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miércoles, 31 de agosto de 2016

Cabalá y la teoría de la Evolución

PREGUNTA: Una observación en la universidad de Harvard reveló que el mono se convierte en humano al cambiar su aparato de masticación.
Los investigadores afirman que el rasgo distintivo de la evolución del mono al humano, caminar erguido sobre dos piernas, no es sólo caminar sobre dos piernas, también hubo reducción de dientes y mandíbula. En su opinión, la razón principal de este cambio evolutivo fue el consumo de carne.
RAV M.LAITMAN: Esta es la opinión de los investigadores de Harvard.
Sin embargo, de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, los cuatro niveles de la naturaleza -inanimado, vegetal, animado y hablante- son necesarios. Se deriva de un nivel más alto. De hecho, no hay evolución. Hay una aparición gradual de raíces espirituales en el mundo, que nos parece evolución.
img: Mesa Schumacher
Pero son revelaciones, no evolución. Después de que la raíz del nivel inanimado es revelada totalmente, la raíz del nivel vegetal comienza a ser revelada. Luego la raíz del nivel animal y finalmente, la raíz del nivel parlante. Hay niveles intermedios adicionales, pero, realmente, esto no es evolución.
Nada se crea en el mundo ni nada se desarrolla de un elemento único. Sólo hay una manifestación de una raíz superior en crecimiento, que produce cada vez más consecuencias en nuestro mundo.
PREGUNTA: ¿Usted apoya la teoría de Charles Darwin o no?
RAV M.LAITMAN: Cuando hablo de evolución, no me refiero a la evolución de acuerdo con la teoría de Darwin, que habla de la transformación del mono en humano.
De acuerdo a su teoría, este fenómeno pasó en la Tierra por sí mismo. Quiero resaltar que Darwin tuvo razón cuando afirmó que el humano viene del simio. Pero no tuvo razón en que este fenómeno ocurrió por sí mismo en el nivel del mundo. Nada puede nacer en nuestro mundo. Ese es el problema.
Nuestro mundo es un mundo de resultados, un mundo de ramas. El mundo espiritual es un mundo de raíces. ¡En el momento en que las raíces espirituales salen y se revelan, sus resultados son descubiertos aquí! Por lo tanto, realmente vemos un proceso evolutivo frente a nosotros, pero, de hecho, está sucediendo en el mundo superior, en la revelación de las raíces superiores.
PREGUNTA: ¿Qué es evolución? ¿El desarrollo del deseo?
RAV M.LAITMAN: Sí, en el mundo superior sólo existe el deseo. El deseo del nivel vegetal se convirtió en el deseo del nivel animal, después en el deseo humano. En nuestro mundo, el deseo se revela como resultado, como objeto tangible.
Todo lo que hacemos en nuestro mundo sucede primero en el mundo superior. Se dice que una persona no puede mover un dedo si no hay un poder superior que despierta el deseo de movimiento. Por lo tanto, no hay ninguna conexión con el mecanismo de masticación de los simios ni con el consumo de carne. Los monos empezaron a comer carne porque esta raíz se les reveló.
Si las raíces y los resultados nos fueran revelados, veríamos en el mundo un teatro de marionetas con cuerdas, donde cada una realiza una acción de acuerdo a la acción de arriba ni siquiera de acuerdo a una instrucción, sino como resultado de la fuerza superior que inevitablemente despierta la actividad apropiada. 
(KabTv, laitman.es)

miércoles, 6 de julio de 2016

¿Cómo alcanzar un fuerte deseo por la espiritualidad?


¿Cómo podemos alcanzar un fuerte deseo por la espiritualidad que rechace a todos los demás deseos corporales?

Existen “613″ deseos en cada uno de nosotros, los cuales tenemos que dirigir hacia la grandeza y hacia la importancia del otorgamiento, amor, conexión, y garantía mutua de acuerdo con nuestro entendimiento. Todo lo que sea ajeno a mis propios intereses, lo ajeno a los intereses de mi piel, debe volverse más importante para mí que mis deseos egoístas corporales.

Si la persona divide sus deseos externos e internos de esta manera y se dirige a sí misma hacia afuera de su cuerpo, esto es suficiente por el momento. Nosotros debemos comprobarnos constantemente y tratar de permanecer en la misma línea de pensamiento.

Con el tiempo, un hábito se convierte en segunda naturaleza, y por medio de los esfuerzos que hago, viene a mí la Luz. Entonces hago un poco más de esfuerzo, y viene un poco más de Luz. Yo mismo empiezo a construir a partir de estos momentos, porque “no hay corrección para la persona, excepto el dirigir todos los momentos actuales y futuros para que sean dedicados y sirvan a Su gran nombre” (Baal HaSulam, carta 18) un poco más cada vez. Es de tales salidas (Yetziot en hebreo) (de “Sión”) que viene la Torá, ya que se nos dice: “Es de Sión que vendrá la Torá”.

Después de todo, cuando yo siento que he salido de la correcta intención, siento una deficiencia por volver, y entonces exijo la Luz que Reforma, llamada la Torá. Así que resulta que es de Sión, de tales salidas, que nace la Torá: no de los ascensos, sino más bien de los descensos, de las salidas de la intención correcta.

Así que constantemente yo añado una “letra” tras otra, hasta que todo el libro de la Torá pasa a través de mí.


(Consejo diario para el que está en el camino, laitman.es)

miércoles, 22 de junio de 2016

La conexión entre los mundos

PREGUNTA: ¿Dónde el mundo superior y el mundo inferior entran en contacto uno con el otro?
RAV M.LAITMAN: Nuestro mundo y el mundo superior entran en contacto en los deseos de otras personas. Dichos deseos puedo conectarlos con mis deseos, para que ellos se hagan similares a los míos. Por eso, existe la condición de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Mi deseo primordial es solamente un punto. No puedo recibir nada dentro de él. Este punto no tiene volumen. Si puedo conectar conmigo un deseo de otra persona, aceptarlo como mi propio, entonces, actúo de una manera muy interesante: con el fin de llenar dicho deseo, pido que me den la Luz. La Luz llega, pasa a través de mí, y yo lleno este deseo. Si, de esa manera, conecto conmigo un deseo más grande, y, luego otros deseos cada vez más grandes, entonces alcanzo el mundo del Infinito.
El Mundo del Infinito son todos los puntos en todos los corazones. En este caso, toda la Luz del Infinito pasa a través de mí, y la percibo en todos los deseos que parecían ajenos. Esto ocurre puesto que los he conectado a mí, y ellos se han convertido en mis propios deseos.
Esto clarifica la máxima “Ama a tu prójimo como a ti mismo”: “tú” (un egoísta) “amas a tu prójimo” (a todos los demás, para que ellos se conviertan en prójimos para ti) “como a ti mismo” (conectas sus deseos a ti mismo).
Entonces, uno dejará pasar la Luz Superior a través de él. Él va a recibirla dentro de los deseos, que ha conectado a sí mismo, ya que ahora son sus propios deseos. Así, alcanzaremos la eternidad, la perfección y el mundo del Infinito. Esta es la esencia de nuestro trabajo. 
(laitman.es)

jueves, 12 de mayo de 2016

Cabalá significa recibir

La palabra Cabalá misma se derive de la palabra “lekabel” en hebreo y significa recibir. La ciencia de la Cabalá es el método para recibir correctamente en todos nuestros deseos un placer absoluto y eterno. La persona puede lograrlo cuando comienza a trabajar correctamente con las partes egoístas y altruistas de los deseos. Cuando uno es capaz de recibir y dar al mismo tiempo, entonces recibe tal deseo donde el placer nunca cesa. Cómo el resultado de alcanzar la meta del método de la Cabalá mediante el estudio, la auto- investigación y el análisis, la persona obtiene una clara percepción y sensación de la eternidad y perfección.

Básicamente, si la razón que tengo al recibir es para satisfacción propia, eso es egoísmo. Si mi razón al recibir es la satisfacción de alguien más, entonces se convierte en otorgamiento a esa persona y en última instancia a la Fuerza Superior, el Creador. 

Pero no es natural en nosotros. Es algo que solamente podemos lograr yendo por encima de nuestra naturaleza, no destruyéndola o suprimiéndola.  Las cosas crecen y cambian como resultado de la expansión del deseo y con un propósito se nos dan nuestros deseos en su forma egoísta: es nuestra única herramienta. Solamente expandiendo el ego y después corrigiéndolo podemos alcanzar el estado que nos permita salir de él. Y este proceso, que sería como los peldaños de una escalera, es el que nos permite abarcar gradualmente y alcanzar toda la realidad para lograr asemejarnos a la naturaleza de la Fuerza Superior.

(kabbalah.info/es)

lunes, 9 de mayo de 2016

Balance entre los deseos y la naturaleza

PREGUNTA: Nosotros decimos que queremos corregir a la persona. ¿Qué parte dentro de nosotros llamamos ser humano?

Rav M.Laitman: Si separamos las tres necesidades físicas principales del hombre que están relacionadas con el cuerpo físico (animal), comida, sexo, y familia, entonces el llenado de estos deseos es la satisfacción de las necesidades animales normales. El siguiente nivel de deseos, es decir riqueza, poder, fama y conocimiento, pertenece a las aspiraciones humanas, y hay que llenarlas sólo de acuerdo al entorno social que lo rodea.

Ustedes pueden satisfacer sus deseos animales en la familia, independientemente de donde vivan: en una granja, en un pequeño pueblo o en una isla deshabitada. Tienen una familia, una esposa e hijos, tienen suficiente comida y viven en paz. Si sus deseos van más allá de alimento, casa y familia, entonces no puede vivir en una isla desierta. Ustedes quieren estar en Manhattan porque sólo allí tienen la oportunidad de hacer realidad su aspiración por la riqueza, el poder, la fama y el conocimiento.

PREGUNTA: Sin embargo, ¿qué tendría de malo si yo fuera un médico famoso y ganara cien veces más que otros?

Rav M.Laitman: Si estás en tu estado animal en una isla separada, en equilibrio con el medio ambiente y consumes todo lo que necesitas; no dañas la naturaleza. Tú comes y reproduces, y todo está bien.

Sin embargo, en Manhattan, con deseos de riqueza, poder y conocimiento, también debes estar en equilibrio con la naturaleza material que te rodea. Te encuentras en una nueva “jungla”, pero ¿estás en equilibrio con ella? Surge la pregunta: ¿Qué significa el “balance” en la sociedad actual, no en un lugar en una isla o en un pueblo, sino en Manhattan?

Esto significa que tú das, tanto como recibes. Esta es la ley básica de la naturaleza, la ley del equilibrio.

Esta ley también se aplica a nuestros cuerpos. Todo lo que existe: naturaleza inanimada, vegetativa y animada aspiran al equilibrio. Y si el balance desaparece de repente, esta es una condición temporal, una enfermedad, como en nuestro cuerpo, cuando hay una diferencia entre los diversos parámetros internos.

La pregunta es si todo ello se establece correctamente. Si tenemos en cuenta nuestro sistema interno natural, entonces podemos medir la salud de la sociedad de la misma forma que la salud del cuerpo. De acuerdo a este sistema, tú puedes aprender cómo debemos comportarnos en el entorno, es decir, con nuestra propia especie.

El hecho es que los lobos, los osos o los tigres no destruyen el medio ambiente. Ellos toman todo lo que necesitan para comer y nada más. Al estar en desequilibrio con la naturaleza, la destruimos y así nos destruimos a nosotros mismos.

Imagina si un oso sano matara con sus patas a todos los conejos. ¿Qué haría mañana? Él se mataría de hambre a sí mismo. Por lo tanto, la naturaleza crea instintivamente en los animales un reflejo de protección, y un oso bien alimentado no quiere nada más. Él puede jugar con estos otros conejos.

El instinto de cazador se despierta en él sólo con la sensación de hambre. El oso no es un enemigo para alguien a quien él mata; él no lo hacen para dominar a los demás. No anhela el poder, como se muestra generalmente en los dibujos animados. ¡Eso es absolutamente falso! El oso ve a los otros animales como fuente de su energía y nada más.

Sin embargo, el ser humano ve en la otra persona un objeto al que puede dominar. Cuanto más lo humille, en esa medida yo me siento mejor. Estoy dispuesto a someter al mundo entero y quiero eso. Yo quiero saber más que todos los demás, tener más influencia que cualquier otra persona para que todos se inclinen ante mí, para ser el más rico. Quiero que mi “yo” exista. Todo el resto son sólo pequeños insectos que se arrastran a mi alrededor.
Por supuesto, la persona no puede ser culpada por esto porque la naturaleza desarrolla todos estos deseos dentro de nosotros. ¿Con qué propósito los desarrolla?

Incluso si no sabemos por qué, entonces, al menos tenemos que entender la causa de todo nuestro sufrimiento. Solo yace en el hecho de que tenemos que alcanzar un equilibrio con los demás. Cualquier estado de desequilibrio provoca grandes problemas, y nos lleva a la destrucción.

(Del Kab.TV “La medicina del futuro”, laitman.es) 

sábado, 9 de abril de 2016

El deseo de recibir



" El deseo de recibir es la materia de la creación, de su principio a su final."
- Baal HaSulam, "Apertura de la sabiduría de la Cabalá", Punto 1


La fuerza general de la naturaleza es “deseo de dar”, otorgar – entregar abundancia. Sin embrago, nuestra naturaleza es “deseo de recibir placer y goce”, deseo de gozar, para nosotros mismos únicamente. Nuestra naturaleza es egoísta. Así hemos sido creados, tal como nos lo revela la sabiduría de la Cabalá. Es decir, somos opuestos a la fuerza superior, contrarios a ella, y por eso no podemos sentirla. En absoluto.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Esto es, no podemos y no debemos destruir nuestra naturaleza, el “deseo de recibir”. Debemos seguir viviendo nuestras vidas de forma natural, y mientras tanto adquirir nuevos utensilios de captación adicionales.

Pero, ¿dónde puedo conseguir un aparato especial, que fuera de nuestra naturaleza original – “recibir”, nos agregue también la nueva naturaleza – “dar”? Aquí viene a auxiliarnos la sabiduría de la Cabalá. 

Cuanto más aprendemos a dar, así comenzaremos a asemejarnos a la fuerza general de la naturaleza, la fuerza del amor y la entrega. En el lenguaje de la Cabalá esto se llama "equivalencia de forma". La Cabalá le permite al hombre adquirir en sus atributos y sus acciones una equivalencia con el Creador,  que es el medio para acercarse a Él. Este proceso sucede gradualmente. En la medida en la que nos asemejamos a la fuerza general de la naturaleza, así estaremos más capacitados para sentirla.
- Rav Michael  Laitman

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lunes, 25 de enero de 2016

Todo se revela dentro del deseo formado correctamente

Todo depende del deseo, todo se revela dentro de él. Por eso, solamente necesitamos el deseo organizado y formado correctamente, orientado hacia la meta.
Para moldear nuestro deseo y darle la forma correcta y preparada para el relleno del Creador, Él juega con nosotros, escondiéndose y revelándose. El hombre no siempre discierne este juego que ocurre con cada uno de nosotros en forma constante, hasta la corrección final de cada uno.
Todo el tiempo se requiere discernir que todo el mundo es sólo la manifestación del Creador en diferentes formas: enemigos y amigos, molestosos y ayudantes, cercanos y lejanos, compañeros y absolutamente desconocidos.
Todo —personas, minerales, plantas, animales, pensamientos y deseos— llega del Creador que juega con el hombre, acercándose y alejándose. La única excepción es el punto de mí “yo”, el punto de la observación, desde el cual el hombre quiere crecer para hacerse semejante al Creador.
El Creador se acerca y se aleja sólo con una intención de empujar al hombre, como está dicho: “La Luz Superior empuja y excita los deseos”.
Si a pesar de estar desequilibrado todo el tiempo, el hombre aspira con todas las fuerzas a mantener el pensamiento que todo esto proviene del Creador —ya que “No hay nadie más aparte de Él” y el Creador es indudablemente “Bueno que crea el bien”—, los deseos del hombre se expanden.
Si el hombre realmente se mantiene con todas las fuerzas impidiendo la desconexión del pensamiento y la sensación de que precisamente es el Creador el que hace con él todas las acciones, sabe cómo usar correctamente cada minuto de la vida.
Ya que cada enemigo en realidad no es un enemigo, sino un ayudante para adherirse al Creador aún más fuerte, en los estados extremos.
Así el hombre puede avanzar hasta que alcanza un estado tal que está preparado para todo y puede sostenerse de pie contra todo, sólo para no alejarse del Creador. Y sólo sobre esto él pide.
Para ello no es importante lo que pasará en su vida. Él ruega sólo por una cosa: “Estar en la casa del Creador todos los días de mí vida”. El hombre justamente se alegra de todos los obstáculos que expanden sus deseos.
En estos obstáculos él ve ejercicios esenciales que el Creador le envía con amor y que  sólo espera por la preparación del hombre para revelarse a él.
Así la persona avanza hasta que termina todo este proceso llamado ocultación o el período de la preparación, y de “Lo Lishma” alcanza “Lishma“.
Cuando el Creador ve que el hombre terminó todo este proceso, Él se revela, y “la huida (Baraj) del Creador se convierte en la bendición (Baruj)”.
(Extracto de la preparación para la lección según el artículo 10 del libro Shamati, laitman.es)

viernes, 25 de diciembre de 2015

La paciencia es la cualidad más importante

La cualidad más importante que se necesita en el camino espiritual es la paciencia, la buena disposición para el sufrimiento, la confianza en el éxito. Tener paciencia significa estar dispuesto a pasar por todas las etapas que me esperan en el camino, de modo que ni mis sensaciones corporales actuales, ni mi razón puedan arrojarme fuera o establecer alguna verdad para mí.
Desde el principio acepto la fe en los sabios (cabalistas) que ya han recorrido este camino y me asesoran sobre la forma de actuar. Sigo sus instrucciones y las realizo. No se trata en absoluto de una auto denigración, como puede parecer a primera vista de un extraño. Todo lo contrario: De esta manera tengo la intención de alcanzarlo todo en sensaciones y en razón, en cada una de las fases del proceso.
Yo comprendo que estoy lejos y que debo lograr una cercanía, y por encima de estos dos estados siempre recibo un estado superior, una nueva sensación y entendimiento, y así es como avanzo. El resultado de todas estas vacilaciones que van y vienen, es una aclaración que hago en las sensaciones y en la razón, alcanzando así un nuevo estado y añadiendo constantemente a él.
Por otro lado, el proceso al cual me someto siempre implica el sometimiento de mi ego. Me distancio y me siento en la oscuridad y falto de valor. Y es ahí cuando tengo que recoger mi orgullo y decir que me siento tan distante precisamente porque recibí la independencia. De ello se desprende que puedo estar orgulloso de estar en contra de esto y carecer del deseo, orgulloso de estar distante del Creador. De hecho, estoy perdido y en un mal estado, pero por esto mismo, puedo adquirir un nuevo estado.
Y ahora empiezo a trabajar en este nuevo deseo y me acerco al Creador, y empiezo a llenar este periodo de distanciamiento, confusión, oscuridad y sensaciones desagradables con la Luz y la comprensión, los nuevos logros que no son egoístas, sino que se encuentran por encima del ego. Y es así como consigo un nuevo grado.

(Reflexión diaria, laitman.es)

martes, 22 de diciembre de 2015

613 acciones que llevan a la corrección


Baal HaSulam, “La entrega de la Torá”: …debemos entender que el resto de las 612 Mitzvot (preceptos) en la Torá, con todas sus interpretaciones, son no más ni menos que la suma de los detalles insertados y contenidos en esa sola Mitzvá (singular de Mitzvot), “Ama a tu amigo como a ti mismo“. 
Existen 613 “mandamientos“, es decir, 613 acciones que llevan a la corrección. Nosotros debemos alterar las intenciones que están asociadas con el deseo de recibir, pasarlas de egoístas (en aras de recibir) a altruistas (en aras de dar). Cuando hacemos eso, significa que hemos “cumplido con un mandamiento”.
El número de mandamientos está definido por la cantidad de deseos de recibir individuales que abarca la vasija del alma. Está dividido en dos partes:
     Arriba     Galgalta Ve Eynaim (G’E), 248 deseos
     Abajo        AHP, 365 deseos
La intención de recibir es llamada la “inclinación malvada”; mientras que la intención de dar es llamada la “buena inclinación”. La acción per sé permanece igual. Podemos diferenciar entre buenas y malas acciones sólo mediante las intenciones que hay detrás de ellas. Así, un proceso de corrección es en realidad una modificación de las intenciones. Si está orientada hacia uno mismo, entonces es considerada como la inclinación malvada; si está enfocada en nuestro prójimo, entonces es buena.
Eventualmente tenemos que corregir 248 y 365 deseos; todos juntos abarcan 613. Sin embargo, en realidad sólo corregimos 612 deseos, ya que el último mandamiento (el que es acerca del amor) sigue siendo “problemático”. Como dice un cabalista, al mejorar 612 deseos, alcanzaremos el amor. En otras palabras, del amor de amigos llegamos al amor por el Creador.
En el sistema en general, existe una parte especial de deseos, por supuesto interconectados con el resto de los deseos, el grupo que debe corregirse. Yo no estoy ahí al principio. Pero tan pronto como comience a trabajar con el grupo, con los amigos, al querer conectarme con ellos, y hacerlo así en realidad, averiguaré que en mi naturaleza todo está en contra de esto: “no puedo, no soy capaz, no quiero, no lo haré”. Esta es la inclinación al mal, que no quiero unirme, y esta me detiene.
Entonces llamo a eso “el que odia” en mí y exijo corrección para los amigos, que están cercanos y lejanos, de todos los lugares. Descubro dónde está la corrección, cómo realizarla, cómo superar mi inclinación. Y lo hago hasta que siento la necesidad de acudir al Creador.
Esto no sucederá inmediatamente. Puedo clamar ahora, pero después el deseo egoísta crece, y el pensamiento del Creador se vuelve insoportable. Lo odio, estoy dispuesto a destruirlo. Cualquier cosa menos acudir a Él. Pienso que se requiere de mí que haga lo imposible, como si en lugar de destruir al enemigo, tuviera que amarlo y ayudarlo. Es muy difícil. Y después, al sentirme impotente, al desear lograr el otorgamiento a pesar de todo, acudo al Creador.
(De la lección diaria de Cabalá, “Matan Torá”, laitman.es)
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lunes, 23 de noviembre de 2015

Entendiendo su Providencia

Nosotros estamos en un estado de ocultamiento y debemos entender que estamos en ocultamiento. La persona nace y vive en este mundo en un estado de total  desapego de la verdadera realidad. Ella no sabe dónde ella está y si hay algo más allá de eso. ¿Si lo hay, puede ser visto?

Cuando nosotros sentimos la presencia de algo podría ser que eso se esconda o se revele. De modo que el ocultamiento es parte de la revelación porque yo ya sé acerca de la existencia de algo que está oculto.  Esto significa que las personas que están en un estado de ocultamiento están ya en el camino de la verdad, aún cuando este se oculta de ellos por el momento.

Esto ya es un estado avanzado porque la gente común no siente ese algo que se oculta de ellos.

Nosotros atravesamos cuatro fases: doble ocultamiento, ocultamiento simple, la Providencia de recompensa y castigo, y la Providencia eterna.

En lo concerniente a estos dos ocultamientos, esto ya no es separación, tampoco un estado de inconsciencia. En el ocultamiento doble yo sé que estoy separado de la realidad y que no veo que el Creador determina todo lo que me sucede a mí. En el ocultamiento simple yo siento que mi vida depende de mí al estar frente al Creador. Pero algo que me trajo al ocultamiento en vez de traerme a la revelación depende de mí.

De modo que en un doble ocultamiento yo determino que estoy separado del Creador, y en el ocultamiento simple hay contacto pero yo no realizo Su deseo.

En la siguiente fase, en la fase de la revelación, yo recibo recompensa y castigo de acuerdo al grado que yo realice Su deseo. El castigo es eventualmente también una recompensa porque gracias a este yo avanzo. Esto me demuestra dónde tengo que corregirme todavía, es decir dónde estoy yo “detrás” del nivel actual porque la persona no es obligada a hacer algo que esté más allá de su poder.

Eventualmente, yo paso a la Providencia eterna después de haber corregido todos mis atributos, y alcanzo el entendimiento mutuo total con el Creador.

Todos estos estados tuvieron la intención de hacernos entender la Providencia del Creador. Esta comprensión es el signo, el significado, la base de todo nuestro éxito y bienestar. Si yo sé que recibo golpes por alguna razón, esto ya no es un sufrimiento sin sentido, sino un castigo que me hará bien o el bien en sí mismo. Todo depende aquí del nivel en el que estoy y de mi actitud hacia los castigos.

Podría ser que como resultado de los golpes a mi egoísmo yo me sienta tan feliz que me eleve por encima de estos sentimientos y entre en un estado Jafetz Jesed.  Por consiguiente no tengo nada pero yo no sufro. Al parecer ¿es esto imposible? ¿Dónde está la envidia, la lujuria, el honor? Todo permanece por debajo, pero se requiere mucho trabajo para alcanzar eso.

Entonces nosotros poco a poco atravesamos las fases de ocultamiento y revelación y subimos los niveles de los mundos espirituales. Esto se trata de discernimientos individuales acerca de los estados internos de la persona, pero está claro que ellos se llevan a cabo solamente si yo intento estar incorporado en el entorno correcto tanto como pueda.  De lo contrario, no seré capaz de elevarme.

A veces es agotador vincular todo el trabajo interno con el trabajo en el grupo. Pero en realidad esto no es problema, yo solo debería comprobar y conectar estos dos componentes con más cuidado. Todo el trabajo está en el grupo, todo el sentimiento está dentro de mí.

(Reflexión diaria, De la lección diaria de Cabalá, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

martes, 10 de noviembre de 2015

El pensamiento - una herramienta para estudiar los deseos

Tenemos un deseo y un pensamiento. Si sólo tuviéramos un deseo, haríamos todo ciegamente y sin dominio propio, al igual que la naturaleza inanimada, vegetativa y animada en la que el único pensamiento es cómo llenar el deseo.
La persona que ha desarrollado los niveles inanimado, vegetativo y animado sólo piensa cómo lograr lo que quiere. Hay diferentes tipos de personas: inteligentes, enérgicas, violentas, tímidas, valientes, etc., pero cada una quiere llenar sus deseos, desde un pequeño bebé hasta una persona mayor que oculta sus deseos. En cada una de ellas existe la idea de cómo llenar su deseo de todas las maneras posibles.
Así nos desarrollamos en el sentimiento y en la mente, como una bestia, hasta que el punto en el corazón se revela en nosotros y empieza a preguntar: ¿Qué es todo esto? ¿Por qué? De ese momento en adelante, comienza la verdadera ciencia, en la que empiezo a preguntar acerca de la esencia de mi deseo: ¿Para qué necesito esto?
Esto no es simple. La gente viene a estudiar, se convierten en un grupo, pero pueden pasar años hasta que empiecen a hacer esta pregunta, es decir, hasta que ellos quieran conocer los deseos que sienten: ¿de dónde vienen? Ellos comienzan a buscar la causa, la raíz, la fuente.
Entonces entiende que el pensamiento les fue dado con el fin de alcanzar al Creador por medio del estudio de sus deseos. Si yo, a través del pensamiento percibo correctamente los deseos, puedo llegar a la fuente de la que provienen, entenderé quién me los está enviando y por qué, qué quiere de mí, y cómo debería considerarlo a Él.
A través del grupo e incluso directamente, empiezo a exigir que Él cambie mi deseo: “¡Tú me has dado un deseo, pero yo estoy pidiendo otro deseo!” Entonces realmente serás capaz de cambiarlo. El pensamiento se nos da, para que gracias a él seamos capaces de conocer nuestros deseos y demandar nuevos deseos.
¡El pensamiento existe para que yo pueda constatar y probarme a mí mismo que no puedo hacer nada con mis deseos! Incluso cuando parece que me supero, no es eso, sino un simple cambio de un deseo por otro, que también es egoísta: el respeto, por el control y el orgullo. Yo simplemente encuentro otro deseo mejor que el primero y cambio los valores.
Como resultado de mis pensamientos, o bajo la influencia del entorno, empiezo a imaginar que otro deseo es más importante que el que acabo de tener. Y así que decido cambiarlo por otro. Es el juego del egoísmo. De esta manera puedo cambiar cualquier deseo que tenga.
Pero yo realmente puede cambiar el deseo sólo con la influencia del entorno que me da otros valores. Entonces, como resultado de su influencia, yo exigiré que el Creador cambie mis deseos. Estos deseos ya son sobrenaturales para mí, es decir, en contra de mi ego.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Adán y Eva - dos fuerzas de la naturaleza


Adán y Eva son dos fuerzas de la naturaleza, engañadas por el Creador para pecar. En el libro del Génesis, a Eva se le describe como traicionera, seductora, astuta, y además infringe las leyes.

Adán es el pobre mártir que es manipulado y tentado por una mujer. ¿Hay algo que podamos aprender de esta historia sobre el hombre y la mujer en nuestro mundo?

Aunque resulte tentador afirmarlo, Adán y Eva no representan a un hombre y una mujer en nuestro mundo. Se refieren a fuerzas que otorgan (el hombre) y reciben (la mujer), esto es, dos fuerzas de la naturaleza. Son en realidad el Creador y los seres creados. La Biblia nos habla sobre la conexión entre ellos, la forma en que el ser creado obtiene placer del Creador, se llena de placer y entonces se convierte en egoísta. Este es el pecado, la caída de las almas en este mundo.

En otras palabras, la historia de Adán y Eva trata de nuestras raíces espirituales más elevadas y no sobre un hombre y una mujer. Somos descendientes de Adán y Eva, pero ellos son las fuerzas espirituales que gradualmente se materializaron y llegaron a este mundo después de muchas etapas.

La serpiente representa el ego que se reveló entre Adán y Eva. En el Edén, la parte femenina llamada Eva, quería llegar a estar todavía más santificada y elevada. Por lo tanto, deseó copular con la parte masculina para ascender al nivel del Creador. Esto es lo que está escrito y eso es lo que estas fuerzas - estas almas - entendieron. De esta manera, se acercaron al Creador, para otorgar.

Eva no hizo nada malo. Ella originó todo el desarrollo. El mismo Adán no fue capaz de realizar este pecado, pero con la ayuda de Eva se consumó. Fueron engañados por el Creador para que pecaran, pues una cadena completa de eventos tenía que ocurrir para que descendieran a este mundo material. Y desde él, podremos alcanzar el más elevado nivel espiritual de nuevo.

PREGUNTA: ¿Qué dice la Cabalá sobre el pecado original, y qué significa caerse de la virtud?

RESPUESTA: La Cabalá afirma que todo el relato de Adam y Eva y su caída de la gracia es una alegoría. Se refiere a los eventos que tuvieron lugar en las Sefirot superiores antes de la creación de esta realidad: nuestro universo y nosotros dentro de este.

No hay ningún “pecado” en esto. Lo llamamos así porque caímos del grado espiritual en el cual fuimos creados inicialmente hasta nuestro grado actual, a este mundo, a través de todos los 125 grados. Esto es llamado el “pecado”, pero no fue algo que nosotros hiciéramos. Sucedió en nuestra raíz.

Más tarde, cuando nos desarrollamos por miles de años en el nivel de este mundo, esto tampoco fue algo que hiciéramos. Nos hemos desarrollado inconscientemente todo este tiempo, sin saber cómo y dónde nos estábamos desarrollando. El egoísmo nos empujó hacia adelante.

Sin embargo, ahora es la primera vez en la historia que llegamos a la libertad de elección. O nos desarrollamos conscientemente y nos corregimos porque vemos y sentimos un beneficio y propósito en ello, o vendrán problemas muy grandes los cuales nos forzarán a hacerlo a través de enormes sufrimientos. En otras palabras, en este punto, estamos ante una intersección en el camino. Podemos elegir el camino del sufrimiento o el camino del alcance de toda la realidad. Naturalmente, existe una gran diferencia entre esas dos direcciones.

En cualquier caso, debemos alcanzar la completa corrección del mundo antes de que expiren los 6000 años que comienzan con el primer hombre, Adam. Entonces, tenemos aproximadamente 230 años. En otras palabras, todos debemos completar la corrección y todas las personas deben adquirir un alma. Entonces todas esas almas se conectan en un alma común y se elevan al siguiente grado.

Si seguimos el camino consciente al alcanzar el universo y hacemos el trabajo nosotros mismos, seremos capaces de completar esta corrección en varios años, ¡Aquí y ahora! Si no, aun avanzaremos, pero de la forma mala, la cual no durará más de 230 años.

Esto es determinado por la estructura espiritual de las seis Sefirot superiores: Jesed, Guevura, Tifferet, Netzaj, Jod y Yesod. Es por ello que debemos alcanzar la corrección a lo largo de 6.000 años.


(kabbalah.info, laitman.es)

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Dos arboles - una sola raíz

martes, 27 de octubre de 2015

El destino cambia al avanzar


El destino cambia mucho mientras avanzamos. A cada uno se le dan sus propias dificultades, pero ustedes no deben envidiar a los demás. Existen esos problemas internos que no son visibles desde el exterior y puede parecer que la persona tiene todo lo mejor, que su vida es exitosa, y que nunca ha tenido problemas con el dinero. Sin embargo, no conocemos los obstáculos internos o externos, invisibles al ojo externo, que ella supera. A nadie se le hacen favores en esto.

Mientras más interna la corrección, más cualitativa es, y, por lo tanto, es más poderosa en su fuerza, que la corrección mediante problemas externos. Es similar a un trabajador que necesita laborar toda una semana para ganar la misma cantidad que un especialista puede ganar por un día o incluso una hora de trabajo. Esto depende de la raíz del alma.

Nosotros estamos involucrados en el trabajo más importante. Es un trabajo indigno, sucio para corregir al mundo en su grado más insignificante en el que está ahora, y este trabajo es el más especial y honorable. Necesitamos sentir esto, entenderlo, y dar gracias.
Trabajamos en nuestra propia vasija y no le estamos haciendo favores a nadie.

Todos los problemas que se nos revelan son los medios para corregir la unidad fragmentada.  El Creador no necesita del trabajo de ustedes. Ustedes mismos lo necesitan primero. De otra manera, ¿en qué vasijas obtendrán la revelación?

Sin embargo, si la persona está estancada en la ruptura y quiere percibir el mundo desde ahí, sin corregirse, entonces es como un niño que no quiere crecer, sino que exige que se le dé a la edad de dos años lo mismo que tienen los adultos. Esto significa que se ha demorado en su desarrollo y no usa las oportunidades que obtiene.


(Reflexión diaria, Escritos de Baal HaSulam, kabbalah.info/es)

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