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jueves, 28 de enero de 2016

¿Qué es libre albedrío? VIDEO

En este episodio de "Contundente" Rav. Michael Laitman habla sobre el libre albedrío.  Si, tal y como afirma la sabiduría de la Cabalá el hombre está determinado en cada uno de sus detalles y todo lo que le sucede está programado: ¿Qué es el libre albedrío? ¿Qué fuerza nos impulsa al estudio de la Cabalá?

(CanalCabala, Kab Tv)

domingo, 8 de noviembre de 2015

La libertad de elección


Por Rav Dr. Michael Laitman

El libre albedrío, ¿existe o no? ¿Dónde se encuentra la verdadera libertad en nuestra vida?
La naturaleza interna del ser humano es el egoísmo, el deseo de recibir placer. Esta naturaleza nos obliga a actuar de acuerdo a una fórmula conductual imbuida en nosotros: mínimo esfuerzo-máximo rendimiento. El ser humano está dispuesto a experimentar grandes sufrimientos en el presente por un deleite futuro. Consciente o inconsciente, cada hecho, cada movimiento que realiza, proviene de un cálculo frió de costo-beneficio.

“…cuando examinamos los actos de un individuo los encontramos forzados. Los hace contra su voluntad, y no tiene ninguna libertad… se parece a un guisado, cocinándose… no tiene ora opción, más que cocinarse. Porque la Providencia ha enjaezado la vida con dos cadenas: el placer y el dolo.” - Rabí Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “La Libertad”

Cada uno de nosotros es parte de alguna sociedad que tiene sus propias leyes, las cuales estamos obligados a cumplir. Estas leyes no sólo determinan nuestro comportamiento, sino que moldean también nuestra actitud hacia todos los campos de nuestra vida. Es más, el ser humano está sujeto a las normas de etiqueta dictadas por la sociedad, por lo que tarde o temprano, éstas se convierten en sus patrones de conducta.

Con el tiempo, el individuo empieza a entender que no es él quien elige su manera de vida, los campos de interés, sus pasatiempos, la comida, la moda de acuerdo a la que se viste y se comporta, y demás, sino que todo esto lo escoge siguiendo la voluntad y el gusto de su ambiente.

¿DÓNDE, ENTONCES, EXISTE NUESTRA LIBERTAD?

Baal HaSulam (Rabí Yehuda Ashlag), explica en su articulo “La Libertad”, que cada individuo está conformado por cuatro elementos que definen su carácter, manera de pensar y acciones, en cada momento:

Materia prima – el “yacimiento”: esto constituye la esencia interna del ser humano, aunque cambie su forma, jamás cambia su esencia. Por ejemplo, si comparamos el ser humano con una semilla de trigo: la semilla se descompone bajo la tierra, y su forma externa desaparece totalmente. Al mismo tiempo, sin embargo, se forma de ella un nuevo brote de trigo. Exactamente de la misma manera se descompone nuestro cuerpo, pero nuestro “yacimiento” – nuestros genes y tendencias – se transfieren a nuestros hijos.

Atributos invariables: las leyes de desarrollo del yacimiento jamás cambian. Una semilla de trigo nunca producirá otro tipo de cereal más que trigo. Estas leyes y los atributos derivados son predeterminados por la Naturaleza. Cada semilla, cada animal y cualquier persona, contienen dentro de sí mismos las leyes de desarrollo de su propio yacimiento  Este es el segundo elemento del que estamos hechos, y no podemos influenciarlo.

“… me siento, me visto, hablo, como… no porque quiera sentarme, vestirme, hablar o comer así, sino porque otros quieren que me sienta, vista, habla y coma así; conforme a los deseos de la sociedad, no de mi propio libre albedrío.”
 “…incluso  la determinación del tipo de placer o beneficio, está completamente fuera de la propia voluntad o libre elección… sigue el deseo de otros.”

Rabí Yehuda Ashlag, “La Libertad”

Cualidades cambiantes bajo la influencia del entorno: el tipo de semilla permanece, pero su forma externa cambia de acuerdo a su ambiente, externo. Es decir, la calidad de la envoltura del yacimiento cambia bajo la influencia de elementos externos y leyes definidas, la influencia del entorno resulta en que elementos externos adicionales, como el sol, el suelo, fertilizantes, humedad y lluvia, se incorporan al yacimiento, y producen una nueva calidad del mismo. O sea, determinan, la cantidad y calidad de cereales que crecerán del mismo brote de trigo.

Lo mismo ocurre con el ser humano: su medio ambiente puede ser sus padres, educadores, amigos, colegas, libros que lee, los contenidos que absorbe de los medios de comunicación, etc. El tercer elemento, entonces, son las leyes según las cuales el entorno afecta al individuo y causa cambios en sus atributos modificables.

Cambios que afectan el entorno externo: el ambiente que repercute en las semillas, también es influenciado por elementos externos. En ciertos casos, éstos pueden variar radicalmente y afectar el yacimiento de manera indirecta. Por ejemplo: puede haber una sequia, o alternativamente, caer lluvias fuertes que destruyan todas las semillas. Con respecto al ser humano, este cuarto elemento se refiere a cambios en el entorno mismo, que afectan la manera en que éste influye sobre los atributos cambiables del yacimiento.

LA ELECCIÓN DEL AMBIENTE CORRECTO

¿Dónde, entonces, existe nuestra libertad? O en otras palabras, de todo lo mencionado, ¿qué exactamente es lo que podemos realmente afectar?

El código genético, o yacimiento, no lo podemos cambiar. Las leyes de acuerdo a las cuales cambia nuestra esencia tampoco podemos modificarlas; de la misma manera que no podemos influenciar la manera en que repercuten las leyes del entorno sobre nosotros. Pero el entorno dentro del que existimos y del cual dependemos totalmente, ¡podemos cambiar, en definitiva!

El ser humano puede optar por “implantarse” en un ambiente que apoye su desarrollo espiritual, el cual se basa en tres elementos: otras personas que busquen la espiritualidad, libros auténticos escritos por los cabalistas, y un maestro que las guíe en su camino hacia el desarrollo espiritual.

Por lo tanto, la elección del ambiente, según la Cabalá, es la única que existe en nuestra vida.

(La Voz de la Cabalá)

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Dónde está la democracia?




PREGUNTA: El Creador limita mi libertad de acuerdo a las leyes de la naturaleza, pero ¿qué pasa si yo no quiero eso? Después de todo, Él no me consultó. ¿Dónde está la democracia?
RESPUESTA: En realidad, el Creador desarrolla de manera diferente a las personas modernas, y en consecuencia ellas hacen las preguntas pertinentes acerca de Él. Así debe ser. Por eso nuestro mundo está cambiando, para que las preguntas acerca de Él  aparezcan en nosotros. Como resultado, todas las preguntas y reclamos deben ser dirigidas hacia el Creador. Todo esto está dirigido a que la persona llegue a la desesperación.
Por un lado, parece que hay libertad en este mundo y que puedo hacer lo que quiera. Por otro lado, mi mente “infantil” poco a poco percibe que el mundo es controlado por un sistema de leyes y que no puedo hacer lo que quiera, ni siquiera si realmente quiero hacerlo. Hay una diferencia entre lo deseado y lo que es.
Gradualmente, entiendo que todo tiene que ver con las leyes del mundo, que son reglas férreas. Ellas se me revelan más claramente y me obligan cada vez más. Como resultado de ello no me siento tan cómodo y tan bien, pero en general, es así como aprendo.
Al principio el niño goza de todas las cosas y sus peticiones se cumplen. Más tarde empezamos a limitarlo. Le enseñamos las reglas de la vida y demandamos cosas de él. Esta es la forma en la que crece.
Tú estás hablando de democracia, de libertad. Pero, ¿qué clase de libertad es esta? ¿Libertad de qué? ¿Libertad para qué? ¿Libertad bajo qué condiciones? Después de todo, tú no estás viviendo en un vacío; tú ya tienes ciertos atributos, tú ya eres algo.
La “libertad” para ti es cuando tú consigues inmediatamente todo lo que deseas: “¡Quiero un palacio!”, aquí lo tienes. “Quiero ser fuerte e inteligente”, aquí tienes. De esta forma tú eres libre de cualquier limitación, eres omnipotente.
Pero tú no elegiste tu mente y ni tú personalidad, lo que significa que no eres realmente libre. Es más, tus deseos dependen de los valores con los que te has criado, lo cual tampoco es libertad. Ya existen condiciones previas inculcadas en ti, que te influyen. Entonces, ¿qué clase de libertad es esta? No es cómo te lo imaginas. Simplemente no has aclarado esto.
Por otro lado, el Creador realmente quiere que tú seas libre. Entonces serás libre de lo que Él ha insertado en ti y en su lugar, construirás los atributos opuestos por encima de eso. Encontrar la verdadera libertad entre los 613 “pecados” y los 613 “mandamientos”, que es algo nuevo, un tercer factor, la línea media, el mundo espiritual. Este no existe sin ti. Si tú no lo creas, no existirá.
Mientras tanto, no lo olvides: Tú eres un ser creado, y por lo tanto no eres libre, te encuentras limitado en tus cualidades y deseos.
(De la lección diaria de Cabalá, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, laitman.es)

domingo, 14 de abril de 2013

Libre albedrío - En busca de ti mismo

PREGUNTA: ¿Cómo puedo reconocer con exactitud el punto de mi libre albedrío?

RAV M.LAITMAN: En primer lugar, descubrimos que no somos libres en absoluto, al cien por ciento. Esta es la realización del mal.

Sin embargo, por otro lado, ¿qué hay de malo en eso? Si yo estoy completamente bajo el poder del Creador, o de la Naturaleza, entonces no se me pide nada. Yo no soy ni bueno ni malo. ¿Qué hay que exigir de mí? No importa lo que yo haga, no soy yo quién lo hace, como está escrito: “Ve donde el artesano que me hizo”.

La religión se basa en esto. Yo soy una persona pequeña. Hago todo lo que Él quiere. Si Él dice que lo haga, yo lo hago. De esta manera, todos mis cargos son retirados, las preguntas se cancelan, y me liberé de los problemas.

Sin embargo, en este camino, tú pierdes la independencia y la libertad. Sólo siguiendo los decretos del Creador, aún de mala gana, encontrarás siempre una recompensa para ti que facilita tu tarea a costa de tu verdadero “yo”. Por esta razón la religión es buena para las masas. Cuando todo viene de Arriba, esto añade una sensación de comodidad a la vida y proporciona apoyo psicológico para fluir junto con todo el mundo.

Por otro lado, en la Cabalá, yo demando independencia, en vez de auto anulación. Quiero encontrar el comienzo de mi “yo”. En esta búsqueda, en esta evaluación racional y lógica, descubro que en realidad, yo no existo. Yo no tomé la decisión de nacer en este mundo, no elegí mis cualidades, mi genética, mis padres, mi país, o mi entorno. Yo fui criado y educado por sistemas e instituciones ya formados tales como la guardería, la escuela, los medios de comunicación, y así sucesivamente. ¿Quién soy yo, después de todo esto? Yo soy un pedazo de masa horneada en un horno común dentro de una hogaza corriente de pan.

Cuando veo esto, surge una pregunta en mí: ¿Esta es la vida? ¿Qué es lo que me da, aparte de interminables problemas, una constante huida del sufrimiento, y breves momentos de placer? Este es el reconocimiento del mal: yo comienzo a pensar acerca de la esencia de lo que está sucediendo, sobre mi viaje y su final, y entiendo que yo no existo. Sólo existe una máquina que yo no enciendo ni controlo. Cuando hay un conflicto de algoritmo en el computador, este arroja un mensaje de error. Yo también respondo a los problemas, aunque de una forma sensorial. La presión salta en alguna parte, y siento dolor. Eso es todo que hago.

En este caso, simplemente no tengo ninguna razón para vivir. Muchas personas llegan a esta conclusión. Lo único que las detiene es el miedo instintivo a la muerte, e incluso este no siempre funciona.

Aquí es donde empiezo la búsqueda de la verdadera libertad, de mi verdadera esencia. El camino para llegar a esta yace en volverme como el Creador, no en adorar y cancelarme a sí mismo ante Él, sino en volverme en realidad como Él. Tengo que crecer y ser más como Él. La independencia y libertad absolutas son inherentes al Creador. No existe nadie más que Él en toda la naturaleza. Yo puedo crecer de acuerdo con el mismo principio en el que no haya nadie más aparte de mí en toda la naturaleza.

Este es el método cabalístico. Buscamos la libertad y la independencia. Lo más doloroso es el hecho de que no existen. ¿Dónde puedo encontrar mi “yo”? Esta búsqueda de mi propio “yo” es toda mi vida. Quiero una auto expresión mayor. Quiero gobernar a todo el mundo y recibir. ¿Para qué es todo esto? Es para que mi “yo” se forme y crezca. En este caso, la Cabalá explica que la adquisición de tu “yo” significa la adquisición de las cualidades del Creador, es decir, adquirir la libertad.

PREGUNTA: Entonces, ¿cómo puedo encontrar a mi “yo” sin libre albedrío?

Respuesta: El punto inicial de mi “yo” se manifiesta a través de preguntas acerca del significado y la esencia de la vida. La persona que viene a la Cabalá ya cuenta con este punto de elección, un punto en el corazón, una chispa, al otro lado de la línea media, el reverso de la libertad, la sensación de vacío y carencia.

No tengo la libertad, y por eso hago preguntas acerca del significado de la vida. Esto es exactamente lo que no tengo. No me importa la vida misma, tengo que encontrar mi “yo”.

(De la lección diaria de Cabalá, “La Libertad”, laitman.es)

lunes, 4 de marzo de 2013

¡Vengan a alegrarse!


¡Vengan a alegrarse, vengan a entusiasmarse!

Recordemos unos a los otros entusiasmarnos con la grandeza de la Meta espiritual del entorno que la anhela, con la especial y única oportunidad, del libre albedrío que se nos ha dado. ¿Cuántas personas en el mundo tienen la posibilidad de actuar de forma libre? Si todos los hombres actúan según el mandato de su naturaleza, entonces no hay nadie que “actúa”. Si estoy completamente dirigido desde Arriba, este “yo” no existe. Se ha dicho: “vine, y no hay nadie” (Isaías 50, 2).

Hay muchísimas personas, pero es como si no existieran, ya que ninguna de ellas es libre en sus actos. Si no hay una persona que tenga libertad de elección, entonces no hay mundo alguno, no hay nada, fuera del mundo de la Infinidad. En relación al Creador, no existe nada. Existe únicamente aquel que ejerce una acción libre. Imagínense esta situación: un espacio absolutamente vacio y en él se ven sólo unos cuantos deseos que son capaces de ejercer acciones libres. Y tú también recibes la oportunidad de ser así de libre y convertirte en ¡humano! Entonces, reconozcamos la grandeza de esta posibilidad especial y única.

(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

lunes, 4 de febrero de 2013

Lo importante es adherirse a la Meta espiritual




Tengo libre albedrío solo para una cosa: agrandar el deseo hacia la Meta espiritual.

Todas las cosas se dividen en cosas indispensables, lo que necesito para vivir, y las cosas que son por encima o por debajo de lo indispensable. Todo se mide de acuerdo a la carencia. Mi deseo debe estar todo dirigido a la Meta, y de acuerdo a esto se fija el nivel de mi  necesidad en la vida.

La persona debe pensar cómo estar siempre adherido a la Meta espiritual, y entonces la misma Meta, en la medida que sea importante, ya dividirá dentro de su deseo lo que es indispensable y lo que no. Será sobreentendido sin que yo tenga que medirlo, porque esta medición es imposible.

Tienes libre albedrio solo en una cosa: agrandar el deseo hacia la Meta espiritual por medio del grupo y de los libros. Si desarrollas esto, todo lo demás se arreglará por sí solo. La persona pasa por situaciones agradables y menos agradables, etapas egoístas y menos egoístas, lo importante es adherirse a la Meta que se desea.

(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

sábado, 2 de febrero de 2013

La verdadera elección – apresurarse a ser humano



De pronto se despierta en el hombre el “punto en el corazón” y él se desahucia de su vida anterior. Entonces es como si empezara una nueva página en su vida.

La sociedad provee al hombre de patrones artificiales de comportamiento, juega con su ego, sin preguntarle si desea o no vivir según ellos. El lugar en la tierra, donde nace el hombre, determina qué valores culturales serán inculcados en él de nacimiento, y lo educa para que sea el hombre que debe ser. Esté o no esté de acuerdo, él absorbe estos valores y vive según ellos toda su vida. Para aprovechar más de él, la sociedad le suma también promesas sobre retribuciones a recibir en el próximo mundo. Y de todas formas, el hombre no tiene elección libre, no tiene ninguna elección.

Pero en algún momento, de pronto, se despierta en él,  el “punto en el corazón”, y él se desahucia de su vida anterior. Entonces es como si empezara una nueva página en su vida. Todos los valores anteriores se destruyen, en lo que a él le concierne, y desaparecen, pierden toda importancia. Los patrones anteriores de comportamiento se anulan porque estos no sirven para darle favores o castigos. Sólo perduran las normas de comportamiento indispensables, que sin ellas no se puede subsistir.

Si es religioso, entonces se despiertan en él dudas también con respecto al próximo mundo. Las circunstancias lo llevan al grupo, a los libros de cabalistas, y ahora debe elegir: ¿cuánto desea integrarse en esta sociedad, en este camino? Su libertad no está en la elección del camino, sino en el ritmo del progreso, cuantas fuerzas invertirá, con qué rapidez absorberá ejemplos de ellos, nuevos modelos de conducta, nuevos valores.

Su elección está sólo en la medida en la que se integrará en el proceso general – avanzar hacia adelante con más o menos rapidez. Y en esto es que se le da la libertad – absorber en su interior en la mayor rapidez posible los nuevos ejemplos y patrones que le ofrece la nueva sociedad.

Es verdad que su elección está únicamente en el paso en el que asume estos nuevos ejemplos, pero aun se trata de una elección. Esta es más elevada que su deseo egoísta de placer. Y así comienza a construir en su interior al “hombre”.

(kabbalah.info/es)

domingo, 21 de octubre de 2012

Ansia de libertad


¿Alguna vez te has preguntado por qué te gusta tanto escapar de vacaciones? ¿Qué es lo que buscas encontrar en otro lugar que no encuentras en tu propia casa? La Cabalá nos explica que lo que estamos buscando está frente a nosotros, o más bien, dentro de nosotros.

Buscando un destino de vacaciones

Libertad de expresión, de creencia religiosa, de información, libertad para opinar, publicar, crear, libertad académica, económica, tiempo libre… Parece que en el siglo 21 cada uno tiene la posibilidad de crear su propio tipo de libertad.

Sin embargo ¿Existe la libertad absoluta e incondicional? ¿No de algo, sino una libertad simple, ilimitada, total?

La Cabalá afirma que sí, pero que es muy diferente a lo que usualmente imaginamos. Para la mayoría, la libertad significa escapar de las responsabilidades laborales y de los problemas cotidianos. Olvidarnos de las preocupaciones, las presiones, el jefe y nuestras cuentas sobregiradas. Buscamos un pequeño escape de la vida para poder recuperar el aliento.

Trabajamos duro todo el año y ahorramos, para tener finalmente unos cuantos momentos de piedad en una playa arenosa. Y como sabemos, estando de vacaciones, las cosas no siempre salen como quisiéramos, ya sea por el hotel o el vuelo, los niños que justo deciden que es el momento perfecto para enfermarse. Por una u otra razón, la mayoría de las vacaciones no terminan siendo el sueño esperado. Aún si tenemos suerte y éstas nos resultan perfectas, cada momento que pasa nos recuerda que se acabarán pronto y tendremos que reconectarnos con “la vida real”.

Entonces ¿Somos realmente más libres al escapar de la rutina diaria?, ¿Qué pasaría si hubiese una forma diferente de vivir para no querer escapar en búsqueda de la libertad? ¿Existen las vacaciones perfectas e interminables? De hecho las hay. Pero a fin de encontrar este lugar, debemos dejar de buscarlo dentro del marco de este mundo.

La libertad está más allá de este mundo

La sabiduría de la Cabalá explica que en nuestro mundo, las personas son todo excepto libres. No elegimos la familia, talentos naturales, ni cualidades. Cuando niños fuimos constantemente influenciados por nuestros padres y profesores.

Al crecer, la sociedad y los medios de comunicación nos dictan prácticamente todo: qué vestir, qué ser, hacia qué aspirar, cómo pensar, qué comer, y a quién amar. Lo que es hermoso o feo, correcto o incorrecto, buenos modales, formas de hablar y comportarnos. Naturalmente, no es fácil aceptar la idea que no hay libertad en nuestro mundo. Pero, una vez que nos percatemos de esto, empezaremos a preguntarnos cuál es el propósito de todo esto, y entonces, la Cabalá explica, estaremos en camino hacia la verdadera libertad.

“…si dejamos que nuestro corazón responda una sola pregunta famosa… Ésta se hace por todos los seres del mundo: ¿Cuál es el propósito de mi vida?”
-Cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “Introducción al Talmud Eser Sefirot”

Los cabalistas nos dicen que la respuesta a la pregunta, “Cuál es el propósito de la vida” tiene la llave a nuestra libertad. Todos nos hemos hecho esta pregunta al menos una vez: ¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos? ¿Hay un propósito de nuestras experiencias personales y globales? ¿Hacia dónde vamos? La sociedad hace que sintamos conveniente ignorar esas preguntas. Es socialmente mejor visto ser arrastrado por la marea de la vida que preguntarse el significado de ella. Por lo tanto, cuando surgen esas interrogantes, evitamos tratar de darles una respuesta verdadera.

“…tanto más en nuestra generación, donde nadie quiere ni siquiera pensar en ello. Sin embargo, la pregunta en sí permanece amarga y vehemente, pues una y otra vez se presenta imprevista, picoteando nuestra mente, derribándonos al suelo antes que logremos encontrar la familiar táctica: flotar sin sentido por las mareas de la vida, como el día anterior.”
Cabalista Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), “Introducción al Talmud Eser Sefirot”

Hasta la extravagante industria del entretenimiento nace de nuestros intentos de escapar la búsqueda del significado de la vida. Realizamos innumerables actividades, recibimos toneladas de información innecesaria, vemos fijamente la televisión durante horas, navegamos la Red, vemos películas, vamos a Disneyland, y ¿qué no?, cualquier cosa para mantenernos distraídos. La mera idea de estar sin distracciones nos espanta.

La Cabalá explica que estamos, de hecho, reprimiendo la pregunta que justamente nos lleva a la libertad que tanto queremos. En vez de tratar de escapar de nuestras vidas, podemos transformarlas en una experiencia totalmente diferente, en una permanente y perfecta vacación, donde el placer que sentimos sólo se incrementa. ¿Te parece que esto es algo que no existe en nuestro mundo? Pues bien, tienes razón, no existe, acá, pero sí existe en otro lugar. La Cabalá explica dónde y cómo llegar allí.

¿Cómo llegamos allí?

Se empieza con una simple decisión: dejar de huir. De hecho, cuestionar el significado de la vida es el principio de nuestra conexión con la fuente de la felicidad, el Creador. En otras palabras, responder a esta interrogante y conectarnos con el Creador son sinónimos. Los cabalistas explican que alcanzar esta conexión con el Creador es un proceso gradual que se lleva a cabo en nuestro interior. De modo que para llegar a la libertad no es necesario escalar montañas, viajar al otro extremo del mundo o tratar de escapar de nuestra vida diaria. Simplemente dejar que esta interrogante interior despierte y nos guíe. Entonces, el sendero hacia la perfección se abrirá frente a nosotros y estaremos en camino hacia la verdadera y eterna libertad.

(La Voz de la Cabalá, Edición #5)

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Libre albedrío a cada momento


Escoge a cada momento - ¿Acaso yo prefiero exterioridad o interioridad?
Toda la creación es únicamente deseo de recibir, y todas las partes del deseo de recibir están relacionadas unas con otras, de manera tal que no hay ninguna parte que no este unida a las otras. Las partes internas son más importantes, más eficaces y activas que las partes externas. Por eso, en la medida en que los deseos internos llamados “Israel”, Yashar-El, anhelan la corrección, ellos actúan e influyen sobre todas las demás partes. Cada una de las partes del deseo, interior o exterior, esta divido también en parte interna y parte externa, y así sucesivamente.
El deseo de recibir se reviste en todas las partes de la realidad - en el inanimado, vegetativo, animal y hablante - que está en este mundo y en los mundos superiores. Cuanto más exijan las partes internas  y se encuentren en la corrección, así actuarán en la forma más correcta y eficaz e influirán mejor sobre cada parte del deseo de recibir que hay en la realidad.
Todo funciona de acuerdo a la elección del hombre, y su preferencia interna por sobre la externa en su vida, sus ocupaciones, en todo lo que lo llena y le interesa. Nosotros preguntamos en que forma el hombre pequeño, que vive en este mundo, puede influenciar sobre toda la realidad, y la respuesta es precisamente que él es la parte otorgante. El libre albedrío de la persona esta justamente en la decisión de qué preferir, interioridad o exterioridad, a cada momento de su vida.
Nosotros debemos tratar de construir para nosotros un entorno tal que nos obligue a ocuparnos siempre en la interioridad, sin problemas, sin presión, y sin que tengamos que invertir fuerzas. Con esto nosotros siempre influiremos al resto de éste gran deseo de recibir, que es toda la realidad de los mundos superiores e inferiores, para que todos se acerquen a la interioridad.
(Consejo diario para el que está en el camino, kabbalah.info/es)

sábado, 1 de septiembre de 2012

¿Tenemos 228 años para pensar?


PREGUNTA: ¿Tiene el mundo la oportunidad de alcanzar la corrección en los 228 años que nos quedan hasta el final de los 6,000 años que nos dieron para eso, y como lo sentiremos? 
RESPUESTA: Nadie puede decir cuánto tiempo nos queda hasta el Gmar Tikkun (el final de la corrección). Esto lo hablaron mucho los profetas, quienes nos contaron acerca de ello en alusiones ocultas. Esto significa que ellos tampoco supieron cuando sucedería, porque está relacionado con el libre albedrio. ¡Baal HaSulam pensaba que el Gmar Tikkun podría llegar mañana si no hoy, ya que todo está preparado para esto desde Arriba!
Nosotros también pensamos que pasara pronto. Podemos basar nuestra creencia en lo que está pasando hoy en el mundo, aunque nadie lo sabe con seguridad. Se nos dice que la corrección tomara 6,000 años, lo cual significa que faltan 228 años. Pero, ¿es realmente durante este periodo de tiempo que tenemos alcanzar el Gmar Tikkun, de buena o de mala manera?
De buena manera podemos alcanzar la corrección mañana, o hasta hoy. Aquí no existen límites. Si queremos estar conectados, nuestro deseo evocará sobre nosotros la influencia del campo superior. No es necesario un arreglo por parte del Creador. Nuestro deseo es suficiente para evocarla. Nosotros somos los amos de los estados en los que nos encontramos.
Nosotros no podemos saber cuándo sucederá, pero mientras nos acercamos al Gmar Tikkun, luego de la revelación del mundo superior, la cual es llamada nacimiento espiritual; aun sentimos este mundo en todos los 125 grados del ascenso espiritual. En el momento en que alcancemos la conexión general y todos estén corregidos, hay una conexión de todas las vasijas, de todos los deseos espirituales individuales, entonces nuestro mundo desaparece, puesto que no hay vasija general para todos los deseos de recibir.
Cuando su última partícula se mueva hacia el otorgamiento, no queda deseo que no sea corregido y que no sea para otorgar. ¡Por esto, desaparece el sentimiento de este mundo, el cual existe solo dentro del deseo egoísta sin Masaj (pantalla)! Y solo ¡permanece el mundo superior!
Puesto que todos los deseos están conectados, todos los mundos se unen y se vuelven un mundo superior general, en el nivel de Ein Sof (Infinito). Entonces al alcanzar el Gmar Tikkun junto con todo el mundo, tú dejas de sentir este mundo. ¡No lo necesitarás! Y aparte, no tendrás vasijas para percibirlo, ya que has corregido tus últimos deseos egoístas. Entonces esta realidad desaparecerá de tus sentimientos.

martes, 21 de agosto de 2012

El libre albedrío está por encima del deseo



Pregunta: ¿Por qué se nos ha dado la ilusión de libertad en este mundo?
Respuesta: Nos consideramos libres mientras no pensamos mucho en eso y nos identificamos con nuestro cuerpo animado. Pero si nos eleváramos por encima de nuestro cuerpo un poco, veríamos que obedece estrictamente a las leyes y procesos a los cuales está sujeto.
Creo que depende de mí cuando ir a dormir y cuando ir a trabajar. Pero, ¿de quién depende realmente? Se me ha ubicado bajo ciertas condiciones y se me han dado ciertas cualidades internas. Mientras tanto, nuestra voluntad de recibir placer (deseo) actúa como un motor que trabaja de acuerdo con un principio simple: el placer máximo con el mínimo esfuerzo, es decir, la ganancia máxima con la mínima inversión.
Este es el cálculo que hacemos en cada momento de nuestras vidas, en todos los aspectos, en cualquier dirección, en cualquier lugar, y en relación con todo lo que hay. Así es como trabaja nuestra naturaleza, tomando en consideración las diversas condiciones: que tan cansado estoy y cuan saludable soy, que tan grandes son el peligro y el placer, y así sucesivamente. Es comprensible que, mientras permanezcamos dentro de nuestro ego, allí no hay libre albedrío.
Tenemos que darnos cuenta que el libre albedrío es posible sólo si puedo controlar mi deseo y estar por encima de él. Mientras permanezca en mi naturaleza egoísta, siempre voy a ser un títere obediente, totalmente controlado por mi egoísmo.
Sin embargo, si deseo tomar en mis manos el control, tengo que controlar mi deseo, habiéndome elevado por encima de él. En otras palabras, el libre albedrío es posible, pero sólo por encima del deseo. Y la única pregunta es: ¿Cómo puedo elevarme por encima de mi naturaleza, por lo que significa?
( De la parte cuarta parte de la Lección Diaria de Cabalá del 26 de noviembre 2010 – La Libertad.)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Consejo diario para el que está en el camino


Debo estar influenciado en un cien por ciento por la sociedad e ignorar las ideas externas.

Con respecto a nuestro camino, personal, interno, debemos estar influenciados sólo por la Luz circundante, y saber cómo dirigirnos a ella desde los libros. Debemos estar influenciados sólo por nuestro entorno, y con respecto a él debo ser muy sensible, en un cien por ciento, porque en relación al entorno puedo maniobrar en sentido correcto. Debemos escuchar lo que nos dicen, recibir todos los valores de la sociedad, y vivir de acuerdo a esto y no de acuerdo a lo que hay en nosotros.

Tenemos dos círculos: el primero es un círculo interno de los amigos, los libros, el Rav y el grupo. Por este círculo cada uno debe estar influenciado en un cien por ciento. El segundo círculo es el mundo exterior, al cual debemos tratar con amor y entendimiento, como a los bebes. Del mundo exterior escuchamos solo una cosa - cómo hacer nuestro papel en el mundo y tráeles la Luz de la mejor forma. Debemos ser muy exigentes y selectivos con relación al mundo exterior y no escuchar ninguna otra cosa.

Clase matinal, parte IV, 22:41-20:28

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