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sábado, 9 de enero de 2016

Babel: Historia de dos senderos





Cinco mil años atrás la humanidad perdió el rumbo en Babilonia, el Irak de hoy. Esta desviación nos está conduciendo hoy día a un caos. ¿Quién es el responsable?

Todos nosotros conocemos este sentimiento que brota cuando despertamos una mañana pensando que debe haber algo más en la vida que lo que tenemos. Pero, ¿realmente sabemos lo que queremos? ¿Podemos enumerar lo que nos brinda satisfacción y plenitud? Esta misma interrogante estaba presente en gran parte de la población en la antigua Babilonia y la acumulación de este descontento desencadenó en un cambio crítico en la evolución global de la humanidad.

Todo comenzó en Babel, la vibrante capital de Mesopotamia, hace unos cinco mil años. En ese entonces, era el crisol de una serie de creencias y enseñanzas. Como en la actual cuidad de Nueva York, o en el Paris del siglo XIX, el ambiente que prevalecía era el de “todo se vale”. Y por lo tanto, todas las decisiones desenfocadas de esa antigua civilización, el atormentado Irak de hoy que fue alguna vez la cuna de la civilización humana, originaron el “Big Bang cultural” precursor de la actual crisis global.

Previamente, todos los habitantes de Babilonia tenían “un solo lenguaje y un solo idioma” (Génesis, 11:1). Pero su creciente disgusto los condujo por dos caminos diferentes: uno la búsqueda del placer, investigar el mundo para descubrir los placeres inherentes; el otro, formular interrogantes, cuyos seguidores deseaban descubrir el por qué del sufrimiento y de la búsqueda del placer, y cuestionaban: ¿Quién hace todo esto?

Los adeptos a la “búsqueda del placer” empezaron por inventar, innovar y avanzar. Idearon proyectos para acelerar su progreso, desarrollando lenguajes, buscando nuevas fuentes de placer. No obstante, dado que tenían diversos deseos, se fueron dividiendo y eventualmente se alejaron completamente.

El Big Bang cultural era ya hecho. Y cuanto más se apartaban las personas entre sí, más iban diversificando su manera de buscar placer. Algunas adoraban las fuerzas de la naturaleza, con la esperanza que éstas cumplieran sus caprichos. Otras creían en una fuerza única, de la que esperaban recibir lo anhelado y alcanzar la felicidad. Y había quienes hablaban de la necesidad de dejar desear, completamente.

Con el tiempo, estos conceptos dieron lugar a las diferentes culturas. Debido a que cada una estimaba que sus ideas eran las más beneficiosas, todo aquel que no estaba de acuerdo se convertía automáticamente en enemigo, una amenaza a las expectativas de placer y complacencia.

Después de muchos siglos de batallas y peleas, las personas empezaron a darse cuenta que sus creencias no las conducían a la felicidad, y esta es la esencia de la crisis global actual. Nosotros, toda la humanidad, ya sabemos que no hay nada que podamos hacer para garantizar nuestra felicidad o seguridad personal, ni la de nuestros hijos. Por esta razón, la enfermedad con más incidencia en el mundo occidental es la depresión; el resultado directo de esta desilusión.

Pero hace cinco mil años, cuando la búsqueda de placer apenas comenzaba, su antídoto apareció también. Entre aquellos que habían elegido el camino de las interrogantes vivía un joven que se llamaba Abraham. Su padre era fabricante de ídolos y Abraham, aunque siguió las huellas de su padre, produciéndolos y vendiéndolos, nunca pudo realmente comprender cuál era el caso de orar a estos ídolos que él sabía con certeza no tenían valor alguno, ya que él mismo los moldeaba.

Las preguntas y las dudas no lo abandonaban, hasta que un buen día se detuvo y se preguntó: "¿Es que el mundo no tiene un amo? El Señor lo miró y le dijo: Yo soy el amo del mundo” (Bereshit Raba, 39:1).

A partir de entonces, Abraham cambió su nombre y se convirtió en Abraham, el Patriarca, precursor de una nueva línea de pensamiento que no exalta el placer en sí mismo, sino, la relación con el que lo proporciona. Abraham explicó que para recibir placer es necesario conocer la ley universal que gobierna toda la naturaleza, asemejarse a ella, y así, automáticamente, todos los placeres del universo serían nuestros. El problema, agregó, no es que queremos disfrutar, sino que no queremos saber de dónde proviene el placer.

Abraham desarrolló, por consiguiente, un método de enseñanza para alcanzar está relación con el otorgante mediante la semejanza con Él. Enseñó que Él no es un ser, sino, un principio según el cual todo funciona, el principio de otorgamiento. Abraham dedicó su vida a la difusión de este método, la clave para ser feliz en la vida.

Desde entonces, los sabios han estado desarrollando el método de Abraham, dándole diferentes nombres en diversas épocas, pero conservando su esencia. El gran cabalista del siglo XVI, el Rabino Haim Vital escribió que a través de todas las generaciones la enseñanza ha sido siempre la misma, pero su esencia es la Sabiduría de la Cabalá, la sabiduría de recibir (el placer).

Actualmente, cada vez más personas sienten que les falta un elemento clave en su vida, y se preguntan por qué no pueden ser felices. A ellas la Cabalá les ofrece una respuesta genuina y válida que ha esperado ser descubierta durante milenios, y hoy en día está a disposición de todos para beneficiarnos de ella.

Su utilización puede reunir las culturas divididas, curar la enajenación y aprovechar las dotes individuales para el bien de toda la humanidad. Es este el elemento faltante, el adhesivo que puede hacer posible un único lenguaje, un solo pensamiento, a pesar de los siglos de animosidad, para que nunca más volvamos a separarnos.

(La Voz de la Cabalá)

lunes, 8 de junio de 2015

Historias breves (parte 5): Las escuelas de Cabalá


Desde el tiempo en que una pequeña parte de los babilonios se unió a Abraham, y juntos comenzaron a trabajar en la unidad entre ellos, comenzó el punto de partida del pueblo judío.
A pesar de que aún no era un pueblo formado, el grupo de discípulos de Abraham, que eran cabalistas, recibió de él el método de unidad con el propósito de revelar al Creador y comenzar a moverse hacia adelante.
Desde un punto de vista cabalístico, moverse hacia adelante no es la historia de su mudanza de Babilonia a la tierra de Canaán, el descenso a Egipto y regreso a la tierra de Israel, sino el crecimiento de su egoísmo y su constante ascenso por encima de este. En realidad, la ideología con la que estuvieron de acuerdo en la antigua Babilonia continuó trabajando en ellos.
En el proceso del crecimiento del egoísmo, el pueblo comenzó a cambiar gradualmente y se volvió más sofisticado, tanto de forma egoísta como altruista. Su unidad pasó por varias metamorfosis, y tomó diferentes formas.
Por lo tanto, la escuela de Abraham se transforma en la escuela de Isaac, después en la escuela de Jacob, después de José, y finalmente en la escuela de Moisés. Todas ellas representan una variedad de movimientos del pueblo hacia una revelación cada vez más grande del ego y la elevación por encima de este.
La escuela de Isaac representa el deseo del pueblo de romper con su egoísmo y elevarse firmemente por encima de él. Este es el sacrificio de Isaac, cuando la persona está dispuesta a matar su egoísmo. En realidad, al principio piensa que es la única manera para mantener su movimiento hacia adelante.
Después se forma la escuela de Jacob, la cual cree que uno no debe matar el egoísmo, sino equilibrarlo con la propiedad de misericordia, representada por Jacob. Después de todo, cuando la misericordia comienza correctamente a usar la propiedad de Isaac (lo implacable del juicio), entonces se convierte en la propiedad de Israel, la cual significa directo al Creador.
Este es un serio movimiento hacia adelante, en el que se unen ambas fuerzas, tanto la egoísta como la altruista, con el egoísmo que permanece en el fondo y el altruismo que se eleva sobre él. Entonces, al elevarse y caer en sincronía, se mueven juntos. Así es como crecen las personas, al estar compuestas de dos partes de la naturaleza dentro de sí mismas, y en la simbiosis correcta entre ellas, revelan al Creador.
El movimiento espiritual de Israel gradualmente lleva a las personas a Egipto. El desarrollo en Egipto significa que el egoísmo del pueblo se eleva incluso más, al nivel de Faraón, y era necesario que ellos se elevaran por encima de este.
Faraón representa el egoísmo por encima del cual uno simplemente no puede elevarse y usarlo. Es necesario ser sacado rápidamente por medio de tirones, para corregirlo en pequeñas porciones, transformándolo en altruismo.
El pueblo de Israel, al encontrarse en el cautiverio egipcio, es decir, en un estado extremadamente egoísta, descubrió que no podía seguir la ideología de Abraham. Un nuevo líder, cuyo nombre era Moisés, apareció entre ellos. Él fue capaz de organizarlos para que entendieran que el progreso debe estar basado en la desvinculación del egoísmo. Eso significaba que tenían que escapar del cautiverio egipcio, el cautiverio del egoísmo, y comenzar lentamente a corregir sus partes.
Mientras estaba en Egipto bajo la presión del enorme ego, el pueblo estaba en la misma confrontación como en la antigua Babilonia. Moisés entendía que era necesario hacer otro esfuerzo, salir de Egipto e ir a la tierra de Canaán, de la misma forma en que salió alguna vez el grupo de Abraham de Babilonia.
La tierra de Canaán simboliza el estado espiritual que les da a las personas la oportunidad de unirse entre ellas internamente, elevarse por encima del egoísmo y alejarse de este, es decir, abandonar Egipto, ir al Sinaí y dirigirse a la tierra de Israel.
Esta es la esencia de la escuela de Moisés, el seguidor directo de Abraham. En la historia del desarrollo espiritual, no hay una persona más brillante que Moisés. Después de todo, el grupo de Abraham salió de Babilonia tras elevarse por encima del egoísmo manifestado y eso fue suficiente, pero ahora sus seguidores, al escapar de Egipto, no sólo deben elevarse por encima de un enorme ego, sino además corregirlo gradualmente.

Historias breves (parte 4): La evolución del grupo de Abraham - Isaac

(de Kab.TV, "Historias breves)

lunes, 1 de junio de 2015

Historias breves (parte 4): La evolución del grupo del Abraham - Isaac

Después de que Abraham fundó su escuela, comenzó a desarrollar el método cabalístico con los estudiantes que se le unieron. Así creó tres sistemas: un sistema de estudio, un sistema de diseminación, y un sistema para realizar la sabiduría de la Cabalá.

El sistema de diseminación toma en cuenta el nivel de desarrollo de la persona. Todo depende de cómo pueden las personas percibir la idea espiritual, en qué medida es cercana a ellas y puede responder a sus expectativas, y hasta qué punto puede mostrárseles que este sistema es benéfico para ellas.

Más tarde, cuando asciendan y se desarrollen, estarán listas para entender otras opciones que les ofrece la sabiduría. Por lo tanto, la persona debe ser abordado siempre en su nivel, en un idioma que ella entienda, entonces puede ser atraída al saber que ustedes en realidad pueden ayudarla a caer en cuenta de qué es lo que quiere.

En esto fue que se involucró Abraham cuando explicaba que la meta definitiva de nuestra evolución es el amor y otorgamiento, y aquellos que deseen alcanzarla internamente, al menos hasta cierto punto, deben venir a él.

Así comenzó la siguiente etapa de desarrollo de la escuela de Abraham. En este punto, era llamado el grupo de Abraham, dado que todos los miembros del grupo comenzaron a trabajar en la conexión entre ellos, aceptando el hecho de que la unidad está por encima de la separación.

Cuando ocurrió el salto del ego en la antigua Babilonia y las personas quisieron construir una torre para llegar al cielo, es decir, hasta la fuerza más elevada que esta estaba ejerciendo presión sobre la fuerza negativa.

Abraham, sin embargo, afirmaba que la fuerza negativa surge de la misma fuerza positiva y tiene que ser operada de forma diferente, al absorberla en lo que llamamos la línea izquierda (la fuerza negativa). Él creía que el ego que crece en las personas debe ser estudiado y que hay que trabajar con este de la forma correcta. Esta es la razón por la cual el periodo que siguió en el desarrollo del grupo de Abraham es llamado Isaac.

El uso correcto del ego es llamado el sacrificio de Isaac, el cual significa que atamos nuestro ego y amenazamos con matarlo, totalmente dispuestos a sacrificarlo, aun cuando entendemos que no alcanzaremos al Creador sin este. Por otra parte, la semejanza y equivalencia con el Creador sólo puede alcanzarse si limitamos al ego correctamente. Para nosotros, es como cortar nuestra propia carne.

Nosotros aprendemos a controlar nuestro ego, a atarlo, a manejarlo, y a colocarlo bajo el atributo de amor y otorgamiento sin destruirlo y sin amenazarlo, y nos disponemos a romper con nosotros mismos (dado que el ego es todo el yo). Este proceso es parte de nuestra evolución, y cuando la llevamos a cabo, tenemos la oportunidad de hacer un trabajo correcto, productivo, y enfocado con nuestro ego. Esta es la esencia de la historia del sacrificio de Isaac.

Historias breves (parte 3 ): La sacudida intencional de los babilonios


(De Kab.Tv, "Historias breves")

martes, 26 de mayo de 2015

Historias breves (parte 3): La sacudida intencional de los babilonios

La civilización babilónica se desarrolló en un lugar muy cómodo en la parte central de la Mesopotamia en el suelo fértil entre el Tigris y el Éufrates. Los habitantes de Mesopotamia pescaban, cultivaban cebolla, ajo, trigo sarraceno, cebada y trigo. Vivían una vida modesta pero cómoda, disfrutando de la abundancia de la naturaleza en la región.
La jardinería y la agricultura estaban muy desarrolladas en Babilonia debido al progreso en cuanto a los primeros sistemas de riego.
Aunque el país estaba gobernado por un rey, el pueblo era relativamente libre, y ellos mismos se proporcionaban el suministro para todas sus necesidades, y manejaban su propia sociedad y país. No tenían enemigos y vivían una vida feliz como una sola familia. Todo esto fue gracias al grupo de cabalistas de Noé, que le trajo a la región el atributo de otorgamiento, la cercanía mutua, y la bondad.
Pero con el fin de continuar su desarrollo, hubo la necesidad de sacudirlos. Si queremos explicar el mecanismo de cierto sistema para que otra persona sea capaz de usarlo, solemos construir un modelo y usarlo para ilustrar la diversas averías que pueden surgir dentro del sistema. Lo mismo sucedió en la antigua Babilonia.
Con el fin de elevar a un grupo de cabalistas y a toda una sociedad junto con ellos a un nivel superior, era necesario introducir y demostrar los defectos en sus relaciones mutuas. Esto fue lo que pasó.
La fuerza general de manejo de la naturaleza creó diferentes obstáculos que las personas encontraron en forma de disputas, conflictos y peleas sólo con el fin de elevarlos a un nivel superior.
Este estado que encontraron repentinamente los antiguos babilonios desconcertó a Abraham, quien fue uno de sus líderes espirituales.

jueves, 21 de marzo de 2013

El aspecto histórico de la Cabalá



Al ir en busca de la fuente de la Cabalá, como sucede con otras enseñanzas antiguas, nos hallamos en Mesopotamia, la cuna de la cultura de la humanidad. No es una coincidencia que, aún ahora, el punto de impacto entre civilizaciones se localice justo en este sitio. La Cabalá fue concebida hace cuatro mil años. Posteriormente, el conocimiento fue casi olvidado para volver a revelarse nuevamente en esta época.

Toda la historia humana la ha ido determinando el creciente egoísmo. Este proceso progresivo es el que nos apremia a estudiar la naturaleza que nos rodea con el fin de conocer nuestros deseos egoístas que van en constante aumento. En contraste con los niveles inanimado, vegetativo y animado dentro de la naturaleza en nuestro mundo, el hombre constantemente experimenta transformaciones, tanto de generación en generación, como de forma individual en el transcurso de su corta vida. Su egoísmo se desarrolla a lo largo de cinco niveles ascendentes.

En épocas anteriores, el hombre no era lo suficientemente egoísta para oponerse a la Naturaleza. Percibía todo lo que lo rodeaba en un cierto nivel espiritual, casi sin palabras, se podría decir telepáticamente y dentro de esta unidad mutua usaba este lenguaje para comunicarse con la naturaleza.

Cuando el hombre ascendió al primer nivel de su egoísmo, ya tenía el deseo de someter a la naturaleza o cambiarla para su propio beneficio, en lugar de considerar transformarse y ser semejante a ella. La descripción alegórica de este deseo del hombre es la construcción de la Torre de Babel que debía tocar el cielo. El aumento del egoísmo separó al hombre de su ambiente natural vivo. En lugar de eliminar su creciente oposición, creyó, falsamente, que podía alcanzar al Creador con todo y su egoísmo -no por el camino de la corrección del mismo- al tomar el control del mundo que lo rodeaba, anteponiendo el "Yo" en oposición a la naturaleza. Como resultado, el hombre dejó de creer en ella y perdió la sensación de unidad e integración con el planeta. Al amor lo reemplazó el surgimiento del odio y la desavenencia y la nación única del la antigüedad se dividió en muchas naciones.

Así nos lo reseña el Antiguo Testamento (Génesis, 11:1-8) utilizando un lenguaje metafórico de la siguiente manera:

"Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Senaar y allí se establecieron... Después dijeron: 'Vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en los cielos y hagámonos famosos por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra.' Bajó el Señor a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos. Y dijo el Señor: 'He aquí que todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje y este es el comienzo de su obra. Ahora, nada de lo que se propongan les será imposible. Bajemos, pues, y una vez allí confundamos su lenguaje, de modo que no entienda cada cual el de su prójimo.' Y desde aquel punto los desperdigó el Señor por toda la haz de la tierra y dejaron de edificar la ciudad."

En su libro, Los Ancianos del Judaísmo, (Libro 1, Parte 4) Flavio Josefo escribe:

"Nimrod apremió al pueblo a desafiar al Creador. Les aconsejó edificar una torre tan alta que las aguas no pudieran cubrirla en caso de que el Creador les enviara un nuevo diluvio y de esta forma vengarse del Creador por la desaparición de sus ancestros.

Sin escatimar esfuerzos o ahínco iniciaron la construcción de una torre. Viendo que el pueblo no se había corregido después de la lección del diluvio, el Creador mandó que hablaran en muchas lenguas. No se comprendían unos a otros y se diseminaron. El sitio en donde se había edificado la torre se llama ahora Babilonia. Es el lugar en donde se mezclaron los lenguajes en lugar del lenguaje único que imperaba antes."

En los inicios del Siglo Veinte, el arqueólogo alemán Robert Koldeway descubrió las ruinas de una torre en Babilonia que medía 90x90x90 metros. Herodoto que vivió en 500 BCE, describió la torre como una pirámide de siete pisos de alto de tamaño similar. Las fuentes históricas nos narran que la ciudad sagrada de Esagila se localizaba en el centro de Babilonia y la Torre de Babel se encontraba en el corazón de la ciudad que era el templo del sumo sacerdote de Marduk. Se le llamaba "Etemenanki", que quiere decir "la piedra angular de los Cielos y la Tierra."

En esos tiempos, Esagila era el centro religioso del mundo entero, y se proponía reemplazar el conocimiento del verdadero Dios con una religión que en esencia era opuesta a Él. La astrología, los horóscopos y el Zodiaco, la adivinación, la magia de los números, el espiritualismo, el misticismo, la hechicería, los encantamientos, el mal de ojo y la invocación de los malos espíritus, todo esto se desarrolló en Esagila y ha sobrevivido hasta nuestros días y el resultado de todas estas creencias lo vemos precisamente hoy en día. La biología evolutiva afirma que los lenguajes Indo-Europeos tienen su raíz en los lenguajes de las naciones que vivieron en la época durante la cual se edificó la Torre de Babel.

El Doctor Russell Gray de la Universidad de Oakland en Nueva Zelanda, calculó la antigüedad de los 87 lenguajes Indo-Europeos y determinó que habían surgido en el período de la Torre de Babel y después se dispersaron hacia el Occidente, a Europa y hacia el Oriente, a la India.

Desde aquel entonces, el hombre ha mostrado su oposición egoísta a la naturaleza o al atributo del altruismo total. En lugar de transformar el constante aumento de su egoísmo en altruismo y ser semejantes a la Naturaleza, los individuos han creado un escudo artificial que los aparta de su entorno natural viviente. Es por eso que han desarrollado la ciencia y la tecnología. ¿Al no desear el hombre corregir su actitud e inclinarse por su aspiración a gobernar la naturaleza, no es esto como continuar construyendo la Torre de Babel?

Por Rav. Dr Michael Laitman

(kabbalah.info/es)

sábado, 16 de febrero de 2013

Pregúntale al Cabalista - ¿Qué fue primero, la religión o la Cabalá?



PREGUNTA: Si la Cabalá llegó antes que todas las religiones y las religiones están inspiradas en la Cabalá y es por eso que encontramos similitudes entre ellas, entonces ¿por qué los historiadores dicen que el Hinduismo se fundó antes del nacimiento de Abraham, históricamente hablando? ¿Puede explicar esto por favor?

Rav M.Laitman: Sólo hay tres religiones, el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, y aparecen después de “la destrucción del Templo”, después que Israel cayó  de “ama a tu prójimo” a “odio infundado.” Primero surgió el Judaísmo, después el Cristianismo, y por último el Islam.
Desde luego, existieron diferentes creencias aún antes de ese período y aún antes de Abraham, así como también antes de Adán. Abraham mismo, así como su padre Terak, fueron sacerdotes en Babilonia. Y diversas creencias existieron no sólo en Babilonia, sino en todo el mundo.

La Torá, por otro lado, solamente habla del aspecto espiritual del mundo.  Por ejemplo, habla del Diluvio, pero está inundación no ocurrió a nivel mundial. De la misma forma,  hubo personas que vivieron antes que Adán y creyeron en diferentes fuerzas e imágenes. La Tierra ha existido durante billones de años y los humanos aparecieron hace cientos de miles de años. Sin embargo, la Torá habla únicamente del desarrollo espiritual de la humanidad, hace cerca de 6000 años, empezando con la primera corrección (es decir, Adán, el que es similar al Creador) y hasta el último.


(Pregúntale al Cabalista, laitman.es)

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