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martes, 26 de abril de 2016

La realidad es indivisible

Toda la realidad está dentro de la persona. Ella piensa que existe y que a su lado está un enorme universo, pero esta imagen está trazada sólo en su vasija fragmentada.

Una vez hubo una vasija y en ella la persona sentía un mundo, una realidad, se sentía a sí misma, y nada excepto eso. El Creador, que significa la fuerza que la revive, también estaba dentro de ella. En el exterior no había nada y no había tal concepto como “por fuera de mí mismo”. Esta es la percepción correcta, la cual llamamos “Maljut de Ein Sof ” (Infinito); todo está dentro de mí y nada está dividido por fronteras, no hay frontera, esto es Infinito.

Después la vasija se quebró en dos partes. Ahora, con el fin de alcanzar Ein Sof y adquirir la percepción verdadera y profunda de la dimensión superior, existe sólo una cosa que podamos hacer, pasar por los estados infinitos de preparación, que es lo que estamos hacienda ahora.

El mundo de Ein Sof está dividido en dos partes: “yo” y lo que hay “por fuera de mí”, y todo mi trabajo está en conectar las dos partes. Es por esto que existe la condición “Ama a tu amigo como a ti mismo”, la cual tengo que observar para anexar la parte externa a la interna que naturalmente siento como mía. Si pudiera hacer eso, regresaría a Ein Sof.

Amar lo que está por fuera de mí justo como me amo a mí mismo de forma egoísta, significa otorgar, y ese es el amor de otros. Esas palabras nos confunden, pero en realidad se trata de entender que justo como me amo a mí mismo, yo debo entender que todo lo que hay por fuera de mí es mío. Sólo me parece que son los niveles inanimado, vegetativo, y animado de la naturaleza y que las personas también existen en el exterior. Incluso descubro la fuerza superior internamente, como se nos dice, “No debes tener un Dios extraño”. Todo está dentro de mí.

Baal HaSulam explica esto en el “Prefacio del Libro del Zóhar“, diciendo que hay una especie de “cámara” en nuestra consciencia, la cual traza el mundo exterior para nosotros. Esto significa que algunos de mis deseos son la sensación interna de mi “yo” que está dividido en “raíz”, “alma” y “cuerpo”, mientras que la otra parte es la imagen externa que  está dividida en “vestidura” y “templo”. De acuerdo a otra terminología, yo estoy dividido en “mente”, “tendones”, “carne”, y “piel” y el mundo externo en naturaleza inanimada, vegetativa, animada y hablante.

Existen diferentes dichos con respecto a la percepción de la realidad usados por los cabalistas como: “no les hagas a otros lo que tú odias”, “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, “únete en un grupo”, “tienes con quién unirte”, “ ayúdales y ellos te ayudarán”, ya que eventualmente esto le ayuda a la persona a adquirir la actitud correcta y a regresar a lo que era antes de la ruptura de las vasijas. Ahí, no hay “yo” y “otros”; ahí todo este mundo desaparece; ahí no sentimos los cuerpos, sino sólo partes de las almas individuales que se conectan más cercanamente hasta que se fusionan en un alma.

Baal HaSulam explica que de hecho existe sólo un alma, la cual significa el mundo de Ein Sof, un deseo que está lleno de una fuerza. Esto es lo único que existe.

Pero mediante nuestro esfuerzo y al alcanzar esta percepción, comenzamos a sentir a profundidad lo que está sucediendo en el mundo de Ein Sof; alcanzamos todas sus diez Sefirot con todas las Luces de NRNHY. Tras alcanzar el estado inicial de un ser creado, a través del segundo estado, a través de la ruptura, llegamos al tercer estado. Entonces alcanzamos la raíz y toda la realidad y nos volvemos como esta, la entendemos y la sentimos, nos igualamos a ella de todas las maneras.

En realidad el punto no está ni siquiera en la igualdad; no hay palabras en nuestro lenguaje para expresar este estado. Simplemente estamos en este: No hay un “yo” que lo alcanza a “Él”, que está en algún lugar exterior. Yo soy Él. Esto es llamado adhesión.

(De la Convención de Unidad, laitman.es)

lunes, 14 de marzo de 2016

Conferencia de Cabalá gratuita en Guadalajara

A todos los interesados en conocer la sabiduría de la Cabalá los invitamos este miércoles, 16 de Marzo, a conferencia LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD que se impartirá en GUADALAJARA, en Casa Loyola, salón Arrupe, a las 20:00 hrs. Entrada Libre. 


jueves, 10 de diciembre de 2015

Cambia tu intención, cambiarás la realidad


Yo soy un mundo pequeño y percibo todo dentro de mí. Como explica Baal HaSulam en el Prefacio al Libro del Zóhar, hay una cámara dentro de mí que proyecta la imagen de este mundo en una pantalla que está atrás de mi cabeza. Así, el mundo se me presenta a través del siguiente sistema de coordenadas: “mundo, año, alma”. Por lo tanto, para ver la verdadera película del mundo, tengo que arreglar correctamente mis deseos con los que lo percibo.

Al corregir cada uno de mis deseos de recepción a otorgamiento, gradualmente empiezo a convertir las imágenes de este mundo que percibo a la luz de la recepción a una imagen del mundo a la luz del otorgamiento. Entonces, paso a paso, me acercaré a la verdadera imagen de la realidad, que está fuera de mí y es independiente de mis vasijas pervertidas de recepción (Kelim). Veré la realidad en su verdadera forma, fuera de mi; dicho de otra forma, yo “veré” el mundo espiritual.

Todo lo que tengo que hacer para lograrlo es cambiar el método de utilización de mis deseos de recepción a otorgamiento. Por lo tanto, lo más importante es imaginar que en realidad mis deseos son todo el mundo que ahora siento y en donde; vivo en estos deseos que están dirigidos al consumo (recepción).

Cuando gradualmente empiezo a convertirlos de recepción a otorgamiento, a existir fuera de ellos hacia fuera, la imagen del mundo cambia. Es muy difícil para mí comprenderlo porque estoy acostumbrado a percibir el mundo como en este momento. Sin embargo, toda la imagen del mundo la crean as fuerzas que descienden desde Arriba, como una imagen en la pantalla de la computadora. Puedo cambiar mis deseos y entonces percibiré una realidad distinta.

Vivimos en una época especial, en donde todas las fuerzas, todas las condiciones y todos los estados por los que pasamos nos ayudan a descartar nuestra percepción actual del mundo, una percepción de la realidad corporal y desarrollar el deseo de adquirir una percepción diferente de la realidad: la del mundo espiritual.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zohar, laitman.es)

sábado, 10 de octubre de 2015

Formas de la percepción

Lo interno es sentido como externo

¿Cómo se produce en nosotros la sensación que existe un mundo que nos rodea? Existimos, por así decirlo, dentro de la Sefira de nuestras sensaciones. El Creador “nos presiona” desde el exterior, mientras que nosotros, estando en nuestra Sefira actual, equilibramos las presiones externas, percibimos y reaccionamos a Él con nuestros sentidos.

Al chocar la presión interna con la presión externa, la imagen, llamada “el mundo”, emerge. Concebimos esta imagen como si existiese afuera, pero en realidad existe adentro de nosotros.

Todos los instrumentos de medición están elaborados de acuerdo con este principio: no miden la influencia en sí, sino su respuesta a esta influencia.

No podremos alcanzar el mundo exterior, pues no existe. Nuestra ciencia abarca sólo la forma en que percibimos al Creador. Pero aunque sólo nos alcancemos a nosotros mismos, comprendiendo la imagen sólo en nuestro interior, ello nos da suficiente información como para existir en esta misma imagen. Esto se debe a que el Creador, al crear esta imagen dentro de nosotros, actúa en nosotros de acuerdo con ella.

Lo que sea que sintamos, es lo más adecuado y necesario para nuestro desarrollo. La pregunta “¿cómo puede una persona evolucionar espiritualmente en este mundo?” es irrelevante.

El fragmento del Creador que uno siente y llama su mundo es exactamente lo que tiene que sentir en dicho momento, y por lo tanto, deberá actuar específicamente en “su propio mundo”.

¡Lo que hemos sentido en cada momento es la mejor sensación posible para nuestro desarrollo espiritual!

Nuestra percepción subjetiva garantiza que comprendamos todo a nuestro alrededor de la forma necesaria para nuestra existencia. Sentimos a los demás y entendemos sus intenciones y esto hace posible que existamos en compañía  de nuestros semejantes.

Sin embargo, el nivel de sensación y de comprensión depende de nuestro nivel de desarrollo. Podemos extraer una analogía con una emisora de radio: mientras más amplia sea la gama de frecuencia, más ondas puede captar una radio.

Podemos entender a las demás personas sólo estando conscientes de uno mismo. Sólo después de que descubramos  las características del resto del mundo dentro de nosotros mismos, seremos capaces de conocer la realidad circundante.

Y si alguien nunca ha experimentado cierta sensación (por ejemplo, un dolor de cabeza), no tiene manera de imaginar lo que es. Esta es la razón por la que nos diferenciamos de los niveles inanimado, vegetativo y animado de la naturaleza en nuestro grado de desarrollo interno.

Encontrar al Creador en el interior

Con el fin de conocer la realidad circundante, hasta llegar al Creador, tenemos que investigar nuestras propiedades, como está dicho: “Encontraré a mi Creador dentro de mi”. El hombre está hecho de esta manera deliberadamente, para que pueda alcanzar lo que está fuera de él. De lo contrario, no sería capaz de corregir “el mundo entero” a través de sí.

Sin embargo, lo que no podemos comprender son nuestros propios orígenes, todo lo que sucedió antes de tomar conciencia de nosotros mismos, antes de que este pensamiento ocurriera: ¿Cómo se produjo?, ¿de dónde descendió este deseo hasta nosotros?

No tenemos un lenguaje accesible para expresar el motivo por el que recibimos las propiedades particulares de nuestro “yo”.

Las mundos descendieron, desde arriba hacia abajo, alejándose cada vez más de la Luz del Creador, y la Luz se debilitó con el fin de crear al ser humano, que comenzaría a existir en completa alienación del Creador y llegara a la plena adhesión con Él.

Toda la preparación para la aparición del ser humano se llama “la parte posterior”. No tenemos ninguna sensación de esto para nada, porque éstos son los grados más altos de la Luz que desciende del Creador a nuestro mundo – el grado más bajo.

Sólo los Cabalistas alcanzan estos niveles de precipitación de la Luz a medida que remontan de abajo hacia arriba y lo describen en sus libros. Aquellos que ascienden alcanzan su propia concepción y, por lo tanto, son más conscientes de su Origen y de ellos mismos, y alcanzan su propio futuro.

(kabbalah.info/es)
Material relacionado:

jueves, 10 de septiembre de 2015

De la recepción al otorgamiento

Hay dos fuerzas en la naturaleza: la recepción y el otorgamiento. Estas dos fuerzas forman imágenes en nuestro deseo de disfrutar, como en una pantalla de ordenador. Proyectan la imagen del mundo, que se compone de mí y de todo a mí alrededor. Como escribe Baal HaSulam, en la parte posterior de nuestro cerebro hay una pantalla, a través de la cual se percibe una imagen del mundo.

Esta imagen se ha creado con la ayuda de dos fuerzas: una de recepción (izquierda) y otra  de otorgamiento (derecha). La combinación de ambas sobre mi material egoísta muestra la imagen completa de lo que es la realidad para mí. Puedo sentirlo, veo una imagen, por así decirlo, y tengo la impresión de que esta imagen, esta realidad, existe fuera de mí. Yo mismo proyecto mi imagen interna frente a mí. Así es como “veo el mundo.” Es como si la recuperara desde dentro de mí mismo y la proyectara hacia fuera.

¿Por qué estoy construido de esta manera? ¿Por qué veo mi mundo interior en una forma externa? Es para que podamos tratarlo egoístamente, con abandono y hostilidad. De esta manera, recibimos la oportunidad de estudiar nuestro mundo interior y corregirnos a nosotros mismos.

Si yo lo sintiera como dentro de mí, nunca sería capaz de corregirme porque me relacionaría con todo de una manera positiva, con bondad, pero únicamente de forma egoísta. Sin embargo, ahora que mi ego sale al exterior y creo que es extranjero, me relaciono con mi “yo externo” como con un extranjero, egoístamente, de una manera negativa, en lugar de positivamente, como es mi interior. Por lo tanto, tengo la oportunidad de entender lo que  ”externo” e “interno” significan para mí.

El mundo fue dividido en dos partes: yo y los demás. No puedo convencerme de que algo que existe fuera de mí, en realidad es mío. Me dan la oportunidad de ver mi esencia interior en la imagen exterior: “Ven y mira quién eres y cómo tratas a los que te rodean. Así es como eres por dentro. Puedes decir: “¡Mira qué fea es ésta, qué vago el otro, qué tonto el de más allá!  ¡Les odio tanto!” Pero, todas estas cualidades están en ti y no en los demás.

Estas revelaciones me ayudan. De lo contrario, nunca sería capaz de revelar por completo la  ”inclinación al mal” (el deseo egoísta, el odio por todo el mundo) y más tarde, entender que éstas son mis cualidades internas, las cuales se proyectan en el exterior.

Entonces, empiezo a entender cómo me ayuda el Creador, dándome esta percepción de la realidad: ver mis entrañas expuestas ante mí. Empiezo a entender lo mucho que esto me ayuda, y que sin ello, estaría completamente bloqueado dentro de mí y nunca sería capaz de entender lo que es el “yo”. Mientras tanto, hay algo aquí, “algo en mí que no considero como ‘yo’”.

Por lo tanto, todo nuestro trabajo se reduce a la unificación de nuestro ser interior con nuestro yo exterior, con el mundo exterior y, en particular, con el grupo. Podemos practicar con el grupo. Después de todo, cuando empiezo a trabajar con el grupo e intento tratar a los amigos como yo, veo que soy incapaz de unirme; no importa cuánto trate de convencerme de que todo esto que está fuera de mí, soy también yo. Ni siquiera puedo tratar una pequeña parte de la humanidad, el grupo, cuyo objetivo está cerca del mío, como yo. No puedo relacionarme con él por encima de mi mente egoísta.

En este sentido, empiezo a ver este egoísmo como algo que fue creado artificialmente por el Creador, en concreto para su anulación. Sin embargo, no puedo hacerlo por mi cuenta, sólo puedo desearlo y, después, pedir al Creador que lo haga desaparecer (el egoísmo). ¿Por qué se pide? Con el fin de recibir una conexión con el Creador.

“¿Cómo puede ser esto?” ¡Entiende que ellos eres tú! Trátalos con amor, puesto que son partes de tu alma.
“¡Pero no puedo!” Ellos son tus amigos, tu prójimo. Están avanzando hacia la misma meta que tú. ¿Qué les separa de ti, después de todo? “Nos separa la fuerza de la ruptura. El Creador lo puso como un obstáculo, y no puedo superarlo”. Es entonces cuando le pides al Creador que corrija esto en particular. Pides por la corrección y por poder incorporar a todo el mundo dentro de ti.


(Extracto de la Lección Diaria de Cabalá, El Zóhar, laitman.es)

sábado, 20 de junio de 2015

Percibir la realidad superior

Todo lo que sabemos acerca de nuestro mundo y de nosotros mismos, es la revelación interna de nuestra impresión interior de la naturaleza que nos rodea - impresión que depende de nuestras cualidades y sentidos.

Nuestra entera realidad está dividida en dos partes: La develada de la que estamos conscientes y la oculta de la que no sabemos nada. ¿Por qué una parte de la realidad se encuentra oculta y otra descubierta? Porque el hombre percibe la realidad según la equivalencia de los atributos. El individuo descubre lo que está a su alrededor de acuerdo a sus atributos internos y si se abrieran esos atributos que le faltan, los percibiría fuera de él como formas anexas.

A través de avanzar en la ciencia convencional, podemos ciertamente ampliar nuestro conocimiento de la parte evidente de la realidad, pero sólo a través de refinar los mismos cinco órganos sensoriales que siempre hemos tenido y nada más. Sin embargo, esto no nos permitirá hacer un salto cuántico y descubrir una nueva dimensión.

La Cabalá dice que podemos desarrollar un sentido adicional que nos permitirá percibir la realidad que está más allá. Pero, debemos estar conscientes de que la encontraremos opuesta a la que vemos hoy. Hoy día nuestra percepción de la realidad depende de nuestra habilidad de absorberla por medio de nuestros cinco órganos sensoriales corporales: vista, oído, gusto, olfato, y tacto. Las sensaciones provistas por esos órganos son llamadas nuestro mundo.

Pero tenemos una habilidad de desarrollar percepciones adicionales, un nuevo atributo en nuestro interior. No significa que recibimos brazos adicionales, piernas, sabores, o tales cosas, sino salir de nuestro yo a través de desarrollar otros cinco órganos de percepción: Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut. En esos órganos de percepción extra, que son completamente opuestos a los corporales, comenzamos a percibir todo lo que tiene lugar fuera de nosotros.

Esto significa que nuestra percepción llega a ser ilimitada y salimos a un espacio abierto interminable. Vemos todos los mundos. Nuestra habilidad de percibirlos depende solamente de cuán desarrollados están nuestros órganos espirituales de percepción. No estamos limitados a nuestro cuerpo que está circunscrito a cuánto podemos consumir hasta saciarnos. Ahora todo depende de cuán lejos podemos expandirnos.

Entonces comenzamos a alcanzar todas las fuerzas, pensamientos, deseos, tareas, y el propósito de la creación: el mundo entero a nuestro alrededor. Comenzamos a entender qué está pasando dentro de nosotros. En contraste, sin este conocimiento, nunca entenderemos qué está sucediendo a nuestro alrededor y cómo nos impacta, ni en el mundo ni en nosotros mismos.

La ciencia que enseña cómo salir del yo y develar la vida en la dimensión Superior  es llamada la sabiduría de la Cabalá. Cuando finalmente salimos de nuestro ego y comenzamos a explorar el universo, descubrimos el propósito de la creación, porqué existe todo.

Cuando salimos de nuestro yo, nos liberamos de las restricciones de nuestro diminuto cuerpo y nos elevamos por encima del tiempo, movimiento, y espacio; es decir, nos elevamos por encima de la percepción corporal de la realidad en sus tres ejes coordenados: arriba-abajo, izquierda-derecha, adelante-atrás. Dejamos de experimentar el tiempo dado que no hay tiempo en esa realidad. Vemos causas y efectos, significa que recibimos propiedades y habilidades absolutamente nuevas, fuera de la conexión a nuestro cuerpo animado.

De la misma manera en que somos capaces de ver, y entender a una persona directamente frente a nosotros, tenemos que conocer y comprender la realidad completa llamada el Creador o la Fuerza Superior. El descubrimiento de la realidad superior, sus raíces y su investigación, permite comprender sus orígenes. Investigando el mundo superior, el hombre obtiene la fuerza especial que encierra en ella todos los sucesos del mundo superior y también los de este mundo a la vez. Es  lo primero que uno alcanza y es por eso que se le conoce con el nombre de "Boré" (Bo Re- Ven y Ve) - Creador.

(Extractos del libro "Mundos Superiores" y laitman.es)

Material relacionado:
La realidad:¿Es realmente como la percibimos?


"MUNDOS SUPERIORES" por Rav Michael Laitman
Disponible en nuestra TIENDA DE LIBROS

viernes, 22 de mayo de 2015

¿Es posible imaginarse la realidad espiritual?


¿Qué son el mundo de la imaginación y el mundo de la realidad de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá y cuál es la relación entre ellos?

Nosotros estudiamos en la sabiduría de la Cabalá, que nuestro mundo es un mundo imaginario y que el mundo real, el mundo espiritual, no lo sentimos. Pero cuando nosotros estamos sólo en la percepción de una única realidad, percibimos únicamente este mundo, no podemos definirlo como imaginario, sino que lo vivimos y para nosotros es toda nuestra realidad. Y sólo cuando empezamos a alcanzar el mundo verdadero, cuando logramos entender que es ahí donde están todas las fuerzas, los hechos y las decisiones, y que estamos aquí solamente para llegar a conocer la verdadera forma superior, entonces llamamos a nuestro mundo "imaginario".

Es decir, sólo si la persona siente los dos grados de la realidad, está a la vez en los dos y los controla con percepción clara, sólo entonces puede definir que uno de ellos es "imaginario". Esto no significa que no existe, sino que es una copia de lo real. Es decir, hay una realidad real y una realidad "imaginaria", como una especie de espejo, una copia. El "espejo" también existe y precisamente desde ese "espejo" es que podemos llegar a percibir la forma real. Sin embargo, la forma espiritual en sí sin el "espejo", no se puede percibir en absoluto.

Por lo tanto, debemos desarrollar la percepción espiritual por medio de la percepción "imaginaria" de este mundo y no podemos desconectarnos hasta que lleguemos a la corrección final, Gmar Ha Tikún. Mientras tanto, durante la corrección, durante las etapas de evolución del alcance, la percepción espiritual siempre consta de dos mundos: imaginario y real.

¿Es posible imaginar la realidad espiritual? Es imposible imaginar cualquier forma espiritual desde lo material. Pero si el individuo, por medio de su pequeño deseo de otorgar, se esfuerza por desarrollar, de acuerdo a los escritos de los cabalistas, el acceso a un deseo de otorgar más grande, (al amor a los amigos, otorgar a otros, elevarse por encima del ego), de esa manera puede progresar. No imaginándose una forma espiritual, sino sólo activándose a sí mismo de forma material, en dirección al otorgamiento. Si invierte tiempo para estudiar, para la diseminación, para estar en contacto con los amigos, para que la forma espiritual se invista en él, y actúa en lo que puede, entonces es posible. Pero ¿cual es esa forma? Es imposible imaginar de antemano.

(kabbalah.info/es)

Material relacionado:
Extendiendo nuestra percepción
¿Para qué necesito este mundo?

viernes, 8 de marzo de 2013

Todo lo que sucede es para nuestro beneficio



Todo lo que sucede es para nuestro beneficio. Todos los ocultamientos, juicios y problemas que surgen nos muestran aquellos lugares en los que tenemos que poner los esfuerzos en este momento, en esta etapa, con el fin de avanzar. Por lo tanto, en primer lugar, nosotros debemos tratar de obtener una visión correcta de toda la realidad.

Todo lo que vemos frente a nosotros son nuestros propios defectos, nuestro mundo interior, lo cual da lugar a esta imagen del mundo. Es por eso que vemos a nuestro alrededor sólo lo negativo. Si ustedes desean utilizar todas las revelaciones correctamente, deben elevarse por encima de cada estado por medio de la fe por encima de la razón para tratar de ver una imagen perfecta, el mundo del Infinito, a través de esta realidad terrenal que es visible para nuestros ojos.

Si ustedes cancelan su actitud negativa hacia la realidad y se aproximan a ella de manera positiva, entonces en vez de la imagen que ven ahora, verán la Luz investida en los deseos.

Lo más importante es justificar los estados por los que ustedes pasan, entendiendo que se les dan para que los superen y decidan que son enviados por el Creador con la mejor intención, para que a través de ellos, ustedes puedan cambiar su actitud. No es necesario cambiar nada, solo la actitud. Un cambio en la actitud, es decir en la intención, cambia toda la realidad.

(Consejo diario, de la Lección diaria de Cabalá, laitman.es)

jueves, 7 de febrero de 2013

La realidad, ¿Es realmente como la percibimos?


“He visto un mundo invertido”
Talmud Babilónico - Tratado Pesajim

¿Qué es la realidad? ¿Existe algo externo? ¿O es una imagen creada dentro de nosotros dependiendo de nuestros atributos internos?

Parecería obvio que la realidad es todo aquello que vemos a nuestro alrededor: casas, personas, el universo entero… Lo que podemos ver, tocar, oír, degustar y oler.
Pero ¿Es realmente esto?

Es de mañana. Abres los ojos y te estiras. Es un nuevo día, el sol brilla y los pájaros cantan. Pero dentro de ti, sientes que algo no está bien. Despertaste del lado equivocado de la cama y lo menos que quieres hacer es levantarte. No obstante, recuerdas que ayer fue un día perfecto; sabías que sería formidable desde el momento mismo que despertaste, y te fue de maravilla el día entero. Y hoy, ni siquiera deseas salir de la cama.

¿Qué fue lo que cambió? ¿Cambió la realidad? ¿O, cambiaste tú?

Según la Cabalá, la imagen del mundo que conocemos es, de hecho, inexistente. Es decir, el mundo es un “fenómeno” que percibimos los seres humanos. Es la reflexión de los grados de equivalencia entre los atributos del individuo y los de la fuerza que se encuentra fuera de él, la fuerza de la Naturaleza, el atributo de amor y otorgamiento absolutos. En otras palabras, los grados de equivalencia entre los atributos del ser humano y los de la Naturaleza es lo que el hombre percibe como “el mundo”.

¿Qué nos quieren decir con esto? Echemos mano de un radiorreceptor para hacer una demostración. Las radiodifusoras constantemente están transmitiendo, pero sólo las escuchamos cuando nos sintonizamos con la estación en una cierta frecuencia. ¿Cómo capta el receptor la señal? Genera una frecuencia interna idéntica a las ondas sonoras en el aire. Así pues, el radiorreceptor capta la transmisión sólo después de haber cambiado la frecuencia en su interior, a pesar de que las ondas sonoras siempre estaban allí.

Los cabalistas dicen que percibimos la realidad de nuestro entorno exactamente de la misma forma, conforme a la “frecuencia” que generamos en nuestro interior. En otras palabras, la realidad que nos rodea depende totalmente de nuestras condiciones internas. Por consiguiente, únicamente nosotros podemos cambiarla.

¿Desconcertados?

NUESTRA VIDA ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS

Con el fin de comprender la manera en que percibimos la realidad, imaginemos al ser humano como una caja cerrada con cinco “aperturas”. Los ojos, las orejas, nariz, boca y manos. Estos órganos representan nuestros cinco sentidos: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Percibimos la realidad a través de ellos. El rango de tonos que podemos oír, lo que podemos ver y demás, dependen de la percepción de nuestros sentidos.

Para ejemplificar lo anterior, demos un vistazo al funcionamiento de nuestro sistema auditivo. Primero, las ondas de sonido llegan hasta el tímpano y lo hacen vibrar. Las vibraciones mueven los huesos del oído medio que envían la señal al cerebro, y ahí la información recién llegada se compara con la que ya existe en nuestra memoria. Basándose en esta comparación, el cerebro forma una imagen del mundo que parece existir “frente” a nosotros. Este proceso crea el sentimiento que vivimos en un “lugar” específico, pero este sitio se encuentra realmente dentro de nosotros. En otras palabras, todo el proceso se desarrolla internamente. Y los demás sentidos funcionan igual.

¿Entonces, qué es lo que verdaderamente percibimos? Sólo nuestra reacción interna a un estímulo externo, y no lo que realmente se encuentra afuera. Estamos “encerrados dentro de nuestra caja” por lo que no podemos decir con certeza lo que hay en el exterior. Nuestras imágenes de la realidad son las que han estructurado nuestros sentidos junto con la información acumulada en el cerebro. Hace algunos años, la ciencia descubrió que el estimular eléctricamente al cerebro nos podía hacer sentir como si estuviéramos en cierto lugar y situación. De hecho, los científicos que estudian la naturaleza saben que cada una de las criaturas percibe el mundo de una manera diferente. En relación al ser humano, el gato puede ver en la oscuridad seis veces más; el sentido del oído del perro es mucho más agudo y sensible por lo que puede escuchar los sonidos antes que nosotros. El ojo del hombre está adaptado a una longitud de onda que va desde el púrpura hasta el rojo. Es por eso que no vemos el violeta que tiene una longitud de onda menor al púrpura. Sin embargo, las abejas pueden percibir la radiación ultravioleta y localizar diversos tipos de flores.

Estos ejemplos nos muestran que si los humanos tuviéramos otros sentidos, su percepción de la realidad sería totalmente diferente. Todo depende exclusivamente del cambio de nuestras cualidades internas. Por esta razón, el propósito de la ciencia de la Cabalá es mostrarnos que al transformarnos (y hacerlo rápidamente en el transcurso de una vida) empezamos a trascender nuestra existencia terrenal. El cuerpo permanece aquí y seguimos viviendo nuestra vida usual con nuestra familia, hijos, el mundo y la sociedad; pero además de todo esto, percibimos la Realidad Superior.

LA VIDA ES UN SUEÑO

Nuestro mundo existe dentro de nosotros. Nuestros cinco sentidos reciben estímulos externos y los transmiten al cerebro, donde se procesan, formando una imagen del mundo, pero no percibimos nada fuera de eso.

El universo en sí nos es desconocido. Por ejemplo, si el tímpano en mi oído está dañado, no oigo nada y el sonido no existe para mí. Percibo sólo lo que se encuentra dentro del rango en el que estoy sintonizado.

“¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” - Pedro Calderón de la Barca, “La vida es sueño”

Nuestra percepción del entorno es completamente subjetiva. Captamos nuestras propias reacciones a algo que supuestamente está ocurriendo fuera de nosotros, pero ¿en realidad está sucediendo algo afuera?

Muchas teorías discuten el tema. La teoría de Newton establece que existe una realidad objetiva, que el mundo es como lo vemos y que existe a pesar de nuestra propia existencia. Más tarde, Einstein dijo que la percepción de la realidad depende de la relación entre la velocidad del observador y lo observado. Que al cambiar nuestra velocidad relativa a la de un objeto, lo observamos de una manera totalmente diferente: el espacio se deforma, se comprime o se expande, y el tiempo cambia.

Otras teorías, como el principio de incertidumbre de Heisenberg, proponen reciprocidad entre el individuo y el mundo. En pocas palabras, la percepción de la realidad es el resultado de mi influencia en el mundo y la influencia de éste en mí.

TODO FUE UN SUEÑO

Los cabalistas explican que el hombre puede percibir la realidad en dos niveles que están bajo la influencia de sus atributos internos.

En el primer nivel, el atributo propio del ser humano es “el egoísmo”. Éste nos da la sensación de estar separados de los demás y hasta nos alienta a tomar ventaja de ellos. El egoísmo es también la razón por la cual nuestra imagen de la realidad es un mundo de guerra, peleas, pobreza y corrupción.

Sin embargo, gradualmente las experiencias que tenemos en la vida, nos hacen tomar consciencia que nuestra percepción egoísta no nos da una satisfacción verdadera, pues el placer siempre es pasajero.

En el segundo nivel, el más elevado, nuestro atributo interno es el amor absoluto y otorgamiento, igual que el de la fuerza de la Naturaleza. Quienes perciben el mundo de esta manera observan que los seres humanos funcionamos como piezas de un sistema único, trabajando en correspondencia mutua, creando un círculo de placer infinito.

Según la Cabalá, el primer nivel es tan sólo una etapa que tenemos que atravesar, y su única finalidad es permitirnos cambiar, de manera independiente, nuestra percepción de la realidad. Los cabalistas que aprendieron a transformar su percepción, definen nuestra existencia actual como “la vida imaginaria” o “la realidad imaginaria”.

En contraste, a la existencia corregida, plena y perfecta, le llaman “la vida real” o “la verdadera realidad”.

Cuando reflexionaban sobre sus percepciones egoístas pasadas, decían, “éramos como aquellos que sueñan” (Salmos 126:1). Es decir, la verdadera realidad está oculta a nosotros, por ahora. No nos percatamos de ello porque percibimos al mundo y a nosotros mismos conforme a nuestros atributos internos que son todavía egoístas. No advertimos que todas las personas están enlazadas entre sí como una sola porque rechazamos tal relación.

Si reemplazamos nuestro egoísmo por los atributos de amor y otorgamiento de la Naturaleza, vamos a percibir y experimentar cosas completamente diferentes a nuestro alrededor, que nunca habíamos notado. Es más, todo lo que veíamos antes estará ahora lleno de plenitud, eternidad y tendrá un propósito determinado. Esto es a lo que los cabalistas se referían en el versículo: “He visto un mundo invertido” (Talmud Babilónico, Tratado Pesajim).

PRUEBA PARA QUE VEAS…

La sabiduría de la Cabalá enseña que el propósito de nuestra vida es, de manera independiente, elevarnos de esta existencia limitada a la verdadera y eterna.

Para conseguirlo, necesitamos los auténticos libros cabalísticos, ya que fueron escritos por quienes descubrieron la imagen verdadera de la realidad. En ellos, los cabalistas nos hablan de la realidad perfecta que se encuentra de hecho a nuestro alrededor. Sólo necesitamos cambiar nuestra frecuencia interna para sintonizarnos a la emisión.

Al ir leyendo sobre la verdadera realidad, la neblina gradualmente se va disipando de nuestros sentidos y se empieza a percibirla. De hecho, los cabalistas explican que no es la comprensión de los textos que cambia nuestros atributos. Aunque no se entienda, el deseo de asimilarlo armoniza nuestra percepción.

Así lo expresa Baal HaSulam en su libro Introducción al Estudio de las Diez Sefirot: “Aún cuado no comprendan la lectura, el anhelo y gran deseo de entender la enseñanza despiertan en ellos las luces que rodean sus almas… Por tanto, aún cuando no tengan las vasijas, al iniciarse en esta sabiduría, mencionando los nombres de las luces y vasijas relacionadas con su alma, empiezan a iluminarles en cierta medida…”

La diferencia entre nuestra percepción actual de la vida y la que podríamos alcanzar es enorme. Para describirla de alguna manera, El Libro del Zohar la compara con la diferencia entre una delgada vela de luz y una luz infinita, o con un grano de arena comparado con todo el planeta. Sin embargo, a quien realmente desea conocer lo que significa, los cabalistas le sugieren que lo vea por sí mismo: “Prueba para que veas que el Señor es bueno” (Salmos, 34:8).

(La Voz de la Cabalá)

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Si te cambias, cambias la realidad




Toda la realidad se encuentra dividida entre el mundo exterior y yo. Y si sé cómo usar la realidad exterior correctamente,  puedo transformarme, concretando así mi libre albedrío. La libertad reposa únicamente en la habilidad de transformar, no al mundo, sino a sí mismo. El mundo es tan sólo la huella de mis atributos.

Sólo necesito saber cómo corregir estos atributos, cómo cambiar la combinación de estas cualidades naturales iniciales que se hallan en mí. Para hacerlo, se me entrega un “Kli”, (un instrumento) una palanca, una grúa que pueda usar para voltearme de arriba hacia abajo y lograr ascender. Entonces, toda la realidad cambiará. Veré que todo es distinto y que he nacido en un nuevo mundo.

Entonces, ¿reemplazo mi visión de la realidad o la realidad misma? ¡Transformo la realidad! Después de todo, la realidad es lo que habita dentro de mis percepciones.

(De la lección diaria de Cabalá, La Libertad, laitman.es)

viernes, 14 de diciembre de 2012

Percepción de la realidad. VIDEO

Anthony Kosinec explica cómo nuestros cinco sentidos nos bloquean de percibir la realidad verdadera y eterna, y cómo podemos usar lo que los cabalistas han descubierto para romper nuestras limitaciones. 








sábado, 1 de diciembre de 2012

Todo en la realidad se divide en dos partes


Todo en la realidad se divide en dos partes:

La parte interna: el mundo espiritual, el mundo de las raíces, las decisiones y las intenciones.

La parte externa: nuestro mundo, el mundo de las ramas, las consecuencias, acciones y su ejecución.

Nuestro trabajo consiste en revelar la parte interna por medio de las cosas que nos ocurren y las influencias que recibimos. En otras palabras, tenemos que elevarnos del nivel de la acción al nivel de la intención para comprender lo que la Fuerza única y común llamada Naturaleza pide de nosotros y por qué nos desarrolla específicamente de esa manera. Al examinar lo que nos pasa, llegaremos el conocimiento completo de nosotros mismos y de la Naturaleza (o el Creador) incluyendo Su deseo, razón, plan y pensamiento.

Con el fin de adquirir este conocimiento, se tienen que alcanzar los mismos atributos que son inherentes a la Naturaleza: los atributos de otorgamiento, amor y el estado común entre todas sus partes. De otra forma, no lo entenderemos. Si se realizan las mismas acciones de la Naturaleza, las estudiamos y estamos de acuerdo con ellas, entonces alcanzaremos el nivel de la Naturaleza (el Creador). Así es como se alcanza el nivel de Adam (de la palabra Edameh, similar a la Naturaleza, al Creador).

(Reflexión diaria, laitman.es)

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