos más profundos.

Tercera regla: “La Luz que hay en ella lo reforma”
Busquen la Luz

Varias veces oímos decir que el Libro del Zóhar tiene una “virtud” especial. Virtud es una ley de desarrollo natural que obra en todos los procesos de la vida, y no una fuerza mística imaginaria.

Los cabalistas explican que nuestro mundo terrenal está completamente gobernado por el deseo egoísta para explotar al prójimo, mientras que en el mundo espiritual obra sólo la intención de amar y dar. Por eso, se nos ha dado el o un medio especial y su función es unir entre los opuestos mundos, o en otras palabras, dirigir nuestras cualidades según el atributo de amor y entrega del Mundo Superior – “La Luz que reforma”.

La forma de influencia de la Luz está oculta a nuestra comprensión de momento, y por eso la denominamos con el nombre de “virtud” o “milagro”. Pero por parte de los cabalistas, los cuales están conscientes del mundo espiritual, aquí no hay ningún “milagro”, sino un proceso completamente natural.

Todo lo que debemos hacer, nos enfatizan los cabalistas, es leer el Libro del Zóhar y desear que la fuerza que está oculta en él obre sobre nosotros durante la lectura. De a poco comenzaremos a sentir el cambio interior que se está produciendo en nosotros gracias a esa Luz. El mundo espiritual se abrirá, y lo que en un principio nos parecerá una “virtud”, se convertirá en una realidad clara y entendible.

Cuarta regla: “No hay nada que se interponga al deseo”
Todo depende del deseo

Todos sabemos qué esfuerzos tienen que hacer los pequeños bebés para dar sus primeros pasos en el mundo, y con cuanta admirable perseverancia lo hacen. Ellos no se dan por vencidos e intentan una y otra vez hasta lograrlo. De la misma forma, también nosotros tenemos que continuar con el estudio del Zóhar con paciencia y perseverancia, hasta que comencemos a “caminar” por nuestros propios medios y descubramos el mundo espiritual. Todo el sistema requerido para el avance ya fue preparado de antemano para nosotros. Lo único que debemos dar de nuestra parte es el deseo de crecer.

Quinta regla: “Como un solo hombre, en un solo corazón”
La unión es la llave

El libro del Zóhar fue escrito por un grupo de diez cabalistas, los cuales constituyeron un “Kli” (vasija) completo, un deseo unificado de revelar la fuerza Superior de la realidad - el Creador. Sólo la unión interna entre ellos, el amor y la conexión, les permitieron pasarlos límites del mundo material, y ascender al grado eterno de existencia del cual nos cuenta el Zóhar. Si deseamos seguir sus pasos, debemos intentar construir entre nosotros una conexión similar, buscar la magnitud de la unión que prevaleció entre los discípulos de Rabi Shimon Bar Yojai. El Zóhar nació del amor, y por eso también su reaparición en nuestros tiempos será posible sólo del amor.
(Fragmentos del libro "Abriendo el Zóhar" por Rav M. Laitman)

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Disponible en nuestra TIENDA DE LIBROS

jueves, 1 de septiembre de 2016

Condiciones para el desarrollo del alma

Una persona en nuestro mundo no puede existir sin tener algunos conocimientos básicos sobre la estructura de este mundo, cómo le afecta, y cuales son las leyes de los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano de la naturaleza. Sin duda, entre más la persona comprenda el mundo que le rodea, le será más fácil y seguro existir en él.

Nadie se atrevería a negar que si el destino arrojara a una persona citadina moderna al desierto, que no está familiarizada con las condiciones del desierto, simplemente perecería. Es decir, a fin de existir en cualquier medio ambiente, es necesario saber cómo funciona este entorno, cuales son sus leyes y atributos, y que es propicio, o nocivo y peligroso para la vida.

Además, para una existencia menos dolorosa en la sociedad, la persona tiene que saber lo que está en el corazón del prójimo, entender a aquellos que le rodean. Sin esta capacidad, no puede ser miembro de pleno derecho de la sociedad.

Si colocamos entre nosotros a un hombre primitivo, que no conoce las leyes de nuestra sociedad, sus problemas, los pensamientos de la gente a su alrededor y sus relaciones mutuas, ¿cómo podría existir? De esta manera, la persona que carece de estos dos tipos de conocimiento: la naturaleza y la sociedad - es incapaz de existir en nuestro mundo.

Así como una persona en nuestro mundo no puede existir sin el conocimiento de nuestro mundo, el alma de una persona no puede existir en el mundo espiritual, al no haber adquirido cierto conocimiento de sus leyes y naturaleza.

Este conocimiento debe incluir la comprensión de la estructura y el funcionamiento de los mundos espirituales, Partzufim y Sefirot, así como sus interacciones denominadas “Zivugim” y sus consecuencias y acciones.

Sin embargo, a fin de ganar conocimiento sobre el mundo espiritual, uno debe tener un alma. Sólo entonces le resulta importante comprender la naturaleza del mundo espiritual, pues eso es lo que da el alma  la capacidad de existir en él.

¿Qué significa tener un alma? El alma es un órgano espiritual que nace gradualmente en la persona que existe en nuestro mundo.

El nacimiento del alma significa un surgimiento progresivo de la sensación de fuerzas espirituales que le afectan, nuevos deseos altruistas, y la aparición de una mínima sensación del Creador. De esta manera, junto con el cuerpo fisiológico de la persona que conduce una vida fisiológica, surge un cuerpo espiritual que vive en el mundo espiritual.

Al igual que sin conocer las leyes de la naturaleza y la sociedad no podríamos existir físicamente en este mundo, nuestra alma o cuerpo espiritual no puede existir en el mundo espiritual sin la comprensión de la naturaleza del mundo espiritual.

Y viceversa: la persona que no posee el conocimiento espiritual no adquirirá un alma. Y el motivo es que la dañaría instantáneamente.  Por lo tanto, el gobierno Superior limita su percepción.

Sólo una persona que es capaz de actuar espiritualmente, que está plenamente consciente y familiarizada con el funcionamiento del ambiente espiritual revelado a él, adquirirá la percepción del mundo espiritual.

Por consiguiente, la persona que no ha adquirido el conocimiento espiritual no adquirirá un alma. Y quien ha adquirido un alma se desarrolla en el mundo espiritual como un recién nacido. (Por Rav M.Laitman, kabbalah.info/es)

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miércoles, 31 de agosto de 2016

Cabalá y la teoría de la Evolución

PREGUNTA: Una observación en la universidad de Harvard reveló que el mono se convierte en humano al cambiar su aparato de masticación.
Los investigadores afirman que el rasgo distintivo de la evolución del mono al humano, caminar erguido sobre dos piernas, no es sólo caminar sobre dos piernas, también hubo reducción de dientes y mandíbula. En su opinión, la razón principal de este cambio evolutivo fue el consumo de carne.
RAV M.LAITMAN: Esta es la opinión de los investigadores de Harvard.
Sin embargo, de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, los cuatro niveles de la naturaleza -inanimado, vegetal, animado y hablante- son necesarios. Se deriva de un nivel más alto. De hecho, no hay evolución. Hay una aparición gradual de raíces espirituales en el mundo, que nos parece evolución.
img: Mesa Schumacher
Pero son revelaciones, no evolución. Después de que la raíz del nivel inanimado es revelada totalmente, la raíz del nivel vegetal comienza a ser revelada. Luego la raíz del nivel animal y finalmente, la raíz del nivel parlante. Hay niveles intermedios adicionales, pero, realmente, esto no es evolución.
Nada se crea en el mundo ni nada se desarrolla de un elemento único. Sólo hay una manifestación de una raíz superior en crecimiento, que produce cada vez más consecuencias en nuestro mundo.
PREGUNTA: ¿Usted apoya la teoría de Charles Darwin o no?
RAV M.LAITMAN: Cuando hablo de evolución, no me refiero a la evolución de acuerdo con la teoría de Darwin, que habla de la transformación del mono en humano.
De acuerdo a su teoría, este fenómeno pasó en la Tierra por sí mismo. Quiero resaltar que Darwin tuvo razón cuando afirmó que el humano viene del simio. Pero no tuvo razón en que este fenómeno ocurrió por sí mismo en el nivel del mundo. Nada puede nacer en nuestro mundo. Ese es el problema.
Nuestro mundo es un mundo de resultados, un mundo de ramas. El mundo espiritual es un mundo de raíces. ¡En el momento en que las raíces espirituales salen y se revelan, sus resultados son descubiertos aquí! Por lo tanto, realmente vemos un proceso evolutivo frente a nosotros, pero, de hecho, está sucediendo en el mundo superior, en la revelación de las raíces superiores.
PREGUNTA: ¿Qué es evolución? ¿El desarrollo del deseo?
RAV M.LAITMAN: Sí, en el mundo superior sólo existe el deseo. El deseo del nivel vegetal se convirtió en el deseo del nivel animal, después en el deseo humano. En nuestro mundo, el deseo se revela como resultado, como objeto tangible.
Todo lo que hacemos en nuestro mundo sucede primero en el mundo superior. Se dice que una persona no puede mover un dedo si no hay un poder superior que despierta el deseo de movimiento. Por lo tanto, no hay ninguna conexión con el mecanismo de masticación de los simios ni con el consumo de carne. Los monos empezaron a comer carne porque esta raíz se les reveló.
Si las raíces y los resultados nos fueran revelados, veríamos en el mundo un teatro de marionetas con cuerdas, donde cada una realiza una acción de acuerdo a la acción de arriba ni siquiera de acuerdo a una instrucción, sino como resultado de la fuerza superior que inevitablemente despierta la actividad apropiada. 
(KabTv, laitman.es)

lunes, 29 de agosto de 2016

Cabalá sobre la orientación sexual

MOTIVO DE ORGULLO
Por Rav Dr. Michael Laitman 
www.michaellaitman.com
Mucha gente me pregunta mi opinión sobre la comunidad LGBT y quiere saber lo que la sabiduría de la Cabalá dice acerca de la controversia sobre la identidad de género. La Torá, como todos sabemos, prohíbe las relaciones homosexuales, como está escrito (Levítico, 20:13): “Si un hombre yace con un varón, como los que yacen con una mujer, ambos han cometido abominación; ambos han de ser condenados a muerte; su sangre caerá sobre ellos”. Desde esta perspectiva, puedo entender a las personas que se oponen a la comunidad LGBT por motivos religiosos.


Sin embargo –y este es un gran sin embargo– la sabiduría de la Cabalá hace referencia a un nivel más profundo de la realidad. Según la sabiduría de la Cabalá, las relaciones que la Torá menciona no expresan relaciones físicas, sino lazos de amor y de unión entre las partes del alma común, colectiva. Estas partes del alma se vuelven las más conectadas precisamente cuando se construyen sobre la fragmentación y el odio, como dijo el Rey Salomón (Proverbios 10:12): “El odio despierta rencillas, y el amor cubre todas las transgresiones”.

Entre los millones de estudiantes de Bnei Baruch por todo el mundo, los hay que también pertenecen a la comunidad LGBT. Tras unas recientes declaraciones en los medios de comunicación, algunos estudiantes se han dirigido a mí a propósito de estos temas. Mi respuesta es simple y clara: ¡todos los grupos que estudian por todo el mundo con Bnei Baruch están abiertos a todos! En nuestros grupos de estudio hay personas de todos los géneros, confesiones, religiones, nacionalidades, colores y orientación sexual. ¡No discriminamos ni excluimos a nadie! Nuestro mensaje hace énfasis en encontrar lo que nos une y en construir un tejido sólido de conexión por encima de nuestras diferencias.

Destrozada por el odio

El mayor problema del mundo es que estamos sufriendo un odio infundado. Las leyes sociales descritas en la Torá hacen referencia a una sociedad unida por el amor mutuo. Pero nosotros, los judíos, perdimos esa unidad hace unos dos mil años; y nuestro exilio de la tierra de Israel refleja el abandono de esa unidad. Es más, esta fragmentación es lo que primordialmente provocó nuestro exilio del espacio físico de Israel. Por lo tanto, mientras permanezcamos divididos y separados unos de otros, no estaremos comportándonos según lo que dicta la Torá, sino según lo que dicta nuestro estado de fragmentación; hasta que logremos la auténtica conexión y el amor mutuo que nos exige la Torá (época en la que el templo está en pie).

Un antiguo fenómeno  

Las variaciones en la orientación sexual han existido desde los albores de la civilización. Nadie elige nacer con una u otra orientación: se trata de un “don que viene de lo alto”, por así decirlo. Por consiguiente, no hay que deslegitimarlos “a bote pronto”, sino crear un espacio para ellos, del mismo modo que lo hacemos con otros fenómenos en nuestra sociedad. La comunidad LGBT es parte de nuestras vidas y debemos aprender a vivir en solidaridad con ella, cambiar lo que podamos cambiar y aceptar con amor lo que no se pueda, aun cuando esto no siempre sea conveniente.

Cuando luchamos, despertamos las fuerzas negativas que nos separan. Del mismo modo, cuando nos unimos, despertamos las fuerzas positivas que pueden reparar nuestras relaciones a todos los niveles. Con ayuda de estas fuerzas positivas podremos comprobar cómo cada uno de nosotros posee varias “corrupciones”. No obstante, a medida que las vayamos revelando, también lograremos la capacidad de corregirlas.

Por qué es importante para los judíos

Desde la destrucción del Templo, el odio infundado ha estado arruinando nuestras relaciones. Y lo que es peor aún: a lo largo de los siglos nuestros egos han seguido creciendo y hoy son más ególatras que nunca. Un choque de egos, cualquiera que sea el motivo, no propiciará la construcción de las conexiones positivas que necesitamos para reparar nuestra sociedad. Más bien al contrario, el ego es la causa originaria de todos nuestros problemas. Si queremos recomponer los lazos rotos entre nosotros debemos trabajar denodadamente en la construcción de una red de unidad y amor por encima de nuestra antipatía mutua.

Y hablando de aversión: nosotros, los judíos, cuanto más desdeñemos la unidad, más nos desdeñarán las naciones. Cuanto más nos separemos unos de otros, más se separarán de nosotros.

Cómo hacer para corregir nuestras relaciones

Comencemos con la consideración mutua. Del mismo modo que los miembros de una familia se respetan entre sí, también nosotros podemos hacerlo siempre y cuando las facciones enfrentadas de nuestra sociedad –a pesar de los estallidos de odio– sean capaces de refrenarse y busquen formas para convertir a los enemigos en amigos.

Esto es válido para todas las declaraciones basadas en las creencias religiosas, así como para el “alarde” de la comunidad LGBT sobre su orientación sexual en desfiles y festivales. Estas provocaciones mutuas solo contribuyen a aumentar la furia y la animosidad, y no debemos olvidar que todas las partes en esta historia tienen sentimientos. En resumen, hay que dejar en paz a las personas para que lleven su vida personal y sexual en privado. Hagamos “alarde” de lo que nos une y no de lo que nos separa.

Nuestro objetivo no es bloquear las rutas de conexión, sino construir un espíritu de pueblo unificado. Y las acusaciones mutuas no nos ayudarán a conformar una sociedad sana. Nuestra grandeza no se mide por el grado en que nos aprovechamos unos de otros, sino por el grado en el que nos fusionamos unos con otros.

No procedemos –ni tenemos por qué hacerlo– de una misma línea de montaje en la que todos compartamos las mismas características y opiniones. Por lo tanto, dejemos de ser desdeñosos, irrespetuosos y agresivos entre nosotros. Tratemos a los demás como nos gustaría que nos traten. ¡Recordemos que todos somos una familia! Si fuéramos los padres de toda la sociedad, no nos gustaría que ningún sector de ella presumiera y alardeara de lo que son: ¡nos gustaría que todos se sintieran iguales y que encontraran su lugar!

La sabiduría de la Cabalá valora a la persona solamente en relación al esfuerzo que hace para conectar con los demás “como un solo hombre con un solo corazón”. Cuando actuemos de esta manera unos hacia otros, con solidaridad mutua, nos convertiremos en una sociedad modelo para toda la humanidad. ¡Que este sea nuestro motivo de orgullo!

(www.michaellaitman.com)
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Áma a tu prójimo y nada más

El poder de las palabras



Todos nosotros sabemos que las palabras tienen poder, por lo que debe haber una línea equilibrada, una línea media entre las palabras críticas y las palabras amables.

El ejercicio del halago: Una persona que es halagada siente una enorme satisfacción, su alma se llena directamente. Se siente como un bebé cuya madre lo levanta con sus manos
y así se abre todas las líneas de comunicación.

Cuando una persona hace un esfuerzo para halagar a alguien más, incluso artificialmente, se construye un verdadero aprecio por el otro. La persona que halaga, a pesar de que no es cierto y es artificial, es muy movido por el cumplido.

Hoy en día toda nuestra cultura está llena de malas palabras, todos se burlan y avergüenzan entre sí. El fenómeno de avergonzar a través de Internet está aumentando y aumentando. Para cambiar esto se requiere de una revolución en la percepción. Debemos aprender lo que necesita nuestro mundo para avanzar.

La sabiduría de la Cabalá nos enseña que hemos sido creados con una naturaleza egoísta y mala para que pudiéramos desarrollar una naturaleza buena y amorosa dentro de nosotros por nosotros mismos. Si queremos una buena vida, tenemos que abrir buenos lazos y relaciones entre nosotros. Tenemos que detenernos y decir: ¡Basta!


En el desarrollo de las buenas relaciones con los demás hay tres niveles: pensamiento, palabra y acción. Si tú no tienes buenos pensamientos acerca de mí, pero empiezas a decir buenas palabras sobre mí, tu actitud hacia mí cambiará.
Un ejercicio que funciona para el hogar o en cualquier otro lugar: selecciona a alguien y que todos los demás lo halaguen. ¡Él va a mejorar! Incluso si no te gusta alguien y comienzas a hablar bien con él o con bondad, tu actitud hacia él cambiará. Y la otra persona, como resultado de su actitud  hacia él, verdaderamente cambiará y mejorará. Más que el poder de las palabras, es el poder del pensamiento. Los buenos pensamientos son el poder más fuerte del mundo. Trata de pensar en las personas de manera positiva.  Lo que me parece tan malo sobre ellos es debido a mi ego. Un pensamiento como este hará que tanto él y yo mejoremos porque todos estamos conectados en una red interna.

sábado, 27 de agosto de 2016

La meta de nuestra existencia


"La meta de nuestra existencia es elevarnos por encima de los límites de este mundo y sentir todo el sistema de la naturaleza, la fuerza superior.
Cando lleguemos a ese peldaño, nos llenaremos de abundancia, placer y luz infinitos, de comprensión y sensación suprema, de sensaciones de equilibrio, de perfección y de armonía como las que existen en la naturaleza general." - Rav Dr. Michael Laitman

jueves, 25 de agosto de 2016

El arma más poderosa



"El amor es la más fuerte de las armas. Si una persona se siente amada , eso le ayuda a despejarse de todas sus preocupaciones y amar a los demás a cambio."
- Rav Dr. Michael Laitman

martes, 23 de agosto de 2016

Mujeres y su influencia sobre los hombres

En el episodio #712 del programa "Una NuevaVida" el Dr. Michael Laitman en una conversación con Oren Levi y Tal Mandelbaum hablan sobre la influencia de las mujeres sobre los hombres.
La materia de la creación es el deseo de recibir, llamado mujer. Una mujer es el deseo de ser llenada y el hombre es el que la llena. En el mundo animal el deseo de una hembra existe sólo con el fin de tener descendencia y el papel del macho es llenar su deseo. En el nivel humano tenemos libre albedrío y tenemos que usarlo con el fin de asemejarnos al Creador y llegar a un nivel de existencia en el cual todas nuestras acciones estén dirigidas hacia la revelación de la fuerza superior que opera en nosotros.

Si la naturaleza, por ejemplo, evoca el deseo sexual en una persona, tiene que discernir y descubrir la fuerza superior que le dirige; su meta debe ser descubrir la fuerza superior que maneja su vida, la cual opera en ella y está detrás de todo.
El Creador está vestido en una persona como una mano que opera una marioneta y Su deseo es que la persona sea Su socio.El libre albedrío está en llevar a cabo el plan superior de la manera correcta.
Una mujer es mucho más fuerte que un hombre en su habilidad de cambiar la realidad entonces, la mujer tiene que guiar al hombre hacia el Creador con el fin de recibir el llenado espiritual a través de él. El Creador es revelado en el hogar que construyen mediante este deseo común y la conexión correcta entre ellos. Somos inicialmente creados como egoístas y nuestra meta es llenar al otro y complementarnos el uno al otro, lo cual es la creación del alma.
El Creador es la fuerza general de amor que llena nuestra realidad y, un hombre y una mujer quieren descubrirlo a Él en el amor entre ellos.

lunes, 22 de agosto de 2016

El gen espiritual

PREGUNTA: Si dentro de cada persona existe en adición a un gen material también el ADN espiritual, ¿cómo le llega?  ¿Este gen espiritual es también heredado de padres a hijos?
Rav M.Laitman: Es muy difícil de explicar. Podemos decir que los genes espirituales no son heredados, sino que se transfieren las cualidades que facilitan su despertar.
Al dar nacimiento a una nueva vida, la madre da un vestido corporal al ADN espiritual. Por supuesto que existe alguna conexión entre uno y otro, dado que los caracteres de una madre y un padre son transferidos al hijo. Estas son relativamente cualidades materiales, pero afectan la realización del gen espiritual. Después de todo, absolutamente todo está dirigido a la realización del ADN espiritual.
El mundo material no tiene importancia en sí, ningún objetivo propio; todo está diseñado solamente para llevar a cabo la realización del gen espiritual.
PREGUNTA:  Yo tengo cuatro hijos, pero son muy diferentes. Ellos recibieron los mismos genes del padre y la madre, así que ¿por qué son tan diferentes?  
Rav M.Laitman: Porque el padre y la madre también son diferentes. A pesar de que son las mismas personas, dentro de ellos incluyen muchas cualidades diferentes.Y lo más importante, cada vez que el ADN espiritual, la Reshimo, ingresa al mundo, tiene un propósito especial.
Por lo tanto, para el bien del destino espiritual del hijo, del padre y de la madre son seleccionadas cualidades que no son las más dominantes, mostradas al exterior y visibles para nosotros, sino las que son más adecuadas para el crecimiento apropiado del ADN espiritual del embrión.  
La carga espiritual define todas las demás cualidades. Si nuestros ADN espirituales están conectados con los de otros, tenemos que darnos cuenta de esta conexión. Sin embargo, dado que no estamos listos para eso todavía, somos puestos en una cubierta material y nos parece que tenemos cuerpos materiales, asuntos en común, y alguna clase de relación.
Sin embargo, todo esto es sólo una realidad imaginaria, diseñada para acercar los ADN espirituales unos a otros. Esta es la única función de este mundo. Y luego desaparece.
PREGUNTA: ¿Significa que cualquier conexión con algunas personas en el trabajo, con los vecinos, con el esposo o la esposa, cualquier interacción entre dos personas tiene un propósito de realizar el ADN espiritual que inicia todo este proceso?
Rav M.Laitman: Por supuesto. Este mundo no tiene alguna otra función que ésta: proveernos de un lugar de trabajo y acercarnos unos a otros en un momento en que no podemos todavía influir a nuestro ADN espiritual y comenzar a trabajar con éste directamente, como en un laboratorio.
PREGUNTA: ¿Cuál es la diferencia entre el ADN espiritual de una persona y otra?
Rav M.Laitman: El ADN espiritual es definido por el lugar donde la persona está en el sistema general. Este ADN entero está estructurado en un solo deseo, una forma y una red que es llamado Adam, un hombre.
PREGUNTA: ¿Qué determina en cuál familia nacerá una persona?
Rav M.Laitman: El ADN espiritual determina de qué padres debe nacer un niño para proveerle las condiciones óptimas para su propia autorrealización. Ellos deberán contribuir a asegurar que su ADN espiritual evolucione y alcance la conexión con otro ADN en su forma preestablecida.
PREGUNTA: ¿Existe la genética espiritual? ¿Qué estudia?
Rav M.Laitman: Por supuesto, la genética espiritual es la sabiduría de la Cabalá. La genética espiritual, tal como la material, también estudia las formas de desarrollo del ADN, pero el 99% de su práctica es el uso del ADN individual correcto, óptimo, práctico y racional, así como los genomas comunes que están conectados en grupos y sistemas.
PREGUNTA: El ADN material es necesario para construir el cuerpo de una persona. ¿Para qué se requiere el ADN espiritual?
Rav M.Laitman: El ADN material y todo el mundo material son ilusorios y existen solamente en nuestra imaginación. No existe en realidad. Existe sólo hasta que instrumentamos nuestro ADN espiritual. El gen espiritual es una base de la creación que realmente existe y debemos instrumentarlo.
Nuestro mundo es un sueño que vemos solamente para que lleguemos a la correcta instrumentación del ADN espiritual. Todo lo que nos parece como un mundo material no existe en realidad. Incluso la física moderna ya está de acuerdo con ésto.
Los físicos han estudiado la materia y se han dado cuenta que está compuesta por fotones,  partículas de luz, que son tanto ondas como partículas que no tienen forma alguna. Y la combinación de estas partículas en una forma u otra depende de quién las esté observando. Este mundo no tiene una forma propia, simplemente no existe.

(De Kab.tv “Una nueva vida” 12/jul/16, laitman.es)
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